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El Teide con niños y embarazadas

teide desde cañada blanca

Siguiendo con la serie de posts sobre nuestras vacaciones de verano en Tenerife, tras la experiencia en el Hotel Olé Tropical, os resumiré una de las pocas visitas que hicimos para no decir que nos pasamos la semana sólo disfrutando panza arriba de las playas de la isla y de la piscina del hotel. Ir a Tenerife y volver sin haber visitado El Teide, creo que hubiera sido imperdonable, pese a que para nosotros no resultó una excursión fácil, ni mucho menos pudimos recorrer a conciencia todos los rincones de este parque natural. En la web de los parques nacionales de España, encontraréis toda la información necesaria para organizar vuestra visita al Teide, saber de antemano qué queréis visitar y también para qué necesitáis solicitar un permiso especial o cumplir ciertos requisitos. Por ejemplo, la cima del cráter del volcán es una zona con visitas muy restringidas (creo que sólo podían acceder poco más de 30 personas al día) por lo que incluso mirando la web para solicitar el permiso con 2 meses de antelación, ya no quedaban plazas. Es un permiso gratuito, pero sin él aventuraros a asomaros al cráter es ilegal. Por eso, mi experiencia se basará en como ha sido la visita al Teide con niños y embarazadas.

roques de garcía teide acceso

1. Acceso. Alquilamos un coche para toda la semana en Tenerife, porque las dos excursiones que teníamos pensado hacer (la visita al Teide y al Loro Parque) junto con los trayecto de ida y vuelta entre el hotel y el aeropuerto, contratados en un autobús junto a otros turistas nos saldría bastante más caro que poder disponer de nuestro coche para movernos según nuestras necesidades y horarios por toda la isla. Las carreteras de Tenerife… en fin, saliendo de la autopista que la recorre de norte a sur para mí todo eran catástrofes. Entiendo que para subir al Teide con sus 4.000 metros de desnivel demasiado bien están las carreteras para poder lograra semejante proeza, pero a mí los mareos entre curva y curva no me los quitó nadie. Eso sí, es impresionante como alcanzada una cierta altura, a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, de pronto la carretera se vuelve recta y plana, sin precipicios a los lados y sin vistas de la costa. Aquí mejoró mucho la cosa. Si en coche ya me gustó poco la subida, en autobús creo que hubiera muerto en el intento.

2. Planificar con antelación. El Teide es un parque natural protegido y kilométrico. Curiosamente, no hace tanta calor como uno creería, y eso que lo visitamos a finales de agosto. A 2.000 metros ya pasamos fresco y hubiéramos agradecido algo de manga larga. Hay cantidad de rutas para hacer senderismo y visitar las Cañadas del Teide, acceder con funicular y recorrer los diferentes territorios, pero son larguísimas e inabarcables con niños pequeños. Nosotros decidimos vitar la zona de la Cañada blanca y los Roques de García. Desde allí se vislumbraba un poco más adelante la subida al pico del volcán mediante el funicular. Pero entre la hora dedicada al ascenso, la hora dedicada al descenso, una hora en ver esa zona, junto al Parador Nacional del Teide, descansar un poco con la niña, quitarme el mareo, etc. decidimos recrearnos con lo que teníamos a mano y descartar la visita de otros parajes de El Teide.

senderismo roques de garcía teide

3. Limitaciones para niños y embarazadas. La subida a la cima del Teide está desaconsejada para niños menores de 3 años, como la mía, para embarazadas, como yo, y para personas mayores o con problemas cardíacos o respiratorias. ¡Yujuuuu! Esto no lo sabíamos cuando compramos los billetes de avión y elegimos hotel en Tenerife, pero una vez allí, decidimos amoldarnos y visitar al menos un poco del parque. Muy poco. Si vosotros o vuestros hijos os mareáis en coche, las curvas de la subida no os lo pondrán fácil. Al uso del funicular y al ascenso a más altura también lo descartamos. Por lo visto, el funicular va demasiado deprisa, pasando de estar a 2.000 metros de altitud a casi 4.000 en la cima, en muy poco periodo de tiempo, lo que puede ocasionar mareos y desmayos en los peques y las embarazadas. Además, dicen que en la inmediaciones del cráter, el olor a azufre es bastante persistente, y hay gente poco tolerante a este aroma, que se descompone rápidamente. Sinceramente, pagar el precio del funicular (27 euros por adulto la subida y la bajada, y 13,50 euros para niños a partir de 3 años), para llevarnos un disgusto en la cima conmigo o con la niña, no entraba en nuestros planes vacacionales, por lo que decidimos no ascender más allá. Quizás otras familias con mejor forma física hubieran desafiado estas recomendaciones y no les habría pasado nada.

Lo cierto es que la visita a El Teide nos pareció algo caótica, porque no hay una ruta fija de inicio a fin, puedes ir completamente a tu aire, sobre todo si vas en coche y paráis en los puntos que más os interesen. Pero en resumen, es un paseo en coche, o andando, con paradas en los miradores habilitados a lo largo del parque para contemplar ese paisaje que parece de otro planeta. Paseos entre piedras, roca, vegetación escasa y algo de fauna. A pleno sol, con un ambiente en el que por la diferencia de altitud a veces cuesta hasta respirar, pero una experiencia que merece ser vivida aunque sólo sea durante unos pocos minutos. ¿Habéis visitado Tenerife y El Teide con niños? Seguro que podéis recomendar más puntos para ver o incluso alguna actividad especial para familias, pero nosotros improvisamos la ruta sobre la marcha y creo que nos quedó bastante pobretona la excursión.




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