Trabajo y familia

Las renuncias al ser padres: posibilidades laborales

posibilidades laborales renuncias maternidadY he aquí el tercer quebradero de cabeza, aunque quizás sea el más importante, que nos ronda desde que tomamos la decisión de ser padres. Tras dejarnos a los amigos por el camino y cambiar las actividades de ocio ahora nos toca afrontar las duras consecuencias que la paternidad puede tener para una pareja. Para ser más exactos para la mujer, quien actualmente sigue siendo la que más tiempo dedica a la crianza de los hijos y a la organización del hogar. Aunque es cierto que ya hay hombres que solicitan años sabáticos o reducciones de jornada para hacerse cargo de los hijos, no es lo más habitual.

En nuestro caso, incluso aunque tuviésemos la posibilidad de que él solicitase estos derechos que adquirirá cuando se estrene como padre, su salud mental se resistiría porque a pesar de ser muy estresante y sacrificado, el papá adora su trabajo, salir de casa a diario, sus viajes de negocios y relacionarse con sus compañeros. En cambio, yo como andaluza típica y tópica, trabajo porque tengo que comer, suelo hacerlo desde casa, tengo una o dos reuniones semanales con mi grupo de trabajo y mis horarios son más flexibles, lo que a primera vista puede verse como la situación ideal ¡eres madre y trabajas desde casa! ¿Qué más se puede pedir? Pues en mi caso mucho más. Vamos a verlo.

1. Inestabilidad laboral: actualmente disfruto de un contrato anual, prorrogable durante otros tres años y vinculada a la administración pública. Pero no soy funcionaria, por lo que cada 12 meses necesito pasar una evaluación satisfactoria por parte de mi jefa, que si bien siempre se ha mostrado encantada con mi trabajo hay dos cosas que no soporta: las bodas ajenas y la maternidad. Lógicamente ella no es madre, pero por sus comentarios se deduce que una baja de maternidad es poco más o menos que un atentado contra los derechos del resto de trabajadores, que van a tener que realizar tus labores mientras tú estás de “vacaciones”. Esto me ha hecho imaginarme el peor de los casos posibles: en cuanto me quede embarazada se me acabaron las renovaciones de contrato, me quedaré en paro hasta que se le pase el berrinche o hasta que encuentre otra nueva oportunidad, lo cual no será nada fácil debido a lo especializado de mi perfil laboral. También podría ponerme verraca y denunciarlos a todo por discriminación y por hacerme la vida imposible durante el embarazo, pero realmente ¿después voy a querer seguir trabajando con esa gente que me está haciendo pasar por esta situación? Definitivamente no, con lo cual, o mucho me equivoco o el día más feliz de mi vida será también el comienzo de una baja por maternidad indefinida.

2. Separación de la vida personal y laboral: suponiendo que las consecuencias del embarazo no sean tan desastrosas, asumamos que mantengo mi puesto (aunque las miradas y comentarios a mis espaldas estarán ahí, ya los estoy notando) y sigo con mis condiciones actuales: trabajo en casita excepto por un par de reuniones a la semana. Con mi madre y mi suegra en horarios muy compatibles al mío, organizarme no debería suponer un problema. Se me quedan con el niño una o dos veces a la semana y listos. El problema serían el resto de días en los que en el reducido espacio de este piso vamos a convivir mi bebé y yo durante la jornada laboral. Mi trabajo requiere mucha concentración y mi hijo requerirá atenciones aproximadamente cada dos horas (tomas, pañales, desvelos y llantos varios…). Por lo que el equilibrio entre ambas actividades compartiendo un mismo espacio me va a resultar poco más o menos que imposible. Y claro, el bebé tiene todas las de ganar porque dependerá absolutamente de mí.

3. La guardería: otra opción sería llevarlo a una guardería cada mañana, durante las horas en las que se me acumula la mayor parte del trabajo. Pero el dinero que nos va a suponer y la pérdida de tiempo entre llevarlo y traerlo, no sé si a la larga nos va a solucionar realmente el problema. Eso sin tener en cuenta la penita que me da pensar en abandonar a mi bebé con extrañas a las que no conozco y de las que de entrada no me fío.

4. Viajes de trabajo: mi trabajo no requiere desplazamientos habituales, pero al cabo del año sí que suelo hacer 3 o 4 salidas que hasta ahora nadie más que yo podía asumir. Si por mi situación otro compañero debe hacerse cargo de ellos, me da miedo que poco a poco vaya perdiendo mi estatus dentro del grupo, que los demás vayan usurpándome funciones (aunque sea sólo para ayudarme) y que me vaya convirtiendo en un elemento completamente prescindible, cuando unos meses atrás era casi, casi la pieza fundamental de ese grupo de trabajo.

Supongo que nos estamos adelantando ¡y mucho! a los acontecimientos, puesto que aun ni siquiera estamos embarazados. Pero es lo que tiene la paternidad responsable: tanto meditarlo todo, sopesar los pros y los contras, tomar decisiones concienzudas y bien argumentadas y empeñarnos en justificar cada paso que damos acaba por sumirnos en un mar de inseguridades ¡que al final va a acabar por ahogarnos! menos mal que al menos esta pareja tiene una cosa envidiable: la calma. Somos muy tranquilos y sosegados, vemos venir los problemas y tratamos de solucionarlos sin estresarnos ni desvivirnos por ellos, con lo cual esperamos que la paternidad no sea un problema en sí mismo, sino un momento inolvidable de nuestras vidas, pero con bachecitos que vamos a tener que ir sorteando. Eso sí, siendo conscientes de las renuncias que deberemos hacer por el camino, pero una vez tomada la decisión de convertirnos en padres ¡ya no hay imprevisto que nos frene!

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9 Comentarios

  • Responder
    @1parde2
    27 febrero, 2013 at 10:12

    Pues a tenor de mi propia experiencia y de la de mi entorno, directo y no tan directo, la maternidad va afectar a tu carrera sí o sí. Aporta muchas otras cosas y no es necesariamente negativo, pero afecta. Porque durante los primeros meses desapareces como persona para ser «mamá». En parte te sale de dentro y en parte el entorno inmediato del bebé te obliga a ello. Y si como yo te vienen dos de golpe, agárrate que vienen curvas. Te faltará tiempo para todo y el que más se resentirá será tu propio espacio (desde el de la ducha hasta el de formación y reciclaje laboral, pasando por la lectura, el descanso o el ir al gimnasio). Llega un momento en que te siente algo «perdida» como persona individual, ha llegado el momento de recuperar espacio, pero que sepas que será en contra de otro tiempo para otra cosa. Pero a mi modo de ver, si no estás satisfecha tú contigo misma, difícilmente serás la mamá ideal.

    Por otro lado, los demás y su visión de tu maternidad y como les afecta es todo un mundo. Lamentablemente, conozco demasiados casos de embarazadas y sobretodo de madres recién incorporadas al trabajo que son despedidas. No es ético ni justo ni legal, pero está pasando. No tiene porque pasarte a ti, pero si sucediera, tienes poco control sobre el injusto ambiente hostil o el moobbing que puedes sufrir. Tocará reinventarse porque ya te digo que encontrar trabajo siendo mamá y con la espada de Damocles de un segundo embarazo «para dar el hermanito a mi bebé» pende sobre tu futuro laboral. O pues emprender y montártelo por tu cuenta que es lo que hacen muchas.

    Pero no te lo pienses tanto, lo que tenga que ser será, todo se súper y aunque al principio es un palo, al final es para mejor.

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 febrero, 2013 at 12:07

      ¡Gracias por una opinión tan realista! Aunque confirma todos nuestros temores al respecto de cómo compatibilizar la paternidad primeriza con el trabajo. Pero creemos que hay que planteárselo como una nueva etapa en nuestras vidas, un cambio para lograra tener algo que nos llenará de felicidad, por lo que de momento hemos pensado y repensado y echado cuentas para ponernos en la peor situación financiera posible y aún así ¡ha ganado el bebé! Muchas gracias pro contarnos tu experiencia porque así podremos pensar que si otros papis han logrado salir a flote con 2 bebés nacidos al mismo tiempo ¡muy mal se nos tiene que dar para que no logremos hacernos con la situación sólo con uno!

  • Responder
    Monstrua
    27 febrero, 2013 at 10:40

    Muchas dudas te surgen, sí. Está bien ver lo que puede pasar pero, al final, el camino se hace andando 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 febrero, 2013 at 12:00

      ¡Jajaja! Desde luego, con la semanita de posts sobre dudas existenciales que llevamos cualquiera pensará que lo que menos queremos es ser padres. Pero no hay que preocuparse, simplemente hemos reunido en estos posts todas las preguntas que nos hemos ido haciendo durante los meses previos a la toma de decisión acerca de que sí queremos tener hijos. Lo que pasa es que al plasmarlo todo seguido ¡vamos a acabar desmotivando al personal y haciendo dudar a los que ya creían estar seguros! Como bien dices, el camino se hace andando, lo que pasa que hace 6 meses que nos plantamos al inicio del camino y aún hemos avanzado muy poquitos pasos, por lo que ya tenemos ganas de que se produzca el gran salto.

  • Responder
    Jessica Sánchez
    28 febrero, 2013 at 12:17

    Afecta como está planeado todo hoy en día. A veces las propias mujeres nos hacemos daño en este tema. En mi empresa hay mujeres que dicen que les sobran semanas de las 16 y no compactan la lactancia perdiendo esas horas porque están trabajando…para mí es una pena pero es así. en mi situación estoy mal vista porque haré las 16 semanas más 4 de lactancia más 2 de vacaciones que tenía pendientes.y sé que el trabajo que me asignen cuando vuelva será de menos categoría que antes. Pero ¿sabéis qué? no me importa. prefiero no ascender. Prefiero salir a mi hora de trabajar sin pensar en nada y dedicarme 100% a mi hija.ascender implica hacer más horas tal y como está pensado este país (no pasa lo mismo en el extranjero); así que prefiero dejar las cosas como están. Mi marido también. Ha rechazado trabajos mejor remunerados por quedarse donde está ahora ya que el horario es mejor. Encima aún estando de ere ha rechazado otros trabajos. ¿por qué? pues porque ha pactado con la empresa compactar el ere y a partir de que yo comience a trabajar él plegará a las 2.30 de la tarde y pasará la tarde con la peque…Al final es todo cuestión de prioridades a tener en la vida.

    • Responder
      planeandoserpadres
      28 febrero, 2013 at 13:26

      En esto tienes toda la razón, porque en ocasiones (en muchas además) anteponemos siempre el ámbito profesional al personal. Parece que ser ambicioso en el trabajo es algo que está muy bien visto y es alabado por la sociedad. Sin embargo, el decidir tomarte las cosas con calma o querer dar un cambio de rumbo a tu vida a raíz de la maternidad es como un estigma contra el que hay que luchar. ¿Por qué es más positivo para las personas aspirar a ganar cuanto más dinero mejor y no querer tener una familia que lo valore con independencia de su sueldo? ¿Por qué es más exitoso alguien que ha logrado llegar al máximo en su carrera profesional y no aquel que ha logrado con esfuerzo y dedicación construir una familia modélica y feliz? A fin de cuentas ¿dónde pasas los momentos más felices de tu vida? ¿En el trabajo o con tu familia? Pues ya no tenemos nada más que hablar.

      • Responder
        Jessica Sánchez
        28 febrero, 2013 at 13:40

        totalmente de acuerdo.yo prefiero tener menos dinero en la cuenta y mas tiempo con mi hija.y mi marido piensa igual.que hay parjas desigualadas y la madre se lo carga todo.rn mi caso el papi piensa como yo y se implica en todo.es lo ideal.no pq el papi ganr mucho y curre mucho se le exime de responsabilidades!!

      • Responder
        Jessica Sánchez
        28 febrero, 2013 at 15:14

        Digo más que me he calentao ahora.En un curso en la empresa nos dijeron que como valorábamos el trabajo.algunos decían que les proporcionaba mucho personalment.yo, como no siempre llevando la contraria, dije que a mi me proporcionaba mucho mi vida fuera.para mi rl trabajo era el medio de conseguir un sueldo para mejorar mi vida personal!!el trabajo es trabajo y punto!!!

        • Responder
          planeandoserpadres
          28 febrero, 2013 at 19:20

          ¡Vemos que el tema te ha tocado de cerca! Es cierto que a muchas personas les llena muchísimo su trabajo, tanto o incluso más que su familia. Conocemos casos de gente que ha renunciado a la paternidad, no por problemas económicos o laborales, sino simplemente porque un hijo les supondría relegar sus tareas laborales y no están dispuestos a realizar ese sacrificio. Es una opción completamente respetable, porque por suerte todos somos diferentes y cada uno tiene sus prioridades. Sin embargo, parece que hoy en día, romperse los cuernos por el trabajo y jurar y perjurar que es lo mejor que tienes en la vida está de moda, mientras que si afirmas lo mismo sobre tu vida familiar se te tacha poco más o menos que de poco evolucionado y de estar anclado en el pleistoceno. ¡Y peor aún en el caso de las mujeres! ¿Qué mujer en su sano juicio preferiría hoy día tener hijos a trabajar 12 horas diarias para subir en su empresa? Por lo visto ninguna (o eso nos quieren hacer creer).

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