Primer trimestre de embarazo

Ecografía de 6 semanas y 6 días. ¡Qué poquita empatía, oigan!

Ecografía de 6 semanas y 6 días

Aquí se acabaron los miedos de este segundo embarazo. Pronto ¿no? La verdad es que cuando encargamos a mi bichilla, la primera ecografía la hicimos entre la semana 7 y la 8, porque yo no tenía ningún síntoma, porque el futuro papá no se creía lo del positivo, y como primerizos, pensamos que a lo mejor estábamos siendo engañados por mi naturaleza. Pero no. Es que los embarazos asintomáticos existen, aunque para salir de dudas acudimos a una clínica privada para que nos mostraran a mi churumbelita por primera vez y sentarnos a descansar. A raíz del sangrado de implantación de este segundo embarazo, la ecografía de 6 semanas y 6 días fue la segunda que me hicieron. En la primera, en urgencias, aún no estaba ni de 4 semanas y nadie veía en mis interiores que se estuviese gestando bebé alguno. Así es que me programaron esta 15 días después, para asegurarse de que el embarazo sí se estaba desarrollando con normalidad y revisar que el sangrado hubiera finalizado. Al ser una ecografía de control, me dio la sensación de que la ginecóloga tenía bastante desinterés por mi caso. Entiendo que si el diagnóstico del hospital era el del mini sangrado ella estaría pensando en sus cosas, y quizás encabronada porque regalaba su tiempo y una eco de la Seguridad Social pagada por todos, de la forma más tonta. Pero yo me limité a hacer lo que me mandaron tras mi susto, y claro, la visita fue cuanto menos un pelín tensa.

1. El personal en mi ecografía de 6 semanas y 6 días. Pues eran 3 señoras poco amables: la ginecóloga, la ginecóloga en prácticas y la técnico que introducía los datos en el ordenador. La camilla para la observación estaba vuelta de cara a la pared, por lo que yo no podía ver ni la pantalla con la imagen de la ecografía, ni a mi marido, al que castigaron en una silla en la puerta. Me hicieron desnudarme de cintura para abajo y ni me facilitaron un trapo para que me cubriera las vergüenzas, que no es que yo tenga muchas, pero vamos, de haberlas tenido se hubieran quedado igualmente al descubierto. Ni una palabra amable, ni tranquilizadora, todas a lo suyo y lo mismo hubieran estado mirando un útero humano que hurgando en el abono de un geranio. ¡Cuánto tacto!

2. Cuéntame lo que quieras que yo no te escucho. La ginecóloga jefe me dijo que le fuera explicando por qué estaba allí, mientras la que estaba en prácticas iba dirigiendo el ecógrafo y sacando imágenes del embrión, que efectivamente existía y estaba en su sitio, en algún lugar de esa pantalla que ninguno de sus padres podíamos ver. El resumen de la historia era que había manchado un poco 2 semanas antes y que en el hospital me habían hecho acudir de nuevo ese día para saber que todo iba bien. Pero como yo soy muy de contarlo todo con pelos y señales, empecé a detallarle los días que había estado manchado, cuándo acabó todo, la cantidad de lo que manchaba, cómo me sentía yo… A lo que ella decía, sí, sí, sí mientras hablaba con la del ordenador de sus cosas. De lo que deduzco que no me escuchó nada, o casi nada, porque…

ecografía 6 semanas

3. Tú di lo que quieras que a todo te diré que no. Esta parte llegó cuando le dije que debido a mi menstruación irregular por la lactancia prolongada con la que seguía, estaba casi convencida de que mi embarazo no podía haberse producido en las fechas que resultarían lógicas si mis ciclos fueran normales, y que me deberían faltar casi 3 semanas de preñez respecto a la fecha del primer día de la última regla. Vamos, que en esa eco en la que supuestamente debería estar de entre 9-10 semanas de embarazo, yo apostaba porque estaría de unas 6… y aunque ella a todo me decía que no, efectivamente, acabó poniendo en el informe que por lo observado durante la exploración al embrión le íbamos a poner una fecha de ecografía de 6 semanas y 6 días. Lo que lógicamente conllevaba un retraso en la programación de la ecografía de las 12 semanas y del resto de controles de la gestación de ahí en adelante. Oye, mira que son cerradas de mente, pero con una bichilla que por esas fechas aún no dormía del tirón, una mudanza recién hecha y el cansancio propio del trabajo, además de ser un embarazo planeado y buscado en el que había anotado cada momento de juntera sexual en una de esas aplicaciones del embarazo para el móvil, a fin de hacer mis propias cuentas ¿por qué nos tratarán como a locas desinformadas? En fin…

Total, que al final la visita se saldó con un embarazo que va correctamente, sin ninguna anomalía para la etapa actual, y con una nueva arremetida en los bajos con el ecógrafo, porque a la ginecóloga en prácticas se le había olvidado imprimirnos unas fotitos del nuevo churumbel. Que no digo yo que no hagan ilusión, pero que las hubiera cambiado con los ojos cerrados por una mijita más de cariño durante la consulta. ¿Os habéis sentido un estorbo por tener que acudir a una ecografía que no estaba dentro de la programación estándar?

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9 Comentarios

  • Responder
    La maternidad de Krika en Suiza
    3 Octubre, 2016 at 07:12

    Desde luego que poca empatía que tienen muchos “profesionales”. Aquí todavía no me he encontrado a nadie así pero en España sí, nunca olvidaré a la què me hizo la primera eco de los monstruitos, y no con cariño precisamente. Que se queden en su casa y dejen trabajar a mucha gente que sí quiere hacerlo leñe!

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    Una mamá muy feliz
    3 Octubre, 2016 at 09:22

    Estos es que son la repera, de verdad!!! a mí es que como siempre me han tratado tan mal aunque mi caso era de peso…

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    Aprendemos con mamá
    3 Octubre, 2016 at 10:05

    Yo siempre voy al privado, el público no es para mí, no me gusta mucho el ambiente de la SS de mi barrio.

    Me alegro de que el embarazo avance!!

    Un abrazo

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    Emm
    3 Octubre, 2016 at 13:09

    ¿Apuntabas cada kiki y sabías que estabas embarazada antes de la falta? ¡¡Madre mía, qué organizada!!!! jajajaja.
    Igualito que yo…jajajaja. Soy lo contrario a tí en estos temas.

    Me alegro de que todo vaya genial.

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    Padres primerizos
    3 Octubre, 2016 at 13:50

    En alguna de las visitas que hice en el aborto me sentí poco apoyada, más que nada por la forma de tratarme. Y en el embarazo de mi pequeño recuerdo una visita a urgencias por contracciones en la que me hicieron sentirme como una cría que se quejaba por nada, recuerdo que deseé que no me tocara esa matrona el día del parto, porque fue absolutamente desagradable conmigo, diciéndome que estaba muy nerviosa y que eso era todo lo que tenía: iba a urgencias por contracciones estando en reposo porque por las contracciones se me había acortado el cuello del útero, pero ella prefirió tratarme mal. Hasta que salieron contracciones en el monitor y además salió también infección de orina en el análisis. Igualmente, me trató muy muy mal, se ve que esperaba tener una noche tranquila y yo se la fastidié.

    Por cierto, me alegra que todo vaya bien! Felicidades! :*

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    lamamafaelquepot
    3 Octubre, 2016 at 14:55

    a mi me parece sorprendente que traten así a la gente. En mi caso yo lo llevé por privado y la gente que me atendió todas las veces son de lo más cariñosas, así que flipo que traten de esta manera a una mujer que además puede tener un montón de dudas y te hagan sentir como si estuvieras loca.
    Vamos que si vas a tratar con gente siempre sale más a cuenta ser amable y entiendo que todos podemos tener un mal día.
    Me alegro que todo vaya bien.

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    Patricia Demedice
    3 Octubre, 2016 at 19:38

    Pues sii! totalmente identificada! llegas ahi con toda la ilusion del mundo, y practicamente es como se estorbaras, o estuvieras interrumpiendo algo, siempre con caras largas …como decia mi marido mal f. ( ya se imaginaran) por eso fui a una y no mas, cogia y las hacia por privado, porque me sentia mas a gusto contenida y en esos momentos me lo podia permitir. Pero es un cambio abismal!
    Enhorabuena por la nueva incorporacion! animo! un beso

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    Carmen Muñoz Ureba
    4 Octubre, 2016 at 10:56

    La primera eco de mi embarazo (y la primera de mi vida!) fue tras acudir a urgencias de 5+6, con fiebre altísima y el peor cuerpo del mundo, solo para ser tratada como una histérica en potencia. Lo mejor de todo? No conseguimos ver que hubiera embrión y la única explicación al respecto fue que “podía ser normal… O no serlo”. No tuvo ni la consideración de programarme otra eco como a ti, así que tuve que esperar seis semanas, SEIS!, hasta que en la eco de las doce pude ver a mi cigoto gigante y preciosa, perfectamente formada y en su sitio. Una pesadilla que intento olvidar, pero dudo mucho que lo consiga nunca. Ojalá pudiera encontrarme de nuevo con aquella tocologa y darle las gracias por toda la angustia gratuita que me hizo pasar.

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    Mónica Rey
    6 Octubre, 2016 at 17:22

    Es una pena que haya gente tan poco sensible por el mundo adelante, o quizás que no tengan presente que, aunque para ti pueda ser un trabajo rutinario para el paciente es un momento crucial. Y con respecto a los comentarios quiero decir que no creo que el buen o mal trato y desde luego la calidad dependan de que la sanidad sea pública o privada. Yo seguí mi embarazo por la pública (por convicción) y siempre me trataron con muchísimo respeto y cariño. Sin embargo, por algún que otro susto y dudas acudí a la privada y tengo que decir que hubo de todo, e incluso en algún caso me sentí estafada. A nivel médico defiendo la sanidad pública a tope.

    Por cierto, muy chulo tu blog.

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