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    Lactancia

    Mi lactancia (XXI). Agitación del amamantamiento

    agitación del amamantamiento durante la lactancia

    ¡Me impresiono hasta yo! De contar ya el capítulo 21 de esta lactancia que parece eternizarse. Y ahora más que nunca, porque sin tener un diagnóstico oficial, creo que me hallo inmersa en eso que se conoce como agitación del amamantamiento. ¿Os suena de algo? Hasta hace unas semanas yo pensé que sería una peculiaridad de la lactancia relacionada con los bebés y su nerviosismo, pero no, es un trastorno psicológico que afecta a las madres ¡y de qué forma! Para los detractores de la lactancia podríamos resumirlo diciendo… “sí, dar la teta casi 3 años me ha acabado volviendo loca”. Para quien quiera una versión más exacta de la agitación del amamantamiento, os lo puedo enunciar de forma breve exponiendo algo así como que “me pongo de muy mala leche cada vez que mi bichilla reclama la teta y reniego de ella y de su crianza”, sólo por unos momentos. Es como una enajenación mental y transitoria en la que maldigo la lactancia, a la niña y a todo lo que me rodea. Me pongo en tensión, no veo el momento de que termine de mamar (y eso que ahora sólo pide el pecho para la siesta, para dormir por la noche y en los despertares nocturnos. El resto del día ni se acuerda de ella) y me gustaría decirle todas esas cosas malas sobre que ya es muy grande para la teta, que la teta es solo para bebés, que mejor beba agua, etc., etc. Menos mal que la locura no me lleva a esos extremos y me permite quedarme callada sin decirle ninguna de estas burradas propias de la sabiduría popular, pero creo que sí nota que estoy impaciente porque suelte la teta. Os cuento cómo estoy viviendo esta fase de la lactancia y cómo sobrellevo la agitación del amamantamiento.

    1. ¿Cuándo sufro la agitación del amamantamiento? No me pasa todos los días ¡y menos mal! Porque si no habría muerto del estrés o la habría tenido que destetar por mi salud mental. A mí me va a saltos. Hay días en los que a mediodía teteamos tan felices y que cuando me despierta por la noche me pongo revenida del todo y ya no logro ni volverme a dormir por la indignación. El pecho se lo doy, pero me quedo cavilando el resto del tiempo, me parece que la toma es eterna, que pasa de un pecho a otro solo por molestarme… Cuando se acaba este episodio, me doy cuenta de que todo son figuraciones mías, pero de madrugada sólo pienso en que esta niña quiere acabar conmigo. De día lo llevo mejor, porque las tomas son casi inexistentes y generalmente muy cortas, ya que está distraída con otras cosas y no se eterniza colgada de la teta.

    2. Dolor físico. En las últimas semanas, además del estrés mental que me genera la agitación del amamantamiento, noto que me duelen los pezones casi tanto como al inicio de la lactancia. Ya no sé si esto también será un trastorno psicológico, porque a ojo no tengo grietas, ni ningún tipo de daño externo. Pero en el momento de engancharse al pecho veo literalmente las estrellas. Es como si hubiera desarrollado una hipersensibilidad en ambos pezones ¡yo que creía que ya habrían generado un callo después de tanto tiempo de lactancia! No voy a volver a usar pezoneras a estas alturas (creo que mi bichilla no las aceptaría) pero ganas de sacarlas no me faltan. Y luego está lo de la sintonización de la teta contraria de la que no está mamando en ese momento ¡es una sensación insoportable! No es que la toquetee con más fuerza ni con mala intención, pero también me duele horrores. Todo me molesta ya.

    3. Pensar en el destete. Aunque ya he dicho en más de una ocasión que si mi mochuela se destetase ahora no lo viviría como un trauma, y menos con la agitación del amamantamiento, sino como una liberación, no me siento capaz de empujarla a ello. Si puedo evitarlo, quiero que ella tome la decisión libremente y que finalice la lactancia cuando lo crea conveniente, cuando ya no la necesite. A fin de cuentas, no todos los días lo llevo igual de mal, no es una recién nacida que demanda teta cada 15 minutos y en estas 3 tomas diarias que suele hacer puedo aguantarme todo mi dolor, mi frustración y mis malos pensamientos.

    La agitación del amamantamiento creo que es un tema del que se habla poco. Yo he aprendido muchas cosas en la web de Maternidad Continuum, pero sinceramente, no es un asunto que poder comentar con el entorno, al menos con el mío, porque con una criatura de casi 3 años todos me van a empujar al destete forzoso. Yo me agarro a eso de que la agitación del amamantamiento suele ser un fenómeno temporal, y que también pasará. Ahora que escribo esto, creo que lo llevo algo mejor que en las últimas semanas, por lo que tengo mis esperanzas depositadas en que las vacaciones, el cambio de aires y de rutina, hagan el resto y volvamos a nuestra lactancia prolongada, feliz y normal. ¿Alguna pasó por este episodio durante su lactancia? ¿Qué edad tenían vuestros hijos cuando vivisteis esta crisis?

  • manías de niños de 2 y 3 años
    Crianza

    Manías de niños de 2-3 años

    Mucho generalizo con el título porque sinceramente, no conozco todas las manías de niños de 2-3 años. Es más, sólo conozco las de mi bichilla y la de algún otro mini…