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Los problemas de pareja cuando nacen los hijos ¡a mí no me miréis!

problemas de pareja con hijos

No soy nada de honduras psicológicas, depresiones, ni de buscar problemas en las cosas cotidianas de la vida, pero resulta que el papá de mi bichilla dice que desde que nació la niña hemos atravesado una crisis y cientos de problemas de pareja de la que yo ni me he enterado, oye. El último momento malo que yo recuerdo fue cuando estaba embarazada de 6 meses y nos mudamos de piso. Él no me culpa ahora, porque dice que debió ser fruto de mi estado hormonal y de preñez, pero me empeñé en atravesar el pueblo caminando de una punta a la otra en plena ola de calor de julio un mediodía, para llevar una lámpara a su destino. Él insistió en ir en coche, pero yo tenía que aprovechar para dar mi paseíto diario de embarazada que se cuida, y lo quería hacer coincidir todo en el espacio-tiempo. Total, que acabé huyendo de casa a las 2 de la tarde, con un sol de justicia y cuatro mini cositas, porque yo no podía cargar sola con la lámpara. Y me refugié en el nuevo piso vacío en el que solo había una silla donde me puse a llorar a oscuras pensando que este hombre estaba mal elegido para ser el papá de mi bichilla, porque si no me dedicaba ni un ratito de su vida para acompañarme en ese paseo que para mí era tan necesario ¿cuándo podría contar con él para cosas serias de la crianza? Nunca. Ya me respondí to sola. Hice el mega drama del embarazo en una única sesión y desde aquel día no he vuelto a notar mayores complicaciones. Sin embargo, él me acusa de ciertas cosas que ahora que las tengo vistas con algo de perspectiva quizás sí que haya puesto alguna que otra piedra en el camino de este matrimonio.

1. Ni un minuto al día para nosotros. Pero ni uno solo. Los primeros meses fueron los más sencillos en la crianza de mi churumbelita, pero eso no lo hemos sabido hasta mucho después. Sin embargo, en aquella época la niña era lo principal, y como era el juguete nuevo de la casa no nos pesaba el dedicarle a ella cada segundo del día. O al menos así lo veía yo. Creo que para él también era una buena situación, hasta que la cosa se fue alargando en el tiempo.

2. Sólo ha existido la niña. Pues en esto quizás también tenga razón, pero sin ser yo de crianzas complicadas, reconozco que el día no me ha rendido para más que para atenderla durante las 24 horas del día. Teta, colecho, porteo, adaptarme a su horario y no imponerle nuestras rutinas…. Al final, no hemos tenido tiempo para nada más que para criar. Bueno, ni tiempo ni fuerzas,ni ganas, porque cada día ha sido más cansado que el anterior, y no ha habido espacio ni para charlas ni para dirigirnos una palabra que no tuviera que ver con la niña. Y para mí, esto era lo normal, lo que hay que hacer cuando decides ser madre, pero para él ha resultado un mal trago y una situación inesperada.

3. Se acabó el noviazgo. Ese enhochamiento del principio, ese compartir aficiones y reírnos por todo, por pensar en detalles para el otro… Todo se lo llevó mi bichilla con su aparición. De verdad pienso que hemos vivido realidades paralelas que nunca han logrado entrecruzarse, porque estos dos años yo no los valoro como lo hace él. Y no es un hombre quejica, pero dice haberse sentido como un mero compañero de piso, ni amigo siquiera, con el que compartía los gastos de la casa y a la niña. Y nada más.

4. Las prisas y las obligaciones. Si de forma general ya todo el mundo vive estresado con el trabajo y las responsabilidades varias, cuando tienes hijos los días parecen aún más cortos y los problemas de pareja se multiplican. Ya no salimos de casa sin prisas y sin enfados o reproches. Todo es una marabunta y un torbellino de carreras desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, de lunes a domingo. No existen los días tranquilos de no hacer nada ¡siempre hay algo por hacer! Ya ni recordamos la última vez que nos tumbamos en el sofá, ese que solo pisamos media hora por la noche si hay suerte y mi mochuela se acuesta unos minutos antes que nosotros, para mirar el techo y la tele sin concentrarnos en nada más.

5. El colecho y las confidencias. No nos ha quedado espacio ni en el sofá, ni en la cama. A causa del colecho, se acabaron las conversaciones antes de dormir, el compartir las experiencias al final del día o el reírnos un rato juntos antes de acabar la jornada. De las junteras erótico-festivas, mejor ni hablamos, entre mi post parto eterno y todo lo enumerado antes ¿de dónde saca la gente las fuerzas? Definitivamente,soy una perra vaga.

Y ahora, algo más de dos años después de que naciera mi criaturita, creo que este hombre no ha exagerado con sus apreciaciones y reclamos. Seguro que hay parejas que se han roto con muchos menos puntos en contra de los que yo he ido acumulando en este periodo. Y no me explico cómo podemos haber tenido dos visiones tan radicalmente opuestas del mismo periodo de nuestras vidas. Va a ser verdad eso de que las madres, entre la lactancia, el portero, el apego, no echamos en falta, el contacto físico ni el estar con otras personas, porque todo lo encontramos en nuestros bebes. Pero los padres se quedan castigados en el rincón durante el tiempo que sea necesario dependiendo de cada maternidad. Así es que después de todo va a resultar que he tenido suerte y he pasado este bache sin enterarme, pero ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí estando yo tan ciega? ¿Recordáis haber pasado por crisis de pareja semejantes en vuestra primera maternidad? ¿Y en las siguientes?

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43 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    20 Enero, 2016 at 08:35

    Es una etapa, yo lo pasé con la mayor y te aseguro que se pasa. Tu aguanta, intenta buscar algún ratito para vosotros solos de vez en cuando, acuesta antes a la bichilla, no sé, tu verás lo que te va mejor. 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 10:49

      ¡Yo la acostaría a las 9 de la noche! Como los niños de bien pero es literalmente imposible. No tiene sueño, no se cansa, y le da igual que vaya a su habitación, le dé la teta, lo pongamos todo en silencio y a oscuras… Cuando se cansa de estar tumbada se levanta y huye al salón. Se acuesta más tarde que nosotros, que sólo aguantaos en pie porque alguien debe vigilarla.

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    20 Enero, 2016 at 08:58

    ¡Valiente y sincero post el de hoy, amiga Lucía…! Tampoco te fustigues, de verdad, que las cosas vienen así. Es fácil hacerse una idea de cómo va a resultar la vida de padres en su forma ideal, pero luego llega la realidad y te da la colleja que te pone en su sitio. Cada uno llegamos donde llegamos, y hay que hacer concesiones. Pero es algo que hay que aprender a hacerlo.

    No sé si mucha gente nos metemos en esto de la paternidad con más ignorancia y fe de la que sería deseable. Mi caso no es exacto al vuestro, pero también he pasado por lo mismo… Creo que la mayoría de padres podemos sentirnos identificados con algo así, en un momento dado; el vernos como un mero soporte, una tarjeta de crédito con patas, y poco más. (Por poner otro ejemplo, al tipo que inventó la palabra “cuarentena”, habría que tirarle por un barranco, por mal bromista…) Pero vaya, al menos sabía, al meterme en este “fregao”, que mi vida iba a cambiar, que nuestra vida anterior de pareja ya no sería igual. ¿Cómo exactamente…? Pues no lo sabía, y con el paso de los meses/años, pues voy aprendiendo cómo… Pero como dice Marta en el comentario de arriba, tengo esperanza de que al menos ciertas cosas vuelvan a su cauce, o a un cauce asumible, en un plazo X de tiempo. Y ya está. Creo que son rachas, y hay que tratar se superarlas… (Si ambos en la pareja son fuertes y hay voluntad, claro…)

    Además, tener algo de empatía también ayuda; aunque vosotras tengáis más conexión física y emocional con los bebés, sabemos que también estáis renunciando a otras cosas. Sabemos que os gusta el sexo tanto como a nosotros, y el salir por ahí, o a teñiros el pelo, o simplemente tener 10 minutos para poder ducharos o entrar al “walter” a hacer un Frozen (¡suéltalooooo, suéltaloooo…!) a gusto, sin tener a un lechón pegado a la pierna… El papá no es el único de la casa que renuncia a cosas. Todos ganamos… y perdemos, con la llegada de un miniyó.

    También es normal que en una de estas, la cuerda se termine por romper, como dices. La crianza es algo duro de verdad. Nadie te prepara y no todo el mundo lo lleva bien. Es de cajón… Igual más de uno diría que la paternidad es en sí misma una crisis constante, yo qué sé.

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 10:57

      Si yo me lo tomo con tranquilidad, de verdad. Tanto que ni me había dado cuenta de esta crisis ¡si es que estoy a otras cosas! Claro, nosotros imaginábamos una crianza con una niña que se acostase casi cuando aún no hubiese oscurecido, que durmiera del tirón hasta bien entrada la mañana, lo que nos suelen vender en los cuentos de hadas, poco más o menos. Y tenemos a mi bichilla, muy graciosa pero muy resistente a la vez. ¡Jajaja! La cuarentena… ¡17 meses largos me duró a mí! Oye, y físicamente estaba estupenda y sin dolores ni rarezas desde el momento del parto, y anímicamente feliz con mi maternidad, pero el interés por los asuntos de pareja se me fue de un plumazo. Bueno, más que el interés, lo que me desaparecieron fueron los minutos necesarios para reinvertirlos en este hombre.

      A estas alturas, 26 meses después del nacimiento, creo que logramos enmendarnos un poco, pero aún nos queda camino que recorrer. E imagínate que dentro de un tiempo nos volvemos a preñar ¡y vuelta al descalabro sentimental! Es una racha mucho más larga de lo que hubiésemos imaginado incluso en nuestros pensamientos más catastróficos acerca de la paternidad primeriza. ¿Hacer un Frozen? ¡Jajaja! Hasta en esas situaciones me he visto no solo acompañada, sino con mi churumbelita encima y enganchada a la teta. Pero vamos, que yo lo veía normal. Es aún tan pequeña, y dependiente, que no me cabe en la cabeza tener que quitarle atención a ella para repartirla con el otro adulto de esta casa. Que será de ser una mala mujer, pero no me sale.

      Venga ¡que de esta saldremos! (Y nos acabaremos metiendo en otro fregado similar más adelante, como si fuésemos nuevos).

  • Responder
    Madre Agua
    20 Enero, 2016 at 09:07

    Pues yo soy de las tuyas y además he enlazado un bebé con otro y qué quieres que te diga? Pienso que la maternidad es así y no necesito más, aunque si es verdad que mi señor esposo también ha pasado a un tercer plano, que ya ni segundo, jajajajaj
    Algún día recuperáremos las rutinas de antes, o eso espero, y mientras tanto le dedico algún arrumaco de vez en cuando y le doy una mañana libre para salir el solito con la bici y por ahora no se me queja, a ver si sigue así 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:00

      Claro, es que yo no veía raro mi comportamiento, porque pensaba que la niña era lo primero, y ya tendremos tiempo de recuperar e noviazgo previo al parto cuando sea un poquito mayor y nos deje un respiro. Pero ahora no me veo yo dejándola para irme de vacaciones a mi aire, y menos con la lactancia y con esa necesidad de colecho que tiene por las noches, ni poniendo a su padre por encima de ella. Lo curioso es que él tampoco me antepone a mí ante la niña con lo cual ¿de qué crisis me acusa?

    • Responder
      No sin niñeras
      9 Febrero, 2016 at 20:42

      Es para admirar el supertrabajo de los papis. Vivir con ojeras, falta de energía, nada de tiempo para mirarse entre ellos e incluso a ellos mismo. Esa sensación de olvidarte de espejo y peinarte a ciegas a la velocidad de la luz, para salir pitando al trabajo y del trabajo al super y del super a las actividades extraescolares y en casa…norma tras norma y rutina tras rutina. Atras quedo la pareja pero una sonrisa de retoño te hace coger energía y llenar a balanza hacía un mismo lado: Merece la pena!

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        Planeando ser padres
        11 Febrero, 2016 at 11:48

        Siempre merece la pena, pero hay momentos durillos y claro, no todas las parejas tienen la misma fortaleza para esperar a que el tiempo vuelva a recomponerlo todo y ponerlo en su lugar.

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    Una mamá muy feliz
    20 Enero, 2016 at 09:53

    Pues fíjate que nosotros ni problemas de pareja tenemos ya jajajajajaj…no, ya en serio, al principio vivimos muy malos momentos, ahora, tras casi cuatro años la cosa se va normalizando. Ánimo que os queda poco!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:03

      ¿Ves? 4 años es un plazo razonable, pero a este hombre los 3 y poco que llevamos en este plan se le están haciendo eternos. Y lo peor es que yo no me doy cuenta de cuál es el problema, cómo se ha originado ni extendido. ¡Cieguita del todo estoy!

  • Responder
    Arusca
    20 Enero, 2016 at 10:21

    No te apures, creo que todas la parejas pasan por algo así cuando nace el primer bebé. ¿Será por eso que dicen que no hay que tener hijos para salvar una pareja? Es cierto que con esta manera de criar (sin niñeras ni nada de eso) los padres parecen estar en el banquillo. Pero con el segundo (y tercero) la cosa cambia porque, mientras la madre está con el nuevo bebé, el padre tiene a otra criatura a la que cuidar y la balanza se equilibra 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:05

      Después de lo visto ¡tener hijos para salvar una pareja es de locos de remate! Si las que estábamos bien consolidadas mira los bajones que podemos llegar a tener ¡imagínate las que ya renquean! Y luego ponte a repartir niños de un lado a otro y a generar odios familiares… quita, quita. ¡Jajaja! A ver si entonces lo que nos falta es un niño y no tiempo. ¡Jajaja! No me parece mal plan para equilibrar y que los dos tengamos trabajo extra para dar y regalar.

  • Responder
    Esther
    20 Enero, 2016 at 11:28

    Vivo a día de hoy y sé perfectamente cómo cambia todo en la pareja con la llegada de los niños, pero yo me autoimpongo disciplina en dedicarle tiempo a mi chico, a pesar de estar de lleno metidos en la crianza. Al final es algo que se agradece, aunque ya no salga o surja la oportunidad tan fácil como antes.
    Y sobre todo lo que pienso es que qué persona puede haber más importante para mis hijos y para mi que su padre. Que es algo por lo que merece la pena esforzarse. que no quiero que dentro de unos años cuando mis hijos sean más mayores y ya no nos necesiten tanto, seamos unos extraños el uno para el otro.
    El cambio de que sea algo natural, espontáneo y fácil a tener que esforzarse y buscar los momentos, y el equilibrio, a mi me costó, pero me parece importantísimo.
    Nosotros por ejemplo nos reservamos para nosotros el rato después de que se acuesten, así es que somos estrictos con el momento de meterlos en la cama, incluidos los fines de semana. Y aprovechamos para cenar tranquilos, hablando, o sin hablar, ver una peli, meternos en la cama, a dormir, hacer el amor, leer…pero juntos y sin niños que te interrumpan. A nosotros ese rato nos da la vida y si por alguna circunstancia algunos días no lo tenemos, lo echamos de menos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:12

      Yo hay días que me levanto con un pensamiento de lograrlo pero el día avanza, el tiempo desaparece, la niña trasnocha más que nosotros, y ni siquiera disponemos de esos minutos a solas que tienen la mayoría de los padres con niños que se acuestan pronto. Aunque solo sea para charlar o ver algo juntos en la tele. Si no es que pida este hombre juergas locas y abandonos del hogar, pero es que tiene razón en que no tenemos ni un segundo para nosotros. Por mucha disciplina que nos queramos autoimponer nuestro tiempo libre comienza casi a la 1 de la madrugada, y al día siguiente hay que madrugar, dormir menos de 6 horas… en fin, que el cansancio puede con todos.

      El temor a volvernos unos extraños no lo he tenido nunca. Más bien pienso que con el paso del tiempo podremos volver a tener la oportunidad casi de ser novios otra vez. Ese rato nocturno es el que nosotros perdimos cuando la niña pasó de los 7 meses. Hasta entonces ¡todo era sencillísimo! No podemos ser estrictos con la hora de acostarla porque hemos llegado a pasar 2 horas metidos en la cama con ella, a la espera de que se durmiese para escaparnos nosotros y claro, si no tiene sueño no se duerme y punto. Es algo natural. Al final, con este tipo de horarios estrictos sólo lográbamos más frustración, porque ella seguía a su aire y nosotros habíamos perdido 2 horas haciendo el tonto. Cuando finalmente caía a la hora de siempre, ya estábamos tan cansados que y asqueados que no nos quedaban ganas de nada.

  • Responder
    Norgwinid
    20 Enero, 2016 at 11:45

    Yo siempre he intentado encontrar un hueco para mi pareja, aún a costa de mi misma. Tener sexo con regularidad (aunque no te apetezca una mierda y lo único que quieras al caer la noche sea ducharte y dormir!) ayuda a mantener los lazos. También el haber conseguido unas rutinas de sueño con las peques que nos dejan unas horas para nosotros solos, para charlar, ver una peli o darnos un homenaje (gastronómico o del tipo que sea!). Eso sí: el esfuerzo que requiere es descomunal! Tienes que tener muy claro que amas a la persona con la que estás y que quieres mantener vuestra historia, porque si no, al segundo mes de nacer el primer hijo la cosa se iría a cargar patatillas. Desde luego, las parejas que deciden meterse en este berenjenal para salvar su matrimonio no saben lo que hacen…

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:18

      ¡Jajaja! Niña, eso del sexo sin ganas… ¡jajaja! ¡Que luego lo notan! Las rutinas con esta niña no existen. Lo hemos intentado y al final ha sido un tiempo muy mal invertido, cargado de enfados y que no ha solucionado nada. Lo de tener hijos cuando las cosas no van bien de antemano ¡es de locos! Que lo hagan padres primerizos y sin idea de lo que implica la crianza, pase, pero repetir paternidad cuando has vivido en tus carnes estos asuntillos que complican la existencia, vamos ¡es de estar para encerrar! Eso sí, los dos andamos felices con mi churumbelita y al final, ella te dice una palabra o suelta alguna gracia y todos estos dramas de crisis de pareja se nos pasan en un abrir y cerrar de ojos. Será por cosas así por lo que siempre dicen que la paternidad compensa.

    • Responder
      Esther
      21 Enero, 2016 at 14:40

      Te entiendo perfectamente, si a mi me cuesta, y eso que desde las 9 tenemos vía libre, me imagino si hasta las 1 de la mañana estáis con la peque…

      Pero bueno, me imagino que cada uno debe buscar momentos donde pueda, ¿igual podéis dejar a la peque algunos ratitos con los abuelos o con algún amigo cercano? Con la edad de tu bichilla, que ya comerá de todo, hambre por no tener teta no va a pasar, y dado que se duerme muy tarde, igual si de vez en cuando os pegáis una escapada a cenar…o para comer, o a dar un paseo, vamos. Nosotros por ejemplo tenemos a los abuelos lejos, así es que habitualmente no podemos salir solos, pero cada vez que vienen o vamos de visita, hacemos de todo: vamos al cine, salimos a cenar…aprovechamos cada oportunidad que tenemos! Y mi peque toma teta también, pero ya con año y medio, puede estar dos horitas o tres sin mi y mis tetas. jajaja. Y como es algo puntual, todos contentos.

      Besos, y ánimo!

      • Responder
        Planeando ser padres
        22 Enero, 2016 at 19:57

        ¡Síii! Sin teta puede aguantar mucho. De hecho si no me tiene de cuerpo presente de ellas ni se acuerda. Pero hasta cuando salimos de noche nos la llevamos, como tiene ese aguante. Y por ahora, no nos planteamos lo de dejarla a cargo de la familia sólo para esto, como no considero que sea caso de necesidad, y sólo la dejo en esas ocasiones… ¡Es que soy primeriza! Y aún tengo muchos cargos de conciencia que iré perdiendo con el paso del tiempo, cundo me vaya espabilando y la situación se haga realmente insostenible.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    20 Enero, 2016 at 12:02

    jajaja, me parto con el melodrama en tu embarazo!!!! Pues mira, nosotros a pesar de tener tres e ir con los niños a casi todas partes, nos hemos reservado nuestro espacio para cenar solos (los niños se acuestan muy prontito) y para dormir solos salvo caso de necesidad, niño que se despierta y se desvela, enfermedad…pero vamos, puntualmente.

    Yo soy de las que piensa que hay que adaptarse a los bebés y los bebés a los mayores, y que las rutinas sí son necesarios para el descanso y bienestar de todos!!! Es más, cuando tengas un segundo hijo, te darás cuenta de que el bebé también tiene que adaptarse a su hermana mayor… Gabriel y rafa no se han perdido un entrenamiento de Alfonso, y el día que Rafa entrene me veo haciendo los deberes con Alfonso en una pista de fútbol. La vida es así, no pasa nada porque los niños también se adapten a los ritmos de otras personas! Y todo funciona mejor, de verdad. Y desde luego, el espacio para la pareja es fundamental!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:26

      Bueno, es que en esta casa somos de desgracias ligeras. Ya ves tú, que todo el disgusto que tuve fue ese… Ya me conozco tus técnicas para mantener encandilado a ese hombre, pero con mi terremoto anti rutinas que ha invadido todas las facetas de nuestras vidas ¡no logramos encarrilar el asunto! Dicen que los segundos hijos, terceros, etc. están menos consentidos que los primeros, y por esa parte creo que con mi bichilla hemos sido nosotros los que nos hemos amoldado a su forma de vida y no ella a la nuestra. Al principio no nos costaba esfuerzo, pero sobre todo esto de no tener ni un segundo para la vida de adultos lo llevamos cada vez peor. Y da igual que la levante temprano o que la entretenga para que se salte la siesta ¡es indestructible e incansable!

  • Responder
    Mai
    20 Enero, 2016 at 12:26

    Uff, me parece que todo el comentario va en contra tuya…y no me interpretes mal…..pero después de ser la q crías, amamantas, cuidas, colechas, pierdes partede tu yo, de todo tu tiempo y te volcas en tu hija…aún eres tú la criticada y la responsable de no tener tiempo para tu pareja? Y sobre todo la causante de q se sienta como un mero espectador??
    Yo he pasado por lo mismo y lo sigo pasando y aún con toda esta locura estamos a días de recibir al segundo que nos volverá locos si cabe. Sé que nuestra pareja se ha resentido y mucho, incluso hemos llegado a estar en la cuerda floja. …pero créeme que nosotras perdemos más cosas que ellos. ….

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:36

      Sí, sí, aquí la culpable soy yo. Eso me lo ha dejado muy claro. Por eso yo ni he notado la aparición de la crisis ni la superación, simplemente he ido haciendo mi vida de madre según me iban viniendo las cosas. ¿Que lo he dejado desatendido? No digo yo que no, pero es que más ya no podía hacer. Por eso, sólo aspiraba a que como el adulto centrado que es, se diera cuenta de que no he estado actuando así por fastidiarle y hacerle la vida imposible a él, sino porque no me ha quedado más remedio, Con una niña que no para quieta en todo el día, que aún no va a al colegio y que no tiene ni necesidad de dormir para emprender la siguiente jornada ¿en qué momento quería que insertase sus necesidades como marido? A mí que me haga él el hueco en la agenda, que yo me adapto a lo que sea.

  • Responder
    marigem
    20 Enero, 2016 at 12:27

    Jajajaj, menudo melodrama, me encanta!!!! Yo soy de las que he reservado tiempo para la pareja. Mi “crisis” fue en el embarazo, especialmente en el primero, que fue malísimo, así que creo que la vida me compensó dándome muy buenos postpartos, porque a los pocos días estaba recuperadísima. Mis cansancios y apatías fueron durante el embarazo, pero luego, en nuestro caso, la vida fue mejor. Durante el día hacíamos cosas con los niños, somos de estar lo mínimo en casa y hemos hecho siempre cosas, excursiones, escapadas, paseos en bici, picnic, lo que sea y de noche, un poco lo que dice Carmen, cenar juntos y ver la tele, dormir solos, y cuando empiezan al cole ya surgen otros momentos. Qué van a un cumple donde no pueden ir padres pues nosotros nos vamos al cine o a tomar algo. Y creo que hicimos bien porque ahora que son mayores y vienen poco con nosotros, sino hubiéramos mantenido nuestro espacio estaríamos todo el día aburridos mirando uno para otro sin saber qué hacer, en cambio seguimos haciendo muchas cosas juntos.
    No te agobies que son etapas.

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:43

      ¡Ay el asuntillo de la lámpara! Aún me lo recuerda casi a diario. Yo no es que no haya querido reservar tiempo ¡es que no me ha quedado tiempo para repartir! El embarazo fue de cine, y los primero meses de crianza también. Creo que nos acomodamos a la suerte que habíamos tenido y pensamos que ya nada podría torcerse. ¡Pero la niña creció y se apoderó de todo nuestro universo! Cenar y acostarnos a horas diferentes es imposible porque como ella no se cansa nunca, puede estar 2 horas entrando y saliendo de la cama a su voluntad. Yo tenía mis esperanzas puestas en el inicio del cole, pero como me he llevado tantos disgustos con pronósticos favorables según fuera creciendo la niña, ya no sé si con ese cambio la crianza se hará más fácil o más complicada. Además, entre la lactancia y el colecho, no puedo dejarla sola por las noches, y mucho menos hacer planes sin ella. Aunque pudiéramos, creo que no los haría. Una cosa es dejarla un rato para ir al cine porque ella está en otra actividad infantil, eso es muy normal, pero aún es pequeña para eventos y todo lo que hace lo hace con nosotros. Y luego tengo ese sentimiento de que no puedo planear nada para adultos sin ellas porque para eso la he parido. Total, que pasamos 24 horas al día juntas y este hombre pues tiene que adosarse a nosotras como puede.

  • Responder
    Una mama mas
    20 Enero, 2016 at 15:17

    Nosotros pasamos una mala racha… O no mala pero no ser la mejor cuando no tenía trabajo yo. Y era porque yo estaba cansada de estar en casa y lo pagaba con el. Ahora tenemos una rutina, y poco a poco intentamos hacer cosas juntos sin el niño. El peque se duerme pronto y solemos ver alguna serie juntos o película, y cuando vienen mis padres aprovechamos para ir a cenar solos que nos gusta mucho comer sin tener que estar pendientes del niño.
    No solo hace que mi marido se sienta bien, sino yo. Personalmente necesito de esos ratos solos sin el peque. Lo mismo que
    También nos damos tiempo para estar solos solos, principalmente de media hora todos los fines de semana para estar en el baño!… Para mi marido afeitarse y yo poenerme algún potingue en la cara o lo que sea…
    En fin, te lo recomiendo! Le va hacer bien a los dos. O eso pienso yo!
    Besos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 11:58

      ¡Lo del baño el fin de semana sí lo hemos conseguido! Ducharnos tranquilas, ponernos cremas y vestirnos con la niña sin tirarme la cortina al suelo o trastear dentro del váter ¡es un lujazo! Y estando los dos de cuerpo presente en casa, en horario diurno podemos hacer estos turnos para encontrar un poco de tranquilidad, pero por la noche es imposible. Ella no quiere dormir, no entiende de rutinas y puede ser muy desesperante intentar convencerla durante horas. Yo creo que cuando crezca podremos volver a tener un poco de tiempo para nosotros, y que seguiremos existiendo como pareja. De hecho, yo es que no veo la crisis que dice que hemos superado porque me ha parecido solo una etapa más de la crianza.

  • Responder
    Mivi Mama
    20 Enero, 2016 at 16:53

    Vaya, cuanto siento que os pase eso. Debe ser duro. Y lo que tu dices, cada cual viéndolo de una manera…
    En mi caso, aunque no tenemos tantos momentos como antes, si los buscamos cuando podemos. Soy una mujer que necesita sus mimos y, oye que una también tiene ganas a su marido jajaja. Aunque ahora con la enana me puede el cansancio y la gran mayoría de las noches me voy a la cama a la vez que acuesto a la peque en la cuna y él se queda en el salón.
    Espero que la situación se solucione pronto guapi, por vosotros, por vuestro futuro más lejano.

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 12:00

      Claro, eso es lo que me ha pasado a mí. Digo que voy a acostarla y ya me traspongo y no me levanto. No lo hago con mala intención, pero es que el cansancio me puede. y se queda esperando indefinidamente a que vuelva. Ahora estamos en otra etapa, distinta pero casi que más complicada, porque la niña no quiere saber nada de acostarse temprano, por lo que la tenemos pululando por el salón hasta que nosotros no podemos más y tenemos que acostarnos todos a la vez. Yo sé que se va a solucionar, aunque de momento casi que me conformo con que no vaya a peor.

  • Responder
    Educacion emocional
    20 Enero, 2016 at 19:01

    Ay Lucía!!
    Qué post tan bueno!! El tema y cómo lo desarrollas. Es tal cual. No se si me animo a enseñárselo a mi marido!! Ja ja!! Me siento muy identificada con lo que cuentas. Un besado!!Ay Lucía!!
    Qué post tan bueno!! El tema y cómo lo desarrollas. Es tal cual. No se si me animo a enseñárselo a mi marido!! Ja ja!! Me siento muy identificada con lo que cuentas. Un besazo!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 12:04

      ¡Jajaja! Yo en lo que estoy pensando es en enseñarle vuestras respuestas al mío ‘para que vea que no soy la única mala mujer que hace estas cosas. Que esta etapa de la crianza puede ser agotadora (y yo muy vaga).

  • Responder
    anitasuperstarr
    20 Enero, 2016 at 22:07

    De verdad creo que para los hombres es muy distinto,,,yo no siento apenas necesidad de roce porque con los bebés vivo colmada de amor…y creo que eso nos pasa a todas. Pero es bueno ser conscientes de que se sienten exckuidos y, creo, con razón. Suerte arreglándolo!!!

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      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 12:05

      Si él dice que ya está arreglado. Vamos, él se lo guisa y él se lo come, porque yo no me he coscado de nada. Nosotras estamos tan en contacto y absorbidas por los niños que no tenemos ni tiempo ni ganas para nada más. Y ellos lo viven de forma más relajada y claro, los intereses difieren.

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    mamapuede
    20 Enero, 2016 at 22:09

    Yo creo que me veo reflejada en el post casi en su totalidad, pero te advierto, si con uno es así con dos imaginate! porque ahí ya si que se acabaron los ratinos que podías aprovechar si lograbas que se durmiese la siesta por ejemplo, luego ya nada.

    Por eso, nosotros intentamos tener unas rutinas, yo creo que son necesarias y beneficiosas para todos. Aunque aún así parece que la pareja queda relegadisima a un tercer, cuarto o quinto plano, hay que aguantar el tipo que esto son uno años y luego ya volveremos a ser “novios” (eso espero)

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      Planeando ser padres
      21 Enero, 2016 at 12:11

      Mira que me dicen que con dos la ventaja es que hay un niño para que cada uno lo atienda y así estar todos entretenidos sin pensar en otra cosa más que en criar. ¡Jajaja! Está visto que cada uno vive la paternidad de una forma diferente. De momento, nos vamos a quedar sólo con mi bichilla a la espera de que le cojamos el truco a esto de los hijos. Yo aspiro a volver a plan de novios dentro de un tiempo ¡tiene que ser posible!

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    Berta
    21 Enero, 2016 at 14:53

    La verdad es que es algo complicado, complicado. Me identifico contigo mucho en que no tengo ahora mismo mucha necesidad de contacto con mi chico, es como si estuviese cubierta con las peques.
    Lo que sí hago es, como dicen por ahí arriba, animarme a mi misma a buscar tanto momentos de estar sola con mi chico, como momentos de sexo. Porque aunque de entrada no me apetezca mucho, luego una se pone, y lo disfrutas. Y es la manera de no convertirse en amigos o compañeros de piso, de mantener viva la llamita.

    Yo he hecho una apuesta por este hombre como compañero de vida y padre de mis hijas, y yo cuando me empeño en algo…jajaja.

    De todos modos, cada una vivimos la maternidad a nuestra manera. Yo estoy muy apegada a mis hijas y apenas nos separamos, pero de vez en cuando, qué bien sienta salir a cenar, o irte al cine…es tan necesario para estar yo bien mentalmente y anímicamente. Entiendo lo que dices de que ahora no te sale, pero cuando empieces a hacerlo, verás qué bien sienta y como van cambiando las cosas poco a poco.

    ¡Un beso!

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      Planeando ser padres
      22 Enero, 2016 at 19:53

      ¡Jajaja! Es verdad que una vez que una se pone… la cosa avanza por el buen camino. Pero la niña nos absorbe 24 horas al día literalmente Se duerme tardísimo, madruga bastante, colecha con nosotros, cuando hace la siesta su papá trabaja… Di que sí, que si hemos sido madres de forma consciente, estos hombres nos tienen que durar para siempre. Yo aspiro a que se lo repiense, y no nos vaya a abandonar en la estacada y me deje con mi mochuela a solas. Un poquito en mi posición se podría poner, porque creo que hago lo que puedo y no llego a más. A veces pienso que es un egoísta, otras que yo soy una dejada… voy a rachas.

      Sí creo que cuando la niña sea algo más grande, iremos al cine, y tendremos planes de pareja a solas, pero ahora es que no me sale ni para atrás. A donde voy me la llevo y si me separo de ella mucho tiempo es para que se quede al cuidado de su papá. Así no hay forma de retomar nada.

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    correolacajitademusica
    21 Enero, 2016 at 22:23

    Ayyyyy, qué cierto todo!!!!! Nosotros hemos discutido muchísimo más desde que nació el pipiolillo, qué se le va a hacer..! Los trabajos, la casa, las prisas, el niño… uf!!! Nos llevó unos meses adaptarnos. Pasados esos meses, aunque la realidad es que seguimos teniendo poco tiempo para nosotros, más o menos nos amoldamos y decidimos “requerernos” un poquito y guardar ratos para nosotros todas las semanas y momentos pequeños todos los días (no olvidarnos de darnos un beso, un abrazo, preguntarnos qué tal el día…)

    Aún así, para mí, cuando llega un bebé es una prueba de fuego para las parejas!!

    Feliz día y genial reflexión 🙂

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      Planeando ser padres
      22 Enero, 2016 at 19:40

      ¡Nosotros mucho menos! Será porque no nos ha quedado tiempo ni para discutir con tanta tarea acumulada. Lo de requererse requiere un esfuerzo importante. Es verdad que nos olvidamos mucho el uno del otro para centrarnos en mi churumbelita. Y lo que nos ha costado salir del hoyo, según dice este hombre, porque ya te digo que yo estaba tan entretenida con mi bichilla que de todo esto ni me he enterado. Bueno, pero parece que ya todo se arregló y que ahora vamos a ser felices y a comer perdices 😛

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    La Hobbita
    22 Enero, 2016 at 14:25

    Lo importante es que lo ha hablado contigo y que a ti te han llegado sus palabras, las valoras y ahora tratarás de ponerle solución. El problema está en esas parejas que o se guardan todo o se pasan el día buscando reproches que arrojarse al rostro pálido y claro, de ahí no se puede salir fortalecido. Suerte con esas soluciones!!

    Un abrazo 🙂

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      Planeando ser padres
      22 Enero, 2016 at 19:32

      A veces pienso que la única solución ¡es la juntera sexual! Y yo he estado de un perezoso para ese tema… pffff… ni te cuento. Por eso hablo de mi post parto eterno, porque lo que es físicamente yo estaba recuperada a los 2 días de parir. pero la falta de tiempo y el agotamiento es que no me dejaban pensar en estas cosas. Yo creo que vamos a enmendarlo, aunque haya tenido que aguantarse más de 2 años. ¡Se le van a quitar las ganas de volver a repetir paternidad en el futuro!

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    Celia Ramón Wyser
    23 Enero, 2016 at 10:22

    Ahora que pillo un rato, Lucía, te digo que me ha encantado este post desgarrador. Como dicen Marta y otros, pasará. Pero hay que llegar a eso y no todos lo consiguen. Recuerdo que leí en el libro de los gemelos que los divorcios aumentan con la ma/paternidad y mucho más si son múltiples. Así que eso de tener hijos para unir como que no.
    La verdad que con mellizos a mí no me da la vida ni para pareja ni para sexo ni para Frozens tranquilos ni para nada. Ahora, cinco años después, mejor, pero los tres primeros años… Eso sí, eran dos, así que ni yo estaba para mi señor ni él para mí. Con cole y con los nuevos amigos algo cambia. Sin ir más lejos, anoche mis mellizos han hecho su primera fiesta de pijamas fuera de casa, y los papis hemos disfrutado de una noche libre sin niños!!!!! Yuuuuupiiii. Lamentablemente la cistitis y las cándidas ni ayudan a ser reinas del sexo, esa es la triste realidad, pero la cenita no nos la quita nadie. También te digo que si tuvieras un segundo no tendrías tanto tiempo y seguramente acabarías imponiendo algunas rutinas para tu salud mental y la organización familiar porque no te da la vida. El segundo nunca es como el primero. Y acabó con un consejo gratuito de esos que dan tanta rabia pero que nace de mi experiencia y quizá también os vaya bien… Nosotros acabamos por obligarnos a tener una salida de pareja cada tres meses, por lo menos. Cine, cena, baile, lo que fuera. Y a ser posible un fin de semana al año para dos. Al principio me dio algo de culpabilidad y tal, pero sabes? Fue fantástico y no pasó nada, más allá de que mi marido y yo redescubrimos lo que es hacer manitas 😉 Sea como fuere, todo pasa y sois unos padres fantabulosos

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      Planeando ser padres
      26 Enero, 2016 at 11:46

      ¡Claro que pasará! Pero yo estaba tan convencida de que esto era la normalidad de lo que implica ser madre, que jamás pensé que pudiera surgir un problema de pareja por centrarme más en la crianza. Me dicen que esto lo arreglaría con otro mochuelo más, porque así tendríamos entretenimiento para los dos: mi bichilla con su papá y yo con el recién nacido. Pero si pienso en esa alternativa sólo visualizo más caos y destrucción. Supongo que el colegio me la agotará un poco más (aunque esto es echarle mucha imaginación a asunto, porque a día de hoy parece incansable) y verás que cuando se me presente una fiesta de pijamas de esa ¡me hago la madre antigua y sobreprotectora y no la quiero dejar ir ni para tener una noche de libertad! Que me conozco…

      ¡Jajaja! Mujer, me río por no llorar del mal estado de tus bajos para un día que puedes aprovechar la ocasión. Y muy bienvenido ese consejo. No me parece una exageración esos momentos de desconexión que propones, aunque con la lactancia todavía a pleno rendimiento, lo de pasar un fin de semana completo fuera de casa es inviable del todo! Porque si no nos tiene al menos a uno de los dos para dormir puede provocar la venida del apocalipsis. Pero si una se tiene que obligar ¡pues se obliga! Ya estoy deseando escribir mi siguiente capítulo sobre este asunto, aunque a ver si para entonces no soy la última en enterarme de la crisis.

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    Casio Querea
    5 Marzo, 2017 at 09:56

    Osea que la loca quiere ir de una punta a otra del pueblo andando a las 2 del mediodía con un sol de justicia, el hombre le aconseja de ir en coche, la loca insiste, el hombre se borra del paseito y la loca se crea su propia realidad diciendose asimisma que este no es el hombre adecuado y rompe a llorar.

    Y cuidao, que según esto: “Total, que acabé huyendo de casa a las 2 de la tarde, con un sol de justicia y cuatro mini cositas, porque yo no podía cargar sola con la lámpara” aún pretendía que el marido cargase con la puta lámpara

    Es acojonante lo locas que estan. por cualquier pollada te hacen la cruz y tu ni te has enterado. claro, un dia te plantan la demanda de divorcio y te quedas a cuadros “¿pero que le hecho yo?”. nada, pero una tarde hace 2 años al monstruo se le antojo dar un paseo y tu preferiste quedarte en casa ===> DIVORCIO RUINOSO Y ENCIMA ME ABRO UN BLOG PARA HACERTE UN TRAJE DELANTE DE TODO INTERNET jijiji

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