Lactancia

Mi lactancia (XX). El objeto de apego es mi teta

lactancia objeto de apego es mi teta

A estas alturas de nuestra lactancia, más de 2 años y medio después de haberla iniciado con mi sufrimiento, mis reniegos y mis demás dramas, escucho frecuentemente todas las teorías de la sabiduría popular acerca de que mi leche ya no alimenta, que lo que esta niña tiene es vicio, que va a ser la única lactante cuando empiece el colegio en septiembre, que va a llegar al día de su boda enganchada a la teta, que así no me deja vivir, ni dormir… No entraré a desmentir cada una de estas afirmaciones y lo resumiré todo diciendo que no es la cosa para tanto, pero lo que sí es cierto es que a estas alturas de nuestra lactancia prolongada, me queda clarísimo que para mi churumbelita el mayor objeto de apego es mi teta. A la vejez maternal, entiendo por qué nunca ha querido chupetes, ni biberones, ni mordedores, ni doudous, ni se ha encariñado especialmente con algún muñeco. Tampoco es que sea una niña adosada a mi persona, yo diría más bien poco besucona y un tanto arisca, vamos que si te da un besito a traición te llevas la sorpresa del día. Con lo cual, no la veo emocionalmente dependiente de mí, puede vivir perfectamente sin mi presencia y si me voy de casa sin ella es la primera que viene a despedirme a la puerta, para cerrarla personalmente y asegurarse de que la dejo con la abuela y que no vuelvo a entrar. Al ser un bebé grande, o una niña pequeña, esta fase en la que su objeto de apego es mi teta tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

1. Si estoy presente, no se calma con nada más. Si tiene hambre, sed, se ha enfadado, busca contacto humano, quiere dormir, se ha hecho daño y todas las demás posibilidades que se puedan presentar en su vida cotidiana y yo estoy a la vista, le van a dar igual las tácticas del resto del mundo para tratar de consolarla. Con un chupetón de teta todo queda olvidado. Esto me da como madre un gran poder (el de amansar a la fiera) que conlleva una gran responsabilidad, porque no puedo delegar nunca, jamás en la vida, en otra persona para que me ayude en estas situaciones. Podemos hacer un intento (y de hecho, solemos hacerlos) pero al final será perder el tiempo, alargar la situación incómoda, los gritos o los llantos para acabar teniendo que sacar igualmente la teta.

2. Coger el sueño es muy fácil. Tanto a la hora de irse a dormir la siesta, por la noche o si hay algún despertar nocturno. Se deja la teta libre al alcance de la niña y el resto se soluciona solo. Lógicamente, por tal de que mi bichilla acepte dormirse de vez en cuando con otras personas, hacemos prácticas con canciones y cuentos de su papá (de vez en cuando logra dormirla él solo, sin teta, aunque en más tiempo) pero lo más práctico y rápido es la teta.

3. Momentos de relax. El objeto de apego es mi teta y claro, con lo movida que es mi mochuela, los únicos momentos en los que parece que se narcotiza y baja un poco la actividad es si en la tele ponen algo de su interés (no suele pasar casi nunca) y si puede ponerse a sobar la teta y a explicar sus cosas y sus cuentos. Como no calla, le encanta argumentar pensamientos, inventarse cuentos, resumir lo que ha hecho durante el día, que nos sentemos con ella (en el sofá, no vale en la silla, ni cerca del móvil, ni del ordenador, porque intuye que no le estamos prestando toda la atención que se merece) y charlar a su ritmo entre chupito y chupito de teta.

4. La sed. Mi bichilla suele beber bastante agua, y ni siquiera tengo que ir ofreciéndole porque se la dejo a mano y se autogestiona sola. Sin embargo, hay ocasiones en las que primero debe tomar un poco de teta y luego hartarse de agua. Este mecanismo no acabo de comprenderlo, porque apenas lanza un chupetón al aire, que ni para sacar algo parece que le sirva, y luego se bebe todo el agua que quiere y más. Pero si le das antes el agua no la acepta. Una cosa… En fin, que como en tantos otros aspectos de esta niña, o las cosas se hacen en el orden que ella establece o ya podemos prepararnos para una de sus rabietas infernales.

Reconozco que aunque la mayor parte del tiempo pienso que la lactancia me facilita la vida, también veo algunas situaciones en las que no comprendo que beneficio puede sacar mi bichilla de ella. Más allá de saber que su objeto de apego es mi teta, y que si fuera fan del chupete o de los juguetes de consuelo me libraría de algunas de estas situaciones que a veces son una mijita exasperantes, creo que no sería de esas madres que viven el destete como un trauma. No estoy por la labor de destetarla voluntariamente, pero a veces fantaseo con la posibilidad de verme con las tetas libres ¡y ay, qué descanso! Aunque luego empiezo a cavilar acerca de cómo la dormiría y calmaría entonces ¡y vuelvo a estar feliz con la lactancia!

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8 Comentarios

  • Responder
    Emma
    13 Julio, 2016 at 09:02

    Yo hace ya tiempo que no doy teta, pero no te creas que la situación es muy distinta. Ellas siempre han tenido el apego conmigo, pero no en concreto de la teta, porque las dos solo querían pecho si tenían hambre, no como consuelo ni para dormir. A ver, si coincidía que tenían sueño y hambre, pues se dormían a la teta, pero si estaban saciadas, no se enganchaban para dormir solo, vamos.

    Pero en cualquier caso, si estoy yo, ellas solo se consuelan conmigo. Si no estoy, no hay problema, pero si estoy, no les vale nadie más si les pasa algo, o han tenido un disgust o un golpe. Y además las mías son peores, ahora lo llevan mejor, pero no me despiden alegremente cuando me voy, vamos.

    Así es que yo creo que hay cosas que aunque destetes, siguen igual, si tú eres “su persona”.

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    str
    13 Julio, 2016 at 13:03

    Mi niño tiene un año doy el pecho y asi seguiremos de momento y respeto mucho la lactancia prolongada y por tanto nada de que tu leche es agua etc pero despues de leerte me gustaria hacerte meditar en algo que si que creo que puede ser un problema

    no crees que mantienes la lactancia porque es beneficiosa para ti?Es una manera de dormirla facil, de que se calme facil, de que este mas tranquila….te ayuda mucho. Pero creo que habria que tener cuidado con que no sea una dependencia…la niña tiene que tener otros recursos emocionales para dormir, superar la frustración etc sobretodo de cara al inicio del colegio donde tu no estaras.
    Si tu decides seguir dandole darle teta perfecto….pero si eso no deja que ella evolucione en lo que hemos cometado quizas me planteria no solo seguir dandole solo por mi comodidad.Puedes observar como van las cosas en el cole y en base a eso decidir

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    Rocio Gomez Vilariño
    13 Julio, 2016 at 16:12

    He leído el artículo y me siento identificada, mi peque tiene 13 meses y ahí seguimos con la teta más bien de desayuno- merienda que es cuando estamos juntas pero también toma artificial y come de todo para su edad. Va a la guarde desde los 3 meses y ahora el seguir con la teta ya se me empieza a hacer pesado, pero tengo claro q en esta relación quien marca el ritmo es ella y mientras quiera por mucho q haya momentos de saturación voy a seguir ahí. Así que tú tranquila que el colé no va a cambiar nada, llegará el dia q ella decida qué ya no más y será xq lo ha decidido ella o su mamá y no los opinadores oficiales

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    nosoyunadramamama
    13 Julio, 2016 at 16:40

    a ver, las mismas situaciones las gestionas igual sin teta, es decir, abrazar, besar en la pupa si se han caído, brazos o un peluche (depende del niño) si tienen sueño. gabriel, por ejmplo, no deja que nadie le ´de el bibe, ni su padre!!!jajajaja… no cambia mucho la cosa salvo que te libras de sacar la teta, que mira, en verano aún, pero en invierno como que no apetece y a mí me resultó siempre incomodísimo… Es la pega q le veo a la lactancia prolongada, que la mayoría de veces requieren de teta para mil cosas que no son hambre, que es para lo único que yo me sacaría la teta, jajaja… pero vamos, ya sé yo qu el destete no te va suponer un problema!

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    Marisol
    13 Julio, 2016 at 17:19

    Leeros me da un pequeño respiro, Emma tiene 11 meses y casi casi su alimento es la teta. Yo ya no se que hacer con ella, cuando empezamos con la papilla primero de frutas y luego verduras, las primeras fueron alucinantes se comía todo, eso si de postre siempre teta, pero ya hace un par de meses a la segunda o tercera cucharada se cierra en banda y no hay manera, cierra la boca y parece que se ha puesto pegamento. Me dicen que lo que tiene es vicio, pero ¿qué hago? intento no darle la teta después de las comidas por eso de que dicen que sabe que si no come tiene el postre, pero le da lo mismo, es capaz de estar sin comer.
    Mi preocupación es que en septiembre empieza en la guardería y aunque me dicen que no me preocupe que allí comerá de todo, en el fondo tengo pánico que no sea así.

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    Mamá arcoíris
    14 Julio, 2016 at 11:57

    Te entiendo bastante. Yo va ha hacer un año que doy el pecho y lo de dormirla la verdad es que es un gozo pero hay veces que me gustaría “liberarme un poco”. No tengo intención de destetarla en un futuro próximo pero si que empiezo a oir ya comentarios al respecto.

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    la Hobbita
    14 Julio, 2016 at 14:17

    No se yo como me veré en 2 años pero de momento estoy muy contenta con nuestra lactancia. Claro que ahora mismo la uso para todo, jiji, pero reconozco que en mi caso no siempre es infalible y que falla muchas veces (ayer nos dieron las 2 am y la teta más que dormirla, la hiperactivaba!!)

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    Esther
    21 Julio, 2016 at 12:45

    Para mi, todo lo que sea una dependencia para el niño, más allá de la dependencia de sus padres y su cariño en general, es un problema. Me da igual que sea teta, bibe, chupete, muñeco, manta o lo que sea. Yo soy de lactancia prolongada, pero solo para comer, no les he dado pecho porque se caigan, lloren o tengan sueño. Y mis hijos solo han pedido pecho por hambre, en consecuencia. Si se caían o se caen, o se cabrean o lo que sea, besos, abrazos o cualquier otra cosa.

    Pero oye, esto es algo muy personal, y entiendo que si hay algo que te soluciona la papeleta muy fácil y para todo lo que le pase, es difícil no caer en eso. Pero lo que sí que veo es que igual no les hacemos ningún favor creandoles dependencias, sobre todo posiblemente ya con niños más mayores que hablan, entienden, y razonan.

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