Segundo trimestre de embarazo

El segundo Test de O’Sullivan

segundo Test de O’SullivanEste lunes pasado me hicieron la segunda analítica del embarazo y me tocó repetir el famosísimo segundo Test de O’Sullivan, esa prueba tan detestada entre la mayor parte de las embarazadas, que se suele realizar una única vez durante el segundo trimestre del embarazo (entre las semanas 24 y 28), pero que por mis antecedentes familiares yo voy a sufrir 3 veces en mis carnes. Ya sabemos que para realizarla hay que beber un glucosado de 200 mililitros tras el cual hay que hacer tiempo una hora completa, sentadita en la sala de espera, para que después nos extraigan sangre y nos digan si tenemos riesgos de padecer diabetes gestacional o no. Para más detalles técnico sobre mi primera experiencia podéis consultar mi primer post al respecto, porque hoy me centraré en las diferencias detectadas en esta segunda sesión.

1. Compañía de otras embarazadas. Mi cita era a las 8:01 de la mañana. Llego 5 minutos antes y el centro de salud aún está cerrado, pero con una cola en la puerta cual centro comercial en primer día de rebajas. Deduzco que cada uno tenemos horario asignado y me entretengo en mirar carritos y cunas en el escaparate de una tienda cercana de bebes. Se abren las puertas y al tercera edad se abalanza sobre el mostrador. Yo me dirijo derechita a la sala de espera de las analíticas, ya que independientemente de tu hora a las embarazadas suelen llamarnos las primeras para que nos vayamos bebiendo el mejunje y el tiempo empiece a correr. Pero de las 5 embarazadas que habíamos allí sólo hacen pasar a una: la única catalana. Una señora delgadísima y arrugada, de por lo menos 45 años y sin ningún rastro de embarazo en su cuerpo. ¡Increíble que estuviese embarazada pero al parecer lo estaba! Al resto de inmigrantes, entraditas en kilos y con bombo bien visible (una marroquí, dos negritas y yo como representante de la inmigración andaluza) nos dejan en la puerta y a los 10 minutos la enfermera dice que no entiende cómo se le había pasado nuestra presencia allí. Sin comentarios. ¡Será que no hacíamos bulto!

2. La ingesta del refresquito. La catalana se fue y entonces pudimos pasar nosotras. Sólo había 3 sillas para las 4. A una de las negritas, la más embarazada de todas, le tocó quedarse de pie. Como a mí el refresquito suele entrarme bien de buena mañana y en ayunas, al ver los ascos que ella le hacía y que no encontraba una postura cómoda, decido cederle mi asiento, ya que yo con hambre devoro los glucosados a una velocidad increíble. La muchacha me lo agradece y se abalanza sobre la silla con deseo. A esto, la enfermera que nos ha ignorado a todas a la entrada me dice: “no hace falta que le des tu sitio. Se puede esperar de pie, que tú ya ibas a terminar”. Ya señora, claro que puede esperarse, pero se la ve sufriendo a la pobre, por un poquito que le haga el día más llevadero no creo que moleste a nadie.

3. Resolución de dudas. Como una vez desaparecida la catalana yo era la única española que quedaba, otra enfermera de turno decidió explicarme el funcionamiento de la prueba sólo a mí. Le dije que no me hacía falta porque ya era la segunda vez que la realizaba, pero no hizo mucho caso a mis palabras, me terminó de explicar el proceso y las otras 3 embarazadas, si entendieron algo pues bien, pero si no nadie se preocupó por darles mayores explicaciones. Aprovechando la coyuntura quise resolver dos dudas que me quedaron la vez anterior. Si puedo ir a orinar durante la hora de espera (me dijeron que sí, que no hay ningún problema) y si puedo beber algo de agua en caso de sentir náuseas o malestar. En este caso me dijeron que sólo un buchito pequeño, nada de beberme toda la botella en una hora.

4. La hora de espera. La primera vez que realicé el test, como había leído comentarios tan negativos y desagradables sobre la prueba, el futuro papá vino conmigo para servirme de apoyo en caso de que me indispusiese o, en el peor de los casos, me pusiese a rodar por el suelo. Pero esta vez yo ya era toda una experta, así es que me planté allí sin compañía, con mi libro y me puse a leer como si tal cosa. A la media hora, justo cuando la vez anterior me entró un sudor frío de lo más desagradable que me hizo temer expulsarlo todo por esta boquita y tener que repetir la prueba, me dio sueño, así es que ni corta ni perezosa me agarré al bolso y me eché a dormir. El rato se me pasó volando. Las dos negritas también se veían bastante enteras, pero la chica marroquí no paraba de removerse en su asiento, se agarraba la barriga, se doblaba por la cintura hacia el suelo… Esta me parece que no toleró bien tanto azúcar de golpe.

5. Extracciones. Y una vez pasada la hora exacta llega el momento de extraer los 4 tubitos de sangre para conocer los resultados de estas y del resto de pruebas de la analítica del segundo trimestre del embarazo. Te sujetas 2 minutos una gasita contra la zona del pinchazo y ¡ya puedes volver a casa!

La verdad es que esta vez la experiencia ha sido de lo más normal, sin ningún tipo de malestar, ni mareos, ni náuseas. Eso sí ¡con ese chute de glucosa en ayunas la bichilla no paró de moverse durante el rato que estuve esperando en la sala de espera! No quiero ni pensar en la paliza que me dará cuando me repitan la prueba en el tercer trimestre y ya tenga las piernas bien fuertes para reaccionar al subidón de azúcar.

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16 Comentarios

  • Responder
    Gestando la idea de ser padres
    26 julio, 2013 at 08:14

    Bueno, se te pasó rapidito y bien…¡Hasta dormiste! Pero qué poco tacto la enfermera, ¿eh? Con lo de las otras chicas y lo de que la más embarazada se quedara de pie y con molestias…En fin…

    Muchos besos y a seguir así de bien. Yo quiero tener un embarazo tan bueno como el tuyo!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 julio, 2013 at 12:14

      Yo no sé si lo acabaré igual de bien que lo empecé y que lo estoy llevando, pero si es así voy a tener que darle la razón a quienes dicen que esto de las molestias de la maternidad y el parto no es para tanto. De hecho, el futuro papá me ve tan normal que teme que cuando llegue el momento del parto me quede tan tranquila en casa y él llegue del trabajo y ya esté yo poniéndole vestiditos a la bichilla y haciéndole peinados sin haber pasado por el hospital ¡es más exageradito!

  • Responder
    semeantojaunafiesta
    26 julio, 2013 at 09:24

    Lo peor es cuando te tienen que hacer la prueba larga y tienes que estar 3 horas. Es horrible estar alli tanto tiempo en ayunas y sin poder beber siquiera! Y luego que te pinchan 4 veces… 2 en cada brazo…vamos, una mañana inolvidable!! Menos mal que lo llevé bastante bien y, como tu, me lei un libro! Y luego me salió el azúcar bajo!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 julio, 2013 at 12:18

      Ese es el peor recuerdo de mi madre de sus embarazos: la prueba larga. Pero es que dice que en su época la que no existía era esta corta. Yo espero no tener que pasar por ella, que ya me parece suficiente tener que hacer la corta 3 veces ene l embarazo en lugar de una, y total, como tú dices ¡si siempre tengo el azúcar bajo!

  • Responder
    sradiaz
    26 julio, 2013 at 10:11

    Ya eres toda una experta, y parece que todo salió sin ninguna molestia 😀 Eres toda una heroína para nosotras ♥

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 julio, 2013 at 12:19

      Tanto como una heroína… lo que sí que soy es muy resistente a los trastornos del embarazo. Soy más rarita…

  • Responder
    nohabrapazparalasmadres
    26 julio, 2013 at 11:11

    A ver si tienes suerte y te libras como yo, porque vaya rollo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 julio, 2013 at 12:20

      Espero que sí… Bueno siempre nos dicen que si sale alto el resultado en unos 4 días te avisan para realizar la prueba larga y ese día es hoy, así que con un poquito de suerte ¡me libré por segunda vez!

      • Responder
        nohabrapazparalasmadres
        26 julio, 2013 at 13:28

        Bravo!!! Cuánto me alegro! Una cosa menos!

        • Responder
          planeandoserpadres
          28 julio, 2013 at 19:11

          Sí porque con la poquita paciencia que tengo yo para los médicos ¡en nada ya estaré renegando de tanta analítica y pruebas en el embarazo!

  • Responder
    Bego
    27 julio, 2013 at 22:12

    pues qué suerte que todo fue bien!
    yo también me la tuve que hacer dos veces y puaj, qué manía le cogí al frasquito dulzón ese…
    y encima yo tuve todo el embarazo el estómago del revés, muy mal, y tener que beberme eso… ufff, pensaba que me daba un telele…

    • Responder
      planeandoserpadres
      28 julio, 2013 at 19:13

      ¡A mí aún me quedará la tercera! Pero a lo tonto a lo tonto me estoy aficionando al refresquito y al final lo echaré de menos.

  • Responder
    mOOntsEsteban
    28 julio, 2013 at 15:54

    ¡Aish! Justo el martes tengo la dichosa prueba de la curva 🙁
    Espero los análisis nos den buenos resultados a las dos

    Un beso,

  • Responder
    El rincón de Mixka
    29 julio, 2013 at 12:31

    Hola guapa!

    Me encanta con el detalle que explicas las cosas!!

    La verdad es que yo lo que peor llevé fue lo de estar una hora quieta, jajajaja es como si tuviera hormiguillas en el trasero, pero ahora también, y me cuesta estar parada. Tengo la extraña sensación de que en tu centro de salud… son un poquito… huuuummm, cómo lo diría… racistas?? A fin de cuentas su trabajo es dar servicio a todo el mundo e información. Lo que pensemos y opinemos cada cual es otra historia. Yo trabajo en una empresa pública y tengo mi opinión al respecto, pero mi trato y el servicio siempre, es exquisito, como a cualquier persona autóctona… Faltaría más!!

    Te voy a contar un secreto… Me hice la prueba como cualquier embarazada… Pero no tenía ni idea de que tuviera nombre!! jijijij Para mí la prueba del azúcar de toda la vida. Ya he aprendido una cosita más. Me alegro que todo estuviera bien. Y un gran gesto por tu parte cederle el asiento a otra mami que estuviera un poquito menos mejor que tú. Eres un cielo!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      29 julio, 2013 at 14:56

      Es que este pueblo tiene mucha (pero mucha, muchísima) inmigración de todas partes y supongo que los profesionales del centro de salud están un poco cansados de los que aún no conocen el idioma y no logran hacerse entender con ellos. A veces, los adultos van al médico acompañados de niños para que les hagan de intérpretes, ya que al estar escolarizados estos dominan todas las lenguas. Mi madre también llamaba a este test «la prueba del azúcar», y a la que dura 4 horas «la curva larga». Yo espero no tener que descubrir cuál es el verdadero nombre de esta última. Y lo de cederle el asiento a la pobre panzona embarazada ¡es lo menos que podía hacer por ella, con lo poquito que le estaba gustando el mejunje! Espero que si alguna vez alguna prueba me sienta tan rematadamente mal, alguien se apiade de mi situación y también trate de facilitarme un poquito el proceso.

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