Lactancia

Mi lactancia (II): primeros dolores

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Otra familia que no es la mía…

Tras el alta en el hospital se produjo la subida de la leche. ¡Aquello era la apoteosis de mi lactancia! Pechos duros como balones de baloncesto, siempre a punto de estallar, con leche que se salía porque sí a cada instante, poniéndome chorreando los pijamas y desafiando mi propia integridad física, porque temía resbalar y golpearme la cabeza, muriendo como primeriza en un charco de mi propia leche (debo ver menos películas y dejar volar menos esta imaginación). Vamos, que la subida de la leche fue el culmen de mis primeros días como madre. La bichilla seguía enganchada que daba gusto, y con esto de la lactancia a demanda no existían horarios: a veces chupaba cada media hora, otras veces cada 2, si había suerte cada 3, excepto por la noche, que podía estar 4-5 horas dormidita y sin pedir nada. Yo ya creía que en mis 4 primeros días como madre había conseguido instaurar una lactancia la mar de exitosa. ¡Nada más lejos de la realidad! Porque entonces llegaron los primeros dolores de mi lactancia.

1. Dolor insoportable. Al principio seguía sin notar molestias, y la bichilla comía y dormía muy bien, hacía sus pipís y cacas, por lo que el alimento le estaba entrando en el cuerpo con toda seguridad. Pero al sexto día de su nacimiento, era sábado por la tarde, estábamos tranquilamente los 3 en casa viendo una película de “Cine de barrio” (deprimente, lo sé pero casi siempre son comedias y al menos te ríes mientras das la teta), cuando noté que el dolorcillo que antes era poca cosa se había hecho completamente insoportable. Sobre todo en el pecho derecho. Hasta el punto de que cuando veía acercarse la cabeza de la bichilla con su boquita abierta, me entraba el pánico y casi veía en la niña la cabeza de un tiburón con doble hilera de dientes. Me dolía tanto que inconscientemente iba retirando mi cuerpo hacia atrás, tratando de separarme de ella lo máximo posible para ver si soltaba el pezón. Pero ella seguía tan a gusto y no tenía pensamientos de dejar escapar la teta por mucho que me doliese.

2. La intervención del papá de la bichilla. Tanto me dolía que no pude aguantar el llanto. De entrada, el papá de la bichilla creo que pensó que había caído en la depresión post parto, porque pasé de estar alegremente con la niña en la teta a sollozar sin consuelo. Pero es que en ese momento toda mi frustración con la lactancia pasó ante mis ojos. No entendía qué estaba haciendo mal, por qué me dolía tanto si todo el mundo dice que dar el pecho no duele, por qué no me habían servido para nada los consejos de la matrona ni las lecturas sobre el tema y sobre todo ¡no iba a ser capaz de aguantar ese dolor durante los 6 meses de lactancia exclusiva y mucho menos durante 2 años! Porque yo soy muy fuerte pero la sensación era tan terrible que a día de hoy sostengo que lo más doloroso de mi embarazo, parto y post parto fueron mis inicios dando el pecho. El papá de la bichilla, al darse cuenta de lo que realmente me pasaba ¡amenazó con darle a la niña un biberón! Porque por mucho que yo quisiera dar el pecho no podría estar meses con ese dolor. Yo le dije que de eso ni hablar, que ella seguía comiendo bien pese a mis tremendas molestias. Así que durante unos días él trató de aguantarse las ganas de ponerse a hacer biberones a todas horas y se especializó en  corregir mi postura cuando veía que la niña no se enganchaba bien. Porque claro, en ocasiones ella agarraba solamente la punta del pezón, no abarcaba nada de la areola, pero yo, tonta de mí, por tal de que no llorase y de que comiese suficientemente, le dejaba hacer lo que quisiera y esto empeoró el asunto.

3.  Pezones desollados. Yo me miraba y remiraba el pecho a cada momento. No veía grietas, ni heridas, ni costras, ni sangre, ni pus, por lo que realmente no entendía de dónde venía ese dolor tan intenso que me provocaba la bichilla al mamar. Al acudir mi primer día al grupo de crianza, la matrona experta en lactancia me corrigió la postura, me dijo que debía procurar que la bichilla abriese bien la boca antes de introducir la teta, que estuviese bien sentada, con los pies bien apoyados en el suelo y la espalda en el respaldo. Que yo no tenía grietas pero había perdido toda la capa superficial de la piel, tal y como se me hubiesen quedado como si me hubiera dedicado a desollarlos contra un muro de cemento (palabras literales de la matrona) y claro ¡eso dolía! La curación sería muy lenta y lo mejor era que los dejase al aire todo el tiempo posible (en noviembre la verdad es que apetece poco andar con el tetamen al viento por casa), que me aplicase un poco de mi propia leche después de cada toma y mantuviese los pezones hidratados con Purelan de Medela (los de Medela deberían hacerme un monumento con la de veces que los cito o al menos regalarme un tubito de este ungüento, porque aún le doy mucho uso). Delante de ella no me dolía nada pero está visto que al volver a casa la técnica no me acababa de funcionar y a mí la teta me seguía doliendo.

Pese a mis dolores y traumas de lactancia la bichilla engordó 1,3 kilos durante su primer mes de vida ¡y solo con la teta! Porque pese a las constantes amenazas el papá nunca llegó abrir el bote para preparar el famoso biberón. ¡La semana que viene más!

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67 Comentarios

  • Responder
    Anónimo
    6 marzo, 2014 at 07:52

    ay que risa me a entrado con lo de morir en tu propio charco de leche jajaja y bueno, aunque los comienzos sean duros, lo has conseguido un besito

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:09

      Es que yo soy de equilibrio inestable y tener este tipo de riesgos en el suelo me hacen pensar en la muerte siempre.

  • Responder
    tania g.g
    6 marzo, 2014 at 07:54

    ay que risa me a entrado con lo de morir en mi charco de leche jajjaa, aunque al principio fue dificil, ya lo tienes superado un besito

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:10

      Aún no canto victoria, porque sí que es verdad que seguimos con lactancia materna exclusiva pero en cuanto me descuido ¡surge una nueva complicación!

  • Responder
    pequeboom
    6 marzo, 2014 at 08:27

    Ya ves! Y tanto que duele!! La mía como la bichilla, 1800 gramos! Así teníamos los pezones, yo me acuerdo y me entran escalofríos, palabra! Ah! Y los de Medela que te manden Purelan!! jijiji

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:11

      ¡Eso, eso que me manden Purelan que el tubito ya está en las últimas! Yo no sé si me hacía estos estrados porque es muy zampona o si es que todos los bebés cogen el pecho con esas ganas.

  • Responder
    Adormir
    6 marzo, 2014 at 09:37

    Jejejejeje!!! Como me he reido!!
    La verdad es que yo os admiro, muchas ganas teneis de dar pecho para soportar tal dolor. A mi me dolió desde la primera toma. Se enganchó ella solita al pecho y mi matrona estubo muy pendiente de que abriera bien la boca durante toda la toma. Ella decia que la niña se enganchaba bien pero mi dolor no menguaba. Para las tomas me ponia un trapo en la boca y lo apretaba con todas mis fuerzas. Me sentaba en una silla pero era incapaz de estarme quieta, movia las piernas y apretaba los dientes a la misma hora. Parecia un pulpo!! Mi matrona se pasó muchas horas en casa intentando comprender que pasaba. Decia que el pecho puede doler pero estando bien colocada lo logico es que el dolor se reduzca…. En fin, una tortura china. Jeje.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:13

      Eso me pasó a mí durante semanas: por fin conseguimos una buena postura, y ella comía que daba gusto pero a mí me seguía doliendo lo mismo. Yo a lo de morder un trapo no he llegado pero sí a hacer las mismas respiraciones profundas para tranquilizarme que hacía durante las contracciones del parto ¡es que me ha dolido tanto! Y también me he acordado en muchos momentos de los chinos y sus famosas torturas: si esta no la practicaron no saben lo que se perdieron.

  • Responder
    sradiaz
    6 marzo, 2014 at 09:38

    ¡Qué mal! Tengo miedo de no encontrar la postura y… Ufffff

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:16

      Tranquila, porque tendrás 2 opciones. Como querrás mucho a tu bichilla te sacrificarás y aguantarás hasta que los días vayan pasando y todo se normalice, haciendo mil florituras y siguiendo cien consejos para que el dolor mejore. La otra opción será que preferirás vivir la maternidad felizmente y sin dolor desde el principio y te pasarás al biberón, porque existiendo inventos modernos ¿qué necesidad tiene nadie de estar sufriendo tontamente? Y cualquiera de las decisiones que tomes estará bien, porque una madre una va a elegir algo que ponga en peligro a su bichillo.

  • Responder
    Anónimo
    6 marzo, 2014 at 10:05

    Yo como use pezoneras tengo el ratito de la crema del pezón entero en casa muerto de risa! Esta riéndose juntó con la leche para el famoso biberón y los biberones que compre por las dudas y para la guarde! Lo que es ser primeriza! Y en lo otro que me estoy dejando un dinero es en discos de lactancia!… Porque como tu… La leche sale a chorros!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:18

      Bueno, es que mi capítulo con las pezoneras aún está por llegar. Aquí gasto de todo: crema, pezoneras, discos de lactancia y un montón de detergente porque cuando los dejo al aire me chorrean pijamas, sábanas y todo lo que pillan a su alcance.

  • Responder
    Mer
    6 marzo, 2014 at 10:30

    Es que la teoría es muy bonita, ¡pero yo quiero que alguien me ayude con la práctica! Me da miedo hacer algo mal…

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:19

      No te preocupes que seguro que en los cursos de preparación al parto, los de post parto, o en grupos de apoyo a la crianza, a la lactancia o tu misma matrona te podrá aconsejar si falla algo. A mí todos los consejos me venían bien, pero el daño ya estaba hecho desde el principio y tardó mucho en curarse.

  • Responder
    Una mama muy feliz
    6 marzo, 2014 at 10:40

    Jajajajajja qué risa!!! de como lo cuentas…porque yo también sufrí en mis tetas esos dolores insoportables, tampoco tuve grietas pero eso no había quién lo aguantara…por suerte pasó pronto!!!!

    Besos felicessssssss

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:20

      Sí ahora me río del asunto, pero en su momento me caían lagrimones como puños (un riesgo esta casa, porque entre lágrimas y chorreones de leche el suelo era bien peligroso). A mí pronto lo que se dice pronto no se me pasó (más de 2 meses) pero lo importante es que ya lo hemos superado.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    6 marzo, 2014 at 10:42

    La verdad es que la subida de la leche es algo, y perdón por la palabra, acojonante… Es que ni dormir de lado se puede, sales de la ducha y aquello gotea, el aspecto es de Yola Berrocal…vamos, horroroso!! De cualquier manera, que la lactancia es fácil yo sólo se lo he oído a las matronas porque yo no dejo de oír una y otra vez a mi alrededor lo mucho que ha dolido, mastitis para arriba y para abajo, grietas… Vamos, yo os admiro pero a mi no me compensaba sentir dolor y transmitírselo a los peques, así que alternaba tomas de bibe y pecho y a los tres meses lo del pecho se acabó… Yo sé que lo de dar el pecho es buenísimo pero hay tantas personas sanas y fuertes de mi edad criadas a base de bibe, que creo que llorar de dolor no compensa…

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:25

      Sí que impresiona el tema de la subida de la leche, porque yo ya soy de pecho bien generoso pero es que aquello se endureció de una forma que parecía que tuviese piedras escondidas debajo de la piel. Porque además, no todo el pecho presentaba un aspecto uniforme. Raro, raro este asunto. Yo misma me crié con biberón y al menos hasta aquí he llegado, y como yo la mayor parte de mi generación. Yo me encabezoné con el asunto de la lactancia siendo una inconsciente y pensando que todo sería coser y cantar. Pero como cuando se me mete una idea en la cabeza ya no hay quien me baje del burro, por más que me ha dolido aquí que he seguido hasta salir victoriosa. ¿Masoquismo? Una mijita, la verdad, porque si todo mi afán era ver a la bichilla gorda como una bola ¡me hubiese sido aún más fácil engordarla con el biberón! Pero hay algo que me ha motivado mucho para seguir adelante: esto de que la lactancia es como una liposucción natural: así es que me duela lo que me duela, luego me harto de dulces, de chocolate y de todo lo que me da la gana ¡y de momento no se me acumula en el cuerpo! Y así se me van pasando las penas.

  • Responder
    Rural Baby Project
    6 marzo, 2014 at 10:47

    Ay pobre! Qué dolor!! Desde el principio usaste Purelan? O sólo cuando te lo dijo la matrona? Usaste pezoneras alguna vez? Yo estoy pensando en ir poniéndome ya antes para que estén más flexibles, aunque igual también se debilitan más con la sobre hidratación… ya nos contaras!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:28

      Lo usé desde el principio (de hecho lo llevaba entre las cosas del hospital y me lo aplicaba tras cada toma, pese a que durante los primeros días no sentía dolor). A las 2 semanas comencé a usar pezoneras (el post vendrá próximamente). En principio no es recomendable que prepares el pecho con antelación, porque se supone que esto es algo natural a lo que el cuerpo se acostumbra solo. Pero al menos en mi caso, y veo que en el de otras muchas mujeres que he ido conociendo después, el proceso se complica sobre todo por malas posturas. Así es que tú ponte bien a la bichilla desde el primer momento y evita esta tortura.

  • Responder
    matronaonline
    6 marzo, 2014 at 11:08

    Ufff… lo del cemento me ha matado. Muy explícito, pero muy acertado. Es habitual que los primeros días vaya bien y de pronto empiecen fuertes dolores. Es fácil decir en la consulta cómo adoptar la postura correcta, pero como bien dices, cuando llegas a casa, la cosa cambia. A veces es imprescindible contar con alguien en casa que pueda ayudar, sea profesional, como una matrona, como familiar, como una hermana que haya dado el pecho anteriormente. Sin este apoyo, todo es muy bonito, pero puede hacerse muy cuesta arriba.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:30

      A mí me ayudó mucho con la postura la matrona del grupo de crianza, pero para entonces ya tenía este daño hecho, y ha tardado muchísimo en recuperarse. Con sus consejos he corregido la postura y es cierto que la cosa no ha ido a peor, pero al tener siempre la zona humedecida y trabajando en la boquita de la bichilla, los pobres pezones no tenían tiempo para recuperarse entre una toma y la siguiente.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    6 marzo, 2014 at 11:32

    A la mamá jefa se le hicieron unas pequeñas grietas en el pezón y también se ponía a temblar cuando veía acercarse la boca de la renacuaja dispuesta a devorar todo a su paso. Por suerte, la cosa no pasó a peores.
    Por cierto, muy grandes esos toques de humor que vas dejando en tus posts como quien no quiere la cosa 😛

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:31

      Es que parece mentira que unos bichillos tan pequeños puedan darnos tanto miedo al acercarse a nuestras tetas. Gracias por el comentario acerca del tono humorístico de los posts. Si no fuera por eso ¡no tendría forma de desdramatizar los puntos oscuros que tiene la maternidad!

  • Responder
    Gestando una idea
    6 marzo, 2014 at 11:38

    Menos mal que se arregló la cosa. Ay…pienso en unos pezones desollados contra un muro y…¡qué dolor! Si es cuando tienes cualquier cosita, un roce tonto o un arañón sin querer y no veas como duele…. Uffff. qué mal trago

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:33

      ¡No pienses en el muro! No sirve de nada martirizarte antes de tiempo, que a lo mejor cuando a ti te toque tienes más suerte y das el pecho tan pancha, sin ninguna molestia. Además, primero se me fue así, la piel, luego alguna que otra grieta, luego la bichilla que me los araña en el momento menos pensado, o que pega un tirón para desengancharse porque se ha distraído mirando la padres… en fin ¡un sufrimiento detrás de otro!

  • Responder
    Fatima
    6 marzo, 2014 at 11:51

    A la mayoría de mujeres les duele el pecho al principio y por mucho que cambies de postura duele hasta que te acostumbras. Yo con mi niña las dos primeras semanas lo pase mal por las grietas pero luego la lactancia fue bien. El problema fue a los cuatro meses que le salió el primer diente y le dio por morderme, yo hasta lloraba también y me plantee dejar el pecho porque alguna vez hasta sangre me hizo. Por suerte fue sólo un tiempo y cada vez que me mordía le decía que no y la separaba un rato del pecho hasta que entendió que no se podía morder. Luego cada vez que le ha salido otro diente me ha vuelto a morder pero sólo algunas veces puntuales que le habrá dolido mucho la boca a la pobre. De todas formas los ratitos que pasas con tu bebe tan especiales compensan esos dolorcillos.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:35

      A mi cuñada le pasó igual que a ti, porque con 4 meses le salió a la niña el primer diente y claro ¡más daño! Y eso que hasta entonces ella sí había tenido una lactancia buenísima. Casi que prefiero que a la bichilla le salgan los dientes cuanto más tarde mejor. Porque ahora que vamos superando todos estos dolores de la lactancia no me imagino cómo sería eso de volver a recaer. Pobres, lo hacen sin mala intención, pero es que duele tanto…

      • Responder
        Roser
        6 marzo, 2014 at 23:25

        Con lo de los dientes es otra historia. Yo había leído sobre el tema, pero al primer mordisco me pilló desprevenida y pegué un grito que… se puso a llorar desesperado (debió asustarse o se pensaría que iba a abandonarle por lo que había hecho, yo qué sé!) y tuve que consolarle. Con lo que me dolía y consolando al dientes ese! ^_^
        Mordisco a mordisco, grito a grito, llanto a llanto, ahora tiene 7 dientes (que p*** la naturaleza: los primeros que salen son los de alante, pa fastidiar) y ya no muerde: mama con una delicadeza exquisita!

        • Responder
          planeandoserpadres
          7 marzo, 2014 at 12:08

          Yo le digo al papá de la bichilla que prefiero que esta sea retrasadita para el tema de los dientes, que le salgan ya a partir de los 7 meses, o del año, porque como me pase como a ti o a mi cuñada, eso de tener un tiburoncete de 4 meses mordisqueándome el pezón, con lo que me ha costado arreglármelos, no me va a hacer ninguna gracia.

          • Roser
            7 marzo, 2014 at 19:40

            No, en el fondo hace ilusión, porque piensas “qué mayor es mi dientecitos!” (porque, para cuando te muerde, tu los dientes ya los has visto en alguna sesión de cosquillas). Pero doler duele. Y tener que consolarle a él, además de doler, j***

          • planeandoserpadres
            7 marzo, 2014 at 23:33

            ¡Jajaja! La verdad ante todo, porque a mí la bichilla de vez en cuando me pega algún tirón del pezón que me hace ver las estrellas, y como me quejo me mira toda asustada e indignada, por lo que aunque con menos nivel de daño, ya me he visto alguna vez en estas tesituras.

  • Responder
    yademasmama
    6 marzo, 2014 at 12:44

    Y tanto que sí, ¡lo que duele al principio! A mi se me ponían la punta de los pezones blancos y me dolía hasta cuando me caia el agua de la ducha. Un horror! Poco a poco se fue pasando… Pero la subida de la leche es tremenda, lo más doloroso que recuerdo. Es como si me hubieran mal operado los pechos: inflados, con bolos duros, ardiendo, chorreando leche… ¡Qué lejos queda ya y qué duras somos las madres!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:38

      Esta chupa tan fuerte que también se me ponen blancos, y se quedan así hasta que pasa un rato después de que ha terminado la toma. El agua de la ducha me hacía daño, el roce del pijama ¡hasta cuando me soplaba un poquito para ver si me calmaba el calor que sentía! La verdad es que todo se soporta porque es un bien para ellos, pero yo creo que ha habido noches en las que incluso he soñado con que le daba cómodamente un biberón mientras mantenía mis tetas a salvo y alejadas.

      • Responder
        Roser
        6 marzo, 2014 at 23:30

        Yo llevaba goteando desde antes de parir (principalmente el pecho derecho, no sé porqué), pero desde la subida de la leche no he ensuciado un solo pijama o sujetador: tengo una caja entera de discos que me compré en la farmacia, sin abrir!
        Y no me dolió nada, la subida de la leche. Lo que me dolía era el nene, que era una aspiradora y le daba lo mismo con leche o sin: 4 días tardó en subirme la leche por culpa de la cesárea, y para entonces ya tenía yo unas fisuras de aúpa y ya gastaba pezoneras (y durante cosa de un mes y medio que las llevé!).
        Claro, el pobretico nació con más de 5 kg y pretendía mantener la línea. Qué hambre debió pasar esos 4 días: suerte que no los recuerda ya!

        • Responder
          planeandoserpadres
          7 marzo, 2014 at 12:07

          A mí la subida en sí tampoco me dolió, pero sí tenía una sensación rarísima por la dureza del pecho, que a veces los notaba incluso calientes y con la piel muy tirante, como si fuesen a estallar. La bichilla también mamaba mucho cuando aún sólo había calostro y yo creo que tantos esfuerzos por su parte acabaron por producirme estos problemas. Claro, la pobre no se saciaba porque allí dentro aún no había suficiente alimento, pero tampoco desistía en su empeño y seguía succionando para ver si llegaba al fondo de la cuestión. Yo también acabé descubriendo las pezoneras y llevándolas durante mucho tiempo, hasta que al fin me pude liberar de ellas.

  • Responder
    Futura Mamá
    6 marzo, 2014 at 14:47

    Me alegro que esa etapa pasara, madre mía… ¡¡¡Me da miedo!!! Con lo sensible que soy ahí… uffffff.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:40

      Tranquila, que yo no quiero atemorizar a nadie. Pero estas cosas a veces pasan ¡y otras no! A lo mejor tienes suerte y experimentas una lactancia ideal desde el primer momento, pero no está de más saber que hay ciertos problemas que pueden presentarse, para que los tengas en cuenta y sepas darles solución.

      • Responder
        Futura Mamá
        6 marzo, 2014 at 17:38

        Por supuesto, yo es algo que jamás habría pensado que doliera, pero no es la primera vez que me lo dicen. Cuando llegue el momento es importante saber que solución tiene. ¡¡Gracias por estos posts!!

        • Responder
          planeandoserpadres
          6 marzo, 2014 at 20:02

          Como en tu entorno ya tienes gente que ha pasado por esto, no te pillará de nuevas y podrán ayudarte en primera persona, que eso se agradece mucho.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    6 marzo, 2014 at 15:21

    Te entiendo perfectamente porque yo experimenté lo mismo. Las palabras de mi matrona se me grabaron a fuego y esta vez tengo bastante claro, o eso creo cómo he de hacerlo. El primer consejo: Si no coge todo el pezón, has de sacárselo de la boca. Basta con meterle el dedo pequeño por un extremo para que deje de hacer vacío. Segundo consejo: Con tu propio pecho tocar su labio superior para que abra por completo la boquita, y entonces enchufarle la tetilla completamente.

    Yo la postura es de lo que menos me preocupaba la verdad. Sentada en el sofá a lo indio, en la cama… De cualquier manera. La clave de mi lactancia fueron esos dos simples consejos. Y todo se lo debo a mi matrona.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 15:43

      Pues yo creo que fui la torpe del grupo porque después de tanto leer y tanto acudir a clases ¡dejé que la bichilla chupase como le diese la gana! El papá de la niña sí que se preocupaba por corregirme la postura y yo lo despreciaba de mala manera, porque para mí lo importante era saber que estaba comiendo, que engordaba y si tenía que sufrir pues ¡a sufrir a lo tonto por no separarla un segundo para colocármela mejor! Creo que con el segundo bichillo no me volverá a pasar (por favor, que así sea) pero con esta me he cubierto de gloria por no haber hecho caso a tantas recomendaciones.

  • Responder
    mamapuede
    6 marzo, 2014 at 16:26

    El mensaje debe ser claro, al primer dolor, molestia.. pedir ayuda.
    Ya sabemos que los primeros días duele, pero una vez superados es porque hay algo que no estamos haciendo bien, asique mejor que nos digan cuánto antes cómo solucionarlo no?

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 20:02

      Sí, sí que se necesita ayuda rápidamente porque si no yo creo que la mayoría desistiríamos de dar el pecho si los dolores no remitiesen.

  • Responder
    Sandra_Uky
    6 marzo, 2014 at 18:59

    De momento mi experiencia con la lactancia es muy positiva. Desde el hospital hasta el día de hoy. Ya en el hospital llevaba la cremita purelan y en casi todas las veces después de la toma me daba la crema. (aunque el bote ya no lo utilizo y esta por la mitad) Me daba pánico que me dolieran los pezones y no pudiera dar el pecho a mi mini moni. Pero salvo un par de veces que mini moni no se enganchaba bien, el resto de las tomas han ido geniales y espero seguir así.
    Y lo de ir chorreando, jaja, eso me pasa a mi, cuando salgo de la ducha, sentada viendo la tele… Pero sobre todo por la noche, empapo los discos, mojo los sujetadores y hasta las sábanas! Vamos toda una fuente.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 20:08

      ¡Otra que tiene un buen surtidor de leche ahí dentro! Yo hay discos que realmente me dan ganas de exprimirlos para aprovechar la leche que han absorbido porque me da una pena que se desperdicie. Que lego cuando me pongo con el sacaleches ya no sale con tanta alegría, pero cuando no estoy preparada sale la mar de fácilmente. Es toda una suerte tener una lactancia como la tuya, sin molestias desde el principio. Yo al menos espero estar aprendiendo bien la lección y que de aquí en adelante pueda continuarla sin dolores.

      • Responder
        Sandra_Uky
        6 marzo, 2014 at 20:16

        Ya verás como sí. Y seguro que tanto tú como la bichilla os acopláis perfectamente y tendréis una lactancia maravilla!

        • Responder
          planeandoserpadres
          6 marzo, 2014 at 20:21

          De esto que cuento en este post ya han pasado varios meses, ahora, con 3 meses y medio de la bichilla, la cosa ya está bastante superada (con alguna que otra recaída momentánea pero poca cosa ya).

  • Responder
    Marta
    6 marzo, 2014 at 19:31

    ¿Te cuento una cosa? (A ver si luego me acuerdo de ponerla en algún post mío)
    Cuando tuve una mastitis con la mayor, y fui a mi médico de cabecera, que no estaba, y me derivaron a una… de la puerta de al lado, me trató fatal. TAnto que a punto estuvimos de poner una reclamación. Que no pusimos, porque el director del centro de salud había trabajado con mi marido. Que nos confirmó que la señora estaba mal, -mal de la cabeza-, y que hablaría con ella para que mejorara el trato al paciente. Con lo francesa que soy para estas cosas, yo no me hubiera echado para atrás, pero entre el dolor, y que la niña era pequeña, y no quería que pasara más tiempo en el centro de salud de lo debido, decidí irme.
    Episodio aparte… ME hizo sentar en una camilla, al lado de la ventana. Que estaba abierta. Había corriente, y las cortinas estaban descorridas, con lo que desde el pasillo de enfrente me veían desnuda de cintura para arriba. Yo no soy pudorosa, no me importa enseñar lo que tengo que enseñar, pero tampoco era plan. Aparte de decirme que me estaba quejando de vicio, que lo que tenía que hacer era destetar a la niña y ya estaba…
    En fin… Lo recuerdo y me pongo de los nervios. Qué importante es el trato al paciente! Y la buena información!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 marzo, 2014 at 20:20

      Yo es que no logro entender como la gente que tiene este tipo de profesiones puede tratar así a los pacientes. A ver, se te presenta una madre primeriza, con un dolor y un problema para dar el pecho, que encima es el único sustento que tiene su bichilla, y no se te ocurre otra cosa que tratarla de esa forma y hacerla desistir de la lactancia. Vale que la tuya estuviese un poco tarumba, pero es que otras se han encontrado en situaciones similares con médicos bien cuerdos y que no dan a la lactancia materna la importancia que merece. En el grupo de crianza siempre nos alertan de que muchos pediatras (sobre todo hombres, eso dicen las enfermeras) ante cualquier problema de lactancia de una madre tratan de lograr que se pase al biberón para no tener que aconsejarlas ni tratarlas. Vamos, que buscan la salida más fácil sin preocuparse por que no sea la más beneficiosa para el bichillo. Menos mal que hoy en día hay información para hartarse en internet, en asociaciones, en grupos de lactancia y de crianza, porque si no yo creo que a ninguna se nos pasaría por la cabeza lo de dar el pecho. Porque si una madre elige libremente dar el biberón, bienvenida sea, pero que a las que quieren dar el pecho se las desanime de esa forma ante cualquier pequeña complicación tampoco es de recibo.

  • Responder
    Roser
    6 marzo, 2014 at 23:35

    Y no os olvidéis de que a veces es “culpa” del bebé: cuando la postura es correcta, a veces hay que mirar el frenillo en algún grupo de lactancia (que también hay pediatras que no verían un frenillo corto ni acercándoles el microscopio).

    • Responder
      planeandoserpadres
      7 marzo, 2014 at 12:03

      Lo del frenillo nos lo descartaron en la primera consulta, y creo que acertaron porque si no a estas alturas no hubiésemos avanzado nada en este aspecto. Las enfermeras de pediatría dicen que ellas se pasan el día viendo frenillos cortos mientras que los pediatras nunca ven ninguno, con lo cual no tienen término medio.

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    Pasuco a Pasuco
    7 marzo, 2014 at 01:37

    Buffff recuerdo la sensación de los pechos hinchados y rebosantes, hasta mirarlos sin sujetador me dolía!! Hasta que llegaron a un acuerdo con mi Miniser de producción-consumo. Bss

    • Responder
      planeandoserpadres
      7 marzo, 2014 at 11:59

      ¡Jajaja! Muchas mamis se alivian sacándose un poco de leche con el sacaleches si el bichillo tarda mucho entre una toma y la siguiente. La verdad es que yo sólo tire mi leche en una ocasión y no más. Ya contaré en detalle la experiencia.

  • Responder
    Pru
    9 marzo, 2014 at 10:45

    El Purelán es mágico!!!!! A mí me alivió muchísimo. Eso y tener los pezones al aire por casa (alegría!) con el purelán y leche materna… mano de santo. La suerte que tuve fuen que la subida de la leche no me dolió. Notaba los pechos cargadísimos y tirantes pero llevadero!! Menos mal que es algo que ya se pasa y puedes disfrutar de tu lactancia. Un beso!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      9 marzo, 2014 at 20:13

      Pues más o menos en ese plan tan sexy me paseo yo por la casa. Que el día menos pensado se me olvida y abro la puerta con estas pintas a cualquier desconocido. Ahora ya estoy en fase de reposo con la lactancia, pero los inicios fueron bien dolorosos para mí.

  • Responder
    madrexilio
    10 marzo, 2014 at 17:54

    Como ya te he dicho en otras oportunidades: estoy sumamente orgullosa de ti! Sé lo jodido que es dar la teta al principio y por eso mismo te aplaudo y me enorgullezco de tus hazañas bienaventuradas 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:23

      Bueno, no tiene mérito porque prácticamente todas estamos pasando por este tipo de problema con la lactancia, pero es que incluso habiéndome preparado casi que me pillaron por sorpresa esos dolores tortuosos. Eso sí, a cabezona (y algo masoquista) no hay quien me gane, y ya estamos a punto de cumplir los 4 meses de lactancia materna exclusiva con todo esto superado.

      • Responder
        madrexilio
        11 marzo, 2014 at 08:14

        Sí que tiene mérito, no todas tenemos la fortaleza de seguir adelante. ¡Felicidades por los 4 meses!

        • Responder
          planeandoserpadres
          11 marzo, 2014 at 11:57

          Bueno, la fortaleza o la inconsciencia de empecinarse en algo, porque la verdad es que muchas veces he pensado que soy tonta del todo por no lanzarme al indoloro biberón. Ya ves, burra que es una.

          • madrexilio
            12 marzo, 2014 at 13:21

            No, no burra no, yo te entiendo. No es cosa fácil aguantarse los dolores, la buena noticia es que eso (como casi todo en la vida) pasa, y después queda lo bueno 🙂

          • planeandoserpadres
            12 marzo, 2014 at 17:50

            ¡Y por fin eso pasó! Que no quiero decirlo muy alto por si aún recaigo pero ya hace unas semanitas que parece que la cosa se ha normalizado a lo grande.

          • madrexilio
            13 marzo, 2014 at 08:53

            ¡¡¡Qué bien!!! Es una maravilla y te felicito de todo corazón 🙂

  • Responder
    monstruuosa
    10 marzo, 2014 at 18:33

    Uf… anda que no duele eso!! Y cuántas lactancias estoy viendo caer por eso 🙁

    Bravo por ti, porque lo has conseguido, champiñona!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:26

      Lo mío me ha costado, porque es verdad que en ocasiones me ha dolido tanto que he estado a puntito de dejarlo, o al menos de usar biberones por un tiempo, o alternarlos con las tomas, pero cada día pensaba qu podría salir adelante, que sólo tendría que soportar un poco más y al final me salí con la mía.

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