• desdramatizando el embarazo semana a semana
    Uncategorized

    ¿Cuándo acaba la operación pañal?

    cuándo acaba la operación pañal

    Este tema es mega recurrente en todo los blogs de maternidad, pero un mes después de comenzado el que se supone que va a ser el intento definitivo ¿alguien sabe cuándo acaba la operación pañal? Porque quien más y quién menos todos nos dedicamos a contar nuestros trucos, nuestros percances durante el proceso, los acontecimientos que esperábamos, los que nos pillaron por sorpresa, aquello que nos ha funcionado o que nuestros churumbeles han rechazado de pleno pero ¿cúando sabemos que todo ha finalizado? Que el niño está preparado, que controla perfectamente el asunto de los esfínteres y que podemos fiarnos de ellos para siempre, porque ya no van a volver a usar pañales, ni van a tener escapes, ni nos van a pillar en un renuncio saliendo de casa sin muda limpia y con el plan de hacerse sus necesidades encima. En el post anterior de esta saga sobre la operación pañal fuera, os detallé cómo había sido la primera semana con mi bichilla. Me estaba pareciendo todo más fácil de lo que había pensado, así es que me entusiasmé. Pero… ¡ay la maldita segunda semana de la operación pañal! Vamos, durante aquellos días pensé que había retrocedido en la evolución de la humanidad, y que mi churumbelita iba a ser la única de la especie humana que tras una semana más o menos con un progreso muy digno y razonable, había decidido pasar de todo lo que le habíamos explicado y crearnos un trauma de por vida. Por eso me vino a la mente la idea de que yo no podría detectar en qué momento acaba la operación pañal, pero ¿y el resto de padres? ¿Cómo supieron cuál era ese día? Ese punto de no retorno en las habilidades de sus bichillos. Os relato lo que hemos vivido desde entonces.

    1. El retroceso de la segunda semana. Fue fatal. Yo culpo a este hombre (¡qué me gusta a mí buscar culpables según dice él!) porque se pasó todo ese fin de semana preguntándole a la niña ¿quieres ir al váter? ¿Tienes pipí? ¿Cuando tengas pipí se lo dices a papi? A mí me tenía ya negra con la preguntita cada 10 minutos, y mi mochuela respondía toda indignada a cada pregunta, por lo que empezó a no avisar ni una vez al día y a hacérselo todo encima. Pipí, caca… no tenía ninguna intención de avisar, ni de dejar lo que estuviera haciendo. Pensé que en cuanto llegase el lunes y este hombre desapareciera de la escena, retomaríamos nuestras costumbres y sus buenos hábitos de la primera semana. Pero no. Estuvo pasando de todos los avisos e ignorando sus necesidades varios días más. Incluso llegó a orinar sólo 2 veces en todo el día en un aocasión y sin mojar el pañal de noche. Ya creímos que reventaría, pero a base de dejarla a su aire y no volverle a preguntar nunca más, llegamos a…

    2. El maravilloso mundo de los progresos y las canciones inventadas. Como este hombre había sido tan pesado, opté por no preguntarle ni una vez si quería hacer pis, o lo que fuera, y esperar a que ella sintiese la necesidad de venir a reclamar atención. Oye, pues parece que esa libertad funcionó, y volvió a su grito de guerra de “¡Al váter. ¡Al váter!”. La felicidad regresó a nuestras vidas y la tranquilidad al cubo de la fregona. Ni una gota de escape, ni una caca traicionera, ni un charco más en el suelo, ni peticiones extrañas fuera de casa. Tanto me entusiasmé que improvisé una canción que le estuve cantando durante casi 2 semanas, porque tenía coreografía y todo y ella se bajaba del váter corriendo para imitarme con el baile, y las palmas, y los besos. Y ya no hacía falta ni convencerla para ir al váter con la excusa de dejarle usar un poquito la tablet, porque lo que ella quería era soltar el regalito y salir corriendo de allí. ¡Todo ventajas! Durante la tercera semana, me envalentoné y pensé que ya se le habría pasado el agobio por las preguntas de su padre, por lo que sabiendo que ella sólo orina con su reductor de la taza del váter de por medio, lo empecé a dejar en casa, así es que le explicaba que nos íbamos al parque, o a la casa de la abuela, y que antes de salir había que hacer pipí. ¡Y milagro! Lo hacía sin rechistar y ya podíamos estar 3-4 horas en la calle sin cargar con el artilugio y sin miedo a que le entrara el apretón en cualquier parte.

    3. Sin pañal para dormir y a lo loco. Ya comenté anteriormente que precisamente de noche hacía meses que mi bichilla no soltaba ni una gota, y claro, al ver que le seguíamos poniendo los pañales para dormir, ella reclamaba su pantalón y sus braguitas. Nunca los había rechazado hasta ahora, así es que decidí confiar de ella y alguna que otra noche suelta y durante alguna siesta, la dejaba dormir sin pañal ¡y todo un éxito! Pero claro, al no tener ni idea de cuándo acaba la operación pañal, tenemos dudas acerca de si de pronto empezará a mojar la cama, y al ser sólo un pañal diario, este hombre apuesta más por dejárselo puesto para la noche (en las siestas solo estoy yo y no se lo pongo) y prevenir posibles encharcamientos. No sé cuánto tiempo debe pasar sin que moje el pañal mientras duerme para dar el paso de quitárselo. ¿Lo hago ya? ¿Me espero y mejor no tiento a la suerte?

    En definitiva ¿cuándo confiasteis en que el proceso había llegado a su fin y que no habría marcha atrás con la operación pañal de vuestros hijos? ¿Retirasteis el pañal nocturno al mismo tiempo que el diurno?