Alimentación complementaria

Niños y modales en la mesa. Mi bichilla no es una princesa

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¿Qué le vamos a hacer? La verdad es que como madre primeriza no tengo ni idea de en qué etapa de la vida se supone que mi bichilla tiene que haber adquirido una serie de modales en la mesa, aunque sólo sean los básicos, para realizar comidas familiares, o con extraños, medianamente civilizadas y que no parezca que de forma habitual nos alimentamos como cerdos en una cochiquera. Creo que aún es pequeña para entender de protocolo. Luego pienso en los padres que tienen niños que son tan malos comedores, que sólo desean que se lleven una cucharada con algo de alimento a la boca, así sea mientras se revuelcan por el suelo o se balancean colgados de la lámpara del techo. Y claro, si empiezo a hacer estas comparaciones, me parece que mi bichilla tampoco está tan mal encaminada. La cuestión es que durante los 6 primeros meses fue lactante en exclusiva, y ahí no había protocolo que seguir: la teta salía en cualquier momento a relucir y daba igual el asiento que yo tuviera. Cuando dimos comienzo a la alimentación complementaria, la parte de la lactancia permaneció invariable, pero a ella sí empezamos a sentarla en su trona, para mantenerse erguida, cómoda y para tratar de limitar los daños colaterales del Baby Led Weaning. Podía estar ratos larguísimos sentada sin incomodarse, pero más o menos desde que cumplió un año y medio, los modales de mi bichilla en la mesa han ido a peor. Bueno, a peor desde el punto de vista adulto, pero quizás a su edad estos nuevos comportamientos estén dentro de la normalidad.

1. Escasa atención en el plato. Mi bichilla es zampona por naturaleza, pero de un tiempo a esta parte ha pasado de estar muy motivada con su platito de comida, sea lo que sea que se le pusiera por delante, a estar muy dispersa y sobre todo, a reclamar un entretenimiento (juguetes, libros, puzzles o tablet) a la hora de comer. El problema es que estas demandas han surgido de forma espontánea, de la noche a la mañana, y según la sentamos en la trona o en la silla, ella va pidiendo lo que quiere para estar jugando mientras come. No se lo había visto a hacer a nadie, porque no tiene otros niños cerca a la hora de comer, y no sabemos de dónde habrá sacado la idea, pero ahora se pasa el rato jugando mientras nosotros le arrimamos el alimento o ella misma se lo gestiona, pero sin estar atenta a lo que come. Como comer come mucho, no le damos mayor importancia, pero sí que me pregunto si esta costumbre, igual que ha venido se irá.

2. Pocos minutos de concentración. De bebé, mi bichilla podía pasarse una hora o más sentada en la trona sin rechistar. Jugando con su plato, con su pan o intentando despedazar un pedacito de carne sin tener todavía dientes. No pensaba en bajarse ni en otra coa que no fuera atacar la comida. Ahora, si pasan 20 minutos (media hora máximo) y no se ha terminado su comida, empieza a intentar salirse de la trona, a hacer aspavientos y expresar quejas. Debemos soltarla de la trona, dejarla que baje y que haga lo que quiera. Porque si no empieza un drama de gritos y llanto, en medio del cual ya ni va a seguir comiendo, y lo peor, que con el disgusto mi mochuela tiene una facilidad pasmosa para vomitar lo ingerido previamente.

3. Comer corriendo. Esta nueva característica es consecuencia directa de la anterior. En ocasiones, mi bichilla tiene hambre y quiere comer, pero se niega a sentarse o se cansa demasiado pronto de estar quieta, por lo que si la dejamos correr de un lado a otro, ir y volver de sus juguetes al plato, comerá todo lo que necesite, a su ritmo y sin dar un ruido. Claro, para ir de cena al palacio real este sistema es poco práctico, porque la falta de modales en la mesa dejaría pasmado al más pintado, pero por otro lado yo pienso que lo que quiero es que coma, lo que le toca, hasta que no tenga hambre y sin que tenga que haber una pelea diaria ni ella empiece a odiar el momento de la comida, así es que si quiere correr, que corra. Supongo que según vaya creciendo y siendo capaz de entender más acerca de las convenciones sociales, ya podremos ir resituándola de nuevo en su asiento y aspirar a comer todos juntos sin tanto trajín entre plato y plato.

4. La tablet y la tele. Esto es culpa de su padre. Un día, por hacer una gracia, le prestó la tablet para la hora de la cena, y ahora tenemos un fenómeno de lo más curioso y es que la niña desayuna, come y merienda sin tablet, pero a la hora de la cena se sube a la trona al grito de “quiero mi taneeeeeee” y como no la encienda no abre la boca ni por casualidad. Ya veis, un segundo de debilidad y ya llevamos meses in poder sacar la tablet de las cenas. Efectiva lo es, y como la niña es de buen comer no deja el plato olvidado mientras juega con la pantallita, pero desde luego no es lo más deseable para que aprenda a comer en familia. A veces, nos hemos encontrado con la tremenda desgracia de que la tablet estuviera sin batería, y aunque no le llama la atención de la misma manera, con un poquito de tele hemos podido salir adelante.

5. Los platos ajenos. Esto sí. Aquí le da igual que tenga distracciones, que corra o que esté llegando al límite de su paciencia sentada. Si hay contenido de comida vistoso en un plato que no sea el suyo, no se reprime las ganas de catarlo. Intentamos comer todos los mismo, para que no vea que hacemos distinciones entre su comida y la nuestra, pero aún así, siempre hay alguna salsa o días en los que no hemos coincidido con su menú y se vuelve loca queriendo explorar lo ajeno. Ahora, parece que se ha acostumbrado a pedir que le demos lo que no está en su plato, en lugar de meter directamente la manaza, metérselo y sacárselo de la boca… pero vamos, que para lo de centrarse exclusivamente en su plato aún le falta tiempo.

Y vosotros ¿qué situaciones vivís a la hora de inculcar modales en la mesa a los niños? ¿Los tenéis súper educados o les dejáis jugar y divertirse mientras comen? ¿Habéis notado si estos comportamientos se acaban cuando crecen?

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19 Comentarios

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    Minimar Bcn (@minimarbcn)
    8 Marzo, 2016 at 09:42

    La mía igual, creo que ahora a esta edad no son capaces de estar mucho tiempo sentadas y una vez ya han comido lo suficiente para no pasar hambre, ya se quieren ir. Tema tablet yo lo tengo prohibido para comer, pero a veces que encendemos las noticias de fondo (si no no hay quien se entere de lo que pasa en el mundo), se empieza a girar y tengo que apagarla. Peo en la silla ya no hay quien consiga que se quede quieta hasta que terminemos todo, la trona imposible porque como no se puede bajar sola ya ni intentar meterla dentro. Cuando se quiere bajar, que se baje, pero en nuestro caso ya no le dejamos comer más hasta la siguiente comida o el postre, si no se baja con comida, los perros la persiguen y eso se convierte en una casa de locos. Supongo que se les pasará, no me preocupa demasiado, además son aún muy pequeñas. Ya nos irás contando como avanza. Buenos días!!!

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      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:30

      Así estamos, y eso que al menos la mía come cantidad y no es como para preocuparnos pro la alimentación, por eso le doy vueltas sólo al tema de los modales. La tablet fue una metedura de pata de las gordas, y ahora no hay quien se la quite. La tele sí la poníamos, bueno, y ni por esas me entero yo de lo que pasa en el mundo, porque entre que la mita del telediario me pilla haciendo la cena y la otra mitad metida en las conversaciones de volumen elevado de la niña, no sé ni en qué día vivo. Mi churumbelita le sigue teniendo afición a la torna, tanto que ahora se sube ella sola por encima de la bandeja y se sienta en ella cuando le da la gana (un peligro, vamos). ¡Jajaja! Me imagino el panorama con los perros. Aquí sí la dejamos comer de pie, porque los únicos que sufren son la alfombra y el sofá (pero no dicen nada).

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    Carolina
    8 Marzo, 2016 at 10:01

    Ay, yo es que igual que soy una loca con las niñas para la mayoría de las cosas, que igual estoy yo peor que ellas, hay ciertas cosas en las que soy muy alemana. Un poco como doctor Jekyl y M. Hyde, pero aplicado a la maternidad, jajaja. Y una de esas es la comida y las maneras de comer. Desde el principio hemos sido muy machacones con eso, y las peques saben que no hay otra. Ellas comen sentadas, y desde que empiezan a controlar, con cubiertos. Y si se levantan de la mesa, no se come. Precisamente porque comen bien, si un día están rebeldes y se levantan o no quieren comer sentadas, pues no se come. Mucha hambre no tendrán si prefieren correr a comer. También ayuda que como ellas van a cole / guarde, allí también les refuerzan eso.

    Sí hemos caido alguna vez en ponerles dibujos mientras cenan, porque hay días que uno está agotado al final del día, y por un rato de tranquilidad, si te pillan así, pues se los ponemos alguna vez. Pero tampoco habitualmente. Eso sí, como tú dices, el tiempo máximo que están sentadas comiendo puede ser media hora o poco más si eso. Después ya de dispersan, claro, si es que son pequeñas. Y cuando acaban de comer, se quieren levantar, es normal. Así es que nuestras comidas y cenas familiars son rapiditas, y si comemos con amigos o familia, pues una vez que ellas han terminado les dejamos levantarse y jugar y los mayores comemos tranquilos. Y mientras que comen, pues quieren estar charlando contigo, que les cuentes cuentos…mientras ellas están sentadas comiendo, es temática infantil.

    Pero bueno, a nosotros nos funciona bien así. Si la bichilla va a comer en el cole, seguro que aprende a comer sentada y como las princesas, como tú dices, jajaja. Y si no, mientras a vosotros como padres no os moleste, pues ya está!

    ¡Un beso!

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      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:36

      En parte, yo confío en que en el colegio verán que todos comen sentados y adquirirá estas buenas costumbres mas adelante. No sé si será mucho confía, pero al menos con esta idea me relajo un poco y no la persigo para que se quede sentada. Si tiene hambre, en media hora tiene mas que de sobra para engullir todo lo que quiera, pero entre la tablet, la tele, los juguetes y el resto de distracciones, noto que a mediodía conmigo come ella sola y sin embargo, con su padre por la noche,hay que estar ofreciéndole la comida constantemente, porque si no se le va el santo al cielo y no se lleva ni una cucharada a la boca.

      La verdad es que personalmente no me molesta este comportamiento. Cuando comemos en casa de las abuelas parece que se comporta más, de hecho, allí no va con la tablet, pero come en poco tiempo y luego la dejamos en libertad para que haga lo que quiera. Creo que en casa se ha malacostubrado en las cenas, y sí es verdad que si comemos en un restaurante ya no aguanta tanto tiempo sentada como cuando era más pequeña. Así es que nosotros también debemos comer a la carrera, o por turnos si queremos que la comida sea algo más relajada.

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    Maria E.
    8 Marzo, 2016 at 11:03

    El mío mayor comia fatal así que había que entretenerlo para que comiera y en nuestro caso tablet y plato iban de la mano. Así mientras jugaba o veía dibujos al menos abría la boca y creo que no se ha sentado a comer con nosotros hasta pasados los tres años. Antes comia él y luego los demás. Ahora, con casi cinco ya se sienta a la mesa, come él solo y bien y aunque hay que estar achuchandolo un poco con la comida no es lo de antes.
    El pequeño sí come bien pero le pasa como a tu bichilla que si está en la trona tiene que estar entretenido con algo, aunque sean las llaves o un trozo de papel y en cuanto acaba de comer ya está moviéndose para que lo bajemos.
    Creo sinceramente que hasta que los niños no comprenden bien y puedes hacerle entender que hay que comportarse en la mesa, es una lucha sin sentido intentar que estén quietos y callados sin ningún entretenimiento

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:38

      Nosotros la hemos sentado a la mesa, en su trona pero integrada con nosotros, desde que tenía 6 meses. Normalmente es ella la que coge la comida y no hay que irle arrimando, pero a veces se distrae más de la cuenta y abre la boca semi inconsciente para que le pongamos algo dentro. No te creas, que esta costumbre no me gusta nada, porque así no es consciente de lo que come, ni de si le gusta, ni hace intentos por aprender. Pero entre eso y que no coma nada de nada, prefiero que mire la tablet embobada. Y creo como tú, que no me merece la pena andar de peleas todos los días para meterle los modales a presión, porque seguro que cuando sea algo mayor y más razonable podrá cogerlo al vuelo y sin ningún drama.

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    Marigem
    8 Marzo, 2016 at 11:18

    Yo he pasado por las dos situaciones. La mayor comía sentada, educada, formalita y abundante y variado. El peque era tan mal comedor que le habría dejado comer haciendo el pino si hubiese resultado así que ha comido de pie, sentado, en columpios, en la sillita mirando los trenes, en la playa…dónde sea.
    A partir de cierta edad sí que hay que insistir en unos modales básicos para que puedan salir de casa,jejeje, no van a ir a comer a casa de un amiguito del cole siendo unos salvajes pero lo bichilla aún es pequeña así que poco a poco.

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      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:41

      ¿Y verdad que hasta el pequeño come ahora como las personas normales? Con sus cubiertos, sus modales, y se sienta a la mesa sin que se pueda saber que de pequeño hacía toda estas trastadas a la hora de la comida. ¡Pues a eso aspiro yo! Una cosa buenísima de mi bichilla es que al menos no suele hacerle ascos a ninguna comida ni alimento, por lo que creo que el resto de formalismos los conseguiremos cuando pase algo de tiempo.

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    nosoyunadramamama
    8 Marzo, 2016 at 13:14

    Bueno, es que depende tanto del niño… Alfonso no para y se levanta veinte veces pero es rápido y come que da gusto!! Rafa es lento, pero para todo, y ni se mueve de la mesa en toda la comida… Y Gabriel aún es pequeño, come de todo (hasta callos ha probado y un día le metí una fabada Litoral al darme cuenta de que no tenía purés, él tan feliz), aunque el 80% de los días le doy purés porque creo que es más sano que un plato de pasta, de arroz y porque nosotros, los adultos, sinceramnete, creo que no cumplimos con las raciones de fruta y verdura diarias recomendadas. Eso sí, le dejo que juguetee con la fruta, el pan…pero jamás con otro tipo de comida…Es algo que me gusta del famoso BLW, los niños ya experimentan con absolutamente todo, así que no veo necesario que lo hagan con la comida… de eso se encargan Arzak y compañía, jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:45

      Si depende tanto del niño ¡ya me quedo tranquila! Porque mi idea es que unos aprenden estos modales e la mesa antes y otros después, según lo inquietos que sean, sus gustos, lo que les atraiga la comida y su parafernalia de cada día… Lo que quería comprobar es que incluso el niño más movido y menos interesado en alimentarse, acaba siendo un adulto normal, con modales tradicionales y que no tiene que comer de pie a los 30 años o mirando la tablet (aunque deja, que con lo enganchados que estamos los adultos al móvil, a saber si las nuevas generaciones no lo dejarán de lado ni en la mesa). ¡Jajaja! Yo la dejo meter la mano en todo, desde los potajes de garbanzos (le encantan, por cierto) hasta la carne en salsa o la comida a domicilio del restaurante turco de los sábados. Mira si le doy diversión, y aún así prefiere manipular la tablet.

  • Responder
    Noemi
    8 Marzo, 2016 at 13:46

    Pues efectivamente depende mucho del niño, yo tengo dos y uno pachorra y el otro nervioso. El pachorra no se levanta, y el nervioso sí. Pero cuando se levanta, le insistimos en que se vuelva a sentar a comer. Es decir, de pie o jugando no come. Así es que se puede decir que come sentado, pero que no puede evitar levantarse alguna vez y volver a la mesa.

    Yo lo que sí les he insistido mucho de pequeños es en los modales. Me vale que se coman las croquetas con la mano, o que incluso el pequeño coja con la mano algunos alimentos que no puede pinchar bien. Pero nada de manoseos ni sacar comida de la boca, ni meter la mano en plato ajeno. Si quieren algo que ellos no tengan en el plato, lo tienen que pedir. Y se lo damos, claro, pero se lo ponemos en su plato. Para esas cosas sí ponemos límites, porque además nos encanta comer en la calle o en casas de amigos, y no querría no poder hacerlo porque no se comporten mínimamente bien en la mesa (dentro de que son niños obviamente)

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:49

      ¡Jajaja! La mía come de pie y sentada, por eso no sé si esto de primar el hecho de que coma, aunque tengamos que adaptarnos al estilo que a ella le dé a gana en cada momento, será positivo para que no odie el momento de la comida, o al contrario, será negativo e interferirá en la adquisición de buenos modales en la mesa.

      Con la mano sí la dejo comer, porque actualmente se maneja bastante bien con la cuchara y el tenedor, pero hay porciones que se le resiste y no me importa que lo haga. también le dejo que coja de nuestros platos, para que compruebe que comemos lo mismo que ella y que no tratamos de engañarla con una comida diferente (a veces sí, pero de forma general no y así nos cree cuando es diferente). Ahora, eso de guarrear porque sí, no es que se lo hayamos prohibido, pero es que no sale de ella el hacerlo. Comida escupe, y abre la boca y la deja caer, pero sólo cuando ya está harta o cuando algo no le ha gustado (soy mala cocinera y es habitual que me quede el pescado seco, que se me queme la tortilla…) Aunque el sistema de ponerle lo que quieran en su propio plato, me ha gustado más que el de manosear los platos ajenos ¡te lo voy a copiar!

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    8 Marzo, 2016 at 15:48

    ¡Pues no sé que decirte! El enano comía estupendamente hasta que se le juntó entrar en el cole y que la hermana comenzase a hacer muchas monerías para gusto del personal, así que empezó a remolonear con la comida, a no aguantar sentado ni 15 minutos, a hacer “ascos” y que esto no me gusta ahora y mañana sí… Pensé que era todo por los dos cambios gordos que tenía encima pero viendo que tu bichilla también ha cambiado de hábitos tal vez sea cosa de la edad. Lo de comer con tablet procuro no dejarle, más que nada porque se atonta tanto que ni come ni ná, le entretiene demasiado, por no decir que se pone a cambiar de videos y me deja la pantalla que luego tengo que pasar el nanas para que quitar la grasa!! Y lo de los modales, he visto adultos con menos modales que nuestros pitufos, y a esos no se les pasará con la edad.

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 16:53

      ¡No me digas! Precisamente yo pensaba que la entrada en el cole me la acabaría de civilizar, al ver al resto de niños comportándose todos igual, según unas reglas claras para todos. Pero ni me había plantado la posibilidad de que la jugada me pudiera salir al revés. Lo de los ascos por temporadas sí lo tiene mi bichilla, pero en unas semanas se le olvida y vuelve a comer lo que supuestamente había dejado de gustarle. ¡Jajaja! Nosotros le hemos dejado una tablet ya para ella, porque esos grumos pegados ya no tienen solución. Oye, pues yo espero que a los nuestros sí se les pase con la edad. Pobres madres de esos adultos que nunca legaron a adquirir modales ¿qué harían mal?

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    Lai - Asi piensa mamá
    9 Marzo, 2016 at 15:46

    ai, las mias son de tan tan tan mal comer, que si comieran con la tablet se la dejaria jajaja Pero creo que tu bichilla está más que encaminada. Que se canse de estarse en la mesa lo encuentro de lo más normal con la edad que tiene. Mi marido no aguanta las sobremesas largas y tiene 35 jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 Marzo, 2016 at 17:06

      ¡Jajaja! Muy fan de tu marido. Con lo que nos gusta una sobremesa larga, de postre, café y empalmar con la merienda si es menester. Lo que me resulta curioso es que cuando era más pequeña tenía más paciencia para seguir sentada, y ahora no. Mucha independencia demanda.

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    La Hobbita
    10 Marzo, 2016 at 09:27

    Pues no se. Ya veré como se desarrollan los acontecimientos con mi Habichuela pero me parece de lo más normal que tu peque se comporte como una niña (es que es muy pequeña todavía). Yo veo más antinatural lo de mis sobrinos, que son como pequeñas infantas, con los padres siempre muy serios… La hora de comer es tranquila, si, pero parece un funeral U_U

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 Marzo, 2016 at 15:26

      ¡Ay esas pequeñas infantas son lo más! Oye, a mí me encantaría tener una de esas, tan quietecita y educadita,pero mi trasto tiene tanta gracia, ya fin de cuentas come tanto y se queja tan poco que tampoco estoy a disgusto con el modelo de niña que me ha tocado (o que yo he ido modelando, a saber qué pesa más). Aquí la comida todavía, pero la cena es una locura.

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