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Cuando sea madre yo nunca…

cuando sea madre yo nunca

Si pienso en si mi maternidad se ha ido desarrollando como yo pensaba, me doy cuenta de que sí… pero no. Creo que el nacimiento de mi bichilla no ha supuesto la hecatombe que muchos vaticinaban, incluyendo a personas que hablaban fatal de esto de ser padres y que sin embargo ya tenían más de un hijo. ¿Para qué repetirá paternidad la gente con estas ideas? Pero nuestras vidas tampoco han permanecido inalteradas como yo suponía. Creo que estamos en un término intermedio, en el que hay aspectos que sí se han visto radicalmente modificados y otros que, más o menos, siguen como antes. Durante el embarazo, cuando veía cosas que hacían otras madres, o escuchaba sus quejas acerca de situaciones que las desquiciaban, me repetía mentalmente eso de que “cuando sea madre yo nunca…” lo que fuera. Pero la maternidad aparece para hacernos pensar menos y actuar más. A veces de forma muy impulsiva, otras más meditadas, y vamos saliendo del paso como podemos. Superando cada día de una forma muy acorde con nuestros principios y otras veces avanzando con comportamientos desesperados e impropios de nosotros. Os pongo algunos ejemplos.

1. Cuando sea madre yo nunca dejaré de lado mis gustos en vacaciones. ¡No, qué va! ¡La primera en la frente! Nosotros éramos de viajar fuera de España siempre, en las llamadas “vacaciones grandes de verano”. Ya desde el embarazo, el papá de mi bichilla se opuso a salir al extranjero por si nos ocurría una desgracia médica que nos costara un ojo de la cara. Y aún para este año, sigue prefiriendo la tranquilidad de un hotel en Sitges con servicios para toda la familia, casi a la vera de casa, que vivir la emocionante experiencia de descubrir el lejano mundo con mi churumbelita en plena etapa enrabietada y dejando el carrito por primera vez. No hemos puesto un pie en el extranjero desde hace 3 años, así es que ahora entiendo lo mucho que gusta en este país el turismo nacional cuando se tienen hijos. Parece que dentro de las fronteras patrias nos encontramos más protegidos. Y como al final acabamos siempre en sitios de playa, playa y más playa, y eso no falta en España, frustrada de hallo de estar postergando tanto nuestras salidas al exterior.

2. Cuando sea madre yo nunca dejaré de ir a restaurantes los fines de semana. Esto ha cambiado mucho, y no por culpa de mi bichilla precisamente. Antes de su nacimiento tampoco daba el presupuesto para comida de estrella Michelín, pero con un bocadillo y unas patatas en un entorno diferente al del comedor de casa ¡éramos felices! Durante los primeros meses, cuando realmente podíamos haber aprovechado para airearnos más, porque la niña estaba completamente bajo control (cosa que no sabes hasta que empieza a gatear y caminar, ya no se queda pacíficamente en su carrito, y una comida de restaurante te parece una tortura innecesaria) era invierno, la veíamos muy pequeña para estar en restaurantes ruidosos, los locales del Pueblucho Infernal están diseñados de formas rarísimas y meter un carrito en uno de ellos es casi una odisea… Total, que nos quedábamos en casa cuando teníamos la oportunidad. Pero luego estaba el tema de las visitas familiares. Con una abuela el sábado, con la otra el domingo, y como te saltases un día ya empezaban los dramas de “no, a mí no me importa que no vengáis un fin de semana a comer…” pero sí importaba. Con lo cual, mi bichilla creció y ahora sí que no hay forma de que aguante largas comidas sentada a la mesa. Lo normal de la edad, vamos.

3. Cuando sea madre yo nunca me quejaré por tener que ir al parque. ¡Esta! ¡Ay, esta! Debo ser la peor madre del mundo por la poca afición que le tengo al parque. Entiendo que a mi bichilla le encante, con sus columpios, sus otros niños, sus areneros, sus metros para correr de forma segura y sin coches… Nunca pensé que en lugar de ser un espacio en el que mi mochuela disfrutase y yo también por verla feliz, me supondría tal estrés. Como aún es pequeña, debo perseguirla para cambiarla de columpio en columpio; vigilar que no se la lleven por delante los niños mayores; que no trepe por cuerdas de 2 metros de altura y una vez arriba amenace con soltar las manos y bajar de cabeza, en lugar de poco a poco usando cada peldaño; que se escape del recinto vallado en un despiste y se meta en la carretera; que coja juguetes ajenos e incomode a otras familias…

4. Cuando sea madre yo nunca llevaré a mi bichilla en el carrito hasta los 5 años (o más). Antes de parir, veía a niños en sillitas de paseo que me parecían gigantescos para seguir yendo en carrito de un lado a otro. Cada familia tendrá sus motivos (hablo siempre de niños sanos) pero ya me he dado cuenta de que lo que ocurre es que siempre vamos con prisas de un lado para otro. En el Pueblucho Infernal voy caminando a todas partes, porque el aparcamiento es imposible y de pago en casi todas las zonas. Pero un trayecto de 20 minutos para mí, puede ser de más de 1 hora con la niña. Ella está encantada de salir a correr, de esconderse tras cada columna del camino, de liarla en cada paso de cebra y cada semáforo por cogerla de la mano y no dejarla cruzar sola… Hace más de un mes que no hemos sacado nuestra sillita de paseo de casa, y sin embargo, no nos decidimos a guardarla definitivamente. Parece que nos dé tranquilidad saber que si hay una urgencia ahí estará bien montada y a la espera de ser utilizada. Creo que lo más probable es que acabe en el trastero en pocos días, pero también entiendo ahora a quienes no disponen de tiempo, o de paciencia, para adaptarse a esta forma que tienen los niños de caminar por la calle.

Y vosotros ¿en cuántas escenas de este tipo os habéis contradicho desde que estáis inmersos en la paternidad? ¿O tuvisteis mejor ojo y ya sabías las concesiones que deberíais hacer?

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18 Comentarios

  • Responder
    Cuestión de madres
    23 Mayo, 2016 at 07:20

    Muchas veces me he tragado mis palabras de lo que no iba a hacer y he hecho!!! jajajajaja. Sin ir más lejos mis hijos dormirían en sus camas y desde que nacieron practicamos el colecho!!!

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    La maternidad de Krika en Suiza
    23 Mayo, 2016 at 07:27

    Jajaja, con el último punto me siento totalmente identificada! Yo también veía niños grandes en el carricoche y pensaba lo mismo, pero a día de hoy me debería tragar mis palabros porque monstruitopequeño tiene 4 años cumplidos y no hace mucho que íbamos todavía con el carricoche, y es que prefiero el carricoche y llegar a tiempo a llegar tarde y de los nervios de estar todo el camino escuchando “estoy cansaaadddooo”. La madre que lo parió.

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    Peluydani
    23 Mayo, 2016 at 08:13

    Todo lo que has dicho más: yo nunca le daré la teta más de 6 meses ( ha estado 18 meses y ahora la usa de chupete), yo nunca la meteré en mi cama (20 meses de colecho) y así un largo etc

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    Cristina Madre Autónoma
    23 Mayo, 2016 at 08:21

    Con lo de la silla pensaba igual! Y ahora que, o es en silla, en brazos o en mochila, pues yo tiro del primero y el padre de lo tercero. Caminar, camina un rato pero luego se cansa y por el bien de mi espalda me tragaré mis palabras de antes de ser madre XD

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    Mami esto está chuli
    23 Mayo, 2016 at 08:58

    Jeje. Me encanta lo del parque, yo ahora estoy empezando a quejarme menos. Me he tragado muchassss y papichulo casi que mas jijiji

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    Una mamá muy feliz
    23 Mayo, 2016 at 09:26

    Jajajajaj coincido en todas!!! sobre todo en lo de viajar fuera de España, nuestros maridos deben ser gemelos en pensamientos…no vaya a ser que se les estropeen los niños!!! y bueno lo de la silleta, no he criticado yo nada a esos niños a los que le arrastraban los pies por delante…ainsssssss por suerte UNMF ya la ha dejado jajajajaj

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    Adela Emilia Gómez Ayala
    23 Mayo, 2016 at 10:06

    Los planes cambian muchas veces, sin haber niños. Ya si hay chiquitines, no es que cambian, es que a veces hasta se diluyen.

    Aunque sinceramente, yo que sin ser madre hago las veces, no se que era peor, sí ahora que tiene la edad del pavo o cuando estaba en el cochecito!!!!

    Pensándolo bien, era mejor antes!!!!!!!! Lo malo empieza ahora.

    Saludos

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    marigem
    23 Mayo, 2016 at 10:16

    Jajajaja, coincido en las vacaciones, aunque a partir de los 5 o 6 años ya se puede ver un poco de mundo o al menos nosotros empezamos a recuperar un poco el ritmo, y la silla, yo a la mayor la llevaba al cole andando y se quedaba mi madre en casa con el peque para que no lo despertara, pero cuando empezaron los dos por la mañana el pequeño iba en silla porque sino aún seguiríamos de camino,jejeje.
    Y lo del parque…yo soy de excursiones, de salidas a merenderos, playas…nada de eso me daba ni da pereza, pero en el parque me volvía loca, imagínate una niña de tres años y un niño de dos, uno en cada extremo del parque trepando a cosas peligrosas, ufffff. En cambio con 5 o 6 años iban con los amigos del cole y se controlaban mucho mejor aunque no podía ni sentarme, pero ya no era lo mismo.
    Yo lo que me he tenido que tragar es en tema comidas, siempre decía que nunca engañaría mis hijos para que comieran, que no andaría con cuentos y sino querían comer se quedarían sin nada hasta la siguiente comida. La mayor comía genial y no tuve que hacer nada raro, pero el otro…al final me inventé todo lo inventable, soborné, lo llevaba a todas partes a ver si se inspiraba…esas cosas hay que vivirlas.
    Muy feliz lunes.

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    Arusca
    23 Mayo, 2016 at 10:21

    Yo nunca les gritaré a los hijos… Y caí 🙁 Intento no hacerlo, pero muchas veces es más por desahogarme yo…
    A parte de eso, tampoco me gusta el parque, hasta que no son algo mayores es una tortura donde yo me dejaba la espalda. Además, como los míos se llevan poco tiempo, me costaba salir sola con los tres porque ¡siempre corrían en direcciones distintas!
    Y como por voluntad propia a los dos años dijeron que el carro ni verlo, también me tocaba estar todo el día persiguiéndoles por la calle. La parte buena es que al menos dejaron el carro libre para el hermano que venía detrás y jamás tuve que quitar a uno para poner al siguiente 🙂

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    Noelia Golosi
    23 Mayo, 2016 at 11:01

    Pues que sepas que Bruno hace tiempo que no utiliza el carrito, desde antes de los 4, pero lo tengo en el trastero “porsi”, y está a punto de cumplir los 5. La última vez que lo usamos fue para hacer una romería típica en las fiestas de Castellón, y menos mal, porque habríamos muerto de no haberlo llevado.
    Sobre el resto, nosotros sí hemos salido fuera de España con los niños desde pequeños (tampoco grandes viajes, no vayas a pensar) y sí vamos a restaurantes (tampoco Estrella Michelín). Lo del parque pues con Marcela me encantaba, pero con Bruno apenas lo hemos pisado jeje.

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    Mama Puñetera
    23 Mayo, 2016 at 12:09

    Yo no pensé demasiadas cosas antes de ser madre… Pero vamos te propongas lo que te propongas luego se te rompen los esquemas, así que es mejor no decir muchas cosas que luego te las comerás con patatas, jajajaja

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    nosoyunadramamama
    23 Mayo, 2016 at 13:08

    jajaja, nosotros también estamos en ese punto en que las cosas han cambiado pero no tanto… supongo que si solo tuviéramos al mayor, casi serían parecidas, jajaja.. es cierto que nos ha cambiado el concepto vacaciones pero seguimos viajando mucho, y cuando sólo existía Alfonso ni te cuento, ahora con tres da más perecilla, la verdad… pero es cierto que al extranjero no hemos vuelto desde que somos padres… No hemos dejado de ir a restaurantes; vamos, yo salí del hospital con rafa y gabriel y fue lo primero que hice, ir a comer a un restaurante con mis suegros, pero es cierto que antes salimaos a cenar todos los fines de semana y ahora vamos cada tres meses, jaja… vamos, que seguimos yendo de restaurantes pero a otras horas.. Yo sigo pensando que un niño de 5 es mayor para sillita, aunque Alfonso la pida alguna vez; supongo que, como un hermano le ha ido robando la silla al otro, pues claro, los he empezado a ver mayores al tener hermano pequeño… Yo reconozco que me ha cambiado mucho el tema tiempo, que voy corriendo a todos lados…pero por lo demás, tampoco me ha supuesto un cambio mega brutal..

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    Emma
    23 Mayo, 2016 at 13:32

    Yo me he tragado muchos “yo nuncas”, pero igual otros distintos a los tuyos.
    Nosotros sí seguimos viajando, y saliendo a comer! Porque como a cenar ya no podemos salir, porque se duermen temprano, pues es que si no no hacemos nada, ni vemos a los amigos ni hacemos nada de nada. Así es que solemos salir los findes a comer y todo el día por ahí. Lo único que buscamos sitios donde no molesten, o haya parque o sitio para correr cerca, o las sobremesas se hacen en sitios adecuados para ellas. Pero salir, salimos! Solo que a otras horas.

    Y viajar, siendo los dos de fuera…hemos cogido aviones y trenes desde recién nacidas. Al final ellos se acostumbran a lo que les das, y nos hemos vuelto unos viajeros expertos. Hasta he viajado yo sola con las fieras y al final no es para tanto.

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    Mamá puede
    23 Mayo, 2016 at 15:24

    Sobre las vacaciones hablaba yo en el blog la semana pasada precisamente… Totalmente distintas!
    Lo de salir a cenar también lo mencione hace unos meses y lo del parque yo lo odio con todas mis fuerzas!
    Vamos que igualitas.

    Lo de la silla la verdad que mira eso nunca me lo había planteado pero tampoco la usamos mucho, de hecho este finde hemos estado fuera y ni la hemos llevado

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    yderepentesomos3
    23 Mayo, 2016 at 16:40

    Pues en mi imaginación Morlita se iba a su habitación a los 4 meses que ya dormiría del tirón! Yo no dejaría de ir a hacer mis cervecitas con mis amigas (aunque fueran sin alcohol), iba a llevármela de conciertos (aun no hemos ido a ninguno), no le iba a dejar la tablet ni el móvil, yo no iba a mencionar la palabra cuidado!!, y por supuesto algo q no lo había pensado pero tampoco entraba en mis esquemas … lo de coger una mierda con la mano y meterla en un orinal jajajajaja y este fin de lo he hecho!

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    Primeriza en Apurow
    23 Mayo, 2016 at 17:30

    Viajar. Punto clave dónde los haya. Antes aprovechabamos cualquier puente de tres días para poner los pies fuera de España. Ahora nos limitamos al pueblo, donde estamos encantadamente desconectados del mundo. Espero poder viajar pronto, pero con dos niños (25 y 5 meses) se nos hace complicado…

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    Sara
    23 Mayo, 2016 at 22:36

    Yo no recuerdo negar nada antes de ser madre, al menos las típicas cosas, pero una de las pocas cosas que me duele es quedarme sin mis viajes…
    Aunque con un hijo lo hicimos y te animo a un viajecito por Europa (ahora tenemos tres).

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    La Hobbita
    27 Mayo, 2016 at 11:18

    Yo solo espero no tener que comerme la frase del parque…. No digo más!

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