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10 cosas por las que mi maternidad no es ideal

maternidad no es ideal

Las madres antiguas, las nuestras y nuestras abuelas, suelen decirnos que en su tiempo la gente paría y se complicaba menos la vida. Nada de programar partos, ni de espaciarlos en el tiempo porque se viesen incapaces de sacar adelante a más de una criatura, ni de morir de pena y depresión porque el bichillo les robase su espacio y la vida tal y como la habían conocido hasta el día en que se preñaron. Yo soy muy de desdramatizarlo todo, de pensar un poco a la antigua y de querer ver la vida con optimismo, pero mi maternidad no es ideal ni de lejos. Aún así, me niego a quejarme a cada minuto de lo dura que me pueda parecer, de las sorpresas que me he llevado, del poco tiempo que me queda para mí y de lo escasa que ando de salud mental a causa de que mi churumbelita vive adosada a este cuerpo (o más bien a mi teta) 24 horas al día desde hace casi 2 años.

La maternidad puede afrontarse de muchas formas, pero a edades tan tempranas, por muy mala madre que seas, debes ser consciente de que tu criatura te necesita todos los minutos del día. Claro que por necesidad hay que dejarlos a veces al cuidado de otras personas, pero veo madres que no dedican ni un buen pensamiento hacia sus hijos. ¿De verdad la maternidad les ha pillado tan desprevenidas? ¿Pensaban que ser madres era preñarse, parir y que una vez fuera de tu cuerpo la criatura se desenvolvería a solas en el mundo? ¿Que no enfermarían nunca? ¿Que no deberían hacer concesiones y elegir lo mejor para sus hijos en lugar de lo que de verdad les gustaría hacer un viernes por la noche? Y si la situación es tan deprimente ¿por qué algunas repiten?

Por eso he llegado a la conclusión de que hay mujeres que no han nacido para ser madres. Que pensaban que tener un hijo era como comprarse los zapatos de moda, que todo el mundo tiene unos y que son muy monos de mostrar, pero luego hay cosas que pasaron por alto, como el daño que te pueden hacer los zapatos nuevos, lo que te aprietan y que no acaban de combinarte con tu forma de vida. Y si no te adaptas te vas a morir de pena. Ojo, que yo soy una egoísta de manual, que antepongo mis necesidades a las de cualquiera, pero de ahí a andar llorando por las esquinas por la dureza de la crianza que me ha tocado vivir. ¿Es esto de la maternidad dramática uno de esos nuevos postureos del siglo XXI? ¿Es mejor madre la que más se queja y la que finge hacer más sacrificios por sus hijos? ¿No se vuelven locas estas mujeres creyéndose sus culebrones y viviendo en ese hastío vital constante?

Mi embarazo fue ideal (aunque para algunas de estas lloronas seguro que también hubiera sido un valle de lágrimas) pero la maternidad ¡ay, eso son palabras mayores! Aún así, mi bichilla no me ha quitado las ganas de ampliar la familia, pese a que hay algunos asuntillos por las que en otras familias se desencadenaría una tragedia griega, mientras que yo he decidido sentarme a esperar a que pasen como tantas otras fases de la maternidad. Con calma y buen humor. Y oye, esto compensa.

1. No duerme del tirón. Yo he vivido lo que es tener un bebé dormilón y el cambio a lo que tengo ahora: un bicho noctámbulo, trasnochador y demandante de teta nocturna. No soy tonta, y vivía mucho mejor y más descansada durante aquellos 7 meses que duró nuestra buena suerte. Ahora trato de irme a la cama mas temprano, para compensar horas de sueño, y me tomo los despertares de la mejor forma posible, porque sé que pasarán. Hacer un drama de esto es hacerse mala sangre para no acabar arreglando nada.

2. Come de pie. También prefería la fase en la que mi churumbelita era feliz zampando en su trona. Pero como ahora esto es imposible la mayoría de las veces ¿ganamos algo con enfados, forzándola a quedarse sentada berreando, dando manotazos a la comida e incluso provocándose el vómito? Yo creo que no. Así es que a diario hacemos el intento de sentarla a la mesa, come a su ritmo hasta que se cansa o se le acaban las distracciones o la paciencia, y después acaba de comer mientras corre de un lado a otro buscando entre sus juguetes y alternando juegos y comida. Y así come mucho, que a fin de cuentas es de lo que se trata.

3. No para quieta. Ni un segundo en todo el día, ni de día y casi ni durmiendo. Y sí, es agotador para todos porque en la mayoría de sus aficiones pone en peligro su integridad física. Y tengo que ponerle los zapatos 200 veces, bajarla de los muebles 50 más, decirle que no a muchas cosas pero sé que esto también pasara. Mi salón no va a estar nunca como para una revista de decoración, pero al menos mi bichilla está luchando contra el sobrepeso por ella misma con tanto vaivén.

4. Apego forzado. Porque yo no quería colechar ni portear cuando estaba embarazada, pero es que no me ha quedado más remedio. Y prefiero estas opciones antes que estivilizarla y dejarla llorando a grito “pelao” mientras yo miro la última cutrez televisiva, esperando a que se desgañite y caiga rendida por el cansancio. Sí, me he quedado sin ver la tele y en las últimas semanas además tengo que acostarme con ella hasta que se queda profundamente dormida. Pero un día se irá sola a la cama, yo querré que estos momentos vuelvan y no volverán. Por eso no dramatizo con mi actual desconocimiento de lo que sucede en el mundo mientras vivo aislada de los medios y en horario infantil.

5. La no conciliación. Ser madre y perder el trabajo, para mí y para muchas otras, fue todo uno. Sin embargo, no siento que la maternidad me haya robado mi profesión. Más bien creo que me ha liberado de una tarea que no llevaba a tierra firme y me ha dado la posibilidad de criar a mi manera y disfrutar de mi papel de madre. Cada cual debe poner todo lo necesario para encarar la vida profesional como realmente le haga feliz. Estoy cansada de escuchar a gente que se queja por no poder criar a su manera, que no quiere renunciar a su trabajo y a sus ingresos, pero que luego vive una vida de desenfreno ocioso en el que pocas veces están presentes sus hijos. No es que no tengan posibilidad de elegir. Es que ya han elegido y quieren esos ingresos de más para tener caprichos costosos antes que quedarse embelesados con sus churumbeles encerradas en casa y gratis. No me refiero a las familias que necesitan esos ingresos de verdad. Sino a otras cosas.

6. La esclavitud de la lactancia. La lactancia es el mejor invento para tener una maternidad relajada y me lo ha facilitado todo enormemente. Me ha librado de mil preocupaciones pero por otro lado ha hecho que incluso a día de hoy, mi bichilla dependa exclusivamente de mí, primero para todo, cuando era una recién nacida, y ahora básicamente para dormir y tener consuelo en la cercanía de una persona de confianza. Si crees que tu pareja es un vago de cuidado a quien deseas explotar para que penque contigo en todas las facetas de una maternidad que no es ideal, la lactancia no será tu opción de crianza. El papá de mi churumbelita puede ser el más útil del mundo, pero esta responsabilidad va a ser sólo mía hasta que se destete. Y a veces pesa, y habrá quien no lo soporte, pero volvería a elegir esta forma de crianza todas las veces necesarias.

7. Falta de confianza en personas ajenas. Si mi bichilla no puede quedarse a cargo de su padre o de mi madre si yo no puedo estar con ella durante unas horas, no iré sin ella a ninguna parte. Esto es así. Entiendo a quien tiene facilidad para deshacerse de los hijos una vez al mes o una vez cada 10 minutos, pero como primeriza a mí esto no me sale. Ya no por la niña, que también, sino porque lo he probado y no puedo ni estar un par de horas tranquila si ella no está conmigo. Mi círculo de confianza se ha estrechado una cosa mala desde el parto. Y desde luego, sólo me separo en casos imprescindibles, nada de irme a vivir la vida loca como si no fuera madre. No me hacen falta esas esas salidas de tono para mantenerme cuerda. Y a su padre tampoco. La niña no nos molesta.

8. Engordé en la lactancia. Sí, porque mi embarazo fue e pero mi maternidad no es ideal. Por eso, cuando casi todas las mamás recuperan su figura gracias a la teta, yo me pasé con los antojos y aquí estoy, con mi tipín de vaca-burra de antes del embarazo.

9. No podemos vestir a conjunto. Una crueldad del destino. Tengo que aplicarme para encontrar modelitos que sean similares y que existan en mi talla. Ni siquiera en este aspecto tan superficial mi maternidad es cuqui.

10. Absorbe todo mi tiempo y no tengo un espacio propio. Antes de que naciera mi mochuela también trabajaba desde casa, con mi despacho ordenadito y profesional. Pero desde que empezó a gatear tuve que irme al salón de urgencia, con el ordenador y una caja para papeles, bolis y demás, que vive permanentemente instalada en la mesa del comedor y siempre a punto de desbordarse. No tengo un espacio propio para trabajar, pensar, ni para ducharme y hacer mis necesidades. Desde que con 9 meses nos sorprendió poniéndose de pie y abriendo las puertas, mi bichilla ha sembrado el pánico en todas las habitaciones de la casa y no hay quien escape a su control.

Si un hijo te asfixia tanto, si sientes que te ha robado lo mejor de tu vida, tus aficiones, tu independencia, si lo que te da a cambio no compensa todas estas pérdidas ¿de verdad crees que ha merecido la pena ser madre? Y como es una decisión que ya no tiene marcha atrás ¿soluciona algo el quejarse de lo amargadas que estamos? Sobre todo si lo dejamos patente en el ciberespacio, donde la memoria es eterna y donde en un futuro nuestras criaturas podrán acceder a esas quejas que sus madre vertieron sobre la mala vida que ellos les dieron.

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55 Comentarios

  • Responder
    Diana
    13 Octubre, 2015 at 08:15

    Wow! Me siento totalmente identificada con este post. De principio a fin, Lucía. A mi también me chirría escuchar a “gente que se queja por no poder criar a su manera, que no quiere renunciar a su trabajo y a sus ingresos, pero que luego vive una vida de desenfreno ocioso”. El “es que necesitamos el dinero porque no podríamos vivir con un sueldo” pero que no renuncian a viajes a todo trapo en pareja o similares un buen número de veces al año, al último bolso de Micael Kors o similares. Creo que tenemos unas necesidades creadas que se alejan mucho de lo verdaderamente importante. Es cierto que a veces es imposible vivir con un sólo sueldo dados los salarios de este país (nosotros somos el claro ejemplo, pese a que aún podríamos recortar más aún de lo que ya hemos recortado), incluso se sigue trabajando (aún perdiendo dinero) por el miedo a no encontrar trabajo en un futuro, pero otras muchas se prioriza lo material.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 17:39

      Yo al principio lo viví como una renuncia. Había estudiado y sacrificado toda la vid apara tener una carrera. pero ahora y no lo veo como algo que perdí sino como una oportunidad de cambio para mejorar. Que a mí también me gustan los viajes, y los bolsos y aún habiendo renunciado a un salario intentamos no morir de asco encerrados los 3 entre las paredes de casa. Pero de otra manera. Es que por el mero hecho de haber pasado sólo 2 años desde que nació mi bichilla, ya hay actividades que no podemos hacer con ellas. Al variar la forma en la que llenamos nuestro ocio ¡también se ahorra! Además de la vergüenza de los bajos salarios yo también creo que podemos prescindir de muchísimas cosas a las que los hemos acostumbrado. Y sin morir en el intento. Cada uno es libre de priorizar, de lamentarse y de quejarse, pero con lanzarlo a los cuatro vientos no se soluciona nada.

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    Celia Ramón Wyser
    13 Octubre, 2015 at 08:18

    Bravo! Yo tampoco me considero una mamá drama aunque haya días de intenso dramatismo en mi vida maternal (un mal día lo tiene cualquiera). Quejarse si es para buscar soluciones no está ni mal, año ser que seas una plañidera pesada que solo llora y llora. Yo tampoco entiendo tanta sorpresa. Aunque sí es cierto que yo no me esperaba el trabajazo y el cansancio que da criar gemelos, y es que he descubierto que uno y uno no son dos, ni mucho menos!

  • Responder
    Celia Ramón Wyser
    13 Octubre, 2015 at 08:22

    Ah… Y tampoco me esperaba la cantidad de opinólogos que hay por ahí que sin venir a cuento te dicen qué, cómo, cuándo y cuánto… Ni las luchas encarnizadas entre madres por un modelo u otro de crianza… Ni las luchas de egos en el AMPA o en los grupos de whatsapp del cole… Lo del trabajo y la conciliación es un tema que me cabrea… Pero pa’lante, siempre hay alguna opción. Para eso no me prepararon, oiga.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 17:42

      ¡Jajaja! Yo también me levanto a veces deseando morirme por una mala noche o por una reiteración de situaciones desesperadas, pero no me sirve de nada llorarlo al mundo (o al ciberespacio). Tengo que buscarle remedio, o encararlo de la mejor manera posible. Vamos, que me quejo mucho a lo largo del día, pero sin intentar hacer ver a los demás que vivo en un valle de lágrimas o que soy la madre más desgraciada del mundo. Pues anda, que el papá de mi bichilla que piensa que criar gemelos en más sencillo que criar 2 hijos por separados teniendo que pasar por las mismas fases con varios años de diferencia ¡lo voy a poner en contacto contigo! Miedo me da el aterrizaje en el colegio ¿más luchas y más dramas en otro ambiente? ¡Ay, no por favor!

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    Marigem
    13 Octubre, 2015 at 08:26

    Hola!!! Si quitamos lo de engordar, que según todo el mundo a mí mis hijos me chupaban la sangre y se la quedaban ellos,jejeje, y lo del buen embarazo, que los míos fueron horribles, coincido en todo en el resto.
    Yo he sido feliz estando con ellos, nunca me han estorbado ni me estorban. En todos mis planes estaban incluídos, de pequeños hacíamos cosas adecuadas a su edad y al ir creciendo íbamos cambiando las actividades, pero jamás sentí que esto fuese una obligación sino todo lo contrario, me encantaba.
    Mi maternidad tampoco fue ideal porque un hijo que no come ni duerme es horrible, encima era el mismo porque podían repartirse pero yo temía que no se me “lograra” como decimos por aquí. Pero se ocmpensa con un abrazo, una mirada o una de esas frases que solo te dicen ellos.
    Al final un hijo siempre suma.
    Yo entiendo que muchas mujeres no quieran ser madres, lo que no entiendo es tener hijos porque toca o porque fulanito los ha tenido y que pase lo que tú dices, que no son un par de zapartos de los que nos podemos cansar.
    Y lo que más me ha sorprendido a mí es el pasotismo que vi en los padres en la adolescencia.
    A mí me felicitaron muchas veces por la suerte uqe tuve con mis hijos adolescentes, y yo creo que de suerte nada, que son como todos con sus hormonas revueltas, simplemente he intentado estar pendiente y cuando hay que decir no se dice, cuando hay que controlar la situación se hace, pero claro, hay que invertir tiempo y renuunciar a otras cosas. Y cuando los tienes más o menos encauzados la gente cree que es por obra divina y que ellos son buenísimos y maravillosos y no piensan en el tiempo y esfuerzo que hay detrás.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 17:46

      Es que dan mucha felicidad ¡la mejor! Mira la mía, no tiene ni dos años y solo con las ocurrencia que saca cada día no hay lugar para el aburrimiento. Que sí, que hay días muy cansados, etapas muy duras (estamos entrando en fase de rabietas sin sentido, no te diré más) y noches sin dormir por un atasco de mocos en la nariz, y comidas extra rápidas en la calle para respetar sus horarios de descanso. Pero eso son minucias, no creo que justifique el vivir amargada durante décadas hasta que por fin se vayan de casa y los perdamos de vista.
      Desde luego, si este es el panorama, está mucho mejor meditada la decisión de renunciar a la maternidad que la de lanzarse a ella porque es lo que toca, por moda, por tradición o porque todo el mundo tiene un churumbel. Yo tengo el ejemplo de mi madre, siempre pendiente de nosotros, de nuestras tareas escolares, de las amistades, de todo lo que nos pasaba. Y me gustaría ser una figura igual para mi bichilla. No quiero ser la madre ausente ni por motivos de trabajo y mucho menos porque sienta la necesidad de compartir mi vida diariamente con otros adultos, en otros ambientes vetados para ella. Para eso me hubiera quedado como estaba.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    13 Octubre, 2015 at 08:31

    Me quedo con tu última reflexión, que en Internet la información se queda para siempre. Hay que ser conscientes de lo que decimos ahí porque algún día nuestras palabras se pueden volver contra nosotros. Sería una pena que en unos años los niños lean las quejas constantes de sus madres sobre lo agotadoooora que era la maternidad y lo duuuuro que era cuidar de ellos. Que lo es, no lo niego, pero yo creo que por cada queja en público debería haber al menos diez comentarios positivos, para compensar. 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 17:54

      Cada una llegará la maternidad de mejor o peor manera, pero no puede ser haya gente que no pueda ni respirar durante las 24 horas del día y que se le pasen los años en esta situación. ¡Habríamos muerto por estrés y nos habríamos extinguido como especie! Y una mijita de queja, como desahogo, oye, pues ¿quién no ha resoplado alguna vez? Pero a veces leo cosas que me hacen pensar que la peor desgracia en la vida de algunas personas ha llegado con sus hijos y claro, ahora no pueden volver atrás y desentenderse de ellos.

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    13 Octubre, 2015 at 08:38

    Quejarse un poquito si funciona, pero entiendo lo que dices. La queja sin ningún atisbo de hacer nada diferente para solucionarlo no ayuda. Yo fui de las que se estaban a agobiando con la lactancia y al final decidí que no podía seguir porque no me apetecía estar con mi hijo por si me pedía teta otra vez así que decidí el destete ¿que me hubiera gustado continuar hasta que él quisiese? desde luego pero te aseguro que no me arrepiento de nada, ahora tenemos una relación mucho mejor y yo ya no huyo de él. Eso sí, si volviera a empezar, elegiría la teta de nuevo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 17:59

      ¡Jajaja! Si yo me quejo mucho (más en privado, claro) pero esto de transmitir el drama para ver si contagiamos a los demás y extendemos nuestra pena hasta el infinito y más allá, no va conmigo. Tú tuviste ese problema y te plantaste para darle solución. Bueno, pues te quejabas con fundamento y le pusiste remedio. Y ahora tenéis una crianza feliz para los dos. Pero si hubieras seguido con la lactancia, lamentándote cada día, poniéndole la cabeza como un bombo a tu pareja, a tu madre, a Encarni la del quinto y a lo que te seguimos en el 2.0 ¡yo me hubiera desentendido de ti! Así te lo confieso. Quien tenga un problema, que se queje, que busque ayuda y que le ponga solución. Pero no que lo eternice en el tiempo como excusa para dar lástima.

  • Responder
    Primeriza en Apuros
    13 Octubre, 2015 at 08:49

    ¡Me ha encantado el símil de la maternidad con los zapatos! Entiendo tu post, lo respeto y te admiro por ser tan optimista, de verdad que sí. Pero yo soy de esas mamá drama de vez en cuando, solo tienes que pasar por mi Blog para darte cuenta. A mí la maternidad no me pilló por sorpresa, fue deseada y mucho. Pero si debo reconocer que tenía el mundo de los bebés algo idealizado y los primeros 3 meses fueron muy duros, una adaptación constante. Mi hijo no duerme bien y tiene 18 meses, para darle de comer hay que hacer un máster y cada 2×3 malito con fiebre. Quién me diga que ésto no pasa factura… no es de este planeta o nació única y exclusivamente para críar a sus hijos. Ahora, una cosa te diré, no cambio ni una de sus malas noches por una fiesta, ni darle pecho por nada del mundo. Yo me quejo de muchas cosas pero siempre en clave de humor, que ésto también es importante. Y a mi hijo le aplaudo, le beso y le digo lo bien que hace las cosas cada vez que tengo opción.

    ¡¡¡Un abrazo preciosa!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:07

      ¡Jajaja! Lo de ser optimista me sale solo, pero oye, que yo también tengo mis momentos de amenazar a mi bichilla de querer matarnos a todos solo para conseguir un sueñecito largo (radical y drástica que es una) o devolverla al agujero del que salió. Pero eso es una cosa puntual, un mal rato. No puedo vivir en un bucle eterno de queja y malestar por las cosas normales que me ocurren como madre primeriza. Mira, de todo lo que me cuentas de tu hijo,lo peor es lo de la enfermedad. Que no duerma y que coma mal, en fin, es un quebradero de cabeza pero nada del otro mundo. Ahora con las enfermedades yo soy la primera que me desquicio un poco (bastante). Pero tú misma lo dices, no dejarías e estar a tu lado por irte de fiesta ¡es que no te irías tranquila! Y sien embargo esos casos existen. Mira que yo soy despreocupada (muchísimo) pero incluso en mi papel de mala madre hay cosas que no me cuadran. Y menos todavía si te pasas el día llorando por lo enfermita que está tu criatura y en cuanto cae la noche te abalanzas sobre la calle a recuperar tus costumbres como si no hubiera un mañana. Pues mire usted, ni tanto ni tan calvo. Y lo de quejarse en clave de humor, y no con amargura ¡eso te aliviará muchos malos ratos! Te lo digo por experiencia propia.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    13 Octubre, 2015 at 08:57

    La maternidad está claro que nunca es como lo esperas, ni para lo bueno ni para lo malo. Te cambia la vida y creo que lo mejor es aceptarlo como viene e irte adaptando.
    En mi caso me reconozco en muchas de estás cosas y también tengo momentos de colapso que pienso que no puedo más y que para que me metí en este lío pero ya ves yo soy de las que vuelve a sucumbir y ahora estoy esperando el segundo.
    Yo creo que la maternidad ha cambiado mi vida pero tengo claro que ha sido para mejor, ¿no tengo tanto espacio para mi? Pero tengo algo mejor que es a una enana que me hace sentir que por ella todo vale la pena. (uff que rosa que estoy, deben ser las hormonas 😉 )

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:11

      Seguro que todas nos pasamos idealizando la maternidad ¡maldita televisión! Pero incluso en los mejores casos, todos hemos tenido al lado algún pájaro de mal agüero que nos ha dicho lo sufrida que sería. por mucho que quisiéramos ignorarlo, no creo que a nadie le pille de nuevas semejante panorama. Lo que peor sobrellevo es la enfermedad (ya ves tú, si se le puede llamar así a los 4 resfriados mal contados que ha tenido mi bichilla). Claro que en esos momentos reniego de todo y pienso que no vamos a salir del bache. Pero eso me dura un suspiro. Sin espacio propio, cambiando las aficiones, los gustos televisivos y las vacaciones anuales pero ¿ves como es algo tan bueno que al final a la gente le gusta repetir?

  • Responder
    lamamadealvaro
    13 Octubre, 2015 at 09:01

    Guauuuu, pedazo de post que te has marcado para empezar la semana!
    Coincido contigo 100×100 y eso que yo soy una madre quejica porque vaya angelito mayor que me tocó en suerte, jaja.
    Aún así no soy capaz de desprederme de el porque necesite tiempo. Y lo necesito como todastodas. Ni de dejarlo llorar por la noche y se sigue despertando a veces a sus tres años, ni de destetarlo…
    Lo que más me joroba de todo esto es que hay gente que tiene los hijos para lucirlos en las fiestas de guardar y aún así repiten… Sin comentarios.
    Muakkkk

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:15

      ¡Oye! Que yo empecé la semana ayer. Sin fiesta ni nada. Todos necesitamos algo de espacio, e respiro y de cambio de aires. Pero ¿cuánto es ese algo? Si mi bichilla me estorba de lunes a domingo es que la maternidad no está hecha para mí. Si necesito airearme solita una vez a mes, o una vez al año, esto no me hace ni mejor ni peor madre, porque cada cual tiene los impulsos que le nacen, pero ya me parece algo más razonable. No puede ser que quieras repetir maternidad si tu hijo te asfixia cada día a la hora del desayuno, de la comida, la merienda, la cena y por las noches, los fines de semana y las fiestas de guardar. Si cada vez que tu trabajo y el resto de obligaciones te dejan un hueco libre, buscas algo que hacer donde tus hijos no tengan cabida, entonces sí creo que existe un problema grave en esa familia.

  • Responder
    Marta
    13 Octubre, 2015 at 09:25

    Yo me quedo con la reflexión final, hay momentos en los que nos quejamos de vicio, que no nos hacen caso, que no podemos hacer nada, que bla bla bla…Pero fue una toma de decisión que cada una asumimos, y aunque haya momentos malos, hay muchos más buenos que recordar

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:17

      Exacto. Yo soy de apechugar con todas mi decisiones, y no de querer cargar a otra persona con mis errores. Supongo que haber afrontado así cada etapa de mi vida me ha hecho ver la maternidad de otra forma. He sido madre porque he querido, en el momento en que hemos elegido. No todo ha salido como planeamos pero lo fundamental, lo importante que es haber tenido un hijo que ha dado un vuelco a nuestras vidas, sí intuíamos que sería así. Y más sorprendente aún me parece cuando estos chascos se los llevan padres que nos son primerizos ¡vamos hombre! ¿Es que no aprendieron en el primer intento?

  • Responder
    Nekane
    13 Octubre, 2015 at 09:30

    Has descrito al dedillo mi situacion, mi actual felicidad, que si que a veces desearias un poco mas de espacio, de poder ducharte sin nadie observandote, etc pero son pequeños momentos de crisis que desaparecen despues de ese “mamaaa” con carita de ser un angelito o cuando ya esta durmiendo y te quedas con la sensacion de que te has dejado mimos y besos por darle ese dia… Yo del punto que estoy mas harta de ser criticada es del de no separarme de mi enana, lo siento me no tengo la necesidad de irme de cena o de discoteca o de nada sin ella, entre otras cosas porque no lo estaria disfrutando, solo pensaria que como estaria, si se habra despertado y no podra dormirse sin su teta… Y ya habra muuuuchos años para volver a hacerlo.

    El problema actual es que no nos explican que es la maternidad, no la vivimos hasta que la tenemos en nuestros brazos. Solo sabemos lo que nos ponen en la tele, esos niños americanos que los ponen en la cuna y se duermen solitos y sin llorar, o los mas mayorcitos que les dicen “a tu habitacion” y todos van sin rechistar… Vamos igual que los niños reales. Ademas cada vez estamos menos acostumbrados a no poder hacer a nuestro antojo ni a sacrificarnos por alguien que no seamos nosotros mismos. Pero me encantan todas estas mamis que han sabido quejarse con humor como malasmadres, supersinglemami, la quilez, etc (siento todas las que no pongo, perdonadme, y tambien los papis que cada vez son mas) que nos hacen reirnos con nuestro dia a dia.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:27

      ¡Uy! Yo he pasado de desear esas duchas sin la trona y la tablet con Pocoyó de fondo a echarlas emenos, porque ahora tengo que meter dentro de la bañera a mi bichilla conmigo, para tenerla controlada, o esperar todo el día hecha unos zorros hasta que llegue su padre y pueda ducharme no tan tranquilamente (porque se le despista y se me mete en el cuarto de baño para tirar de la cisterna del váter sin parar). El punto que citas es de un cansino. Mucha gente pregunta acerca de por qué no vamos al cine sin ella, o de fin de semana sin ella o a cenar sin ella. Pues porque desde antes de quedarnos embarazados ya hicimos cantidad de planes imaginando cómo sería hacer todo esto con ella. Y ahora que está la criatura de cuerpo presente, no vamos a dejarla al margen. Además, que con lo que trasnocha mi mochuela ¡casi que podríamos volver de un after con ella!

      Ya he comentado antes que la maternidad de la tele ¡debería estar prohibida mostrarla así! Porque debe ser que hay muchas almas de cántaro que luego sufren un pasmo cuando ven que sus niños no se duermen solos en su cunita y que no acatan órdenes sin rechistar ¡vamos, hombre! ¿Cómo es posible? Si todo lo que sale en la tele es verdad verdadera siempre…

      El egoísmo de la sociedad actual es tal cual lo describes: ya no existe solidaridad y ayuda ni siquiera entre los miembros de una misma familia Antes todos teníamos a una abuela o a una tía que te podía echar una mano (y ojo, que yo las tengo) por lo que en un día de necesidad cuidarían de tu criatura y otro día tú les devolverías el favor… Ahora todos vamos por libre ¡y así nos va! Quejarse no es malo. Lo malo es hundirse en un pozo de quejas sin salida.

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    13 Octubre, 2015 at 10:03

    ¡Ole por el post, maja! Yo creo que tampoco es algo que nos pille TAN de sorpresa, ¿no…? Quién más, quién menos, tiene a alguien conocido más o menos cerca que ha pasado recientemente por la misma situación, o parecida… Y si no, pues tampoco hay que ser un lumbreras, vamos… (digo yo…), que todo el mundo ha tenido un pasado, mismamente. Criar es DURO. ¿Gratificante? Seguramente lo que más, en esta vida. ¿Pero sencillo…? De sencillo nada; muy complicado. Demasiado, a veces. Nadie dijo que fuera fácil. Pero es algo que uno debe asumir desde el principio.

    Además, que para complicaciones reales, si crees que lo tienes mal, siempre habrá un hijo de vecino que realmente esté MUCHO PEOR. Y si no, sin menospreciar, por supuesto, piensa en si realmente tienes problemas GORDOS (salud complicada, rollo degenerativo, vida o muerte o similar; desestructuración familiar, violencia, malos tratos, problemas de delincuencia, toxicomanías, falta TOTAL de ingresos, desahucios, etc…)

    Cuando yo pienso en estas cosas, es cuando me digo aquello de: -“Virgencita, que me quede como estoy…”-

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:34

      ¡Qué me gusta que me visites! Creo que a ciertas edades, sobre todo cuando la estadística dice que parimos a nuestros primerizos con una media de 31 año, esas sorpresas no pueden ser tales. No son embarazos no deseados, sino muy retrasados, meditados y buscados. Si tan mal calculamos cómo será la vida con un bebé es que somos torpes de narices. No es fácil, pero tampoco requiere de un máster del universo para poderse hacer con alegría y dignidad.

      Veo que eres de los míos al plantearte que las cosas graves de verdad son esas que citas y que tienen difícil solución. En esos casos entiendo las quejas constantes, unas detrás de otras, aunque sólo sea por dejar patente en el mundo nuestra impotencia ante situaciones que no sabemos o no podemos cambiar. El resto sólo necesita de un planteamiento firme, de una toma de decisión consciente y a tirar para adelante con buen ánimo.

      • Responder
        ¡Y yo con estas barbas!
        14 Octubre, 2015 at 08:57

        ¡Y a mí lo que me gusta visitarte, maja…! 😉

        Yo creo que los que se quejan tanto, piensan lícitamente que tienen sus razones… Y también quiero pensar que simplemente lo hacen como una especie de válvula de escape; sencilla y a mano. Te quejas al vecino, a la portera y al de la cola de la parada del bus. Es el deporte nacional. Tampoco es para tanto. Y que de diario no se plantean cosas más chungas… Chungas DE VERDAD. Y claro, de vez en cuando, una bofetada de REALIDAD, o un Telediario, te devuelve un poco la cordura. ¡Pero en general la cordura luego no nos dura mucho…! Y vuelta la burra al trigo… 🙂

  • Responder
    anitasuperstarr
    13 Octubre, 2015 at 10:13

    Olé olé olé y olé!
    la afición a quejarse es algo muy extendido y pesaicooo
    Creo que tu actitud es más que correcta y me alegro muchísimo de que lo tomes con humor y relativismo.
    Eso me dará fuerzas cuando en dos minutos empiecen a abrir puertas (están en fase reptar mucho aún) y en más de una ocasión pierda la paciencia.
    Y mira, me alegra ver que te hace feliz la maternidad porque muchas veces me hago esta pregunta en el parque o en lugares donde hay muchas mamis, ?¿de verdad estas chiquilinas o chiquilines con cara de amargadas mirando a través de sus hijos con cara de aburrimiento querían ser mamás?
    Eso lo digo desde el suelo del parque con más arena que ellos encima y una sonrisa de felicidad de las que dejan más arrugas…
    Qué contenta estará tu bichilla cuando en unos años pueda leerte…

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:47

      ¡Jajaja! Si me permites un consejo (aunque odiemos esto de que la gente se entrometa en nuestra maternidad) llevarlo con humor es lo mejor que podrás hacer. Porque además tú vas a tener alegrías y faena por partida doble y todo a la vez. el parque no es de mi devoción, pero una vez metida en faena ¡casi corro yo más que la niña! Y entre perseguirla con las fotos y el vídeo no tengo tiempo para renegar y aburrirme. A veces no sé si dejé el trabajo por su bien o por el mío propio para poder criarla con tranquilidad.

      • Responder
        anitasuperstarr
        13 Octubre, 2015 at 21:06

        Y menudo trabajo es criar con tranquilidad! Y sí, ante todo, mucho humor!!

  • Responder
    ana
    13 Octubre, 2015 at 10:39

    100/ de acuerdo!! NUestro hijo no nos molesta, lo llevamos a todos lados con nosotros, queremos hacerlo participes de todo!! La lactancia me ha facilitado su crianza, la teta es el remedio para todo! Cansancio, caidas, relajacion… Pero no lo cambió por nada! El tema de dormir a sus 13 meses sigue tomando teta 2-3-4 veces por la noche, solución : colecho y todos a poder descansar! Ya hemos empezado a pasarlo a su habitación y dura maximo 2-3 horas, pues con buena filosofia que nos lo tomamos, dos o tres horiatas para poder estirarnos agusto… Y la gente te dice que ya es mayor, que si no le quitas la teta, que si es muy esclavo y SE QUEJAN!!! ???? yo no me quejo pero los demás lo hacen por mi aunque yo les diga que no lo veo ni me siento asi!!! En fin! Lo mejor que nos h pasado a mí y a mi pareja… Nuestro pequeñajo! ????
    (Y del orden en casa prefiero no hablar ????????????????)

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:52

      Ese era nuestro plan, hacer muchas cosas en familia. Es cierto que a día de hoy la pareja se resiente en algunos aspectos, porque tenemos rachas en las que apenas intercambiamos palabras, ya que ella se acuesta muy tarde, su papá vuelve del trabajo tarde viaja, cuando estamos los 3 juntos yo aprovecho para hacer cosas íntimas (ir al baño sola, principalmente) pero creo que a la larga no nos arrepentiremos de haberla tenido presente en cada momento de nuestras vidas. A punto de cumplir los 2 años, aquí seguimos con la teta y el colecho. Hemos penando en hacer el intento de llevarla a su habitación, pero no ha pasado de ahí, de ser una simple idea.
      A mí también me la quieres destetar y desportear (por la salud de mi teta y de mi espalda, zonas en las que actualmente o tengo ningún problema), con lo cual también siento eso de que los demás se quejan por mí cuando yo no lo hago ¡el colmo!

  • Responder
    Gema
    13 Octubre, 2015 at 12:10

    ¡Qué verdad! A mi no se cansan de decirme dos cosas: que por qué no dejo a los niños y nos vamos por ahí, no a salir, sino de viaje y demás, y que nunca me quejo.
    Pues mira, no los dejo y me voy de viaje porque sería un sufrimiento para todos. Y no me pesa, he viajado muchísimo, y lo que me queda por viajar, con ellos, o sin ellos cuando sean más mayores y entiendan que sus papas nos podemos ir y se queden contentos y felices. Hasta entonces, nada.

    Y lo de quejarse, pues es que yo no soy quejica, qué le vamos a hacer. Es más, me agobia la gente quejica. Eso no quita que hay veces que hace falta, y que hay veces que arregla cosas. Y que por supuesto, no tiene que gustarte absolutamente todo de la maternidad. Yo pagaría dinero por poder estar leyendo tranquilamente, tener tiempo para mi…pero hoy por hoy no puedo, salvo cuando se acuestan, y no pasa nada.

    Hay cosas ya más importantes, como perder el trabajo por tener un hijo, que sí que hay que quejarse y bien alto. Eso no puede ser. Tú tienes la opción de buscarte otro trabajo si quieres, o no, como tú dices, y dedicarte a criar a tu hija. Pero que te echen por tener un hijo…Quejémonos las veces que haga falta para que estas cosas no ocurran.

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:57

      Nosotros hemos viajado muchísimo, e incluso ahora con la niña seguimos haciendo nuestras escapadas. Menos que antes, es verdad, pero tampoco las echamos tanto en falta (en la actualidad tenemos más necesidad de sueño de muchas horas que de ver mundo). Queremos que se acostumbre a los viajes, a nuestras aficiones y no dejarla al margen de todo cuando no es necesario. Y eso que hasta ahora mi bichilla no nos extraña y si la dejo muchas horas con mi madre me recibe como si me acabara de ir, pero una cosa es dejarla por necesidad y otra para darme yo la vida padre mientras otros pencan con ella ¡y sin teta! Ay, señor, sólo de pensarlo me entra de todo.
      Los quejicas no me gustan para nada, pero en la maternidad creo que aún menos. Criatura, tuviste un churumbel porque quisiste ¿qué es lo que tanto te sorprende? Nosotros llevamos 3 semanas en las que mi bichilla trasnocha tanto que ni por las noches podemos hacer algo de adultos sin ella. Vamos, maternidad 24 horas, pero justitas, justitas.
      Eso si, aprovechando la maternidad nada de escudarse en ella para despidos improcedentes. Eso ya no es de ser quejicas, eso es de sufrir todo un descalabro y es normal que no lo previésemos.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    13 Octubre, 2015 at 12:29

    Pues mira, tu maternidad y la mía primas hermanas…y a ver si alguien me ha oido quejarme!!! nunca jamás, porque era consciente de que mi vida ya no sería igual, no me vino grande. Arggggggg y no soporto a las que se quejan de vicio!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 18:59

      Mira, es que si vienes tú precisamente a decirme que después de tanta búsqueda y tantos años esperando a UBMF ahora andas lamentándote por las esquinas de que tu bichillo te roba tu espacio ¡es para que te den con un palo en la cabeza! Hombre ya. Es que a veces parece que todos queremos tener niños ¡hasta que los tenemos! Luego ya nos cambia el chip y comienzan los arrepentimientos.

  • Responder
    La Hobbita
    13 Octubre, 2015 at 14:01

    Uys, es un post peliagudo por el tema tan personal que toca. En lo esencial estoy al 100% contigo. Lo que pasa es que a mi me parece que hay que matizar algunas cosas. Creo que es imposible llegar a todo. Humana y materialmente imposible. La maternidad es una opción, una elección que tomamos, unas veces más meditada y otras menos. Creo que las quejas que muchas madres enfocan sobre sus hijos en realidad se deben a un conflicto con la realidad que les toca vivir: por ejemplo, tú dices que las que eligen trabajar ya han elegido y si, estoy de acuerdo. Yo he elegido no trabajar. Pero elegirlo ha supuesto un duelo para mi y una incomprensión bastante dura en mi entorno más cercano. Mi madre ahora ya lo respeta pero se lo que la duele que al final yo haya elegido este camino. Y lo he elegido acuciada por las circunstancias (el horario era una mierda y el sueldo era peor, aparte de que iba a acabar desquiciada por el tipo de trabajo, que, ese sí, había idealizado durante mis años de facultad y yo pienso que lo más valioso que puedo ofrecerle a la Habichuela, es mi tiempo).

    Tengo muchas amigas en esta misma situación. Solo que ellas aún no han madurado el duelo. Saben que no quieren trabajar en esas circunstancias. Saben que no pueden ser madres con esos horarios (vamos, poder pueden, pero no quieren tener un hijo para no verlo) y aún están pasándolas canutas (que rima con….) con el tema, retrasando su maternidad a la espera de una oportunidad laboral que no llegará. Y a la hora de la verdad, unas dejarán el curro y podrán dedicarse a la crianza que elijan y otras se lanzarán a la maternidad porque se les agota el tiempo y acabarán con quejas absurdas sobre lo duro que es ser madre (y no, ser madre no es lo que es duro: es la NO conciliación). Ellas todavía no han ‘elegido’ conscientemente si no que se dejan arrastrar por lo que la sociedad espera de ellas (aunque la sociedad no les devuelve lo que ellas esperan).

    Y luego están las que yo llamo, las Barbies & Ken. Es ese estrato social compuesto por hombres y mujeres que tienen hijos por una especie de imposición social (ahora hay que tener 3 hijos separados 2-2’5 años cada uno, hace unos años había que tener 2 churumbeles y una niña china). No les gustan. Tienen gustos caros. Van al club de campo. Admiran a las infantas porque se portan como adultas (algo que a mi me horroriza) y sus hijos les fastidian manchándose los vestidos sacados de cuéntame. Tienen internas las 24 horas del día y las necesitan hasta para irse de vacaciones. Se agobian si tienen que enfrentarse a salir solos a la calle con sus tres churumbeles juntos. Cuando vuelven de sus chachitrabajos, se cambian y se marchan de gintonics con los amigos (a los niños ya les cuida ‘la chica’) y solo los verás en el parque o la piscina el día de la fiesta de inauguracion/cierre de la temporada.

    A estos últimos, sin compasión!!!! >_<

    Un abrazo 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 19:11

      Todos tenemos limitaciones de algún tipo y es verdad que la estructura de la sociedad actual está mal montada, se mire por donde se mire. No se puede ser una buena profesional de lo que sea y a la vez la mejor madre del mundo. estamos obligados a elegir y eso es una crueldad, primero para nuestra faceta de madres, por lo que va a suponer ese tiempo robado a nuestros hijos, y después porque además de muejeres y madres estamos formadas para se profesionales, y no nos dejan disfrutar de ambas facetas de nuestra vida. Eso es una injusticia, sí, pero con llorar no arreglamos nada. Y como de socialmente el tema anda estancado, o cada una de preocupa de su parcelita o nadie va a venir a solventarte la papeleta. Mi entorno tampoco entendió mi decisión (la misma que la tuya) y ahora no lo ven con tan malos ojos. Pero es que tocaba renovarse y reinventarse o morir de pena por trabajar a disgusto y criar más a disgusto todavía.

      Con lo de la conciliación nos engañan y yo me veo reflejada en ese grupo de amigas que comentas. Retrasé la amternidad en busca de una estabilidad laboral que luego no sirvió para nada. Y fueron mi marido y mi madre quienes me abrieron los ojos diciéndome que un trabajo tan esclavo no era forma de vivir, y que si no daba el paso en ese momento, no pretendiese lanzarme a la maternidad a los 50 años, cuando siguiese como becaria y me arrepintiese del tiempo perdido. Y me lancé. Hicimos muchas cuentas, lloré por mi mala suerte y por lo injusto que consideraba el haberme estado esforzando toda la vida en mis estudios y en mi vida profesional para darle carpetazo a todo después de las 16 semanas de baja maternal. Pero no me quedé sentada esperando a que por obra divina se alineasen los astros y el problema se solucionara de la noche a la mañana.

      Dar el paso es duro, y la incertidumbre por lo que te deparará el futuro aún no lo es más. Pero a veces hay que saltar. Todavía esa gente de clase alta que no cría a sus hijos porque tienen todo tipo de ayudas… en fin, sí, se reproducen por convenciones sociales pero al menos no andan dando la tabarra con la dureza de la maternidad. ¡Porque todo les ha salido fácil y rodado en la vida! Pero quienes estamos más abajo en la escala económica y social, no podemos sentarnos a esperar a que un golpe de suerte nos sitúe más arriba. Aunque incluso ascendiendo ¡mi bichilla seguiría adosada a mí todo el día!

  • Responder
    Mama Puñetera
    13 Octubre, 2015 at 14:29

    Quejarse todo el día no sirve para nada y al final de tanto que te quejas te amargas, así que para que! Es mejor vivir con alegría y optimismo…. Que si, que estaremos cansadas, desaliñadas, sin tiempo para nada o sin trabajo, pero quejarse va a solucionar algo de eso? Pues no, y nuestros hijos se merecen algo más que una madre quejica y con cara de mustia. A desdramatizar se ha dicho!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 19:31

      ¡Jajaja! Mira, pues te podría haber llamado a ti antes de saltar semejante rollo largo en el post de hoy y hubiéramos escrito un tweet a medias. Porque sí, esa es la idea de fondo: cada una vivirá sus obstáculos pero nuestras criaturas no nos hacen la maternidad complicada con ánimo de fastidiar.

  • Responder
    Mami esto esta chuli
    13 Octubre, 2015 at 15:15

    Yo coincido en todo contigo, excepto en lo de embarazo bueno (este tercero esta siendo horrible) y lo de mi trabajo. Sigo trabajando (ahora baja) y la verdad ahora que el mayor va para 5 años me arrepiento de seguir trabajando, tanto que no se si lo haré despues de que nazca la habichuela. Soy mama por devoción. Asi lo elegí y así he querido formar mi familía numerosa, y aunque soy feliz a veces sientes que necesitas tu espacio. Conozco muchos mamas que se les queda grande. Yo prefiero hacerme pequeñita para hacerlos grandes a ellos. Un besin

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 19:34

      Bueno es que estar embarazada del tercero y tener que cuidar de los otros dos ¡seguro que yo tampoco viviría ese embarazo con tanta alegría como el primero! Me gusta esa idea de hacerte pequeñita para hacer grandes a tus bichillos. Oye, es que con tanta queja parece que estamos luchando contra ellos por un afán de ser las protagonistas en todo. Que no digo yo que debamos desaparecer como mujeres y como personas sólo por haber parido, pero tampoco pasarnos al extremo opuesto de enarbolar la bandera de la maternidad difícil y dramática para sumar méritos.

  • Responder
    mamaseescribeconk
    13 Octubre, 2015 at 15:36

    Por mucho que leas sobre maternidad antes de ser mamá, creo que nadie se puede hacer a la idea hasta que realmente se vive, está claro que la vida te cambia, tu tiempo deja de ser tuyo y las prioridades cambian, estas más cansada de lo que pensabas que podrías llegar a estarlo jamás, pero todo vale la pena.
    No aspiro a ser una mamá perfecta pero sí a criar un bebé feliz, disfrutemos del camino y cuando lleguen esos ratos, días, etapas malas pensemos que ya pasará!
    Menos queja y más disfrutar!

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 19:38

      ¡Así,así! Con alegría porque no somos las únicas madres con ciertas dificultades (las normales) en la crianza y a la larga acabaremos echando de menos hasta las noches sin dormir (o eso dicen quienes ya han pasado por estas fases durillas). Pero pensar en que todo pasará y que no somos especiales, ni teneos una maternidad peor que la de las demás, verlo todo con otros ojos, seguro que nos ayuda a llegar a la meta con mejor ánimo y hasta con más facilidad.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    13 Octubre, 2015 at 16:33

    Me ha gustado muchisimo el post. Apenas hace 3 meses que soy mamá y tengo mis ratos, pero cuando miro a mi enana se me pasa todo.
    Recuerdo una clase de preparación al parto la matrona nos dijo que la lactancia podia ser muy sacrificada y esclava, pero que nos compensaría todo…. y tiene toda la razón!!! He tenido días (sobre todo noches) en las que he pensado en lo cómodo que son los biberones, pero saber que mi hija crece gracias a mi misma, sin ninguna ayuda extra, me hace sentirme muy bien 😀

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 Octubre, 2015 at 19:45

      También soy de la opinión de tu matrona ¡la lactancia lo justifica todo! Todo lo facilita, lo soluciona y quita muchos dramas en la crianza. A mí me costó mucho establecerla correctamente, y tuve hasta sueños en mis peores noches de dolor en los que me veía a mí misma haciendo un biberón. Pero tenía claro el objetivo y fui muy persistente. Lo importante es tener las ideas claras y avanzar en el sentido que elijamos. Así no tendremos ni que arrepentirnos de lo que no hemos hecho ni que quejarnos de lo que podría ser y no es.

  • Responder
    Segundos Pasos
    13 Octubre, 2015 at 23:18

    leer tu post me ha venido de perlas… llevo unas semanas alejada del ciberespacio y de la vida adulta porque estoy completamente absorbida por el pequeño. Es agotador y encima ahora, le ha dado por hacer cosas como tirar la comida, tirar el agua, abrir los armarios y tirarlo todo,… espero que sea una etapa porque la verdad es que me tiene agotá y encima llega la noche y no duermeeeee….. matameeee camión!!!!!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 Octubre, 2015 at 16:23

      Son etapas, unas más largas y otras más cortas pero mi bichilla también anda en plena fase rebelde y destroyer ¡es un no parar! Por las noches estamos igual. Anda completamente desfasada de horarios, por lo que se suele acostar a la 1 de la madrugada, se despierta a las 10, se salta la siesta de mediodía para echarse una a las 7 de la tarde y matarnos de un disgusto. En fin… que digo yo que lo hace sin querer, pero llevamos así un par de semanas en las que no hemos tenido tiempo ni de hablar entre nosotros.

  • Responder
    mamá puede
    13 Octubre, 2015 at 23:24

    TaL cual, estoy harta de oír a la gente quejarse.
    Ojo, que yo soy la primera que digo que no salgo como antes, que no tengo tiempo, que ya no sé lo que es ir de tiendas, que hace tres años h medio que no duermo del tirón… Que todo eso es así, pero no lo cambio por nada del mundo!! Que soy feliz así y me quejo de vez en cuando pero no lo vivo con amargura ni muchísimo menos, que hay gente muy pesada!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 Octubre, 2015 at 16:25

      Claro que hay cosas que han cambiado, que los minutos nos escasean y las tiendas… ¡parece que sean todas infantiles! Y las noches pueden ser de pesadilla pero ¡eso es ser madres! Una quejita al aire se nos escapa a todas, pero un drama continuado ¡ay por favor, qué cansancio!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    14 Octubre, 2015 at 00:33

    Uffff, yo es que nunca he podido con la gente quejica!!! pero vamos, que va en el carácter, los hay que siempre se quejan de que les duele algo, de que su trabajo es una mierda, vamos, de todo… Yo es que como nunca me quejé y sencillamente acepté lo que me venía, y si tuve que trabajar y estudiar a la vez, lo hice; no es lo que hubiera elegido pero ya que lo tuve que hacer, pues aprendí cosas! Y ya ni te cuento cuando eres tú en el que elige, como para quejarte! Vamos, mi madre tuvo 4 hijos en 4 años, dos de golpe, uno con malformación y pasos por quirófano…y trabajando! y nunca la oi quejarse! por eso no va conmigo!
    Cierto es que, lo que dices tú, nada es como antes. Quiero decir, que si a lo mejor tu bichilla durmiese toda la noche del tirón te estarías planteando tener el segundo… o yo, si Alfonso no hubiese dormido un pijo su primer año de vida, pues hubiera esperado más para el segundo. Y eso es algo que antes no se podía hacer!!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 Octubre, 2015 at 16:29

      A mí los quejica es que me agotan sólo de escucharlos Si es que se tarda menos en coger el toro por los cuernos, afrontar lo que sea y obtener resultados, que en lamentarse de la mala suerte y lo que se está cebando el universo en nuestra persona. Porque con quejas no se arregla nada. Siempre pensé que tendría los hijos más seguidos, y si mi bichilla hubiese continuando siendo como al principio ¡ni me lo habría pensado! Pero a día de hoy, con lo movida que es, lo que demanda la teta por las noches y la atención que necesita no me lo quiero ni plantear. A ver si logro acabar de entenderme con ella antes de que venga otro a a quitarle el puesto.
      Lo de tu madre ¡sí que era para lanzar algún quejido de vez en cuando! Así está a mujer, estrenándose como runner a sus años y sin que le cueste esfuerzo ¡ella puede con todo!

  • Responder
    Annabel Verneda
    14 Octubre, 2015 at 10:37

    El otro día leí esto pero desde el teléfono no podía comentar. Total, que ya te lo han dicho por ahí pero es cierto tu reflexión final ¿Qué pensarán el día de mañana todas esas criaturas viendo el “estorbo” que eran para sus madres y la de sufrimiento que causaron? Pero si, yo he visto casos muy de cerca, hay mujeres que no quieren ser madres, pero les toca o la familia les achucha o a saber, y claro, o bien te desentiendes y tienes una criatura criada por abuelas o tu vida es un infierno de repente. En fin, que muchas veces la gente entra en esa competición de a ver quien sufre más, o como no, la gran moda de a ver quien es mas “malamadre”…

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 Octubre, 2015 at 17:09

      ¡Jajaja! Yo creo que soy mala madre de forma natural, pero intento reconducirme. No sé si me falta el instinto para ciertas cosas, pero a mí la niña no me molesta. Y me hace gracia que me digan que la lleve a la guardería para tener más tiempo libre para mí. ¡Pero si dejé el trabajo para estar con ella! Si ahora la meto en la guardería ¿qué apaño es este? Lo de quejarme es que no va conmigo ¡gracias a la divina providencia! Porque si ya se me hace pesado oír los lamentos de los demás, cargar con los míos propios me volvería loca.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    14 Octubre, 2015 at 11:35

    Iba a decirte que la mamá jefa se iba a sentir muy identificada con este artículo, pero veo que ya se ha adelantado y lo ha dicho ella. Chapeau, Lucía. Genial el artículo.

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