Crianza

Percentil, percentiles y percentilitis

Vivir sin pensar en el percentil ¡sí se puede!

Vivir sin pensar en el percentil ¡sí se puede!

Durante el I Blogtrip Puleva Infantil celebrado en Granada a principios de octubre, el pediatra José Manuel Moreno, Presidente de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, además de pediatra en el Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid, hizo algunos apuntes de interés acerca del uso y abuso de los baremos de percentiles en los recién nacidos y en los niños. Él tildó de percentilitis la obsesión de muchos pediatras por martirizar a las familias con bebés de percentil bajo, cuando estos números no son más que una indicación de lo que se considera normal en cada etapa del desarrollo del niño. Pero cuidado, porque la normalidad no es el percentil 50, sino todo el espectro desde el percentil 1 hasta el 100. Como en los adultos, siempre habrá niños de constitución más fuerte que otros, unos más altos y otros más delgados, unos más regordetes y otros más flacos. Pero dentro de la idiosincrasia corporal de cada uno, se puede vivir sano y feliz en el percentil 3 y en el 97. Pero ¿que ocurre cuando tu bebé nace y empiezan los controles mensuales de peso y altura? Pues que hay pediatras que viven en un universo paralelo de tablas y números que dan más importancia a la cifra que arroja el cálculo que a la salud real del bebé. Estas son algunas de las cosas que hay que tener en cuenta para no sufrir a lo tonto con los percentiles y los pediatras con percentilitis.

1.¿Bebés de pecho o de biberón? Esta debe ser la madre del cordero de todos los despropósitos y es que como la lactancia materna ha estado dejada de lado durante muchos años, muchos pediatras se siguen rigiendo por las tablas de percentiles de niños alimentados con biberón para meter el pánico en el cuerpo a las mamás lactantes. De forma general, un recién nacido con lactancia materna exclusiva va estupendamente bien si engorda en torno a 400 gramos al mes, mientras que de uno de biberón se espera que engorde en torno a 800 gramos, porque las leche de fórmula tienen un exceso de todo, algo que no ocurre con la leche materna. Pues aún así, con lactancia materna exclusiva, mi bichilla llegó a engordar hasta 1,300 kilos por mes durante esos primeros meses. Lo que quiero decir es que es una tontada muy grande lo de competir por el percentil en el que se encuentra tu churumbelito. Si es pequeño y delgado porque su constitución es así, no se puede esperar que se convierta en una bola gigante de un mes para otro. Si se alimenta mediante lactancia materna es normal que el ritmo de engorde sea más lento, pero a la larga más beneficioso y sostenido durante más tiempo, por lo que no hay que pensar que si tu vecina le da al biberón a su bichillo y este duplica el peso que el tuyo gana cada mes, es porque el biberón alimenta más. Esto no es cierto. En cualquiera de los dos casos, ya sea alimentado con pecho o biberón, si la ganancia de peso mensual no es la esperada o incluso se produce un estancamiento o pérdida de peso, eso sí es un signo de alerta.

2. Cambios bruscos de percentil. Este asunto es lo realmente importante. Si tu bichillo de percentil 3 nace y se mantiene 3 años en el percentil 3, o en el 1 o en el 5, ya sabes que será un niño algo más pequeño que la media, pero completamente normal. Lo mismo ocurre con un bebé de percentil 97 (tipo mi bichilla): prepárate para que sea una bestia parda, enorme e inabarcable, pero aún normal. El problema surge si con las revisiones de peso y altura tu bebé de percentil 97 se planta en el 67, que sigue estando por encima de la media pero es un descenso alarmante para un periodo tan corto de tiempo. Sin embargo, muchos pediatras de los acosados por la percentilitis, parecen no ver preocupante una caída brusca de percentil en un bebé grandote, mientras que ponen el grito en el cielo cuando un bebé delgadito pierde un solo punto en la escala. Pues mire usted, ni tanto ni tan calvo. Ni los bebés de percentil bajo se van a morir de hambre por bajar un pelín ni el bebé grandote se puede perder de vista porque va sobrado de peso. Un cambio radical en el percentil de un bebé puede indicar que hay alguna enfermedad (alergias, intolerancias alimentarias, etc.) o algún otro problema que no se ha detectado a tiempo, por eso es preocupante.

3. Los riesgos de los percentiles bajos. Los fans de la percentilitis parece que ven la muerte de los bichillos de percentil bajo por las esquinas. Viven preocupados porque cualquier enfermedad (un resfriado, una gastroenteritis) pueden dinamitar las pocas ganas de comer de estas criaturitas, que descenderán rápidamente de peso y pueden sufrir un problema grave de salud. Eso es una cosa mala, pero mientras el bebé de percentil bajo esté sano, no hay por qué vivir obsesionados con el numerito de la tabla. Puede que nunca haya que enfrentarse a ese problema, por lo que será mejor que todos estemos tranquilos hasta que el posible escollo se presente en nuestro camino.

4. Los riesgos de los percentiles altos. Pues los bebés grandotes, altos, fuertes y aparentemente sanos también tienen sus inconvenientes, aunque la sociedad obsesionada con la percentilitis parece que los ignore. Y es que estos bebés glotones pueden presentar tendencia a problemas de sobrepeso, obesidad y diabetes, así como a trastornos como el de comer compulsivamente, la bulimia y la anorexia. A ver, ahora no quiero yo sembrar el pánico entre todos esos papás (entre los que me incluyo) con bichillos fortachones que vivían tan tranquilos con los percentiles de sus churumbelitos hasta hoy. Pueden seguir viviendo en paz, pero no está de más ser conscientes de que estas complicaciones pueden darse para atajarlas a tiempo.

En definitiva, que la genética tiene una influencia enorme en el percentil de los bebés. Cada vez que en la consulta yo me asombro de que mi bichilla sea tan grande, le pediatra me dice que no entiende cómo me esperaba tener un bebé pequeño teniendo encuentra la altura del papá de la criatura y mi propia hechura corpulenta. Pues eso, que tenemos que vivir un poco al margen de tanta percentilitis y saber qué son los percentiles, qué es lo normal y qué signos pueden indicar realmente la existencia de un problema de salud de nuestros churumbelitos. Espero que muchos de vosotros podáis dormir esta noche más tranquilos. Y hoy sí ¡acabé de contar todo lo aprendido en el Blogtrip de Puleva!

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50 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    13 noviembre, 2014 at 08:44

    Yo estoy completamente de acuerdo, escribí hace tiempo sobre este tema y mientras recopilaba información pensaba en las pobres madres que se angustian innecesariamente porque su pediatra le da excesiva importancia a los percentiles.

    Mi hija mayor está en el percentil 95 y eso no significa que sea una ballena, simplemente que a su 6 años tiene el tamaño de una niña de 8 o 9. Pero si unos padres son altos no van a tener niños pitufos no? Genética pura!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 12:16

      Yo he visto a tu niña y confirmo que no es una monstruosidad, sino una niña grandota y muy bonita. Así anda mi bichilla. Yo no la veo excesivamente gorda, pero si muy alta y ahora que andamos comprándole ropa para su primer cumpleaños es imposible bajar de las tallas para 2 años en ninguna de las marcas. Es grande, ¿qué le vamos a hacer? Nuestra pediatra nunca ha estado obsesionada con este tema, pero creo que era porque la niña iba muy sobrada de todo. Si hubiese sido de percentil bajo no sé cómo habría enfocado el asunto.

  • Responder
    Mamá de Día y Noche (@mamadediaynoche)
    13 noviembre, 2014 at 08:55

    Estoy pensando en enviarle el post a la que fue pediatra de Álvaro. Qué obsesión con los percentiles! Me dio una paliza que me cambie de pediatra! Primero porque no me respetaba en mi deseo de dar lactancia exclusiva 6 meses y desde los tres quería que le diera bibe de apoyo y papillas… Y todo porque mi hijo tiene nuestra genética: somos delgados! Mi imc siempre ha estado rozando el límite de normal a bajo peso, pero es que yo no puedo comer más! Y mi marido es tirillas, qué le vamos a hacer!

    Gracias por tu sabiduría! Aprendisteis mucho!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 12:26

      Es que la concienciación con la lactancia materna no ha llegado a todos los pediatras y claro, si nos empeñamos en mantenerla creo que a casi todos les parece genial mientras el niño sube de peso, pero como se estanque o baje de percentil siempre acusan a la teta. Yo creo que la genética es clave, porque por mucha teta o biberones que le demos a un niño,si la fase hasta los 6 meses es a demanda, siempre comerá lo que le venga en gana y su cuerpo necesite. O le obligamos o no querrá más. Y aún así, seguro que lo que logramos es sacrificarnos a lo tonto y llevarnos disgustos a diario para trepar en el percentil.

  • Responder
    Mama Blogger
    13 noviembre, 2014 at 09:23

    Lo reconozco, yo al principio era de las que me preocupaba en exceso el que mis hijas estuvieran situadas en un percentil por debajo de la media. Pero ahora ya lo veo con otra perspectiva! Mis hijas están sanas, crecen bien y siempre en su misma línea, y son muy felices. ¿Qué más puedo pedir?

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 12:50

      Básicamente de eso se trata. Si como madre ves que están sanas y actúan con normalidad e irradian felicidad , lo del percentil no vale de nada.

  • Responder
    Anuke
    13 noviembre, 2014 at 09:30

    Totalmente de acuerdo! A mi con mi pequeña princesa me pasó igual! ya en el embarazo nos dijeron que la niña iba a ser muy larga y así es ahora, tiene 8 meses y una estatura de niña de un año! increíble! todavía recuerdo el día que fuimos a la revisión de los 4 meses y me dijeron que no le diera a la niña cereales o incluso que le quitara un biberón porque la niña estaba en percentil 97! que barbaridad! ahora es para verla la niña esta super alta y nada de gordita! nos meten el miedo en el cuerpo estos médicos y enfermeras sin venir a cuento! Ni que decir tienes que yo a la niña la seguí dando según me fue pidiendo, cereales, fruta, verdura, si en cuanto a esto, los bebes nos lo van pidiendo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 12:54

      Es que los percentiles (y ya si hablamos de la moda y las tallas de ropa no te quiero ni contar) debe ser una orientación. Con 4 meses, y eternamente si les dejásemos, los niños se autorregulan en cuanto a la comida. La mía es una zampona y aún así hay días que le mete mano a lo que hay en su plato y en los de los demás y otros que se niega en redondo a abrir la boca a la hora de la merienda. Y no pasa nada. Vamos, estoy yo para preocuparme viendo el tamaño que tiene. Creo que los profesionales deberían tener más tacto al tratar estos temas, porque ya son ganas de querer atemorizar a las familias con un asunto que no tiene la trascendencia que ellos le quieren dar. Pues imagínate que mi bichilla que nació en el percentil 97 ¡no habría podido darle de comer nunca según tu pediatra!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    13 noviembre, 2014 at 09:39

    Nuestra pediatra es de la de los percentiles, mientras UBMF estuvo en el 50 clavao todo era maravilloso para ella. Tras más de año y medio sin aparecer por ahí ( me gusta más el de la SS) resulta que la última vez salió que estaba en el 40 ooooohhhhhh válgame el señor!!!! la que lió!!!! bah y seguro que no lo midió bien porque no se dejaba!!! Yo lo veo un niño normal y lo importante es que esta sano y es feliz…el mes que viene vamos de nuevo a ver que pasa!!! jejejej

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:02

      Hombre, bajar de un 50 a un 40 en año y medio no creo yo que se considere un descenso brusco. Eso de las mediciones es otra cosa. con el peso no siento desconfianza porque la bichilla se queda sola en la báscula,nadie toca nada y el aparato marca lo que marca. Pero las mediciones de altura no te creas tú que las veo muy allá: entre que me piden que le sostenga la cabeza, que la pierna se les escapa, que si la cabeza toca arriba del medidor o la bichilla achanta el cuello ¡para mí que miden a boleo!

  • Responder
    Lydia - Padres en Pañales
    13 noviembre, 2014 at 10:24

    bichillos fortachones como la tuya alimentada sanamente no tendrán problema alguno de salud. Lo malo es los que viven a base de cereales y cosas “artificialeS”
    A mi eso de que me digan, uy ha subido de percentil en esta revisión (solo lo he oido una vez, del 10 al 15 la ultima revisión de los 15 meses) me importa un pito. Mi beba es pequeña y no pasa nada, que no me agobien con que si tiene que pesar más o menos!! que como dices, las tablas están hechas en base a niños con otra alimentación… y otros padres!! que cada uno hereda también unos genes digo yo!!!
    besos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:06

      Esa es otra. La de pediatras que consideran que sólo con el pecho un bebé no coge el peso suficiente (según las tablas de percentiles) y recomiendan complementar la alimentación con leche de fórmulas, o papillas para que duerman mejor de noche… Nosotros vivimos felizmente instalados con la bichilla en la parte alta de los percentiles, pero no por ella, porque a la vista está que está bien alimentada, fuerte y enorme, sino porque como nunca sabemos qué tipo de pediatra nos puede tocar, en estando en la parte alta vivismos relajados porque no nos dan la lata con los numeritos. Además, cuando era más pequeña y me incordiaban diciéndome que sólo con el pecho se quedaría con hambre, yo misma recurría eso de decir “Mire usted, pues está en el percentil 97, así es que a penas hay bebés de su edad más grandes que ella”. Y con el tecnicismo me dejaban tranquila. ¿Por qué? Porque a la gente le encanta medirlo todo con percentiles.

  • Responder
    Clauminera
    13 noviembre, 2014 at 10:50

    Mi hijo nació con percentil 3 de peso y 90 de altura, pero por suerte, tanto en el hospital como luego ya en casa, di con unas pediatras muy buenas que me dijeron que no me preocupase en absoluto, que lo único que había que mirar era que mi bebé no bajase de percentil, pero que por lo demás, era un bebé muy sano. También con teta en exclusiva cogía más de 1 kg al mes, pero aún así tuve que aguantar mucho tiempo los comentarios de mi madre de que le diese biberón porque el niño estaba muy delgado y seguro que pasaba hambre.

    A día de hoy, en la última revisión, me dijeron que está en percentil 15-20 de peso (es un glotón) y sigue en 90 de altura, y la verdad, yo mientras siga igual de torete como hasta ahora, me da igual lo que pese.

    Aquí quiero recalcar que gracias a la poca importancia que mi pediatra le da a los percentiles, mi hijo estuvo con lactancia materna en exclusiva hasta los 6 meses, mientras que tengo amigas que a los 2 días sus pediatras les dijeron que les dieran leche de fórmula sólo fijándose en los dichosos percentiles, y no en si cogían peso o no.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:10

      Es que si están delgados porque lo están, y si están gordos porque eso tampoco está bien. y entre los percentiles y los comentarios ajenos (porque la gente tenemos opiniones para todo y para poner nervioso a cualquiera) nos pasamos la vida sufriendo por una parte importante de la maternidad, que es la del crecimiento del bebé. Por suerte diste con pediatras que te desmitificaron esos temores, pero ahí tenías a tu madre erre que erre con el biberón. Es que el tema de la lactancia es muy delicado y en cuanto incluyes esa famosa ayuda de biberón el pecho deja de producir más cantidad de leche.
      Es un error pensar que si el bebé se queda con hambre hay que darle otra cosa. Lo que hay que hacer es ponerlo aún más al pecho, con más frecuencia, hasta que la producción de leche materna se regule. Pero esto cuesta mucho de entender y además es muy sacrificado.

  • Responder
    http://saldelapuro.blogspot.com.es
    13 noviembre, 2014 at 11:12

    Cien por cien de acuerdo, el percentil es un indicativo y nada más. Como madre de hijos mayores que ya ha visto algunos resultados te digo que son muchos factores a tener en cuenta, mi segundo hijo fue prematuro(no mucho, pero tuvo que quedar 15 días en incubadora) y por un tema largo y complicado de explicar no tuvo la misma lactancia que su hermana y tomo leche de fórmula. Durante un tiempo su percentil era bajo pero yo, al tener ya a la otra niña no era tan primeriza no me agobié y poco a poco fuimos tirando y ahora mide 1,85 y está tan sano como ella, nunca han tenido nada reseñable y los percentiles han tenido temporadas. Lo importante es cuidarles bien toda la infancia para que siempre estén sanos, mantener una alimentación equilibrada siempre, quererles mucho y hacerlo lo mejor posible, que hay pediatras que agobian un montón con eso. Yo ahora peso un poco más pero con 35 años y 1,69 pesaba 54 kg comiendo bien, así que los niños no pueden ser bolas como tú dices porque los genes tiran. A veces vale más seguir el instinto y no ser cuadriculados. Perdona el rollo guapa y un besito.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:20

      Ea es otra. No me quiero ni pensar el martirio de los padres con bebés prematuros que no van a cuadrar en una de esas tablas ni en sueños. Si sois de genética delgada, como el papá de mi bichilla, que come el triple que yo y debe pesar casi la mitad (redondeando y exagerando como andaluza que soy) por mucho que se atiborren no engordarán a lo grande. Desde tu experiencia como mamá ya sabías un poco de que iba el tema cuando tuviste ese segundo bebé prematuro, pero imagínate lo que hubiera sido ser primeriza, con un prematuro y con un pediatra loco por los percentiles. Pues eso, que te arruinan esta fase de la crianza sólo con el dichoso numerito.

  • Responder
    mamiansiedades
    13 noviembre, 2014 at 11:42

    Uffff… Qué tema este… En nuestro caso, aparte de lactancia materna, hay que sumar prematuridad y una CIV (un soplo, vamos) y aún con ese historial, se empeñan en medir a Leo por las tablas de todos los demás. Pues claro que está pequeño y delgado (aunque ya por fin dentro de tablas), cómo no va a estarlo??
    Nosotros vivimos luchando contra el sobrepeso y aunque me marido no es una torre, yo sí soy bastante alta. La verdad es que nunca hubiera pensado tener este “problema”, sino todo lo contrario! Estoy casi convencida que llegará un momento que pasaremos de intentar cebarlo a ponerlo a dieta y si no, al tiempo 🙁
    Mi niño es un niño feliz, ágil, inquieto y despierto, eso es lo único que me importa de verdad.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:24

      Al final estar dentro de las tablas de percentiles acaban dándonos más tranquilidad por no escuchar las acusaciones del pediatra que por la verdadera salud del bebé. Y esto no debería ser así. Eso que comentas de que con tanta insistencia en la comida se puede pasar de intentar cebar al bebé a tener que obligarle a llevar una dieta es completamente verdad. Según nos contaron,muchos de los trastornos de la alimentación pueden estar provocados por esa relación que los bebés han mantenido con la comida durante su primera infancia. Si cada comida es una batalla familiar y un drama,no aprenderán a disfrutar nunca de ella, y la tomarán como forma de consuelo (comedores compulsivos) o la rechazarán abiertamente (anorexia, bulimia). Que ahora nos parece que forzar al bebé un poquito no puede ser nada malo, pero con el paso del tiempo se descubren grandes catástrofes.

  • Responder
    sradiaz
    13 noviembre, 2014 at 12:34

    Cada bebé es un mundo. Yo ya prefiero ni mirar el percentil.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 noviembre, 2014 at 13:25

      ¡Jajaja! Hala, a hacerse la loca y que se críen solos. Pues no te creas que es mala opción.

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    13 noviembre, 2014 at 13:58

    Ayyy esa percentilitis que daño hace!! Sé de un caso (bastante gracioso) en el que una compañera de trabajo andaba a vueltas con el pediatra porque este decía que el perímetro craneal del año era de mucho percentil para el resto del cuerpo. Ella le explicaba en cada revisión que tampoco lo veía para tanto, era un poco cabezón el niño pero nada más. En una revisión, el pediatra insirió que era demasiado perímetro y que igual había que hacer algún estudio, que esperarían a la siguiente pero que lo tuviera en cuenta. En la siguiente visita, mi compi se presentó en la consulta con su marido (muy majete, muy buen hombre, pero cabezón de pro). Le dijo al médico si la genética no influye “algo” en las constituciones de los niños. Desde entonces, el niño no ha vuelto a tener ningún “problema” para el médico con el tamaño de su cabeza.

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:43

      ¡Jajaja! Me parto contigo. Pero es que es verdad, igual que se heredan las orejas de soplillo, los dedos de los pies feos, o la cabeza grande digo yo que en el resto de la constitución también influirá la genética. Yo ando rezando para que mi bichilla saque el tipín de insecto palo de su papá y no mis lorzas de vaca-burra (aunque de cara soy mona, en eso que se parezca a mí). Pero como no podemos elegir en qué aspectos va a parecerse, sólo nos queda esperar a que el percentil alto con el que ahora vivimos tan cómodamente, no se vuelva en nuestra contra en el futuro.

  • Responder
    Diana
    13 noviembre, 2014 at 14:16

    Mi hija nació pesando 3.930 kg y 54 cm. Y así se ha mantenido estos 14 meses. Suele estar en un percentil 97-99 de altura y sobre los 80 de peso. Y eso que el papá y yo somos de estatura media.
    Su pediatra, por suerte, no ha sido nunca de obsesionarse con los percentiles. Si algún mes ha bajado me ha dicho: “¿Pero no ves lo hermosa que está?”.
    No la veo gordita, sí que está fuerte pero como es tan alta, que parece que tenga 6 meses más, ya ni me preocupo si solo aumenta 200 g en un mes. Al siguiente recupera y listo.
    Mientras yo la vea bien, que no pierda mucho peso porque a estas edades van pegando estirones y parece que se queda en los huesos pero a la semana siguiente lo recupera todo, voy a seguir alimentándola igual. Que mi niña también es de buen comer, aunque últimamente la gula le entra por los ojos y lo quiere probar todo 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:46

      Mi pediatra también es de las que a ojo ya dice que se le ve saludable, pero en parte eso me hace desconfiar. No creo que mi bichilla tenga nada malo, o al menos no muestra síntomas de nada, pero con la excusa de que están tan lustrosos a veces creo que los médicos se relajan en los controles rutinarios, y se preocupan mucho más de los de bajo percentil, que a lo mejor están más sanos que las nuestras. Si tiene buen saque, como lamía, ojalá se nos mantengan así y no empiecen a ponerse tiquismiquis con las comidas según vayan creciendo (que dicen que a veces pasa).

  • Responder
    nosoyunadramamama
    13 noviembre, 2014 at 15:51

    Si ya lo digo yo: la genética está detrás de casi todo!!!! que yo era glotona y mi marido también, pues tampoco es casualidad que mis hijos coman de lujo (verás el tercero,jajajaja). Que si mi marido es alto, tampoco me sorprende que Alfonso sea del grupo de los altos, es que es lo normal, vamos…. Cuando van al cole y ves a los padres encuentras sentido a todo,jaja… De todas formas, el peso no depende tanto de las carnes del crío, Alfonso está delgadito pero, por lo que sea, pesa un quintal. Cada cuerpo es un mundo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:49

      ¡Jajaja! Es verdad que tú achacas a la genética cantidad de cosas que los demás nos empeñamos en vincular con otros aspectos de la crianza. Pese a que tenemos cuerpos radicalmente opuestos, tanto el papá de mi bichilla como yo no tenemos fondo para comer, por lo que parece que la niña sigue nuestros pasos. Y claro, bajitos tampoco somos: él mide 1,87 y yo 1,70, así es que la niña es larguirucha y con unas piernas kilométricas. Yo a mi bichilla no la veo tan gorda, pero es que está muy maciza, parece un bloque de hormigón.

      • Responder
        nosoyunadramamama
        14 noviembre, 2014 at 16:13

        jaja, todo suma!!!! pero recuerda aquel anuncio de la lotería en el que unos padres horrorosos tenían un bebé guapísimo!!!!!!y si sois altos, lo raro es que la criatura sea pequeña, y si sois morenos, lo raro es que la niña sea morena,jajaja

        • Responder
          Planeando ser padres
          16 noviembre, 2014 at 09:54

          Esa es otra. Había familiares del papá de la bichilla emperrados en que la niña sería rubia y con los ojos azules. Que sí,que podemos tener un ancestro desconocido que nos haya heredado ese gen pero con lo morenos que somos, si la niña me llega a salir rubia ¡creo que la habría cambiado por otra antes de salir del hospital! ¿Qué hago yo con una nórdica en casa? ¡Que no me pega con nada! 😛

  • Responder
    Madreyautonoma
    13 noviembre, 2014 at 21:58

    Buf, yo estoy harta de escuchar a la enfermera decir: “sigue en el mismo percentil, pero bueno…” Pero bueno ¿qué? Lo mejor es no hacer caso pero a veces no puedo evitarlo y le contesto.

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:51

      Pero si mantenerse en el percentil es lo bueno. Lo malo son esas variaciones bruscas de uno a otros, sobre todo si es una disminución. Yo creo que hay profesionales a los que les falta un cursillo de reciclaje.

  • Responder
    judit
    13 noviembre, 2014 at 22:21

    yo tuve suerte y mi enfernera ni se agobiaba pq el niño engordaba poco! yo en cambio si, y mucho! todo por comparar lo con los otros bebes gorditos! Gracias a ella seguimos con LME hasta los 6 meses, y ahora con 16 meses sigue en su linea delgada (P10) pero come de todo y muchísimo, vamos que ha heredado el tipin del padre. Ah y esta sanisimo, asi que no hace falta preocuparse por problemas que no existen, que ya tenemos bastantes cosas de que preocuparnos de verdad 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:55

      Es que lo de comparar no podemos evitarlo, pero ya ves,no deberíamos hacerlo porque nos preocupamos a lo tonto. Mira, mi bichilla es de percentil alto, y yo creía que era la niña más grande del universo. Hasta que conocí a un bebé que con 4 meses ya era más grande que ella con 9. Gordo y tremendo ¡para comérselo Ese día pensé que mi bichilla de percentil 97 estaba esmirriada y que algo no estaba saliendo bien. Vivimos obsesionados con tener el bebé más grande y más gordo, y cuando tengan 15 años nos preocuparemos porque sean los más esbeltos y más guapos Y así vamos dando bandazos, cambiando de ideas, pero sin dejar de preocuparnos. Tú actitud es muy buena y se parece mucho a la mía: vamos a preocuparnos de lo importante y a dejar estas tontadas para otro momento.

  • Responder
    creciendoconmicachorro
    13 noviembre, 2014 at 23:13

    Yo nunca he hecho caso de los percentiles, y la verdad que la pediatra jamás los ha mencionado. Lo que comentas de teta y bibe lo explica muy bien Carlos González en uno de los libros. La verdad que las cartillas sanitarias podían actualizarse un poquito. Un besazo

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:58

      Es que Carlitos explica muy bien muchas cosa, aunque de vez en cuando yo me subleve contra él cuando las cosas en esta casa no salen tal y como él las cuenta. Yo creo que más que actualizar las cartillas y tablas, deberían darle un buen repaso a los profesionales. Por ejemplo, aquí en Cataluña, hay médicos de cabecera y enfermeras sin especialidad que son los que ocupan estos puestos en pediatría… ¡y así nos va!

  • Responder
    Baberos Y Claquetas
    13 noviembre, 2014 at 23:13

    El tema de los percentiles parece obsesionar no solo a pediatras, si no a muchas padres que hasta te preguntan el percentil de tu hijo. Vikingo es uno de esos niños que ha bajado en la última revisión el percentil, el pediatra me comentó que ni caso, que el niño está sano y que lo mismo que se ha bajado puede subir en la próxima revisión. Muy buen tema!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 12:59

      ¡Jajaja! Es que competir con los percentiles de los churumbeles mola mucho. Mi bichilla ha ido variando entre el 97 y el 80, pero como dices, cuando baja en una revisión vuelve a remontar en la otra, lo que a veces me da que pensar que no me la miden del todo bien, porque con el peso sí suele mantenerse.

  • Responder
    Sandra_Uky
    13 noviembre, 2014 at 23:19

    Muy interesante tu post de hoy. Y espero que sirva de ayuda a mamis y papis que tengan problemas con el pediatra o que vayan a tener un bebé y se pregunten qué es eso del percentil?
    A mi me pasó, conocía el tema de los percentiles. Pero luego empecé a leer e investigar y me di cuenta que no era para tanto. Que, como bien dices, tan el 1 como el 100 es lo normal de la media y que además hay veces que están desfasados. Que se basan en estudios algo pasados y no cuenta con la normalidad de hoy en día. Porque lo que era normal hace unos años puede ser ahora.
    asi que un buen post!!!

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      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 13:01

      Esa es la clave, tomarlos como una guía, simplemente para saber si se prevé que tu bichillo sea grandote o más pequeño,pero igual de sano y sin tener que preocuparse mientras no haya problemas como alergias, intolerancias, etc. Las tablas muchas veces se basan en la alimentación de bebés de biberón, por lo que a los de lactancia materna exclusiva se nos mete el miedo en el cuerpo y enseguida se nos quieren recomendar biberones de refuerzo que acaban arruinando muchas lactancias. Mira que debería ser un parámetro más dentro de las revisiones pediátricas, pero a veces parece que la clave de la crianza está en el percentil, y claro, nos obsesionamos con el número.

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    La cajita de música
    14 noviembre, 2014 at 09:53

    La verdad es que esto de los percentiles es difícil para los padres, o al menos para mí! Siempre queremos que estén en lo alto aunque eso no significa que sea mejor…

    Feliz día♥
    María {La cajita de música}

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      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 13:19

      Tienes toda la razón: queremos que esté lo más cerca posible del 100 o que lo sobrepase,y ya ves que tantos problemas puede dar un percentil muy alto como uno muy bajo.

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    Montse
    14 noviembre, 2014 at 12:10

    Muy de acuerdo e interesante lo que comentas de los bajones. Lo importante es que tengan su línea constante y observar en todos los casos los bajones bruscos para determinar posibles causas… Tanto si es percentil alto como bajo. Y por debajo del percentil 3 también hay niños sanos, porque doy fe de unos cuantos casos!! Aunque como siempre digo en mi blog, es importante al principio descartar intolerancias y demás problemas. Una vez que se sabe que está sano, pues tranquilidad y paciencia con ellos. Un beso fuerte y gracias por tu post

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      Planeando ser padres
      14 noviembre, 2014 at 13:34

      Sí,sí eso de descartar intolerancias, alergias o cualquier otro trastorno de la alimentación es lo primero. Y una vez que sepamos que el bichillo no tiene ninguna patología, con tal de que se mantenga más o menos en su mismo percentil (ya sea alto o bajo) podemos relajarnos y disfrutar dela crianza sin agobios de salud. Pensé que os interesaría especialmente este post, porque se desconoce tanto sobre el tema de los percentiles y hay pediatras que asustan tanto a los primerizos… ¡que n solo del percentil viven nuestros churumbelitos!

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    Diario de una madre ingeniera
    14 noviembre, 2014 at 19:51

    Estoy con Montse. Lo importante es que estén sanos!

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      Planeando ser padres
      16 noviembre, 2014 at 09:56

      Pues sí, eso es lo esencial, pero algunos pediatras viven obsesionaditos con la percentilitis e intranquilizan a muchos padres que no comprenden bien cómo funcionan estas escalas.

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    Un Papá en Prácticas
    16 noviembre, 2014 at 23:55

    En la última revisión, Maramoto estaba en percentil 70 de altura y 10 de peso. La enfermera nos miró alarmados. Nosotros mirábamos a Mara en plena acción sin parar un segundo. ¿No ves que está sana?, queríamos decir. La pediatra puso la voz de la sabiduría: ¿Pero no los has visto a ellos? ¡Altos y flacos! ¡Pues ya está! 🙂

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    Marta
    21 noviembre, 2014 at 10:06

    Ay, que no te tengo olvidada, que no tengo tiempo!!
    En su día, dependiendo del médico, usaban unas tablas u otras. Las de la OMS, pero con lactancia materna o leche artificial. Que parece mentira, pero son distintas entre sí.
    Luego, los percentiles no son más que una medida orientadora. Las madres primerizas, que no se han informado, se asustan enseguida si el bebé no crece o pesa (más bien con el peso) lo “suficiente”, pero hay tantos factores a tener en cuenta!!

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      Planeando ser padres
      21 noviembre, 2014 at 11:26

      Es verdad que los percentiles de altura y los del perímetro craneal nos preocupan mucho menos. A sotros lo que nos hace mella es el peso. Queremos que nuestros bichillos rompan los moldes y si es posible que rompan la báscula también. Y claro, quienes tienen un bebé más pequeño o delgadito acaban preocupándose de lo lindo.

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    Yo nunca he tenido un bebé - Planeando ser padres
    27 noviembre, 2014 at 07:00

    […] Mi bichilla, mi tonelete. Mi bichilla es una niña sana, fuerte y de percentil alto. Durante un año de vida sólo hemos tenido un pequeño episodio de gastroenteritis cuando […]

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    madrexilio
    29 noviembre, 2014 at 07:44

    Qué estrés lo de los percentiles… la mía es de bajo percentil, es genético no es por falta de apetito. Madre enana, hija enana jajaja. Eso sí, listilla y guapilla también es. Saludos desde Budapest

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      Planeando ser padres
      1 diciembre, 2014 at 13:56

      Yo vivía relajada por el alto percentil de la bichilla, hasta que he descubierto que esa abundancia de tamaño y de peso también puede ser contraproducente. De momento no hay signos que indiquen que algo va mal, así es que mantendremos la calma.

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