Lactancia

Mi lactancia (XIX) La teta no siempre funciona

teta no siempre funciona

Desde que entramos en esta supuesta fase de lactancia prolongada, me paso el día tratando de identificar signos que me hagan saber si el destete se acerca, o no. En estas semanas, mi bichilla ha estado resfriada, con sus 4 mocos mal contados y sin gravedad ninguna. Pero cuando le pasan estas cosas, se le atasca la nariz por las noches (porque de día es como una fuente inagotable de moco transparente que chorrea por todas partes y que ella restriega con ahínco). O le dan pequeños ataques de tos y se desvela, o se siente cansada, o incómoda porque está harta de luchar contra su respiración. Y antes, esto conllevaba un mayor apego a la teta. Una juntera especial, que duraba hasta que recuperaba la salud del todo. Pero ahora ya no. La teta no siempre funciona. En lugar de demandar más contacto por mi parte, requiere que sea su papá quien se ocupe de ella. Se le pasan las horas sin acercarse a la teta, y si se la ofrezco en uno de sus momentos de llanto y desesperación (más que nada para impedir que los nuevos vecinos nos acaben denunciando por los espectáculos nocturnos de gritos y dramas que estamos protagonizando por el dichoso resfriado) la rechaza de un manotazo y hasta se altera más. No seré yo quien se oponga al destete, ni me va a dar un trauma porque ella decida dejar la teta de la noche a la mañana. El mayor problema es que parece que además de rechazar la teta me rechaza a mí, toda entera, y esto sí que me supone una dificultad porque su padre no está aquí de cuerpo presente las 24 horas del día. Y ahora ¿cómo sigo criando yo si rechaza la teta?

1. No las ve. Oye, que tengo yo dos tetas como dos carretas, y ahora hay ocasiones en las que mi churumbelita se acerca al escote, las saca al aire, empieza a dar manotazos, a palpar por todas partes, a rebuscar si queda algo escondido debajo de cada axila, y pese a tenerlas de frente en todo su esplendor, me mira muy sería y me pregunta: “Mamá ¿dónde está la tetis?” ¿Cómo que dónde están? Pues aquí mismo, que te las vas a comer, y nunca mejor dicho. Y después de medio despelotarme, se baja de mis rodillas tan campante y se va a otra cosa.

2. Dice que una es chica y la otra gigante. Es frecuente eso de tener un pecho más grande que otro, pero vamos, que no creo yo que a ojo la niña pueda notar mucho. Pues ahora le ha dado por decir que la izquierda no la quiere porque es la teta chica, y que quiere la que es grande ¡giganteeee! Sí, le sale algo de vena andaluza para las exageraciones. Y algo chupa de esa, y de la supuestamente chica también, pero poca cosa y en pocos segundos.

3. La tetis se ha “apascado”. Para mi bichilla, se “apascan” (atascan) demasiadas cosas en este mundo, por lo que no sé si fiarme de su argumento de que de vez en cuando, cuando recurre a hacer uso de su derecho de lactancia, una de ellas, o las dos, no suelta leche porque se han atascado. No es cierto. Porque en cuanto deja de hacer succión allí sigue saliendo leche. Quizás note que es más difícil extraer algo, o que sale menos cantidad, eso no puedo saberlo. Pero atascos no hay.

4. Quiero con papá. Este es últimamente el desenlace de todos estos episodios de lactancia raruna que estamos viviendo. Mi bichilla pide que sea su padre quien la lleve a dormir (yo encantada, que me quedo unos minutitos libre, sin hacer nada) pero también que sea él quien la consuele y la coja en brazos para pasear cuando no se siente bien. Lo peor es que lo que antes se solucionaba con 3 minutos de teta, ahora requiere hasta hora y media de paseo en los brazos paternos, a cualquier hora de la madrugada, sin poder parar, ni sentarse a descansar. Y eso es durillo de sobrellevar. Para todos, porque aunque a mí me dejen al margen de la situación, tampoco puedo dormirme al escucharla quejarse, al pensar que van a pasar horas hasta que se calme, que este hombre tiene que madrugar y necesita dormir. Esto de pensar tanto no es nada bueno, os lo aseguro.

Con el resfriado, todas estas conductas anti teta se han acentuado, pero ya hacía algunos días que las estaba notando. No sé si todo volverá a la antigua normalidad cuando los mocos y la tos desaparezcan, o si vamos a seguir avanzando por este nuevo sendero hacia el destete. Y es que yo ya he creído vivir muchos amagos de destete que al final no resultaron ser tal cosa. ¿Os suenan estos comportamientos? ¿Alguien vivió algo parecido al prolongar la lactancia o en los momentos próximos al destete de vuestros churumbeles?

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5 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    5 mayo, 2016 at 08:17

    Ay ¡yo sí haría trauma! Jajaja. Me encanta tu forma de escribir.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    5 mayo, 2016 at 08:47

    Bueno si cada vez las quiere menos esto puede ser un destete gradual por iniciativa propia. Dejalo fluir.
    Lo de acostarse tan tarde me parece agotador para vosotros, quizá podríais intentar enseñarle que a tal hora se duerme y no hay otra opción. Con mis hijos me ha ido muy bien seguir una rutina del tipo dientes, pijama, cuento y cama, al cabo de unos días ya ni se plantean otro plan. 🙂

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    Una mamá muy feliz
    5 mayo, 2016 at 09:25

    Pues la verdad es que no, si que es verdad que yo sé que el destete se aproxima ya porque apenas se acuerda de la teta durante el día, al contrario que tu bichilla, a no ser que este malito que entonces tenemos sesión continua. Pero ya quisiera y que quisiera él jejejeje que fuera el padre quien se ocupara de todo….
    Oye y opino como Marta, plantearos lo de solucionar lo del sueño que va a acabar con vosotros.

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    Eva
    5 mayo, 2016 at 09:45

    Pues a saber, es lo que dices, que a veces parece que va a menos la cosa y que puede acabar en destete y lo retoman con fuerza, pero claro, alguna de esas sí que es finalmente la que es el destete…
    De todos modos, si lo es, qué mejor que sea así, a iniciativa propia y sin dramas por su parte ni que ella lo pase mal. Además, cuando vaya al cole se pasará al menos toda la mañana sin mamar, así es que te vendrá bien que sea algo progresivo, y no de repente.

    Lo de dormir…te admire profundamente el llevarlo así. Yo ahora que veo la época de no dormir a toro pasado, no sé cómo lo resiste uno…lo que te dicen por arriba, igual podéis plantearos alguna solución no radical para mejorar la cosa aunque sea un poco.

    ¡Un beso!

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    nosoyunadramamama
    6 mayo, 2016 at 15:28

    jajajaja, para que luego algunos argumenten que el vinculo que se crea con la teta es de super apego, me parto con esas teorías… El crío es como es, y más tarde o más temprano, tiene su autonomía y sus preferencias, en función de su carácter… Ufff, yo he pasado unos días de no dormir con la tos de gabriel y de verdad que casi muero, no sé cómo lo llevas así de bien!!!

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