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La baja de paternidad (y la felicidad en el mundo)

baja de paternidad

Ya hace tanto tiempo de la baja de paternidad del papá de mi bichilla que casi el único recuerdo que tengo de ella es que se pasó en un suspiro entre papeleo y papeleo. Este hombre volvió al trabajo completamente inseguro por dejarnos a solas. Supongo que más o meno lo que les pasa a todos los padres de churumbeles primerizos cuando en un abrir y cerrar de ojos pasas de saber que tu criatura está a salvo de todo y cómodamente instalada en el vientre materno, a salir al mundo y dejarte en casa a la recién parida inexperta y a tu descendiente, para que ellos mismos se lo guisen y se lo coman todo solitos. Este verano anduve dándole vueltas a este asunto y hoy vengo en plan reflexivo y serio con mis inquietudes acerca de este tema, porque se avecinan elecciones ¡a ver qué partido es el que nos promete grandes mejoras en este terreno.

1. Si fuera como en Suecia. ¡Qué nos gustan las cosas suecas, oye! Luego somos muy de economía sumergida, y a ver quién estaría dispuesto a asumir el nivel de impuestos que tienen los nórdicos y que es lo que permite que sus sistema social funcione tan maravillosamente bien. Claro, que no sé qué es peor, si nuestros trapicheos a pequeña escala o que los impuestos que pagamos en España, y que no son pocos, nos los acaben robando a manos llenas la clase política. Así no hay quien se fíe y ya veo hasta normal que la gente se resista a pagar. Bueno, y el mal tiempo, y ese frío… que también son cosas a tener en cuenta, pero a la hora de formar familia en Suecia tienen año y medio de baja de paternidad que no de maternidad, porque solo 2 de estos meses son obligatoriamente para la madre, y otros 2 para el padre, pero con el resto hacen lo que mejor les vaya en cada caso. Es que piensa una en esas cifras y se le hacen los ojos chiribitas. ¡18 meses! Que con esa edad ya tienes al churumbel casi criado, no como cuando yo tenía que haber abandonado a mi bichilla a su suerte con 4 meses, tan indefensa, tan apegada a su teta, tan sin saber nada de este mundo más allá de sus padres. Con 18 meses, la miro, y sabemos que podríamos darle un machete y soltarla en la selva de noche porque acabaría cazando y sobreviviendo por sí misma. Sí, así de radical creo que es la diferencia.

2. Uno echa cuentas y decide. Si puede. El problema es que hemos sido educados para aspirar siempre a más. ¿Necesitamos tener un remanente de 1.000 euros en el banco, de 10.000, de 100.000 o de 1 millón de euros para decidirnos a replantearnos la vida por completo? Pese a la precariedad laboral y salarial de hoy en día puede que sumando gastos de alquiler o hipoteca, suministros, alimentación, algún que otro capricho para no ser infelices del todo en la vida, la reducción de la jornada laboral de al menos uno de los padres, o la petición de una excedencia, no sean alternativas descabelladas. Pero estamos ansiosos de dinero y nunca tendremos suficiente. Cuando tenemos lo básico cubierto, aspiramos a grandes viajes, a tener servicio doméstico, a cambiar de coche, a desayunar, comer y cenar fuera de casa. Y al final nunca nos cuadran los números. Que no digo yo que haya que enclaustrarse en casa tras haber parido, pero hay que ver que la felicidad de muchos padres puede pasar por estar diariamente en un parque gratuito jugando con sus churumbeles, mientras otros preferirán llevarlos una vez al año a Eurodisney y pasarse el resto del tiempo absortos por su trabajo. En ocasiones, no es que no tengamos la oportunidad de elegir, es que tenemos aficiones costosas que anteponemos al tiempo estándar con nuestra familia.

3. El qué dirán. Para colmo, si un padre decide renunciar a trabajar fuera de casa, o al menos intentar reorientar su vida laboral para poder estar más pendiente de sus criaturas que de un negocio que casi siempre es ajeno, debe afrontar las miradas y las indirectas del entorno. Hay muchos testimonios recogidos en #papiconcilia que merecen ser estudiados a fondo. No es sólo que debas luchar contra tus inseguridades por dar carpetazo a tu trabajo, por no saber cómo saldrá el experimento ni si estarás metiendo la pata y salir del hoyo que te cavas será imposible. Es que además el entorno cercano no comprende esta decisión. Y lo mismo si es la madre quien decide dejar de lado el trabajo un tiempo para dedicarse a criar o buscar alternativas que le faciliten la conciliación. Tenemos grabado a fuego en la mente que el trabajo es lo primero, no la familia. Tú te formas para trabajar y ser una persona de bien. No para tener descendencia y ser una persona de bien. Si además tienes mucha formación académica (licenciatura, postgrados, másters del universo y demás) lo de quedarte en casa a criar es la idea más peregrina que te podía haber cruzado por la sesera. Empezando por tus padres, que en la mayoría de los casos te habrán pagado los estudios y que ahora no entienden que te quieras quedar como un don nadie entre pañales y bebés. Y lo peor: los de quienes quizás querrían tener ese valor de dar el paso, pero no lo hacen, o ni siquiera se lo han planteado como factible (aunque podrían) y para colmo te tachan de cero a la izquierda y de haber usado el cuento de la paternidad para ser un calzonazos y quedarte en tu casa mientras tu marido o tu mujer te mantiene. Porque nadie valora el esfuerzo y el trabajo hecho en casa (y eso que antes o después la mayoría lo sufrimos en nuestras carnes y sabemos la inversión de horas que necesita y lo cuesta arriba que puede hacerse).

4. Porque la conciliación no existe. Ni parece que vaya a surgir por generación espontánea. Yo no logré conciliar, y no me da vergüenza admitirlo. No soy mejor madre por haber antepuesto la crianza de mi hija a mi puesto de trabajo. Ni es peor madre la que sabe que su felicidad pasa por ser profesional además de madre. El ser humano es tan complejo y las situaciones personales en cada familia tan diversas, que no me gusta sentar cátedra sobre este tema. Cuando yo declaro abiertamente que no concilié, porque cuando debía reincorporarme me cambiaron la jornada laboral para que atender a mi hija de menos de 5 meses fuese literalmente imposible (excepto durante el fin de semana y las fiestas de guardar) siempre hay quien me dice que mire cómo fulanita de tal sí concilia y que si quieres puedes. No. No nos engañemos. Fulanita no concilia. Fulanita vive hecha una esclava que entre su jornada laboral completa, el tiempo invertido en desplazamiento hasta el trabajo, viajes, reuniones, recogida del churumbel de la guardería, tareas domésticas e imprevistos varios, ella y su pareja hacen encaje de bolillos para sobrevivir como pueden, para cumplir como trabajadora y como madre y en los ratos que le quedan libres intentar acordarse de que una vez fue mujer y tuvo otros intereses que a saber en qué momento se le quedaron por el camino. Y lo mismo en el caso de los hombres que hoy en día anteponen la paternidad a todo pero sin renunciar a la vida laboral. Conciliar no es tener que olvidarte de que eres persona porque la sociedad espera de ti que seas una máquina productiva para trabajar y criar sin quejas. Conciliar no es andar estresado de un lado a otro, porque has salido tarde del trabajo y la hora de cierre de la guardería o del colegio ya ha pasado. Conciliar no es acumular dinero para pagar facturas y servicios que se supone que te hacen la vida más cómoda pero que tú no ves como un disfrute. Y aún menos si encima andas robando minutos a tu familia para dedicárselos al trabajo. Porque sí, porque la cosa sigue estando muy achuchada y encima no querrías flaquear y que por un traspiés te quedases sin tu puesto de trabajo.

¿Habéis pensado acerca de qué tipo de baja de paternidad sería la ideal para vuestra familia?

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19 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    26 noviembre, 2015 at 08:16

    Uf, tema complejo. Yo ya te conté que aquí en Bulgaria la baja de maternidad es de dos años con derecho a un tercero de excedencia, pero tampoco es un gran chollo. El sueldo es bajísimo y pocas familias pueden vivir sin dos sueldos completos. Y con los horarios escolares horribles que hay, o dependes de los abuelos y de su misericordia, o te dejas el sueldo en extraescolares.
    Como dices, esto no es conciliar. La conciliación no existe, son los padres. 🙁

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 14:59

      Aquí los sueldos han bajado tanto que no te creas que es fácil vivir con uno solo del salario medio (del mínimo ya ni te cuento, que eso no llega para nada de nada). Lo de las extraescolares también se usa aquí para entretener a los churumbeles hasta casi la hora de la cena, pero como dices, ni son baratas y encima las criaturas vive estresadas toda la semana. Si es que parece que sólo Suecia tenga esa baja de paternidad ideal.

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    marigem
    26 noviembre, 2015 at 08:49

    Yo también antepuse a mis hijos y tuve la suerte de poder dedicarme a ellos. Es cierto que cuando los tuve no había crisis y con el sueldo de mi marido nos alcanzaba para vivir dignamente, pagar el colegio, vacaciones, salir y disfrutar de la vida un poquito, pero habría renunciado a vacaciones y lo que fuese para estar con ellos.
    Y lo has descrito genial, yo era feliz pasando la tarde con ellos en un prado cercano o en un parque, con la misma merienda que iban a tomar en casa y riéndome al escuchar sus ocurrencias que en un superviaje una vez al año.
    Y ojo, que he podido hacer muy buenos viajes con ellos, pero también hemos tenido años de quedarnos en casa y hemos sido igual de felices.
    Por desgracia la conciliación no existe y mi marido siempre sufrió mucho cuando no podía estar con ella tanto tiempo como quería.

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 15:04

      Es que no hace tanto tiempo ¡con un sueldo vivía casi cualquier familia! Pero es que ahora incluso con dos algunas no llegan a cubrir los gastos básicos. El papá de mi bichilla suele viajar un par de veces al mes por trabajo. Lo normal es que pase sólo dos noches seguidas cada vez fuera de casa, pero aún recuerdo esas primeras salidas en las que temía que nos pasara algo y estuviésemos solas, o incluso que la niña no se acordase de él cuando volviera. Este es otro de los motivos por los que cuando él viaja nosotras nos vamos a dormir con mi madre. Y luego está ese temor por la incertidumbre económica, por no saber cómo ahorrar lo suficiente para vivir tranquilos, cómo avanzarán las cosas en nuestra vida… Yo no lo pienso mucho, pero sé que él si se preocupa demasiado por este tema.

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    Mami esto esta chuli
    26 noviembre, 2015 at 09:21

    Yo estoy pensando en dedicarme a ellos cuando nazca la peque. Son 3 y ya la cosa se complica. Aun asi mi trabajo me permite disfrutar de ellos por las tardes porque tengo reduccion, pero el problema es cuando se ponen malitos ¿donde los dejas?. Mi sueldo es una miseria y el de marido chulo es mucho mejor y tiene la suerte de trabajar en un negocio familiar lo que le da un poco mas de flexibilidad. Sobre la baja de paternidad mis partos han sido cesareas y yo necesitaba ayuda y esos 13 dias se hacen muy muy cortos porque no estaba recuperada.

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 15:06

      Mira que yo tuve un post parto que ni me enteré, y en cuanto entré por la puerta de casa me puse a poner lavadoras y hacer comida. Pero lo de quedarme 24 horas a solas con la niña, le preocupaba más a él que a mí. y claro, es el padre y creo que deberían tener más derechos para disfrutar de sus hijos. Es más, incluso dependiendo de la forma en la que se organice cada familia, sobre todo cuando no hay lactancia de por medio, que pudieran usar ellos los días de la baja de maternidad para compartir la crianza. Ya me contarás cómo vivirás el cambio si te decides a criar en exclusiva.

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    Una mamá muy feliz
    26 noviembre, 2015 at 09:25

    Mi UPMF tuvo hasta depresión cuando a los 15 días tuvo que volver al trabajo, pero creo que es porque no se fiaba de mí ni un pelo…ni se fía ahora me parece a mí. La que se quedó en casa fui yo y aquí sigo, no pude reincorporarme, pero soy inmensamente feliz.

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 15:09

      ¡Jajaja! Calla, que yo creo que lo que le pasaba a este hombre es lo mismo que lo que le pasaba al tuyo ¡que no se fiaba de que le fuera a romper a la criatura!A ve si cuando nos lancemos a repetir maternidad, hay nuevo gobierno, o al menos nuevas políticas en este aspecto, y ellos lo disfrutan más.

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    Cristina Madre Autónoma
    26 noviembre, 2015 at 10:20

    Yo escribí hace unos meses un post sobre el tema. Para mí, la mejor baja es aquella que te deja elegir: o quedarte en casa tú o darte facilidades para contratar a alguien. Es el ejemplo francés, donde las madres de día están reguladas y hay bastantes ayudas para pagar esos cuidados. De esta forma, si la madre (o el padre) deciden quedarse en casa, obtienen una ayuda y si prefieren seguir trabajando, también.

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 15:12

      Elegir sería algo tan bueno… En nuestro caso estoy segura de que los dos hubiéramos optado por quedarnos nosotros en casa, pero claro, la baja de paternidad son esos días tan escasos que no te da tiempo ni a hacerte a la idea de que ya te ha nacido el bebé. Claro que hay madres que desean volver al trabajo, o lo necesitan, y sí, lo ideal sería que la legalidad fuese lo bastante amplia para acoger todas estas casuísticas.

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    Eva
    26 noviembre, 2015 at 11:34

    Me han gustado mucho tus reflexiones y coincido mucho en lo de que ahora tenemos que tener dinero para darle todo a los churumbeles y no queremos renunciar a ningún capricho.
    Yo tuve suerte, sólo trabajo de mañana y cogí una excedencia de tres meses para dejar a mi hijo con al menos 8 meses y algo más formado ya. Y aparte, me reduje la jornada para que no pasara todo el día en la guarde. Y me compensa muchísimo, laboralmente soy un cero a la izquierda, y con un segundo embarazo, aún más, pero me da igual. Voy a recoger a mi hijo, le duermo yo la siesta y toda la tarde para nosotros.
    Mi marido disfrutó de su baja en el paro y justo le salió un trabajo cuando acababa, pero exigió jornada reducida o no lo aceptaba. Le dieron menos horas y a las 3 sale. Cobra menos, pero nos compensa muchísimo. Él ha disfrutado muchísimo de su hijo.
    En nuestro entorno de familia nos apoyaron al 100%. Y sus amigos tienen cierta envidia, pero se que algunos podrían hacerlo, pero renunciar a parte del sueldo escuece mucho.
    Yo tengo claro que con el segundo pido otra excedencia de fijo, y seguiré con mi jornada hasta que pueda. Prefiero mil veces eso a un bugaboo último modelo para mi hijo, la verdad.
    Y si, la conciliación en este país en una auténtica mierda. A ver si las cosas cambian, aumentan esa irrisoria baja paternal y al menos nos dejan seis meses en casa con los niños a nosotras, que mucha teta hasta los seis meses y luego….

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      Planeando ser padres
      27 noviembre, 2015 at 15:18

      Desde luego, con 8 meses ya te parece casi criado en comparación con los bebés que hay que dejar a las 16 semanas. Lo triste es que a las madres se las valore tan poco como trabajadoras una vez que paren por primera vez. Si antes eras tan buena en lo tuyo ¿qué ha cambiado con las hormonas maternales? Las reducciones de jornada y las excedencias te hacen parecer la peor trabajadora del mundo. Y si encima es el padre el que quiere hacer uso de estos recursos ¡apaga y vámonos! Te lo ponen de loco para arriba. No te creas, que dentro de lo malo que puede llegar a ser quedarse en paro, creo que tu marido hasta tuvo suerte de vivirlo justo en ese momento de su vida. Aquí es que casi nadie tiene jornadas continuadas, todas partidas y encima completamente incompatibles con los horarios escolares, por lo que no entiendo dónde está la ventaja de organizarse así.
      Nosotros tampoco hemos sido de puericultura cara, y mi bichilla ha tenido de todo pero a precio razonable. Y no creo que nos haya salido mal la inversión. 2 años de lactancia llevaos aquí, pero claro, porque yo nunca volví al trabajo tras la baja de maternidad. De lo contrario, no sí ni si hubiera llegado a los 6 meses famosos.

  • Responder
    correolacajitademusica
    27 noviembre, 2015 at 18:26

    A mí este tema me indigna…! No ya realmente el tema de la baja de paternidad en sí, sino el tema de que los hombres son los grandes olvidados en la crianza. Hemos vivido en propia carne como en el trabajo de mi querido no entienden cuando pone por delante a su hijo, cuando quiere salir-a su hora y no más tarde-para estar en casa con él… Y han llegado a no entender que tuviera que venir a casa (saliendo a su hora y cumpliendo sobradamente con su horario laboral) porque tenía que quedarse con el niño para que yo fuera a trabajar… Será que solo las mujeres podemos conciliar? grrrgrrrr

    Feliz día!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 diciembre, 2015 at 11:39

      Las mujeres no conciliamos, pero los hombres aún menos. Creo que cuando una de nosotras hace una queja en este sentido, se entiende como algo emocional y visceral, como si siguiésemos hormonadas tras el parto y no fuéramos conscientes de lo que estamos pidiendo. Pero si encima es el padre el que reclama la conciliación ¡ese hombre está loco por anteponer a su familia! Y claro, como la cuestión laboral en España anda tan complicada, qué difícil es reunir el valor para dar un paso así.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    28 noviembre, 2015 at 05:55

    Cuantisima razón tienes.
    Yo estoy en el paro y al principio busqué trabajo como loca pero en esta ciudad no sale nada. Total que un día decidimos ir en busca del embarazo porque al no encontrar trabajo pues que ibamos a hacer, esperar a que salga algo y luego que? Cuando esperas para ponerte al lío y decirle al nuevo jefe, hola me he quedado embarazada… Asi que aquí estoy de mami a tiempo completo, muy cansado, pero muy gratificante ^^
    Sin embargo mi marido, el pobre mío, le encantaría tener más tiempo para estar con la enana. Pero es comercial y tiene un horario horrible!!
    Como la niña nació en verano, al final junto la baja de paternidad con las vacaciones y estuvo bastante tiempo con nosotras.

  • Responder
    anita
    29 noviembre, 2015 at 21:45

    Modelo sueco sin duda. ES lo más razonable. Y poder trabajar en horario conciliador después. Es la única salida si se quiere hacer bien…sino,. pues a echarle imaginación y narices al asunto!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 diciembre, 2015 at 11:43

      ¡Jajaja! No sé yo si con la imaginación podremos salir del paso. Momentáneamente sí, pero se hace todo muy cuesta arriba cuando la situación se alarga.

  • Responder
    La Hobbita
    30 noviembre, 2015 at 12:38

    La verdad es que coincido en prácticamente todas tus reflexiones. Una cosa es querer y otra es poder. En este país para poder cambiar las políticas de conciliación, tiene que darse un revulsivo que haga cambiar a la sociedad. Que se perciba el tener hijos como un valor y un derecho fundamental que hay que proteger, no como una carga para los que tienen que soportar a los hijos de otros en los restaurantes, el ‘si no tenías, no hacerte metido’ o el ‘ eres un calzonazos mantenido por elegir quedarte en casa cambiando pañales’. Yo ‘elijo’ quedarme en casa porque mi alternativa es peor pero si que me juzgan con la mirada mi madre (que no lo entiende) y mis amigas de la facultad no madres (que lo entienden menos).

    ¿Por elegir? Modelo sueco u holandés, que son los que mejor conozco.

    Un abrazo 🙂

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      Planeando ser padres
      1 diciembre, 2015 at 12:59

      A mí me llegaron a decir cuando acabé la baja de maternidad, que tener hijos es un lujo y que no se puede tener todo en la vida. Que me fijase en la señora de la limpieza, que trabajaba para no procrear jamás porque no le llegaba el sueldo. Y como yo me las había dado de rica pariendo a lo loco… Y esto en palabras de dos catedráticos de universidad, ojo. Que como dice mi madre, a ver a quiénes les piensan transmitir el conocimiento cuando la gente deje de tener hijos y nadie vaya a la universidad. Mi madre tampoco entendía mi decisión. Mi padre decía que esto era lo normal, lo de parir y quedarte en tu casa sin trabajar (ojo, a cada cual peor despropósito) y ahora a todos les parece bien el paso que di. Pero si esto llega a proponerlo el papá de mi bichilla ¡yo creo que le quitan la custodia por irresponsable!

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