Lactancia

Mi lactancia (VI): primera crisis de lactancia

primera crisis de lactancia

Ahora te quiero, ahora te odio ¡teta!

Cuando por fin las pezoneras habían logrado que diese de mamar sin dolor, la bichilla y yo pasamos por otra fase de lo más curiosa y preocupante: su primera crisis de lactancia. Aún no había cumplido ni el primer mes de vida, y nosotros éramos felices de ver lo mucho que comía y lo bien que engordaba cuando de la noche a la mañana se produjo un cambio asombroso en su comportamiento. Durante 2 o 3 días la bichilla parecía no querer separarse de la teta, por lo que terminábamos una toma y en media hora ya estábamos iniciando la siguiente. Yo había leído el post de Diana acerca de estos episodios que son frecuentes en la vida de todos los lactantes, pero en aquel momento mis neuronas no hicieron conexión, por lo que irremediablemente pensé ¡que me había quedado sin leche! Sí, porque como primeriza siempre crees que la culpa es tuya y sólo tuya y que si el bichillo muere de hambre va a ser tu responsabilidad. La crisis se presentó y resolvió de la siguiente forma.

1. Pezonera a tutiplén. Con semejante ritmo de sesiones de teta era impensable quitarme la pezonera, cuando aún estaba en plena recuperación. Esto complicaba la crisis, puesto que la bichilla debía hacer un esfuerzo mayor para acceder a la leche, y como se pasaba las horas ahí pegada empezaba a quejarse y lloriquear. Si se desesperaba mucho, yo me hacía la valiente, me retiraba la pezonera y así por lo menos mamaba más a gusto y se dormía un poquito.

2. Tomas súper frecuentes. Cuando digo que entre una toma y la siguiente podía transcurrir un máximo de media hora no os exagero. Y como encima aún era pequeña y las tomas duraban más de tres cuartos de hora, imaginaos el panorama ¡el día completo con la teta al viento!

3. La amenaza del entorno durante la primera crisis de lactancia. El papá de la bichilla seguía siendo paciente, pero estos momentos le recordaron a nuestra estancia en el hospital, cuando necesitamos un suplemento de leche artificial porque no tenía suficiente calostro, y como ahí seguía el famoso bote de leche en polvo sin comenzar ¡estaba dispuesto a hacer un biberón en cualquier momento! Yo le decía que como la bichilla seguía haciendo mucho pipí y caca, se dormía tranquilamente y no daba signos de otras molestias, seguro que eso sería normal, que la niña no estaba pasando hambre y que todo se acabaría arreglando. Pero muy convencido no se le veía.

4. La opinión marujil. Claro, cuando salía de casa y las señoras me veían dar la teta y a la media hora la bichilla se quejaba y si me la ponía al pecho se volvía a enganchar, el diagnóstico para ellas era evidente ¡la niña era muy tragona y yo no tenía suficiente leche o la que tenía no le estaba alimentando bastante! Debería recurrir al biberón. Yo seguí tozuda en mi postura y mantuve el biberón a distancia, pero claro, ya te hacen dudar de si te estás empecinando con la lactancia y fastidiando a la niña o si de verdad sabes que estás pasando por esa crisis y en unos días se superará. Por mi parte, no hacía más que repetir mi mantra de “la lactancia a demanda es eso, a demanda”, tanto para convencer a las marujas como a mí misma.

5. Aburrimiento. Sí, porque hasta que a base de ponerte a la niña en el pecho durante todo el santo día, a lo largo de casi 3 días seguidos y conseguir que tus tetas comiencen a producir de nuevo esa gran cantidad de leche que la bichilla demanda por el crecimiento, los días se te pasan uno tras otro sin haber logrado hacer nada más que sacarte la teta y ponérsela en la boca a la niña, y como mucho, darte una duchita rapidita y malcomer cualquier porquería que ya estuviese cocinada para estar disponible durante las 24 horas a las órdenes de “la demandante”.

6. La solución de la primera crisis de lactancia. La única forma de superar estas crisis es seguir poniendo al bichillo al pecho todo lo que sea necesario, vamos, como si debéis llevarlo adherido a la teta durante las 24 horas, porque por poca cantidad que saque (que siempre sale algo) ese estímulo constante es lo que va a poner a nuestro organismo en alerta y le va a hacer entender que el bichillo no para de estimular la teta porque necesita más manduca. Nuestro cuerpo se va a poner manos a la obra y en unos cuantos días la producción de leche va a volver a estar en los niveles de exigencia que demande el bichillo.

Además del post de Diana, que es muy clarito, si os encontráis en una situación similar y necesitáis información de calidad, proporcionada por verdaderos expertos y no por primerizas locas como yo, podéis acudir a la web de Alba Lactancia porque allí encontraréis respuesta para todos los baches que podáis sufrir durante esta maravillosa y absorbente primera etapa de vuestra maternidad. Y que no cunda el pánico, todas estas crisis se superan, con paciencia y dedicación, unas lo conseguirán antes y otras después pero el bichillo no se va a morir de hambre, ni va a quedar desnutrido durante la crisis ni siquiera necesitaréis un apoyo de leche artificial. Y preparaos porque si esta es la primera crisis ¡las demás estarán por venir! A mí el siguiente episodio de aprietos con la demanda de la bichilla me llegó un poco antes de los tres meses. Pero esto ya os lo cuento la próxima semana.

Esto te puede interesar

25 Comentarios

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    3 abril, 2014 at 09:57

    Uffffffff qué durillas son estas crisis!!!! y lo peor es que hay varias…vamos que mientras haya lactancia hay crisis de este tipo cada cierto tiempo.

    Pues nada paciencia y a dar teta…y pasando de la gente, esto se carga muchísimas lactancias.

    Besosssssssss

    • Responder
      Planeando ser padres
      3 abril, 2014 at 16:24

      La semana que viene contaré mi segunda crisis y de momento en esa nos hemos parado, pero ya tengo la mente abierta para todas las que puedan llegar.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    3 abril, 2014 at 10:04

    Ojalá hubiera leído este post cuando pasé mi primera crisis de estas.. pero como no sabía qué era, no busqué información, no sabía qué pasaba. Y la pediatra, lista ella, me dijo que le diera biberones y listo. ¿Tan difícil es que los pediatras se vayan reciclando? o las matronas, que la mía tampoco me dijo nada. Bueno sí, me dijo que me pusiera el bebé al pecho ¡cada 4 horas! Cuantas lactancias se salvarían con un poquito de información!

    • Responder
      Planeando ser padres
      3 abril, 2014 at 16:27

      Es que dependiendo de las pediatras, enfermeras y matronas que consultes te dan unas opiniones u otras y así nos va. Es que no reciclan conocimientos o se quieren hacer el trabajo más fácil porque de verdad que hay cada prensa por ahí suelta aconsejando. Yo he de reconocer que lo de las crisis me quedó bien clarito en el libro de Carlos González “Un regalo para toda la vida”. Como siempre, yo creí que estas cosas no me pasarían a mí, y que las cosas malas sólo le pasan a los demás, pero ya me vino bien tener conocimiento de que estos procesos ocurren, son normales y se superan en pocos días. Y así logré mantener la calma.

  • Responder
    mamá puede
    3 abril, 2014 at 13:28

    Si es que no es fácil.
    No me extraña que te tuvieses que autoconvencer, tres días en ese plan se hacen muy duros

    • Responder
      Planeando ser padres
      3 abril, 2014 at 16:27

      Sí que son situaciones difíciles porque nunca sabes si es que de verdad la leche ha desaparecido y tu emperramiento con la lactancia está haciendo al bichillo pasar hambre, o es que de verdad es algo frecuente y que en unos días pasará, como así fue.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    3 abril, 2014 at 13:37

    Escribí un post sobre la crisis de los tres meses: http://unpapaenpracticas.wordpress.com/2014/02/10/la-lactancia-y-la-famosa-crisis-de-los-tres-meses/
    La verdad es que tiene que ser muy duro para las mamis. Lo pasé yo mal y no le daba el pecho… 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      3 abril, 2014 at 16:29

      Bueno, es que aquí el papá de la bichilla también lo ha pasado peor que yo. porque yo soy muy de confiar en mí misma y en mis conocimientos adquiridos como primeriza pero él se ve impotente y su única arma es el biberón. Y claro, así chocan nuestros intereses, porque el fin es el mismo, atiborrar a la bichilla, pero el medio que queremos utilizar cada uno difiere bastante, con la pega de que el mío requiere muchas dosis de paciencia y el suyo es instantáneo.

  • Responder
    Matronaonline
    3 abril, 2014 at 15:27

    Creo que lo peor en las crisis de lactancia es el punto 4… cuando todo el mundo opina, cotillea, critica y da consejos, en las crisis de lactancia es fácil terminar dudando de todo y abandonar la lactancia. Te felicito por haberla superado con éxito 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      3 abril, 2014 at 16:31

      Yo es que soy de ideas fijas y de seguir pocos consejos, sobre todo cuando vienen de gente que no entiende nada absolutamente del asunto y en cuya época la moda y lo mejor era el biberón. Eso sí, cada vez que se presenta una de estas crisis dudo de si de verdad la bichilla estará pasando hambre, de si se resentirá de alguna forma, pero como va sobradita de peso, cada vez me preocupo menos porque veo que tiene reservas para superar estos baches.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    3 abril, 2014 at 19:42

    Pues yo vuelvo a no recordar si pasé por alguna crisis. Mi teta fuera 24 horas estaba los primeros días… Luego la verdad es que no lo recuerdo. Pero me vendrá de lujo tu post que lo tendré recientito por si me ocurre.

    ¡Un besote!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 14:52

      Yo creo que si no recuerdas haber pasado por una crisis ¡es que no la habrás pasado! Porque esto es de esas cosas que no se te olvidan, como el día de tu boda o la primera grieta en un pezón. Hechos que para bien o para mal quedan para la posteridad.

  • Responder
    Ser Educadora
    3 abril, 2014 at 21:50

    Hija pues que suerte, yo también tuve esa crisis de crecimiento, lo que pasa es que mi pareja es como la gente….”no tienes leche, no le estás dando suficiente, no..,no…no…” y claro, también teníamos una lata asique al final acabé dándole mixta solo por no oírle. Lo cierto es que yo también estaba preocupada por la demanda excesiva que hacía porque se ponía muy ansioso (pero mucho mucho) como si lo que hubiese comido no le hubiera valido de nada.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 14:55

      Exactamente igual que la bichilla, lo que pasa que yo creo que su padre le tenía más miedo a mi mala leche y a la revolución hormonal que a que la niña se estuviese quedando con hambre. Por eso amenazaba con lanzarse al biberón pero jamás fue capaz de abrir el bote (que por cierto, ahí sigue sin empezar entre los accesorios del sacaleches). Yo es que soy muy cabezona, y esto no siempre es bueno, porque quería convencerme a mí misma de que esos momentos de crisis pasarían y estaba dispuesta a lo que fuese. Si me llego a equivocar, la bichilla hubiese pasado una mijita de hambre antes de caer en la lactancia mixta, pero no creo que la cosa hubiese sido tan grave como para matarla de hambre por mi obsesión con el pecho.

  • Responder
    Monstrua
    5 abril, 2014 at 18:21

    Buf, se me había olvidado eso! Yo no usaba pezoneras, y tenía los pezones macerados :-S Hace poco, Monstruita tuvo una crisis de lactancia pero, a los 12 meses, es mucho más llevadera, dónde va a parar 🙂

    ¡Lo hiciste genial, dale, que la manera de conseguirlo es tener confianza en ti misma y en tu cuerpo! (y en tu bebé 🙂 )

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 abril, 2014 at 10:46

      Sí, otra cosa no pero de confianza ando de sobradita últimamente. Me alegra saber que las crisis seguirán pero que serán más soportables. ¡Gracias por los ánimos!

  • Responder
    Roser
    6 abril, 2014 at 15:23

    Yo me compré (me mandé comprar) la tablet en una de esas crisis. Como el niño es tan pequeño, es poco interactivo (cuando se duerme ya es la monda), y yo me aburría mortalmente. Con la tablet podía jugar al tetris (soy de aficiones sencillas), leer el periódico on line o bajarme e-libros en inglés gratis, para practicar el idioma.
    Rediós que aburridas son las lactancias hasta que el bebé no adquiere la habilidad de comunicarse!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 abril, 2014 at 22:49

      ¡Jajaja! Sí que son aburridas a veces. Yo aprovecho también para leer blogs, ver series, jugar al Candy Crush que me tiene enganchada del todo. Aunque en mi grupo de crianza nos dijeron que al dar el pecho deberíamos mirar sólo al bebé para establecer bien el apego, sin hacer nada más ¡eso es muy sacrificado!

  • Responder
    Marta
    7 abril, 2014 at 13:36

    Ay, qué mal se pasa.. yo recuerdo una mastitis con l’aînée y unas llagas en la boca de la petite… que creo que desencadenaron su dejada en la lactancia unas semanas después.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 abril, 2014 at 23:03

      Justo esos dos problemas aún no los he tenido(cruzaré los dedos para librarme) pero es que no imaginé que existiesen tantas complicaciones dolorosas con el pecho.

  • Responder
    Gafamamá
    24 junio, 2014 at 14:13

    Caigo ahora en este post tuyo ya que me estoy encontrando (creo) en plena crisis de lactancia. Bollito tiene 1 mes y demanda mucho pero cada vez que se pone al pecho no hace buenas tomas. Se retira llorando, gime, gruñe… Estoy un poco agotadilla con esto porque claro, da la sensación de que el nene no se está alimentando nada. Pero según leo, parece que la clave va a ser la paciencia, además de ponerle al pecho cada vez que el peque lo necesite.

    El caso es que me extraña eso de la producción de leche ya que yo tengo muchísima (o esa es mi sensación) puesto que goteo una barbaridad y de la boquita de Bollito sale la leche a borbotones… ains, no sé. También he leído que la leche va madurando y cambiando de sabor y por eso puede haber este rechazo, hasta que el niño se acostumbre al nuevo sabor. Espero que pase pronto.

    • Responder
      Planeando ser padres
      25 junio, 2014 at 14:36

      Tienes razón en todo lo que dices: cambia el sabor de la leche, la composición y estas crisis se producen pero siguen estando bien alimentados. Las que yo he pasado con mi bichilla se han resuelto entre 1-3 días (pero hay a quien la crisis le dura más), e igual que a ti, a mí me seguía chorreando la leche cuando no estaba dando de mamar, con lo cual haber había, pero al poner a la niña al pecho a veces gritaba, lloraba, se ponía nerviosísima y parecía que nunca más se fuese a volver a enganchar. Y míranos ahora, ya hemos cumplido los 7 meses de lactancia, estoy donando leche para los prematuros y aquí seguimos sin más dramas. No te preocupes que seguro que este bache pasará. Es algo muy frecuente, aunque cuando nos topamos de frente con él todas tememos lo mismo: que los bichillos no se estén alimentando bien.

  • Responder
    Mi lactancia (VII): segunda crisis de lactancia - Planeando ser padres
    27 febrero, 2015 at 15:21

    […] de mi primera crisis de lactancia materna ¡llegó la segunda! Y las que me quedarán qué pasar. La bichilla aún no había cumplido los 3 […]

  • Responder
    María F. P.
    26 julio, 2015 at 20:33

    Justo acabo de pasar por la primera. No llega ni a 20 días mi niña y ya hemos pasado por ello. Al principio no sabia que le pasaba, porque además llevábamos unas noches buenísimas que dormía 4 horas largas hasta pedirme la nueva toma y luego volvía a dormirse tal cual. Total que en una de estas me vino un flash de tu post y dije “ostras!” Le prgunté a la matrona y me lo confirmó además de decirme que hay bebes que les da antes y a otros después, pero que si que era la primera crisis… Ahora nos estamos recuperando y retomando la normalidad, a ver si lo logramos 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 agosto, 2015 at 13:22

      Mi bichilla también se adelantaba un poco a las crisis de lactancia. Piensa que las fechas son orientativas, y unos las pasan antes y otros después. A mi bichilla le duraban pocos días hasta que se normalizaba, pero lo cierto es que las crisis de crecimiento no es lo primero en lo que pensamos cuando nos encontramos con un churumbel irritable del que no adivinamos qué le puede estar pasando.

    ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!