Crianza

El llanto del bebé

llanto del bebé

Muchas lágrimas no es que suelte la bichilla…

Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo pero que no traen  manual de instrucciones y el  tema del llanto del bebé puede alterar a más de un padre primerizo. Y la verdad es que no entiendo el por qué de esta realidad, puesto que como progenitores debemos saber cómo manejar al bichillo desde el minuto 1 de su existencia, mientras que el pan es parte de la alimentación complementaria, contiene gluten y no vamos a poder utilizarlo hasta los 6 meses de vida, con lo cual ¡lo lógico sería que viniesen con manual! Yo busqué lecturas y leí blogs con otras experiencias, y fui a clases para enterarme un poco de cómo funcionaba el tema. Así descubres que existen varias corrientes de crianza y yo no tenía preferencia por unas u otras, sólo tenía claro un pensamiento: yo no quiero que la bichilla llore (y su papá aún lo quiere menos). Que ese razonamiento de que los bebés tienen que llorar yo lo entiendo, siempre y cuando lloren por causas justificadas y no porque andemos haciéndoles la puñeta con nuestra forma de criar. Me explico a continuación. Mi bichilla tiene estos 5 tipos de llanto.

1. El llanto del bebé y el ambre. El más estridente, sentido y desagradable de sus lamentos. Mira que me paso la vida con la teta en la calle y ahora que ya tiene 4 meses casi siempre la tiene a su alcance para engancharse cuando quiera, pero aún así y desde que nació, este es el llanto con el que más se hace notar. Lo que está claro es que no tiene remedio como no la pegues a la teta. ¿Se me va a desnutrir porque me retrase un minuto y la deje llorando a su aire hasta que a mí me venga bien arrimarle el pecho? Desde luego que no, que está bien hermosa y con reservas de sobra pero ¿qué sentido tiene hacerla esperar y dejarla en ese estado, provocando que cada vez se ponga más nerviosa y luego coma peor y dando unos suspiros de pena que te rompen el alma? Pues según nuestra forma de criar no tiene sentido alguno, así es que si llora por hambre (ojo, que la mayoría de las veces detectamos esta necesidad por adelantado y ya la alimentamos sin necesidad de llantos) la “enteto” y andando. Todos felices y sin llorar.

2. Pipí. La bichilla es una mijita repuerca, porque las cacas, por abundantes que sean no le molestan en absoluto, pero los pañales que aumentan de peso por el pipí no los soporta. Y es que la enana mea como una burra: nada de un goteo inocente tipo aspersor de huerto sino que lo hace en tromba y claro, los pañales se saturan. Entonces no llora como cuando tiene hambre, ni mucho menos, pero empieza con un llanto leve que no se calma ni cogiéndola en brazos, ni paseándola, ni distrayéndola con juegos. A la sazón sabemos que hay que cambiarla. ¡Precaución! Porque con esto de la teta a demanda, si le ofrezco el pecho antes de comprobar el pañal, la zampona se engancha y ya se le pasa el disgusto del pipí, que no le vuelve hasta que se ha hartado de comer.

3. El llanto del bebé porque tiene sueño. Este es el menos llamativo de todos. Empieza como un quejido tontuno, un enrojecimiento en la parte inferior de los ojos, restregones con las manitas por la cara… Es más una lucha contra sus ganas de dormir, que yo me pregunto ¿quién le manda hacer esfuerzos para mantenerse despierta? Si tiene sueño que se duerma y andando. Pero aún así, siempre deja escapar algún llanto débil para que nos percatemos de la situación. También puede solucionarse con la teta.

4. Porque sí. Nosotros no creemos que la bichilla llore porque sí nunca, jamás. Pero le pongo este nombre porque será más fácil identificarlo. Cuando ya no tiene hambre, está limpita y no tiene sueño, si le entra la llantina la gente nos dice que la dejemos llorar, que eso es bueno, que fortalece los pulmones, que los bebés lloran y nosotros tenemos que acostrumbrarnos… pero si la bichilla llora en estos casos es porque quiere atención, que la cojamos en brazos, que juguemos con ella, que la toquemos o incluso simplemente que la miremos. Y esta es una necesidad que no debe ser ignorada y hay que satisfacerla igual que hacemos con las 3 anteriores, que sí solemos considerar más importantes. Si le das la teta cuando tiene este llanto también la haces feliz.

5. El llanto del bebé antisocial. Este es el peor de todos porque de momento no le hemos encontrado solución. Es el mismo llanto que tuvo aquel día en el que nos expulsaron del grupo de crianza y que se ha vuelto a repetir casi cada sábado en casa de sus abuelos paternos. Una desgracia, porque tiene a la familia traumatizada. Y lo peor es que aquí no funcionan ni los mimos, ni la atención ¡ni siquiera la teta! Empieza a hacer pucheros y se desata un llanto rebelde, que incluso cuando salimos de allí y logra calmarse le sigue faltando la respiración. Ya sabemos que no le gusta que la cojan en brazos algunas personas, o que le hablen muy cerca, o le griten o zarandeen (vamos, lo normal, lo que no nos suele gustar tampoco a los adultos) pero incluso cuando el ambiente es relajado se pone hecha un basilisco incontrolable. De momento sólo logramos calmarla aislándonos el papá, o yo, o los dos con ella en una habitación y alejándola de la gente. ¡Menudo plan! Vas de visita y te enclaustras en otro cuarto sin hacer absolutamente nada más que tranquilizar a la bichilla.

Y en estas andamos. No vamos mal porque aún no ha llorado nunca de dolor (excepto una mijita en las vacunas pero no llegó a 30 segundos la cosa), ni de miedo, pero nos queda el llanto antisocial por resolver. ¿Qué tipos de llantos sois capaces de reconocer en vuestros bichillos?

Esto te puede interesar

13 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    24 Marzo, 2014 at 09:10

    Está genial identificarlos para ponerles solución. Yo creo que tampoco valdría para dejarla llorar…

  • Responder
    Marta
    24 Marzo, 2014 at 10:08

    Mis hijas nunca han llorado por el del pipí. Aunque recuerdo un par de veces de esas en las que tenía cólico la mayor… Y una de porque sí de la petite, que no era más que una caca que no había terminado de llegar al sitio.
    Ah!! No!! Cómo he podido olvidarlo!! Los lloros de las cacas duras… Se me partía el alma al escuchar a l’aînée… Fueron meses complicados. Ese llanto es de dolor. 🙁

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 Marzo, 2014 at 22:56

      La bichilla parece que se ha librado de los cólicos y de las cacas va de un sueltecito pasmoso, así que por esos motivos tampoco llora nunca, pero el estreñimiento, si les molesta, debe ser bien desagradable.

  • Responder
    Esther
    24 Marzo, 2014 at 12:11

    Creo que tu bichilla y el mio tienen los mismos llantos, cambiando el pipi por la caca. El que tampoco entiendo es el de dormir, rascandose los ojos (rojos de sueño) y en el carrito o en la cuna y no se duerme…yo caería redonda donde fuera!
    El llanto o chillidos de…hazme caso, si que a veces lo dejamos un poco llorar sino estariamos todo el día liados con él, que se entretenga también solito que tiene muchos juguetes. Se le suele pasar rápido a no ser que estemos con mas gente que entonces pensará: con tanta gente y nadie me hace caso?
    Lo del antisocial debe parecerse a mi,que mucho jaleo, sobretodo de família, me agobia.
    En fin, lo bueno es tenerlos identificados 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 Marzo, 2014 at 23:05

      Eso nos dicen a nosotros que vamos todo el día con la niña en brazos, pero será por la novedad que no la soltamos y nos peleamos por cogerla, por empujar el carrito… ¡que somos muy primerizos todavía! La bichilla aún tiene muy poquitas casas y con nada se entretiene mucho rato, pero por el contrario no se cansa de estar cogida. Esta sólo tiene esos berrinches allí, pero parece que lo va superando y esta última visita ha ido mejor.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    24 Marzo, 2014 at 16:51

    La mamá jefa ya domina a la perfección el lenguaje de los lloros. Yo, que tengo más problemas con los idiomas, de momento tengo más o menos controlado el del hambre y el del sueño. Este último especialmente, ya que suele ir acompañado, como en el caso de vuestra bichilla, de refregones de las manos en los ojos. En nuestro caso es el llanto más desconcertante, ya que a la peque le cuesta mucho conseguir dormirse y cuanto más llora, más le cuesta… Un círculo vicioso que sólo puede salvar el milagro de la teta 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 Marzo, 2014 at 23:08

      Yo no sé qué haremos aquí el día en que la teta deje de obrar milagros. Porque de momento todo se soluciona con ella y nis estamos mal acostumbrado a lo fácilmente que lo resuelve todo. El papá de la bichilla es casi más experto que yo en entender esos llantos.

  • Responder
    Solomimundo
    24 Marzo, 2014 at 19:33

    jajajajjaja hay llantos hasta para hacer un manual, al principio cuesta, pero luego es automático, ya sabes que es lo que va mal.

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 Marzo, 2014 at 23:09

      Y menos mal que poquito a poco, por muy torpes que podamos ser, todo se va comprendiendo y nos adelantamos a sus necesidades.

  • Responder
    La sillita del coche (y de la tortura) | Un papá en prácticas
    21 Abril, 2014 at 09:55

    […] unas cuantas semanas, si no me fallan las cuentas (cosa que tampoco sería extraña…), en Planeando ser padres  nos hablaban de los diferentes tipos de llanto de su bichilla. Llantos que más o menos todos tenemos controlados. Aunque no estaría más resaltar que este […]

  • Responder
    Mama Full
    27 Abril, 2014 at 17:29

    Pues el llanto antisocial querrá decir que la peque tiene su carácter ya, no? Y eso me parece buenísimo!!!! Aunque a veces desespere un poquín… El mío ahora empieza con las rabietas y pataletas…(yo que pensaba que eso era más tarde…) monta unos shows dignos de Hollywood!!!! Tendremos que armarnos de paciencia chicos!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      27 Abril, 2014 at 20:26

      Esas temidas rabietas de los 2 años ¡yo también creo que hay quien las vive anticipadamente! De momento el llanto antisocial de la bichilla parece que se ha ido calmando, pero qué mal lo hemos pasado durante algunas semanas.

    ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!