Crianza

Las rabietas y las puertas del averno

rabietas a los 2 años

Virgencita, virgencita ¡que me quede como estoy! Porque como el encorajinamiento de mi bichilla y su mala leche vayan a más, no puedo asegurar que mi paciencia vaya a seguir siendo infinita. Yo pensé que iba a tener una churumbelita de carácter fuerte, pero que me iba a librar de las famosas rabietas. Primeriza y tonta que es una. Doble desgracia, sí. Pero llevamos unas semanas en las que mi criaturita primorosa se me transforma en un bicho más desagradable que un Gremlin mojado, porque sí, porque le sale a ella de adentro y punto. Me da la sensación de que se ve a sí misma muy independiente y que nuestra autoridad (si es que tenemos alguna, porque dadas las estampas que vivimos en casa, lo dudo seriamente) le supone un desafío constante. Y esto es agotador. Es muy cansado salir a la calle y estar temiendo el momento en que le va a dar el tabardillo y va a parecer un mini ser desquiciado a la vista de todos. Y que se descontrole tanto sin saber cómo calmarla. Y que la gente te mire, te juzgue y no saber si optar por la técnica de ignorar semejante escena o darle 4 voces para que recapacite. Por ahora estamos en un término medio, y tratamos de hacerla entrar en razón con buenas palabras y en plan calmado, pero por dentro ¡ay, lo que me hierve por dentro y las cosas que cruzan mi mente! Suerte de no estar desequilibrada, porque en situaciones así, entiendo las locuras que llegan a cometer algunos padres. Dicen los expertos que lo mejor es anticiparse a las rabietas. ¡Claro que sí! Algunos momentos de tensión se ven venir fácilmente, y yo sé que se me va a endemoniar la niña, pero hay situaciones en las que no las puedo evitar.

1. El parque. Con el tema de la operación colegio, nos hemos mudado de casa hace 3 semanas. Lógicamente, hemos buscado el hogar que nos ha parecido perfecto (dentro de nuestras posibilidades) pero en el momento de valorar su ubicación pasamos por alto el enorme parque de tierra que tenemos justo delante del portal y al que dan todas las ventanas de la casa. Eso nos cuesta entre uno e infinitos dramas diarios, cada vez que tenemos que salir o entrar al edificio y que no disponemos de tiempo para hacer una parada técnica en el parque. Mi bichilla ve los columpios y se nos escapa de las manos. Solemos decirle que puede subir un ratito en uno solo, no todo va a ser negarle la diversión en esta vida, pero para ella nunca es suficiente. Todos los ratos de parque que bajan de una hora completa la sublevan aún más. Por lo que estas rabietas son inevitables. Si tenemos que ir con prisas a una cita, a coger el tren o a cualquier lado al que haya que acudir puntual, no podemos pasarnos el día en el parque. Estoy por llamar al alcalde para que me arranque todos los columpios y me deje un terrizo pelón.

2. El hambre. Este tipo de rabietas son las que podemos evitar con mayor facilidad. Porque es fácil calcular que si la niña lleva 3-4 horas sin comer va a empezar a ponerse irritable. Además de que no tiene vergüenza ninguna para empezar a pedir pan, galletas o que le arrimes cualquier cosa comestible. Saliendo de casa con unas cuantas provisiones encima por si se nos queda famélica, estas rabietas no tienen nada que hacer contra nosotros.

3. El orden de las cosas. Hace ya meses que mi bichilla entiende que antes debe hacer una cosa y después la siguiente. Lo de después le gusta repetirlo mucho, pero en ocasiones es imposible que entre en razón. En casa, puede dar igual si primero quiere ponerse los manguitos para circular por el pasillo y después sentarse a comer a mediodía. Pero hay cosas que no admiten el cambio, como por ejemplo, que primero hay que quitarse el pijama y cambiarse de ropa para después salir a la calle; que primero se visita a la abuela y después vamos un ratito a los columpios… Y cuando no logra tener inmediatamente lo que quiere, se tira al suelo, se niega a caminar, a dejarse vestir, se pone hecha una furia y no controla la brusquedad de sus movimientos, haciéndose daño ella (cabezazos sin querer contra la pared, tropiezos) y a nosotros (patadas, arañazos). Por mucho que quiera, no va a salir ni desnuda ni descalza a la calle, y estas “normas” le hacen aflorar episodios de rabietas de los más desesperantes.

4. Correr, correr. Mi mochuela tiene claro que para ella, la calle es sinónimo de correr y correr. El paso normal no existe en su imaginario, y lo de ir de la mano al lado de un adulto tampoco. Si estamos en una zona peatonal, o de aceras anchas, o en el parque, la dejamos a su aire, y le damos metros y metros de libertad. Pero cuando hay coches circulando, pasos de peatones que cruzar, semáforos que respetar, intentamos explicarle lo del muñeco rojo y verde que regula el tráfico, las rayas de los pasos de cebra, para que sepa parar y esperarnos cuando llegue a ellos. Pero estas ideas no cuajan en mi churumbelita, así es que debemos sujetarla de la mano sin su consentimiento y esto la enfurece muchísimo. Rabietas y pataleo sólo porque quiere “correr, correr toto sonita” y no acompañada de un adulto plasta. Por más que le digamos que sólo tiene que ir sujeta en el momento de cruzar, parece que este tiempo se le hace eterno, y se niega a facilitarnos las cosas.

5. Quiero un huevooooo. Odio al creador de los huevos Kinder. Y a los que graban vídeos de unboxing de huevos en YouTube. Mi bichilla conoció estos vídeos antes de saber qué era un huevo Kinder, qué era el chocolate y que el huevo se comía. Pero desde que se enteró, hasta cuando abro la nevera y ve los huevos de gallina en lo alto de la nevera, no para de gritar eso de ¡quiero un huevooooooo! Los escaparates de las pastelerías, las cajas de Kinder expuestas estratégicamente en la caja del supermercado… Todo esto genera enfados y rabietas incontrolables por este asunto tan tontorrón. Y desde que le compré uno, por hacer la gracia y porque pensé en la infancia tan triste que tendría mi criatura con una madre que le niega de por vida el huevo de chocolate, y pagué 1,30 euros por el huevo, se acabaron los huevos en esta casa. Porque incluso cuando lo consigue, el drama del huevo no acaba ahí, ya que lo que ella quiere es sostenerlo en la mano como si fuera un trofeo, lo que provoca que se le acabe derritiendo, que el huevo pierda su forma de huevo ¡y vuelta a la llantina!

O en esta casa somos primerizos y muy torpes, o realmente es imposible adelantarse a todas las rabietas. ¿Qué trucos tenéis vosotros?

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11 Comentarios

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    Una mama mas
    10 Mayo, 2016 at 07:40

    El maldito huevo!!! El mío también ha comenzado con sus rabietas… En cada sueño aplicar el método de intentar explicarle, aunque da igual. Me da que no lo entiende o no quiere entenderlo. Muchas veces realmente nose porque llora… Y otras muchas pienso “que llore y se canse!”. Cuando salimos ya es otro tema, pero de estas no he tenido muchas gracias a dios! Y se le suelen pasar rápido.
    Por otro lado las rabietas suelen ser enfocadas a mi, su queja es con su madre, no con su padre (porque le da la gana a el que sea yo la mala! No porque sea la que le diga algo!). Así que la rabieta suele ser el llamando a su padre para que le de lo que yo le niego! (Muchas veces su padre está en el tabajo, así que se va a la puerta a hacer la rabieta). El huevo suele ser el culpable muchas veces!… En general cuando ve un vídeo y no tenemos huevo cae una rabieta. Ya no vemos vídeos de huevos! Además no le causó ninguna gracia el día que le di un huevo duro!

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    Norgwinid
    10 Mayo, 2016 at 08:16

    Gracias a Dios la Mayor no tuvo demasiadas rabietas… alguna sí, claro, pero todas controlables. Sin embargo, la Pequeña… Uffffffff. Hay días que son una pataleta constante y a veces por motivos taaaaan chorras como querer ponerse los zapatos antes que los pantalones. Yo suelo dejarla llorando a moco tendido en el suelo hasta que se calma. En casa claro. En la calle aun no ha tenido ninguna. Ya veremos!!!!

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    Teacher Nerea
    10 Mayo, 2016 at 08:31

    Yo creo que mi hija desde que cumplió un año vive en una rabieta continua, solo descansa para comer ???????? Ahora que ya habla es más fácil explicarle las cosas y que se le pase rápido. Pero la verdad que es de grito fácil y es como ir por la calle con una bomba de relojerí ¡Qué paciencia!

    Lo que de momento está funcionando es enseñarle la frase “una vez y ya está”. Cuando quiere decirlo ella levanta el dedito y dice “ata”, y sabe que sólo puede ver un vídeo, subirse una vez al tobogán o lo que sea que se le antoje.
    ¡Mucho ánimo con tu bichilla!

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    Mamá en Bulgaria
    10 Mayo, 2016 at 10:32

    Nada de torpe, si está en la edad de los berrinches, no te preocupes. Aguanta con paciencia, que esta etapa se pasa, doy fe.

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    marigem
    10 Mayo, 2016 at 11:28

    Ni me menciones los huevos Kinder!!!!!!!
    Yo los he vivido todos, absolutamente todos y algunos tan surrealistas que nadie se los creería.
    Yo también tengo un parque delante pero como mi situación era un poco distinta porque yo no trabajaba ni te nía blog ni nada la llevaba todo el tiempo que quería, pero claro, entonces había rabieta por otra cosa, da igual, porque quería un columpio que estaba ocupado, porque quería un juguete que no habíamos llevado…el caso era hacer que todo el mundo nos mirase.
    Pero eso pasa, ahora te parecerá que no, pero pasa así que fuerza.
    Un beso.

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    Maria E.
    10 Mayo, 2016 at 12:23

    Con el mayor tuve suerte y las pocas rabietas que tuvo las solucionaba ignorándolo. Lo sacaba fuera de la habitación donde estuviéramos los demás y me iba yo y le decía que cuando se calmara hablaríamos y eso le funciona. En la calle recuerdo una que me montó en el parque pegándome y todo delante de todo el mundo ¡me entraron ganas hasta de matarlo! Pero simplemente lo cogí como pude y sin decir nada me lo llevé a casa y se acabó.
    Hace poco estuve en una charla de padres y más o menos decían eso, que ignoráramos las rabietas, que mucha paciencia, adelantarse a algunas como haces tú con el tema de la comida y que no se cediera porque sino iban a entender que esa era la manera de conseguir las cosas
    El pequeño, con dos años recién cumplidos no ha montado ninguna aún pero sé que es cuestión de tiempo porque este tiene más carácter y más genio que el hermano así que cuando lleguen interesamos capear el temporal con paciencia!!

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    Mamadichosa
    10 Mayo, 2016 at 15:14

    La mia apunta maneras la jodía… que genio se gasta con 4 meses! Uf! Santa paciencia cuando lleguen las rabietas. No tengo ni idea de como voy a saber gestionarlas. En casa bien, seguro por que nadie te juzga. Pero en la calle… ya estoy notanto las miradas inquisitorias en mi nuca. Ojala fueramos más empáticos.
    Espero que pronto pase esta fase tan horrorosa!

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    nosoyunadramamama
    10 Mayo, 2016 at 15:43

    Yo libré con el mayor, que sí tuvo una racha de decir no a todo, cuando empezó el cole, que le costó…pero lo de las rabietas fue con Rafa una pesadilla, y encima estaba ya en el último trimestre del tercer embarazo. Es durillo, porque entran en trance cual muñecos diabólicos y ni si quiera siendo tragones, pueden pasar dándoles algo de comer (alguna q otra vez puede funcionar)… Yo en una ocasión me encerré en el baño porque llevaba una hora llorando como un descosido y no habia manera de hacerlo parar… Ánimo, yo enseguida empezaré con el pequeño..vivo en un bucle, jajaja

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    yderepentesomos3
    10 Mayo, 2016 at 18:53

    Ayyyy esto de las rabietas! Yo le temo, porque yo creo que Morlita rabietas lo que se dice propiamente rabietas no ha tenido muchas (ahora por la puta ley de Murphy verás la q me cae encima por abrir la boca jajajaja), si que cada día la monta en plan lloro por algo, que tiene la niña unos huevos y una mala leche que no veas, pero no es igual que una vez q se enrabietó de verdad, que ahí si vimos al gremling mojado. Yo lo que hago es q si es algo que haciéndolo puedo evitar la rabieta pues la evito, por ejemplo si pa bajarse del coche quiere hacerlo por la puerta de delante y eso me lleva 10 minutos (y tengo esos 10 minutos claro) pues la dejo que se baje por donde le dé! Luego en casa si la intento consolar se pone peor, así que la dejo un par de minutos y después es ella la que me busca. Y luego en otras pues aguanto el chaparrón como puedo, porque es cuestión de límites o normas o tal y si cedemos ya la tenemos … y si! Vaya huevos con los huevos!! Besos y ánimo!

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    La Moleskine de Mamá
    10 Mayo, 2016 at 19:21

    Malditos huevos kinder! Yo pensaba que era la unica que soportaba las rabietas en el super mercado por los huevos! Y lo que mas jode es que ponen los kinder a la altura de los niños y sin que te des cuenta ya han cogido un par y atrevete a quitarselos! La peor de las rabietas es aquella por salir corriendo disparados. A mi se me ha paralizado el corazon, me da ganas de llevarlo atado como mascota. Agarrate que vienen curvas….

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    11 Mayo, 2016 at 09:19

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