Alimentación complementaria

Excesos alimenticios de los niños en navidad

Excesos alimenticios de los niños

¡Horror! Se acercan las vacaciones escolares, pero eso es bueno porque quienes no tienen a sus criaturas en casa podrán disfrutar más tiempo cada día de sus bichillos. Lo que de verdad da miedo es que durante estos días de fechas festivas vamos a estar rodeados de comida de la noche a la mañana y claro ¿quién no conoce las consecuencias de los excesos navideños? Quien más y quien menos nos pasamos al menos en alguna ocasión: unos pecan con los canapés, otros con los mariscos, con los platos principales, con los postres o los dulces tradicionales de estas fechas, que no se saben si son de postre o está ahí para seguir rellenado las horas que hay entre uno de los banquetes y el siguiente. ¡Que nadie se quede con hambre! Que la navidad se ha diseñado para reventar. Y este año ando a la expectativa porque mi bichilla es zampona y aún no sé cómo funcionará esto de los excesos alimenticios de los niños en navidad. Durante sus primeras navidades era una recién nacida de mes y medio con lactancia materna exclusiva y sin mayores complicaciones. El año pasado tenía un año y aún se ceñía bastante a nuestras recomendaciones de alimentos sanos y equilibrados. Algún antojito tenía, pero nada grave. Sin embargo, con 2 años ¡es una avariciosa con patas! Muy tragona y una gran descubridora gastronómica, por lo que ya lleva tiempo rechazando las verduras y entusiasmándose sobre todo con los dulces. Nosotros éramos de esos padres primerizos que juraban y perjuraban que mi churumbelita no probaría el azúcar hasta los 3 años, como manda la ley. ¡Ay, el azúcar! A esta niña le pierden los dulces y por eso creo que estas navidades tendremos que hacer alguna que otra restricción en este sentido.

1. Alejarla de la mesa. Esto vamos a tener que hacerlo al menos hasta que todos estén sentados en sus posiciones y nosotros podamos controlar lo que mi fiera ingiere. Porque en más de una ocasión ya ha aprovechado el trajínn de entrar y salir de platos que se van ordenando sobre la mesa, para ir sirviéndose a su gusto lo que le ha dado la gana. Claro, se puede poner tibia de jamón, de queso y de canapés, pero luego olvídate de que coma algo más consistente. Un día es un dia, y tampoco vamos a hacer un drama por los excesos alimentarios de los niños en navidad. Pero el problema reside en que las navidades de monstruosidades gastronómicas se extienden desde el día 24 de diciembre y hasta el último mordisco al roscón de Reyes el día 6 de enero. Demasiados días para dejar que la niña pulule a sus anchas por las inmediaciones del catering familiar.

2. Diferencias entre niños y mayores. En casa intentamos comer todos de forma similar, aunque yo me escaquee de las verduras por la noche y por falta de tiempo me salte la comida del mediodía. Pero la gente tiene tendencia a servir comidas diferentes en navidad para los niños. Y esto mi bichilla no lo soporta. Ella no quiere un plato de pollo con patatas si a 20 centímetros hay una fuente de jamón medio bueno u otro tipo de carne guisada, con sus salsas y con pinta de cosa nueva y más sabrosa. La niña me ha salido curiosa y exploradora, nada de melindrosa para los descubrimientos culinarios, y claro, si nosotros tenemos comida diferente en el plato, ella no va a querer lo supuestamente adecuado para niños que otros le den. Estoy por establecer una nueva regla, para que no le pongan ración a ella y que coma de lo que comparta con nosotros. Debe ser que me ha salido muy patriótica y distingue el jamón bueno del malo, el queso con solera del que no lo tiene y los postres elaborado de los industriales. Tiene un morro muy exquisito la niña y no se conforma con el menú infantil.

3. La libre elección. Siempre nos dicen que hay que comer de todo y variado, lo cual lograremos dejando que los niños elijan libremente entre una selección de alimentos saludables para ellos y para todo el mundo. El problema es que los alimentos saludables escasean en las tradicionales comidas navideñas. Y no es que me queje, porque yo soy la primera vaca-burra que anda deseando salirse de la comida a la plancha y sin chicha del día a día para darme un festín. Pero claro, si no hay alternativas ligeras ¿debo dejar que mi bichilla elija lo que se quiere llevar a la boca durante 2 semanas de desenfreno? Si las únicas verduras que va a ver van a estar camufladas en la salsa del pavo ¿no será mejor quitarle libertad y seguir llevando su comida normal aparte? Luego va a verse con un puré de verduras poco atractivo y rodeada de toda la familia que engulle cosas más apetitosas. Por lo que este plan de intentar normalizar sus comidas no va a funcionar en los días de los grandes eventos navideños.

4. Que salga rodando. Si le damos total libertad, yo no sé si en vuestros compromisos navideños hay cierta mesura entre los platos muy ricos pero que deben ser consumidos de forma ocasional, y lo sano que deberían comer los niños a diario. En nuestras familias no. Vamos, lo más natural es la piña del postre y normalmente viene remojada en almíbar o va incrustada en bizcochos aún más azucarados. Como adultos, hacemos cosas mal que no queremos para los niños, pero con el afán imitador que tienen, como empiece a engullir el 24, el día de la cabalgata de Reyes la niña podrá ir ya rodando por el Pueblucho Infernal y abriendo el paso al desfile.

¿Vosotros tenéis estos desvelos con la comida de navidad? A lo mejor luego resulta que se distrae más con los juguetes y no engulle tanto como estoy pronosticando. Pero ya la veo rellena de bolitas de coco, mantecados y con dolores de barriga por empachos, cuando no con esas vomitonas que larga cuando se ha pasado muy mucho.

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16 Comentarios

  • Responder
    Marigem
    21 Diciembre, 2015 at 08:34

    Jajajaj, estás describiendo a mi hija de pequeña. Y luego estaba él, que solo comía el queso bueno y el turrón de chocolate, el resto era comida hecha para él y otro de sus primos que come igual de mal que él.
    Mi solución era simplemente dejarles comer lo que quisieran en Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes. El resto de los días mucho puré de legumbres y verduras, zumos y fruta para compensar un poco.
    Para evitar que llegasen a Reyes rodando los llevaba a hacer mucho ejercicio, a la nieve con el trineo, al salón Mercaplana que está lleno de actividades, patinete para arriba y para abajo, bici o triciclo si eran pequeños, parque, mucho parque, vamos, un no parar y oye, más o menos iba resultando,jajaja.
    Ya nos contarás como acaba todo.

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:05

      La dejé comer lo que quiso (más o menos) en Nochebuena, y cuando ya creí que estaría para reventar, la frenamos y le negamos otro trozo de queso. Cogió tal berrinche que acabó vomitando todo lo que había engullido. Eso sí, se está hartando de correr por la calle, porque como su papá ha tenido vacaciones y podemos salir todos a la vez de paseo, llevamos el carrito por si se cansa, pero la dejamos ir andando de un sitio a otro, por lo que lleva ya kilómetros recorridos como para una maratón. Lo que hemos descubierto es que en el Pueblucho Infernal apenas han ideado actividades para niños este año, con la de cosas que suelen hacer.

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    Arusca
    21 Diciembre, 2015 at 09:45

    ¡Buen tema has sacado! Mis Trastos son devoradores de mazapanes (y eso que a Papá³ y a mí no nos entusiasman). Pero como tu bichilla, ellos comen lo que se pone en la mesa. A menos que haya sopa. Entonces quieren sopa 😀
    Los días de Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes son días perdidos. Yo paso de discutir porque coman esto o no coman lo otro. Como los adultos, un día es un fías y más en fiestas. Pero el resto de días hay que compensar. Como los adultos.
    Y así más o menos conseguir sobrevivir a las Navidades, con algún kilito de más pero sin subidones de azúcar o empachos.
    ¡A ver si este año lo logramos como el año pasado!

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:08

      ¡A mí no me gustan nada los mazapanes! Y eso no lo ha probado, porque no tenemos en casa ni suelen haber en las casas a las que vamos (algo raro, ahora que lo pienso). Su padre quería ir en plan estricto para que en Nochebuena la niña se saltase los aperitivos y esperase a la dorada, que era el plato principal ¡me río yo de sus ideales! Con lo que le gusta a esta criatura el queso. Si al final acabó hasta mojando jamón serrano en un bote de queso para untar… El empacho ya lo tuvo el primer día, pero parece que el resto se ha mantenido decentemente.

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    Maria E.
    21 Diciembre, 2015 at 10:26

    De momento no tengo ese problema porque el mayor es muy mijita para comer y no suele probar nada y el pequeño, con 20 meses le daré primero de comer aparte esos días y ya luego no me importa que vaya cogiendo algo aunque aún no le gustan los dulces y tiene pocos dientes para comer de todo

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:24

      Es que la mía ha mostrado mucho interés por la comida ajena desde siempre. Y ya hace meses que come lo mismo que nosotros, por lo que al no tener nada especial, excepto las verduras en puré porque si no no hay forma de que se coma ninguna, si nos ve a los demás comiendo estas cosas nuevas las va a querer. Y los dulces le apasionan desde el primer bocado ¡ay!

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    La mama fa el que pot
    21 Diciembre, 2015 at 12:14

    Yo en Navidad la verdad es que doy algunas cosas por perdidas, para empezar la llevamos todo el mes con el calendario de adviento de chocolatinas, así que ya veremos como le hago entender en enero que lo de una chocolatina al día se ha acabado.
    Sobre las comidas típicas de los días festivos, en casa cada vez intentamos menos los atracones y hacemos comidas más ligeras, eso sí la enana come lo mismo que nosotros, lo de hacer menús especiales me da mucha pereza y al final si ella siempre come lo mismo que nosotros ¿por qué hacer diferencias ese día?

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:28

      ¡Jajaja! Mira,lo del calendario de adviento no lo hemos instaurado aún aquí. Aquí, si las celebraciones son con mi madre, la verdad es que hay cantidad de comida pero con cierta moderación. Y en el fondo esa es la cuestión, que si la niña come generalmente como nosotros ¿por qué le vamos a cambiar el menú en esos días? Pero claro, si nosotros nos pasamos con las cosas ricas, ella también. Por ahora, no está siendo tan traumático como pensaba.

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    Ainara
    21 Diciembre, 2015 at 13:16

    Pues yo las trato como a los mayores para temas comida en todos los sentidos. Igual que nosotros hacemos algunos excesos en estas fechas, pues ellas también. Y luego al día siguiente, a comer más ligerito todos. Pero si yo me como un polvorón, no se lo voy a negar a ellas…
    Por mi lado tengo la suerte de que comen bastante bien y variado, y además no les gustan nada los dulces, más allá de las galletas y el chocolate, así es que no tengo que vigilarlas por ahí porque sé que no cogerían un mazapán por voluntad propia ni muertas. Eso sí, ponles un plato de jamón por delante.

    De todos modos las mías son muy estándar en el sentido de gustos culinarios. Es verdad que comen prácticamente de todo, pero como los típicos niños, si les pones un plato de macarrones o un filete con patatas por delante, lo prefieren a un pavo trufado con pasas, vamos. Si les pones solo el pavo por delante, se lo comen también, pero donde se pongan unos macarrones, un cocido, una sopita o unas croquetas…jajaja.

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:31

      ¡Ahí está! Si me como un trozo de turrón de chocolate, no puedo pasarme dos semanas negándoselo (aunque alguno me lo coma a escondidas para controlarla un poco, que ya me descontrolo yo sola). La mía es que le da a todo, lo dulce y lo salado. No le hace ascos a nada pero si hay comida más elaborada, con sus salsas y sus cosas, la preferirá a su filete de merluza a la lancha o su puré de verduras. Come de todo, y mucho de todo, por eso me daba reparo que no tuviese variedad sana entre la que elegir. Te confieso que en estas fiestas, lo verde no abunda en la mesa.

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    Educacion emocional
    21 Diciembre, 2015 at 14:18

    Yo casi tengo el polo opuesto, en el sentido de que la prioridad es jugar con los primos. El llenar “la despensa” parece que queda a veces en algo secundario, ja ja!! En cualquier casi, no podemos exponerles a largas sobremesas porque no sería sano. Los niños se autorregulan bien, y si hoy comen menos por estar entretenidos, mañana comerán más para compensar. Aunque también puede ocurrir que hagan “acopio de provisiones” a cual adulto y luego pasen unos días comiendo menos. Lo importante es disfrutar!!

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      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:33

      Mi bichilla no entiende de juegos con otros niños si hay una mesa que rebosa comida. En todo caso, irá y vendrá corriendo del juego a la mesa, pero no se olvida de la comida por muy entretenida que esté. Lo de que se salte comidas y se autorregule no me preocupa, porque suele hacerlo todo el año. Al contrario, lo que llevo peor es que se de atracones descontrolados y que luego vomite todo lo ingerido.

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    mamá puede
    21 Diciembre, 2015 at 16:39

    Lo malo es lo que dices, que está todo a la vista y si tú lo comes ellos quieren. Y si nosotros no somos capaces de contenernos….
    Gonzalo también es un goloso tremendo y con él intentare tener más cuidado pero al final… Unos días son unos días

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:34

      ¡Y menos mal que son pocos días! Sino esta niña no lo cuenta! La verdad es que este año estamos teniendo poco dulces y comida bastante razonable ¡creo que me preocupé mucho por adelantado!

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    Madre y Blogger
    21 Diciembre, 2015 at 18:56

    Tu bichilla está claro que es muy lista y piensa que los nuggets de pollo se los coma Peter 😉
    Creo que es muy difícil controlarles las comidas en estas fechas, ¡cuando ni nosotros podemos controlarnos a nosotros mismos! Yo confiaré en que su estómago le diga cuándo no tiene más hambre, pero no me preocupo si se hincha a ibéricos y foie, que eso es alimento del bueno y así no le falta hierro 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 Diciembre, 2015 at 10:36

      ¡Jajaja! Me gusta tu forma de pensar. En nuestra casa, sufre más el papá de mi bichilla con estos cambios de dieta de la niña. Ella disfruta de todo, yo paso bastante, y él es el que no deja de medir cuántos gramos de queso leva ya en el cuerpo o cuantos canapés ha engullido. Somos primerizos, y por algún lado nos salen estas cosas.

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