Ocio y viajes

Restaurante El Redebal en Segovia

Ir a Segovia creo que implica probar el menú típico de la zona, basado en judiones y cochinillo asado. Con esta premisa, los establecimientos de comida rápida que solemos frecuentar con los niños, quedan descartados si queremos deleitarnos con las florituras de la cocina del lugar. Tenemos la suerte de que nuestra bichilla es bastante tranquila, pero en Segovia, su buen comportamiento habitual, se unió al hecho de que se estaba echando la siesta en su carrito a la hora en que nosotros queríamos comer. Hasta los postres no despegó un ojo, así es que tuvimos un almuerzo de los más gustoso. Tras recorrer Segovia arriba y abajo durante toda la mañana, te das cuenta de que hay decenas de restaurantes que te ofrecen el conocido menú típico segoviano, con precios que varían de los 16 a los 25 euros, la mayoría en torno a 20, y todos con los mismos componentes y supondremos que de una calidad parecida. Nos decidimos por el restaurante El Redebal porque está en una callejuela peatonal escondida y muy tranquila, con terraza en la calle y salón interior, por lo que si la bichilla se ponía revoltosa podríamos salir a que se desfogara al exterior y aunque no hizo falta ¡todas las precauciones son pocas cuando vamos con un bebé!

1. El local. Tiene un comedor no muy grande pero decorado con mucho primor. Por fuera no me lo imaginaba así pero el interior me encantó. Los adornos son sutiles, las paredes desnudas con unas cuantas frases pseudofilosóficas escritas a mano hacen que el entorno sea entrañable y cercano. A nosotros, por ir con el carrito de bebé, nos ubicaron en una tarima con un aforo limitado a 8 personas, que acabó llenándose con otros comensales, pero a pesar de todo el ambiente era tranquilo, silencioso y relajado, por lo que nosotros pudimos comer a gusto y la niña dormir a sus anchas.

Judiones con almejas en el restaurante El Redebal

Judiones con almejas en el restaurante El Redebal

2. El menú típico segoviano. En la primera foto os he puesto una imagen de la carta con el menú del día del restaurante El Redebal. Yo no me lo pensé más, y siendo nuestra primera jornada en Segovia, allí que me dispuse a meterme entre pecho y espalda el plato de judiones de La Granja y el cochinillo asado. Sólo espero que los segovianos no se harten de esta forma a diario, porque con semejante alimentación iban a tener calorías de sobras para emprender cualquier esfuerzo, pero se les iba a quedar un tipo de botijo… Me estuvo todo muy bueno, si bien para mi gusto a los judiones le faltaban algo de sal, aunque entiendo que hoy en día se suele cocinar con poquita para poder agradar a todos los clientes y no matar de un soponcio a los comensales hipertensos. Respecto al cochinillo al estilo segoviano, que además era la primera vez en mi vida que probaba el cochinillo en cualquiera de sus formas, debo decir que tiene un sabor muy peculiar, completamente diferente al del cerdo adulto de toda la vida y que es grasiento en exceso. Lo presentan con la corteza bien dorada y crujiente y la carne es blanda y hasta se te deshace en la boca, pero si sois de cocina light ¡que el sebo no os pille por sorpresa!

3. El postre. Resulta que no estaba incluido en el menú del día del restaurante El Redebal. Mira que lo pone clarito en la hoja pero aún así, y pese a que íbamos a reventar entre judiones, sopa castellana y cochinillo, nos aventuramos a seguir probando otras cosas de la carta. A estas alturas la bichilla ya se había despertado y andaba intimidando con sus miradas profundas a los comensales de otras mesas, pero sin gritar, algo que se agradece porque no nos sentimos cómodos cuando a la niña le da por exteriorizar sus habilidades cantoras. Yo probé el hojaldre relleno de compota de manzana y el papá de la bichilla ¡casi ni me acuerdo! Porque en ese momento yo estaba en mi turno de vigilancia del bebé y ni me fijé en cómo era el tiramisú que se comió.

Mi cochinillo al estilo segoviano

Mi cochinillo al estilo segoviano

4. La terraza. Es amplia, y casi la prefería para comer con la niña, porque en el exterior de los locales me da la sensación de que sus gritos y quejas quedan como disimulados al aire libre. Pero lo cierto es que aquel día de finales de agosto en Segovia, con más de 30 grados en la calle, pese a que el espacio estaba bien montado y con sombrillas que lo hacían muy agradable, el aire estaba caliente y hubiéramos sudado de lo lindo mientras dábamos cuenta del menú del día.

5. Precio. Otro de los motivos por los que nos decantamos por el restaurante El Redebal, es que contaba con uno de los precios más bajos para el menú típico de Segovia. Si nos defraudaba el resultado siempre estaríamos a tiempo de probar suerte en otro establecimiento más caro durante nuestra estancia en la ciudad. Pero como quedamos satisfechos y bien nutridos, ya se acabó el cochinillo asado de ahí en adelante. El menú del día, con un primer plato, segundo, pan, bebida, café y sin postre, eran 17,50 euros. Los postres costaron 3,90 euros cada uno. En total pagamos 42,80, pero si no sois de dulce, con el menú quedaréis más que satisfechos y no pasaréis de los 35 euros por pareja.

¡Ay! La gastronomía española. ¿Pensabais que la paternidad os impediría seguir disfrutando del buen comer? Ya veis que no. Aunque principalmente sigamos frecuentando lugares de comida rápida y bares de mala muerte cuando vamos con niños, porque nos encontramos en un ambiente más jaleoso donde nuestros propios ruidos pasarán desapercibidos, de vez en cuando os puede apetecer una propuesta como esta, bien de precio e irrepetible. ¿Quién sabe cuando volveremos a tener la oportunidad de comer en Segovia?




Esto te puede interesar

2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    11 Septiembre, 2014 at 07:32

    Nunca he probado el cochinillo asado pero suena delicioso!

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!