Opiniones

El engaño del tiempo de calidad

tiempo de calidad con los hijos

¿Qué elegís? ¿Tiempo de calidad o cantidad?

Hace unos años, cuando yo ni siquiera tenía en mente traer churumbeles al mundo (porque me veía nueva, quería una situación económica y personal estable y tenía otros intereses profesionales) una de mis compañeras de trabajo tuvo a su primer hijo y se dedicó en cuerpo y alma a él durante más de un año, retomando sus estudios pero no su trabajo hasta varios años después. Criaba 24 horas al día, mientras su marido, un hombre muy ocupado por su profesión, le dedicaba a la criatura escasos minutos al día y alguna que otra hora suelta durante los fines de semana. Sin embargo, ella decía que el niño prefería estar con su padre, porque el tiempo que él le dedicaba siempre era de calidad, mientras que ella tenía que bregar con el churumbel para comer, para el aseo, para dormir, negociar con los dibujos animados, con las trastadas… Con su padre todo era diversión y con su madre todo obligación. Y me convenció de que el cuento este del tiempo de calidad respecto a la cantidad de tiempo que dedicamos a los hijos existe, y que es lo mejor que nos puede pasar. Pero luego parí yo, empecé a vivir la maternidad en mis carnes y definitivamente creo que toda esta parafernalia en torno al engaño del tiempo de calidad es una obra muy bien orquestada para deshumanizarnos como padres y tenernos conformes como profesionales. Hala, ya lo he dicho.

1. Tiempo de calidad ¿para quién? ¿Para los padres? ¿Para los niños? ¿Para toda la familia? Supongamos que tenemos sólo dos horas diarias para estar con nuestras criaturas sin contar las comidas, baños, colegios, guarderías y el sueño de cada uno. ¿Qué es el tiempo de calidad? Hay quien defiende que los padres desconecten del mundo exterior cuando estén con sus hijos: ni móviles, ni tablets, sólo la interacción con tu churumbel, olvidándote del mundanal ruido, de tus problemas laborales, familiares, de pareja… No sé si es que la gente tiene mucha facilidad para poner la mente en blanco y mantener el encefalograma plano, pero en esta casa el que debería aplicar este invento del tiempo de calidad es el papá de mi bichilla, y ya os aseguro que si le entra una llamada de trabajo a deshoras la atiende, porque tiene que ganar un sueldo para que comamos todos. Es más, incluso cuando no se producen ste tipo de interrupciones, este hombre llega cansado del trabajo, a veces cuando la niña ya está dormida por las cenas con clientes, y también quiere un respiro. Sentarse a no hacer nada. Porque según me dice, es padre pero también persona, con una aguante físico limitado. Vamos, que sí, que va con ella al parque, la saca de paseo, le lee cuentos y juegan con los puzzles en el salón. Pero no todo el tiempo que querría ni en las condiciones que a él le son más favorables. Mi churumbelita no se queja, porque es pequeña, pero quizás cuando tenga más entendimiento se dará cuenta de que sí, de que su papá hace cantidad de cosas chulas con ella. Pero pocas veces y durante poco rato. Ya veremos qué le parece entonces a ella la explicación del tiempo de calidad.

2. Tiempo en cantidad, pero mediocre, tirando a malo. Yo me encuentro en este punto. Paso las 24 horas de cada día con mi mochuela, incluso cuando tengo que ir a lugares o citas que no son especialmente para niños trato de llevarla. Alguna vez la dejo con mi madre para ir tranquila, pero en términos generales y para que nos entendamos, desde que la engendré no me he separado prácticamente nunca de ella. Si tiene sueño la duermo, si se encuentra malita la cojo mucho en brazos y la porteo a cualquier hora, si no quiere dormirse en la cuna la sostengo en brazos todo lo que haga falta. Sabe que puede venir y engancharse en una teta cuando quiera, y frotarnos la nariz como los gnomos, y de vez en cuando darme un arañazo y de higos a brevas una caricia. No me pierde de vista en todo el día, mas que cuando se me escapa de una habitación a otra y no hace caso a mis gritos para que vuelva. Pero no soy una madre fiestera, ni una mujer orquesta con diversión a raudales para que ella disfrute cada segundo del día. La dejo ver la tele (con el cargo de conciencia que me daba cuando sólo tenía 4 meses y descubrió Baby Einstein), le leo los libros que me acerca mientras yo estoy con el ordenador, y luego la diversión se basa en dejarla salir al balcón si tiendo la ropa, tirar y recoger las pinzas, ayudarme a poner la lavadora, barrer el suelo mientras me imita, saltar en el sofá a lo loco, trepar a mi mesa y revolverme todo lo que pille entre mis cosas, romper y revolotear entre revistas y rollos de papel higiénico, desordenar una y otra vez las latas de la despensa y los trapos y bayetas de la cocina, salir un ratito de paseo a la calle, acompañarme en mis compras y para de contar. Este tiempo no tiene calidad ninguna, y no sé yo si cuando sea mayor me va a mandar a tomar viento por implicarla en estas actividades, pero a día de hoy es lo máximo que puedo hacer con ella. Será que me organizo mal y que soy muy limitada para compaginar actividades, pero a más no llego.

3.¿Por qué creo que es un engaño? Pues porque viviendo estas dos situaciones en casa, me doy cuenta de que yo vivo como en la prehistoria de la maternidad, casi como un ama de casa que no tiene otra cosa que hacer que criar hijos y tener medio organizado el hogar (esto lo cambio un poco por el blog, y lo dejo sin organizar, pero en líneas generales es así). Y oye, no sería tan malo el sistema cuando la humanidad ha avanzado tanto tiempo teniendo al menos a un progenitor implicado al 100% en el cuidado de las criaturas. Y el papá de mi bichilla vive una paternidad propia de la sociedad post industrial y de consumo, en la que debe cumplir con un horario a rajatabla, que no entiende de niños que se levantan muy mimosos porque están malitos, ni deseos de teta por la llegada del verano, ni ganas de distraerse con sus padres aunque sea mirando todos juntos la pared. Vamos, la paternidad propia de la sociedad de la no conciliación en la que vivimos la mayoría. Si yo también trabajase fuera de casa, a mi hija la estaría criando mi madre o una profesional de guardería, no yo. Y llamadme desconfiada o antigua, pero no es este el tipo de maternidad que me había imaginado.

Por eso hoy, con las calores del verano, me pregunto ¿quién se inventó lo del tiempo de calidad? ¿Uno que tenía que trabajar mucho fuera de casa y quería tener la conciencia tranquila por desatender a su familia el resto del día? Si le preguntamos a un niño ¿qué preferiría? ¿Que sus padres le dedicasen un rato de higos a brevas para pasárselo (supuestamente) en grande o que estén de cuerpo presente a cada instante para poderles atender ante cualquier susto, aburrimiento o eventualidad? No tengo la respuesta, porque mi bichilla no me responde pero ¿os dicen a vosotros algo los vuestros sobre este tema? ¿Cómo hemos llegado a diseñar tan mal la vida en sociedad como para tener que anteponer el trabajo a la vida familiar?

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57 Comentarios

  • Responder
    Ainhoa
    1 enero, 1970 at 01:00
  • Responder
    Mis chic@s y yo
    15 julio, 2015 at 07:26

    Totalmente de acuerdo con lo que dices. El tiempo de calidad los niños necesitan tiempo y prefiero el que tu llamas “mediocre tirando a malo”. He tenido la oportunidad de comparar el tiempo que se puede aportar a los niños despues de una jornada laboral. Calidad? con unas ojeras hasta el suelo intentando poder dormir para levantarte a las 5 al día siguiente. Planificando actividades estimulantes para los niños el fin de semana, corriendo a poner lavadoras en un minuto que sobra. Además igual el momento en el que le puedes ofrecer ese tiempo de calidad al niño no le apetece, porque está cansado o incluso enfadado porque cuando te ha echado de menos o te a buscado porque quería mostrarte orgulloso un logro tu no estabas allí. Es una opinión personal, he intentado conciliar durante 12 años, pero para mi conciliar es un engaño o al menos yo en mi imperfección y mi afán de perfeccionismo no soy capaz de trabajar y al mismo tiempo estar al 100% con los mios y realmente admiro a quien sea capaz de hacerlo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:19

      Claro es que en ocasiones es imposible volver a casa después de una jornada laboral, fresco como una lechuga y con ganas de bregar con las criaturas. El cuerpo humano tiene un límite y como la conciliación no existe, las empresas no lo conocen. Y si encima lo tienes todo preparado para ese famoso tiempo de calidad y se te duerme el mochuelo, o está enfadado, o cansado o resentido ¡apaga y vámonos! 12 años de intentos ¡ no se puede decir que no hayas puesto de tu parte! En este tema, todas las opiniones son muy personales, ni mejores ni peores. Es un asunto delicado y hay que respetar mucho.

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    MamaUniversitaria
    15 julio, 2015 at 08:11

    Pues Nose quien se lo invento, pero seguro se quedo tan ancho con su frase “pues yo le dedico tiempo de calidad!”. En casa es mas o menos igual… Sacando que mi peque va a la guarde, pero yo soy esa a la que ve todos los días, la que marca las reglas, la aburrida que dice no… Mi marido es el padre divertido! Es lógico que en vistas de esto mi peque cuando esta su padre quiera pasar tiempo con el. Yo también cuando quiero pasar tiempo con el!
    Por aquí también tiramos de tv… Y ha decir verdad la veo como un aliado! Yo nose como antes se podían hacer las cosas con los críos agarrados a la pierna!

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:23

      ¡Se quedaría descansando y con la conciencia tranquila! Y ojo, porque el mensaje ha calado muy hondo e incluso hoy en día nos permite huir del peligroso y temido sentimiento de culpa que nos asalta cuando no somos capaces de cumplir con el listón que nos ponemos en todas las facetas de nuestras vidas. Mi bichilla empieza ahora a agarrarse a las piernas cuando hago algunas tareas, y créeme, ralentiza bastante.

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    Mamá en Bulgaria
    15 julio, 2015 at 08:19

    Yo siempre digo que la conciliación no existe, que son los padres. Yo tengo al marido todo el día trabajando con horarios imposibles (12 horas de jornada laboral) y yo en casa con los niños intentando adelantar faena entre pañales y cuentos. Un texto que podría traducir en una hora me lleva toda la mañana.
    Pero luego llega el padre y al que hacen fiestas los niños es a él jaja! Y eso que no ha cambiado ni un pañal en 6 años.
    Tiempo de calidad o en cantidad… Cada uno da lo que puede! 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:26

      Bueno, es que cualquier actividad que requiera una mínima concentración con niños es una odisea. A veces, cuando voy atrasada en las tareas de mi aventura como autónoma y necesito recuperar tiempo por la noche, este hombre se me queja porque yo he tenido todo el día para hacer estas cosas. Entonces le digo que pruebe a llevarse él a la niña un día a la oficina, a ver si las 8 horas de trabajo le cunden igual. Unos aportamos mucha cantidad de tiempo mediocre y otros muy pocos minutos de diversión máxima ¿qué preferirán los niños?

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    Lápiz Pluma
    15 julio, 2015 at 08:24

    Yo, que no tengo hijos propios pero sí experiencia con niños, entiendo que el tiempo de calidad no significa que si hay una llamada urgente/importante dejamos ignorarla, pero si estamos haciendo X con el peque tampoco deberíamos estar mandando twitts o leyendo blogs etc. Al igual que cuando estoy un ratito (menos del que nos gustaría) con mi marido evito trastear con el móvil, la Tablet, la tele o un libro.

    Ya creo que trabajar fuera y dentro de casa+atender a tus hijos (seas hombre o mujer) es muy muy complicado y requiere una organización y disciplina que poca gente puede llevar.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:36

      Lo de ser hombre o mujer desde luego que da lo mismo.Y creo que la organización es la base de todo, pero cuando tienes un bebé ¡no hay horarios que valgan! Sé que más adelante sí podremos tener un orden como antiguamente pero ahora es imposible. Yo he sido una persona muy disciplinada, que nunca he dejado una tarea para otro momento, pero ahora, trabajando desde casa, si la niña tiene que comer, o quiere teta cada minuto, o no logra distraerse con sus juegos habituales,no hay nada que hacer. Si estuviera fuera de casa no sería yo la que atendería estas necesidades, mi concentración sería total y necesitaría menos tiempo para hacer lo mismo, o más,mejor y en menos tiempo. Pero me la estaría criando otra persona, y eso tampoco lo quiero.

  • Responder
    La agenda de mamá
    15 julio, 2015 at 09:02

    Ains, me acabas de alegrar el día oye! porque aquí estamos poco más o menos. Marido llega juega con ella, se la lleva al parque y ella tan contenta con su escaso “tiempo de calidad”, pero como conmigo está todo el día y hay cosas que hacer es imposible estar de parranda al 100%. Tampoco me gusta que me vea todo el tiempo con el pc, pero aquí se limpia, cocina, tienda la ropa, hace la compra etc etc y cuando veo que no me va a dejar hacer nada ya nos sentamos a jugar juntas… Pensaba que era la única, pero igual no es desorganización, es que a todo el mundo le pasa igual!
    Cantidad o calidad? Pues que cada cuál elija, pero visto lo visto yo casi me quedo con lo primero

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:41

      ¡Somos muchas familias así! Digamos que yo elegí lo de pasar cantidad de tiempo mientras hago mis pinitos profesionales, y al papá de mi bichilla no le ha quedado otra opción que disfrutar del famoso tiempo de calidad. Porque por mucho que quisiera, un sueldo digno tiene que entrar en esta casa. Porque mucho apego, mucho cariño y mucho deseos de criar todos juntos, pero aquí comemos los 3. Peor es la situación en familias en las que no hay elección posible y el cuento del tiempo de calidad es lo único a lo que pueden aferrarse ambos padres.

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    15 julio, 2015 at 09:21

    La clave del asunto es que no puede haber calidad sin cantidad. Es decir para que el tiempo sea de calidad de verdad es necesario que tenga cierta cantidad. Una hora a la semana por muy bien que se lo pase no es tiempo de calidad.
    Otra cosa es que tengamos que planear cada minuto del día con actividades lúdicas, para mí implicar a los niños en las actividades de la casa es lo más natural del mundo: somos padres no animadores.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:45

      Mira, no lo había visto así: si ves a tu hijo solo una hora al día pero lo pasáis genial en el parque ¿es suficiente? ¿Es mejor para el niño que pasarse contigo 24 horas al día sin emociones fuertes? Muy fan de esa frase de que no somos animadores. Yo desde luego no me veo así y sin embargo mi bichilla se parte de risa con tareas de lo más normales.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    15 julio, 2015 at 09:36

    creo que este dilema lo tenemos todos y sobretodo los que trabajamos fuera de casa.
    En mi caso tengo la suerte de que salgo a las 5 de la tarde así que actualmente ella cuando sale del cole me tiene a mí.
    Pero si tengo tiempo de calidad o no, no te se responder. Hay días que estoy cansada y no puedo con mi alma, otros que puedo estar con ella en el parque hasta que se cansa, otros que tengo que hacer recados, etc..
    La verdad es que prefiero no cuestionarme estas cosas y disfrutar lo que puedo para intentar no volverme loca.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:47

      Cuando empiezan la guardería o el cole supongo que si se tiene un horario aceptable el drama es menor. Pero cuando son más pequeños, o no van a la guardería ¡es mejor no darle tantas vueltas al asunto! Sobre todo si no logramos entrever una solución clara y que nos satisfaga. Yo creo que el tiempo de calidad se nos vende como la panacea para quienes trabaja fuera de casa, pero nos hunde a quienes estamos dentro.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    15 julio, 2015 at 09:38

    A mí me pasa que el mayor, que ya habla y se expresa perfectamente como comprenderás, jijijij me dice, que jo, que siempre estoy haciendo cosas y que apenas juego con él. Y es cierto. Completamente cierto. Cuando estoy trabajando, porque estoy trabajando, y cuando estoy en casa, porque siempre hay algo que hacer. Intento buscar momentos para él, pero llevamos una vida frenética y esos momentos apenas llegan. Hay veces que digo, ¡hoy no hago nada! Vamos a hacer una manualidad, por ejemplo.

    Con el peque intento que sea diferente. Quiero decir, no que vaya a hacer distinciones ni mucho menos, sino que poco a poco estoy cambiando el chip. Y si las cosas se quedan sin hacer, pues mira, ya las haré. Me apetece pasar ratos con ellos, sin preocuparme de lavadoras, ni fregoteos. Aunque luego me agobie porque tengo las cosas a medio hacer. jijijijij

    Buena reflexión, guapa 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:54

      ¡Es que siempre hay algo que hacer! Mi bichilla porque aún no habla, pero ya temo que cuando lo haga empiece a ponerme de vuelta y media por pasarme el día entre ordenadores y tareas domésticas a medio hacer. Y el día que tenga que meterme en manualidades, con lo negada que soy yo para el DIY ¡ya se me irán todas las horas del día! Pues me alegro de que la bimaternidad te haya animado a hacer ese cambio de planteamiento, que también beneficiará a tu hijo mayor. Yo es que aún no me he hecho a esto de bregar con una bichilla única ¡pánico me da el organizarme con dos!

  • Responder
    pequeboom
    15 julio, 2015 at 09:41

    Desde luego está diseñada para cuatro afortunados, porque los demás lo que hacemos es pringar, pringar y seguir pringando.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 12:57

      Es que al final todo se convierte es un sobre esfuerzo: trabajar, criar, la vida de pareja, la organización de la casa… Faltan horas en el día para poder encararlo todo cómodamente.

  • Responder
    marta
    15 julio, 2015 at 10:04

    Totalmente de acuerdo contigo. Mi marido va a turnos con lo cual hay veces que trabaja mucho y otras que libra mucho también. Yo no trabajo fuera de casa y nuestra filosofía es estar el máximo tiempo posible con los niños. Con mi primera hija le queria proporcionar tiempo de calidas, actividades, juegos….con el segundo me he dado cuenta que lo importante para ellos es estar con nosotros, en nuestra vida cotidiana, sin hacer nada en especial, simplemente estando. Estoy superorgullosa de ser ama de casa con mis 33 años y tener a mis dos niños conmigo y esto lo he aprendido con el tiempo. No se si ellos lo recordaran cuando sean mayores. Yo si recuerdo que mi madre siempre estuvo con nosotras. Lo que estoy segura es que yo no me he perdido ni me pienso perder un segundo de su infancia

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:01

      Eso de “simplemente estando” es lo que me parece a mí que hoy en día está menos preciado. Yo también recuerdo a mi madre por mi casa, con sus tareas domésticas, sus charlas con vecinas y sin convertir el día a día en un parque de atracciones, pero si la necesitaba estaba ahí. Mi bichilla aún es muy pequeña, tanto que incluso cuando quiero jugar con ella hay veces que lo que le apetece es ir por libre. Pero de vez en cuando sí viene a reclamar mi atención para que le lea el cuento que trae, para darme un susto, hacer como que me empuja por el pasillo o “ayudarme” a meter y sacar cosas del lavavajillas. Y yo la dejo hacer, sin darle mayor importancia, pero noto que a ella le gustan estas cosas. Sin embargo, luego me pongo a pensar es que no le estoy dando una vida de fiesta y diversión sin fin, y me entran todo tipo de dudas. Porque soy primeriza y no sé qué es lo mejor para ella. Ni lo que ella elegiría si pudiera.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    15 julio, 2015 at 10:46

    Ayyyyy has descrito mi familia; papá todo el día fuera de casa y cuando llega, claro este ya es más grande y no lo deja ni sentarse, solo quiere jugar con él, hasta el punto de que ha dejado su mayor hobbie porque ahora ya UNMF si sabe decirle “papá mañana no te vayas con la bici y vamos al río a tirar piedras”…toma yaaaaa, ahora qué!!?? Conmigo está todo el día e intento aparcarlo todo varios ratitos al día para hacer cosas juntos y el resto lo llevo detrás “ayudándome”, con todo y eso cuando ve que no le hago caso, viene a engancharse en la tema o con algún juego inventado y a mí me da un sofocón…
    En fin que el tiempo de calidad llegará cuando vaya al colegio y me asociará a buenos ratos como a su padre ahora.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:25

      ¡Ay al río a tirar piedra! En el Pueblucho Infernal teneos un río, al que sólo se puede ir a ver cruzar ratas, y espero que mi bichilla no le coja afición a esa actividad. Eso de llevarlo a remolque ayudándote me suena tanto… tanto… tanto… que ayer, de tanto que me ayudó lamía, nos fuimos a la calle hartita de que variara la mesita de noche de su padre innumerables veces para tratar de meter la pelota más grande que tiene dentro de ella. No es mala opción pensar que ahora que es pequeño y que está contigo todo el día tiene esa cantidad de tiempo que necesita y que cuando tenga un horario que cumplir tendrá el tiempo de calidad que requiera. ¡Muy bien pensado!

  • Responder
    Diana
    15 julio, 2015 at 11:02

    Me he visto totalmente identificada en tu día a día. 24 horas compartiendo niña, ordenador y cosas cotidianas. Exactamente igual y pienso exactamente igual.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:27

      ¿Que la vida no es una verbena constante? ¿Y cómo nos vendieron esta idea? Porque a veces me siento fatal pensando que no soy todo lo festiva que debería ser con mi bichilla, pero es que ya no doy para más.

  • Responder
    La Hobbita
    15 julio, 2015 at 11:03

    Complicado de resumir mi opinión pero lo voy a intentar. Mis padres trabajaban los dos aunque es cierto que no tenían los horarios a los que me he estado enfrentando yo desde que empecé a trabajar. Mi padre no ha gastado demasiado tiempo conmigo (creó que nunca llegó a entender bien lo que implicaba tener un hijo) pero mi madre si ha aprovechado cada minuto. Claro que ella es pedagoga, le encantan los niños y ahora con los nietos se le nota lo bien que se maneja con ellos. Es como un don.

    De pequeña yo no era consciente pero de mayor me he enterado de que mal comía para llegar pronto a casa y bajarme al parque. Que me bajaba hiciera o no bueno. Que si caían chuzos de punta me metía en un soportal. Que si no había niños, ella jugaba conmigo. Si había que estar en casa se apuntaba a mis juegos. No ha sido una madre habilidosa ni deportista y las manualidades siempre se le han dado fatal, pero si yo quería hacer marionetas, hacíamos marionetas (y menudos engendros de cocodrilos hicimos, y a mi me parecían ybme parecen geniales por lo que significan). También recuerdo acompañarla a comprar y pasármelo bomba, como me adoctrinó para limpiar boquerones y al final me los limpiaba yo todos tan feliz (amo hozar en la guarrería, sip) y cocinar algún que otro postre que no estaba espectacular, pero me enseñó las virtudes de comer de todo.

    Con esta parrafada quiero decir que no fue la madre perfecta, que no se hizo experta en mil manualidades y no era una gran cocinera, pero fue capaz de darme ese tiempo de calidad y, lo más importante, disfrutarlo, y al tiempo enseñarme a cocinar y a enseñarme a ser capaz de entretenerme sola, hacer alguna que otra tarea…..así, a traición, como si fuera un juego. Y todo sin perder su carrera profesional.

    Mi padre, con mejor horario, me habrá dedicado unas 2 horas de calidad……en toda su vida. Asique, si quieres, puedes y barrer con ella detrás invitándote es tiempo de calidad porque se lo esta pasando muy bien haciendo eso. No todo es inventarse mil juegos :).

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:39

      ¡Pues me ha animado leerte! Guardas muy buen recuerdo de tu infancia, bueno, de la relación con tu madre y todo el tiempo que te dedicó. Antiguamente los padres también tenían sus problemas de conciliación, no es que ahora nos quejemos más o reivindiquemos algo nuevo. Puede que estuvieran hechos de otra pasta, que tuvieran más aguante, que se organizara mejor, o que las nuevas tecnologías no les tuvieran absorbido el seso y el tiempo. Por lo que sea, daba la sensación de que criaban con mayor facilidad, con menos desvelos y con menos quebraderos de cabeza. Me gusta ver que aunque tu madre no fuera la alegría de la fiesta, con cosas sencillas lograse despertar en ti inquietudes y habilidades que aún hoy conservas.
      Visto así, me da la sensación de que no todo está perdido ara las mamás de a pie. Que es posible criar con mucho tiempo mediocre, o con poco tiempo pero muy bueno. Lo que ocurre, es que siempre andamos pensando que lo que no podemos ofrecerle a nuestros bichillos es lo mejor que le podríamos dar, menospreciando siempre lo que sí les estamos otorgando.

  • Responder
    Norgwinid
    15 julio, 2015 at 11:18

    Ufff, esto del tiempo es un verdadero problema. Tanto yo como el padre de las criaturas trabajamos y aunque mi horario es bastante asequible (de 8:30 a 14:30) dejo a las niñas ocho horas diarias en la guardería de lunes a viernes. Cuando las recojo a eso de las tres de la tarde y llegamos a casa me toca dar meriendas y comer yo misma (que a veces lo hago a las cinco, no te digo más) y siempre con la sensación de que la desatiendo, que debería estar jugando con ellas en vez de preparando la comida o poniendo la lavadora. Hay días que me siento culpable porque a las 9 de la noche lo único que quiero es que se vayan a dormir para poder sentarme dos minutos, o cenar o limpiar el baño o lo que sea y parece que las esté empaquetando… En fin. Que es un rollo y cada uno lo hacemos lo mejor que podemos. Ánimo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:42

      Yo estoy en casa con mi bichilla y hay días que como a esa hora y otros ya directamente ceno. Aquí mi marido, siempre se queja de que nunca hacemos cosas los 3 juntos, porque cuando él llega yo aprovecho para hacer comidas, cenas, poner lavadoras, recoger o ducharme tranquilamente. Claro, es que son cosas que antes o después hay que hacer, que no me gustan ni chispa y que se llevan un montón de mi tiempo (bueno, ducharme si me gusta). Es que es normal que en cuanto oscurece nos sintamos agotados y queramos que duerman ¡es por el bien de todos! necesitamos descansar (y eso que la mía pocas veces se duerme antes de medianoche). Yo creo que sí, que cada uno intentamos hacerlo lo mejor que podemos, y espero que esa buena intención sea suficiente para criarlos bien.

  • Responder
    marigem
    15 julio, 2015 at 12:32

    Opino igual. Y mis hijos, que ya son mayores y saben lo que quieren, también.
    Mi hija dice que si en el futuro no tiene una gran excedencia en el trabajo seguramente no se decida a tener hijos, o los tiene ydeja el trabajo porque no quiere que a sus hijos les falte lo que ella tuvo, una madre a tiempo completo que la cogía en brazos cuando estaba cansada o mimosa, que le hacía caso cuando tenía hambre, frío o calor y que en resumidas cuentas, siempre estaba.
    Yo si era y soy fiestera, pero no llego ni llegaba a todo ni en sueños, así que muchas cosas de casa tenían que esperar, establecía prioridades y lo demás poco a poco porque siempre me gustó sacarlos mucho y no me perdí ni un segundo de su infancia.
    La conciliación no existe, no nos pongamos, al menos en España.
    Besos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 13:50

      ¡Es genial que tus hijos te reconozca tu labor tan pronto! Y sobre todo, que tu hija tenga tan claro que querrá seguir tus pasos. Ojalá, cuando a ella le toque ser madre, no tenga que renunciar a su carrera para disfrutar de la maternidad y criar a su manera. Ojalá pueda elegir y compaginar ambas actividades de una forma calmada y sin traumas. Yo a la señora conciliación no la conozco, y la gente que me dice que sí que concilia creo que la tienen mal entendida, porque se pasan la vida asfixiados de una actividad a otra con el pánico de no estar cumpliendo al 100% con ninguna.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    15 julio, 2015 at 13:07

    Este tema es complicado!!! porque hay muchas familias que necesitan los dos sueldos…. Lo ideal sería que los dos en la pareja trabajásemos pero jornada continua, que nos permitiera salir y estar a las 4 de la tarde en casa para jugar, hacer deberes, bañar, cenar… vamos, un poco de todo. Yo no creo que pase nada por dejar a los niños a cargo de otras personas siempre que no sea todo el día, porque a mí como madre me gusta estar con ellos y quiero estar con ellos… Yo vivo la misma situación que tú, 24 horas al día con los peques hasta que cumplen dos años (y porque coincide que uno cumplia 2 años y nacia el siguiente, sino hasta q empiezan el cole conmigo) con lo que llevo ya casi 5 años cuidando bebés las 24 horas del día salvo colaboraciones temporales en tv…. El caso es que llega un día q los niños empiezan el colegio, y qué pasa con tu vida si te has dedicado sólo a eso???? ayyy, es todo mucho más complejo de lo que pensamos y supongo que cada caso es un mundo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 14:16

      A mí lo que me preocupa es no saber si estoy haciendo lo mejor para ella. Claro que no pasa nada por dejar que otras personas cuiden de nuestros churumbeles (sin ir más lejos mi madre lo haría un millón de veces mejor que yo) pero por poco que pueda elegir,prefiero ser yo la que esté con ella todo el día, sobre todo ahora que es tan pequeña Si el sistema estuviera mejor organizado, deberíamos tener bajas de maternidad más largas,excedencias sin rencores, padres y madres en igualdad de condiciones, jornadas continuadas en trabajos y escuelas (porque si no no casa el asunto) y así no habría tanta renuncia, ni tanto atropello por lograr cubrir satisfactoriamente todos los ámbitos de nuestras vidas. ¿Qué será de nosotras cuando acabemos de criar? A saber. en eso ya no pienso, que si no no duermo por la noche.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    15 julio, 2015 at 14:16

    Qué gran artículo, Lucía. Y cuánta verdad esconden esas palabras. Me he visto muy reflejado. Bueno, he leído a Diana y creo que en nuestra casa nos hemos visto muy reflejados. Amén.

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      Planeando ser padres
      15 julio, 2015 at 14:23

      ¡Ay, que os he conquistado hoy a los dos! Qué pena que haya sido con un tema tan complejo y que a veces nos cuesta tantísimo resolver.

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    EL PODER DE QUERER SER MADRE
    15 julio, 2015 at 16:32

    Bueno yo en esto tengo mi opinión personal, debido a la infancia que he tenido. Te respondo que yo hubiera preferido que mis padres hubieran estado ahí, que me hubieran criado ellos, que hubieran estado cuando estaba malita, cuando quería jugar, cuando quería ir al cine, al parque, pero no han estado porque tenían que trabajar y he ido pasando de manos en manos, con mi abuela (que he estado genial) con chicas que me cuidaban, en la guardería, con familiares, etc. Y sí, ahora, el trabajo te quita tanto tiempo, la vida es estresante, las empresas no te dan facilidades, y los padres acaban agobiados, que los hijos se pasan en el día con extraños y en actividades extra escolares, y cuantas más mejor, menos agobio para los padres, y el verano, qué decir del verano? el verano para los padres (algunos, no me malinterpretes) es una tortura, tienen a su hijo metido en casa las 24 horas del día, y eso no están acostumbrados, así que, qué solución queda, lo enchufo a la tele y arreglado. Esto lo sé porque lo he visto y escuchado de amigas mías, y de mi cuñada. En fin, estoy de acuerdo contigo el tiempo de calidad es un mito y una mi… 😀

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      Planeando ser padres
      16 julio, 2015 at 14:10

      Sí, sí, todas las opiniones son muy personales, claro. Y no es un tema nada fácil de solucionar porque como tú enumeras, entre responsabilidades de adultos, trabajo, falta material de tiempo cansancio, vacaciones escolares que no cuadran con el calendario laboral, y todas las complicaciones que estamos acostumbrados a escuchar, el tiempo de calidad desaparece. Y la tele ¡es una bendita! Bueno, o la tablet, o lo que sea. Yo me niego a dejar a mi bichilla conectada a perpetuidad a una pantalla (es que aunque quisiera no podría, porque no para quieta e incluso cuando la esta viendo, rara es la vez que se sienta sólo a mirar. Normalmente anda dando tumbos, saltos y descubriendo cómo hacer fechorías pero la tiene como ruido de fondo. Sin embargo, antes de que llegara el verano, me veía obligada a ponérsela un ratito para poder ducharme (ahora con el calor la meto conmigo en la bañera y arreglado) y no se me ocurría solución mejor. Son muchas (¡muchas!) las quejas de los padres que afrontan el verano con los niños en casa. Si dispusiésemos de más tiempo libre, creo que la crianza sería menos problemática.

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        EL PODER DE QUERER SER MADRE
        16 julio, 2015 at 14:25

        Pues que quieres que te diga, yo tengo un hijo (a ver no lo sé, porque no lo tengo, pero es lo que pienso ahora) y si me paso el día trabajando porque no tengo más cojones, y veo muy poco a mi hijo, en verano si tengo vacaciones voy a disfrutar al máximo con el, me voy a ir al parque, a la piscina, a la playa, al zoo, al campo, a los parques acuáticos, donde sea, todo menos dejarlo cara a la tele o cara la play station, me niego rotundamente, espero cumplirlo 🙂

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          Planeando ser padres
          17 julio, 2015 at 13:20

          ¡Jajaja! Sí mujer, seguro que podrás cumplirlo. Tener la intención por logra compartir ese tiempo con tu churumbel es lo principal. Si luego tienes más o menos tiempo ya te organizarás para que sea de calidad o mediocre, pero siempre a su lado.

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    Lydia - Padres en Pañales
    15 julio, 2015 at 16:46

    Muy interesante lo que dices. Yo también me paso el día con ellos. La beba quiere estar conmigo por encima de cualquier otro, pero es aparecer el papi con energía, y lo sigue como un pollito a la gallina. Entiendo que el rato que está con él ha de ser para ella, solo para ella, sin móviles sobre todo, que ella vea que está su padre y hace xon el más mismas cosas que conmigo. Yo tengo ratos de todo con los peques, de comer, de sobrevivir y acabar poniendo la tele, cuentos y marionetas (que los embelesa A ambos…). No creo que haya que llamar tiempo de calidad a nada. Cada uno aprovecha con sus hijos lo que mejor puede y sabe, esto de ponerle nombre a todo nos volverá locos.

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      Planeando ser padres
      16 julio, 2015 at 14:13

      Sí, es cierto que las etiquetas a veces son muy crueles, y cuando no se adaptan a nuestra forma de vida, o nos tocan las etiquetas con connotaciones negativas, pues no nos gusta lo que nos están diciendo. Por eso yo digo que tiempo de calidad, pero poco tiempo, tampoco es la solución. Que estas criaturas necesitan cantidad de dedicación, de vigilancia, de ideas nuevas y actividades, que por muy espectaculares que sean requieren muchos minutos para ponerlas en práctica. ¡Ay! Lo haremos como buenamente podamos.

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    motherofthelamb
    15 julio, 2015 at 17:32

    Siempre he sospechado que lo del “tiempo de calidad” fue alguna invención de alguien que no podía estar suficientemente por sus hijos (por la razón que fuese, posiblemente laboral ) y quería sentirse bien consigo mismo. Veo que no soy la única. Yo juego constantemente con él, priorizo estar con él sobre cualquier trabajo o tarea que te go que hacer, no toco movil ni tablet ni escribo en blog…espero a que se duerma para hacer todo eso y trabajo doméstico. Duermo poco para alcanzar todos los objetivos y acabo estresada en el intento de ser una madre divertida todo el tiempo. Con la separación todavía es peor, hay una competencia insana entre padres para ver con quien de los dos lo pasa mejor. Estoy obsesionada en crear buenos recuerdos de su infancia…Y me estoy perdiendo a mi misma en mi intento de suplir la falta del hermano que no le he dado convirtiéndose en su compañerita de juegos y cuentacuentos. Yo también quiero mi tiempo para mi y si lo dejo en la tv para descansar yo un poco ya me siento malísima madre. Algún psicólogo en la sala por favor? xDD

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      Planeando ser padres
      16 julio, 2015 at 14:18

      ¡Esa es mi idea! Es una forma de quitar el sentimiento de culpa a quienes tienen demasiadas obligaciones y pocos minutos para sus criatura,s pero a la vez, se desprecia el tiempo de otros padres, que tienen muchos minutos pero pocas aventuras fascinantes que vivir cada día. Dormir poco, por desgracia, es la única forma de poder acercarnos a eso que llamamos conciliación, pero es cansadísimo. Y no ya porque podamos aprovechar los ratos en los que el niño descansa para hacer otras actividades que queremos, o necesitamos, sino porque un niño no descansa tanto como para realizar una jornada laboral completa durante ese tiempo, o llevar la vida de pareja que tenías antes de su nacimiento, o dejarte espacio para tus aficiones. ¡Debería estar todo el día durmiendo!
      No te culpes por el tema del hermano y disfruta los ratos que estés junto a tu bichillo. No es plan de que sufras tú para que él tenga una infancia de cuento. Lo de la sensación de ser mala madre ¿será porque somos primerizas? ¿Los que tienen dos siguen teniéndola?

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    Montse FS
    16 julio, 2015 at 00:11

    No soy de escribir muchos comentarios en blogs pero llevo tiempo pensando todo lo que has descrito en tu post de hoy. Te resumo mi situación (aunque quizás no te interese, jajjaaj), en pleno verano pasado los dos familiares que cuidaban a mi hija de ocho meses mientras tanto mi marido como yo trabajábamos encontraron trabajo, nos quedamos sin canguros y con guarderías cerradas a menos de una semana de volver a trabajar. Teniendo en cuenta que no habían becas ya que pedir ni guarderías abiertas 12h sin dejarnos el 75% de mi sueldo en ella a parte del hecho de dejar a un bebe de ocho meses tantas horas sin sus padres decidimos pedir una excedencia en mi trabajo y dedicarme a ella. Y por todo ello vivo en la misma situación que tu y he llegado a la misma conclusión.
    El tiempo de calidad lo invento el mismo que la conciliación.
    Un saludo

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      Planeando ser padres
      16 julio, 2015 at 14:21

      ¡Jajaja! Claro que me interesa y me alegro mucho de que te hayas decidido a escribir. Y sí, yo también creo que e del tiempo de calidad era (si no el mismo) primo hermano del que se inventó lo de la conciliación actual. Porque para que una familia concilie cómodamente, parece que uno de los dos se tiene que quedar al cuidado de los churumbeles y renunciar a su carrera profesional. Si los dos trabajan fuera de casa, no conciliará ninguno, y si lo dos se dedican a criar en exclusiva, no comerán. Nosotros también echamos cuentas, y entre mi aversión a las guarderías y el presupuesto que necesitaríamos, quedarme en casa era lo más rentable (sobre todo emocionalmente).

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    mamapuede
    16 julio, 2015 at 06:41

    Yo si que creo que el tiempo de calidad existe, pero para todos. Es una manera de decir dedicación exclusiva, pero para los niños, para la pareja e incluso para el trabajo. No es lo mismo una cena con tu pareja mirando el móvil ó viendo la tele que una cena sin interrupciones, pues eso es lo que yo entiendo que es tiempo de calidad.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 julio, 2015 at 14:23

      Si como concepto es ideal, pero ¿quién lo consigue? Y sobre todo ¿con qué frecuencia? Porque como comentaban antes, sí, llevarte un día al año al niño a un parque de atracciones y que tenga la experiencia de su vida es genial pero ¿y el resto del tiempo? y esas rutinas diarias en las que no cuentan con sus padres? ¿En las que son otras personas quienes los crían y cuidan? ¿Compensa ese ratito espectacular la atención diaria hacia un hijo, por aburrida que esta sea?

      • Responder
        mamapuede
        16 julio, 2015 at 14:27

        Creo que el tostón de comentario que deje esta mañana era demasiado y el solito se ha cortado para quedarse en la mitad… Me cachis!!!

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    Sagra Rodríguez
    16 julio, 2015 at 12:53

    Creo que hay muchas maneras de interpretar el tiempo de calidad. Para mí no es inventar mil actividades y hacer manualidades como churros. Para mí tiempo de calidad es: el tiempo que dedicas hacer algo en una actitud calmada, con todo el positivismo que puedas, disfrutando, respirando, amando lo que haces y siendo consciente. El tiempo de calidad no es ni el tiempo en si, ni la acción en si. Para mí es una actitud, una forma de dar importancia a las cosas ya sean grandes o pequeñas. ¿Cómo he conseguido hacer eso? Pues sencillamente visualizando la vida de otra forma. Transformando lo cotidiano en algo especial, transformándolo en una oportunidad para crear, para jugar, para intentar disfrutar aún teniendo que atender las obligaciones. No haciendo la comida, sino cocinando para mis seres queridos. No cuidando de mis seres queridos, sino disfrutándolos a la par que los cuido. Al menos esa es mi propuesta de vida, eso es lo que pretendo explicar en la Rusketa. Y sí, te he de confesar que a veces es difícil y me siento culpable, pero creo que no nos tenemos que dejar invadir o condenar por las palabras “tiempo de calidad” o cualquier otras. Creo que hemos de construir nuestro camino de la mejor manera que sepamos y que el ingrediente principal sea el amor y el respeto. De esa forma podremos disfrutar de nuestro tiempo, ya sea solos o con pareja, con hijos o con amigos. Resumiendo, creo que es cuestión de actitud y de enfoque. Como en La vida es bella o en Amélie, yo me inclino hacia esta visión. ¿Qué te parece? No sé si estarás de acuerdo. Un abrazo y gracias por la reflexión, ha sido muy interesante.

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      Planeando ser padres
      17 julio, 2015 at 13:16

      La calma, el relax, el no tener prisa, el huir del estrés, sí que son claves para el tiempo de calidad pero ¡cuánta gente puede disponer de unos pocos minutos al día que sean así? Siempre andamos de una tarea a otra: cuando no es el trabajo es la casa, y si no un imprevisto, y si no que las horas del día no nos resultan suficiente para poder abarcarlo todo con comodidad. Total, que al final no tenemos ni tiempo de calidad ¡ni sin ella! No hay tiempo y andamos siempre con esa obsesión por ser multitasking y hacer virguerías con 4 faenas a la vez. Mucho amor y mucho respecto, pero con eso no logramos más tiempo, o menos obligaciones, que es lo que nos falta. ¡Ayyy! Yo es que soy demasiado realista y las propuestas que me haces me parecen de cuento, pero oye, por probar ¡no pierdo nada!

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    Sita
    16 julio, 2015 at 16:36

    Me voy a salir un poco del tema, pero puntualizando lo que dices en uno de los últimos párrafos. El hecho de que la mujer se quedara en casa cuidando de los hijos y el padre fuera trabajando no ha existido siempre a lo largo de la historia. El progreso de la humanidad no es una recta ascendente, en el caso de la condición de la mujer ha habido altibajos. Ha habido épocas en las que el trabajo de la mujer tenía valor social, y había ciertas medidas de conciliación, aunque no formalizadas. Ahora estamos empezando a tener cierto ascenso tras una época muy mala para la mujer, que empezó a finales del XIX y tocó fondo después de la segunda guerra mundial. Estamos mejor que nuestras madres y abuelas, pero quizá no mejor que en otras épocas.
    Perdón por la intromisión, pero quería dar un poco de perspectiva histórica al asunto. Por contestar a tu pregunta expresando mi opinión personal, sospecho que lo del tiempo de calidad es un invento reciente, que se ha empezado a difundir por justificar en cierta medida la reincorporación de la mujer en el mercado del trabajo, en una época de la humanidad en lo que no está adecuadamente valorado.

    • Responder
      Planeando ser padres
      17 julio, 2015 at 13:31

      Me gusta tu enfoque. Antes, la mujer trabajaba y le dejaba los niños a la vecina, a un familiar, se criaban en la calle, o te los llevabas al trabajo dependiendo de lo que hicieras. Pero todo eso ya no es posible hoy. La igualdad social ha logrado que las mujeres accedamos a la misma formación y puestos de responsabilidad que los hombres pero a costa de renunciar a nuestra vida familiar, y en muchos casos directamente a la maternidad. No hay facilidades para criar y trabajar a la vez, y al final tiene que elegir (si tienes esa posibilidad) o te obligan a hacer renuncias, si eres menos afortunada. Seremos una sociedad muy profesionalizada pero cada vez más deshumanizada en lo que a la crianza se refiere.

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    srajumbo
    21 julio, 2015 at 19:25

    Te comenté lo que me había gustado este post pero luego no tuve tiempo de pasarme. En casa estamos igual, yo con el niño las 24 horas del día. Intento hacer cosas juntos, pero también tengo que trabajar aunque esté a mi lado, por lo que no siempre estoy dandole “tiempo de calidad”. Su padre lo ve bastante menos, es un obseso del trabajo, y cuando lo ve, también estoy yo. vamos, que tampoco hay ese “tiempo de calidad”. El niño ve a su santa madre todo el puñetero día y a su padre algún rato. No le preguntes si quiere tiempo en cantidad o calidad, el quiere estar conmigo, pero no por esos motivos, si no porque es a lo que está acostumbrado. Yo creo que eso del tiempo de calidad es un truño! jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 julio, 2015 at 13:46

      ¿Un truño? ¡Jajaja! Mira que yo he intentado suavizarlo diciendo que está sobrevalorado, o que es un engaño, en lugar de decir abiertamente que es un mojón así de grande, pero después de lo de tu truño… ya puedo decirlo. Pues si quiere estar contigo, será porque ya le parece bien la forma en la que gestionáis el tiempo que pasáis juntos.

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    TIEMPO DE CALIDAD | osoaaccionintegral
    21 septiembre, 2015 at 08:13

    […] estaba pensando cómo plasmar esta idea en el papel para contártela, me he topado con esta entrada (tiempo de calidad) del blog “Planeando ser padres” que habla del tiempo de calidad que pasamos con nuestros hijos. […]

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