Embarazo semana a semana

Síntomas de la semana 5, 6 y 7 del embarazo

semana 5 del embarazo

Esta vez os voy a resumir mi experiencia con los síntomas de la semana 5 6 y 7 del embarazo, así, todos de golpe y para mataros de la impresión. ¡Qué va! De momento, este segundo embarazo se muestra tan asintomático como el primero que tuve, por lo que ya no me atemorizarán con eso de que dos embarazos en una misma mujer pueden ser radicalmente diferentes y que tu experiencia previa no te sirva de nada para afrontar la gestación de cara a la bimaternidad. No sé cómo se desarrollará el resto de mi preñez de aquí al día del parto, pero por ahora, no puedo quejarme de mi estado. Vamos allá con mis mini síntomas.

1. Semana 5 del embarazo.

– Menos necesidad de orinar de día y de noche. Durante el primer embarazo me sorprendió el hecho de que necesitase levantarme a orinar con más frecuencia durante las primeras semanas que cuando ya tenía un bombo más que evidente y que debía presionar mucho más mi vejiga por todas partes. Sin embargo, será por el calor y la evaporación de líquidos a través de la transpiración, que durante esta preñez estoy batiendo récords de pocas visitas al baño. Y me hidrato a conciencia, porque sed sí que tengo, pero no sé a dónde va a parar lo que ingiero.

– Llegó el sueño temprano. Para empezar, siento una necesidad tremenda de echar la siesta, pero con mi bichilla por casa es misión imposible, así es que enseguida descarté mi plan de relax veraniego. Esto hace que a las 6 de la tarde ya empiece a ponerme de mala leche, que a las 9 de la noche prefiera acostarme que cenar, pero que al no ser posible, me arrastre por las sillas y el sofá hasta que la niña se duerme y yo puedo irme derechita a mi cama.

– Continúa el manchado. Durante la semana 5 del embarazo continuó el flujo algo sanguinolento del sangrado de implantación. Fue poca cosa, pero nos preocupamos como si se tratara la mayor tragedia de nuestras vidas. Por suerte, se mantuvo muy poco abundante y desapareció en la siguiente semana, aunque me valió una visita a urgencias durante la semana 4 del embarazo y una nueva ecografía de control durante la semana 6.

2. Síntomas de la semana 6 del embarazo.

– Mucha frecuencia al orinar. Durante esta semana empecé a convertirme en una embarazada meona y estándar. De día y también un par de veces de noche. Los despertares a causa de la orina son mortales para mí, porque mi bichilla tiene un oído de lo más desarrollado para sentir mis pasos sobre el parquet y salir de su cama para invadir la mía. Esto me hizo aguantarme las ganas, arriesgando el bienestar de mi suelo pélvico, hasta el último momento posible. Antes reventar por el pis que tener que colechar en julio desde primera hora de la madrugada.

– Dolor en los pezones. Sobre todo durante la lactancia. Tengo una sensibilidad extrema en los pezones que no recuerdo que fuese tan dolorosa durante el primer embarazo. Me molesta el roce del sujetador y hasta el del pijama. Por lo que cuando mi bichilla demanda su teta ¡veo las estrellas! Creo que esto ha influido en mi agitación del amamantamiento, pero por suerte, aunque el dolor me ha durado muchas semanas, se ha vuelto más llevadero con el tiempo.

– Fin del sangrado de implantación. De la noche a la mañana, esa miseria de sangrado de implantación que nos había mantenido en vilo durante 2 semanas, desapareció para siempre y la calma volvió a esta nueva preñez. Justo coincidió con la semana 6 del embarazo, momento en el que me habían programado una ecografía especial de control tras mi visita a urgencias. Allí me confirmaron que todo se veía normal y que efectivamente, estaba embarazada de 6 semanas y 6 días y no casi de 9 como decía mi matrona.

– Mucho sueño de día e insomnio de noche. He vivido en un mundo al revés que no se ha adaptado para nada a mis circunstancias personales. De día me voy cayendo de sueño y de noche me desvelo exactamente entre las 4 y las 6 de la mañana. Y así durante toda la semana 6 del embarazo.

– Estreñimiento de 4 días pero después explosión y consistencia normal. Ea, pues resumido queda. Que ya sé que estas cuestiones son muy escatológicas pero si os contara los cientos de visitas que recibe este blog buscando información acerca del estreñimiento y las diarreas en relación al embarazo ¡entenderíais por qué lo detallo! Yo soy como las del anuncio ese de cereales que funcionan como un reloj para estas cuestiones, pero el embarazo me trastoca algo. Nada grave, pero en cuanto disminuye mi frecuencia de ir al baño, ya sé que se avecinará un episodio nada agradable de exceso caquil.

3. Síntomas de la semana 7 del embarazo.

– Ansiedad por lo dulce. Estaba a dieta cuando me quedé embarazada, y llevaba casi 3 meses con ciertas privaciones respecto a las cosas dulces, muy grasas, etc. Con la llegada de la preñez ¡todo se ha ido al traste! Soy incapaz de resistirme a lo dulce y, aunque no como todo el que me gustaría, durante la semana 7 del embarazo no pude evitar atacar una bandeja de napolitanas de chocolate antes de llegar a pagar a la caja del supermercado. Y también me ha pasado con las galletas, y los helados… Esto tengo que dominarlo o acabaré la preñez rodando como una bola.

– Hartazgo rápido. ¡Una cosa buena! Y es que por mucha hambre que tenga o por muchos atracones que me quiera dar, con 2 bocados me quedo a punto de estallar y se me quitan las ganas de seguir engullendo. Una suerte para mi tipo de vaca-burra, porque a punto de llegar al segundo mes de preñez ya he perdido 4,5 kilos y sin un vómito, oye.

– Cansancio. De verdad que durante mi primer embarazo no recuerdo este agotamiento constante ni de lejos. Definitivamente creo que la mayor diferencia entre la primera preñez y las siguientes es que ya convives con un bichillo que lo revoluciona todo en casa, y claro, tu nivel de actividad se multiplica hasta el infinito.

– Ni náuseas ni vómitos pero algo raro en el estómago. Como si tuviera hambre y estuviera empachada, todo a la vez. Creo que todo esto influye en que tenga la sensación de que me pasa algo en el estómago, que estoy saturada y no sienta mucho apetito.

– Dolor en la lactancia. Los pezones siguen hipersensibles y dar el pecho se está convirtiendo en una tarea poco agradable. No sé si mi churumbelita notará algo, pero lo cierto es que ahora sólo demanda la teta para dormir de noche y si se desvela de madrugada. El resto del día no se acuerda de ella, lo que me ayuda a hacer más llevadero este trastorno.

Y hasta aquí mi resumen de los síntomas de las primeras semanas del embarazo. El mes que viene seguiré con las demás. ¿Recordáis si las primeras semanas de vuestros embarazos fueron similares o muy diferentes entre sí?

Esto te puede interesar

3 Comentarios

  • Responder
    La Hobbita
    7 Octubre, 2016 at 09:22

    Yo recuerdo el sueño mortal y la piedra pomez esa del estómago. En el primero, migrañas y en el segundo, cero dolores pero si sangrado hasta la semana 9.

  • Responder
    Mamá arcoíris
    8 Octubre, 2016 at 22:26

    Uff yo aún recuerdo las nauseas del embarazo. Estuve hasta las 20 y pico semanas vomitando cada noche y solo de pensarlo, me da una pereza…

    Lo del cansancio y somnolencia no lo noté en ninguno de los dos embarazos (en eso tuve suerte).

  • Responder
    Maral Maternal
    11 Octubre, 2016 at 10:34

    Hola Lucía,
    Yo en mi embarazo empecé a notar algo alrededor de la semana 7; hasta entonces sólo tuve una ingurgitación mamaria el día de la boda de un amigo que parecía que me había puesto un sujetador para subirme las tetas, entre eso y que ya las tengo grandes…pues llevaba el super escotazo, jajajajaja. Por lo demás nada, hasta que de repente un día, empecé a tener ascos a todas horas, no aguantaba ningún tipo de olor, quería vomitar, y al contrario que a tí se me cerró el estómago…no me entraba nada!! Ahora eso sí, al pasar el primer trimestre vino el apetito y fue cuando lo pasé realmente mal porque me diagnosticaron la diabetes gestacional y cuando tenía hambre y quería comer de todo, no podía. Pero bueno, la verdad es que luego todo merece la pena.
    Un abrazo

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!