Segundo trimestre de embarazo

Ecografía de 12 semanas. ¡Al fin!

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Con tanto desajuste menstrual, ecografías previas y cambios de la fecha probable de concepción y de parto, esta vez mi ecografía de las 12 semanas acabaron haciéndome justo cuando cumplía la semana número 13 de gestación, el viernes 19 de agosto. No pasa nada, porque aunque todos la conocemos como ecografía de 12 semanas, lo ideal es realizarla en algún momento entre la semana 11 y la 14. A estas alturas ya me encontraba de lo más tranquila tras el susto del sangrado de implantación, sobre todo porque mi bichilla estaba inmersa en su recién descubierta fase de matona de barrio y no me dejaba ni un segundo para pensar en mí, en mi preñez, en la futura criatura o en que algo no pudiera ir bien. Respecto a mi recuerdo de la famosa ecografía de 12 semanas durante mi primer embarazo, esta prueba ha tenido muchas similitudes con la vez anterior pero una enorme diferencia.

1. Ecografía abdominal. ¡Y no transvaginal como hace 3 años! Sinceramente, esto me pilló por sorpresa, porque estaba convencida de que en esta primera etapa del embarazo todas estas pruebas eran transvaginales, y más en mujeres entradas en carnes, kilos y grasas como yo, en cuyos cuerpos las ondas de los ecógrafos encuentran más dificultades. Pero la ginecóloga dijo que eso eran costumbres y preferencias de cada médico y que ella prefería hacerlas abdominales siempre que fuera posible. Eso sí ¡fue la ecografía más tortuosa de mi vida! Empujones a lo bruto y hasta cardenales me hizo en la parte inferior del vientre de tanto presionar a lo burro el ecógrafo contra mi cuerpo. Vamos, que le llegué a decir que a mí no me daba vergüenza que me la hiciera a través de los interiores, más que nada para librarme de la paliza que me estaba dando, pero ella no cedió. Por cierto, que a estas alturas del embarazo, el bebé está situado prácticamente donde se inicia el crecimiento del vello púbico, cuando yo me lo imaginaba más a la altura del ombligo ya. En parte me tranquiliza, porque cuando los juegos de mi bichilla me hacen receptora de patadas a traición, ya puedo saber que por ahora no va a alcanzar al futuro hermano.

2. Estado de la criatura. Por suerte, el nuevo mini ser tenía una movilidad normal, con pies y manos que danzaban sin parar, un corazoncito que latía, y un cuerpo minúsculo de 6,7 centímetros de largo desde la cabeza hasta el inicio del culo, que parecía bien formado para su edad. Se intuía la nariz, la boca y todo el perfil de la cara, un panzón hermoso y extremidades que aleteaban. Del sexo no teníamos ni idea, porque ni nosotros preguntamos nada ni la ginecóloga dijo que hubiese visualizado algo que le diera indicios de si pariríamos un macho o una hembra. La verdad, yo prefería esperar a la ecografía de las 20 semanas para desvelar el misterio antes que soportar más arremetidas del ecógrafo contra mis michelín es inferiores. La visita duró casi ¾ de hora que ya se me empezaron a hacer largos.

3. Posibles alteraciones genéticas y complicaciones en el embarazo. Esta es de las partes más importantes de la ecografía de 12 semanas, ya que aunque no se puede descartar al 100% la posibilidad de que el futuro bebé nazca con enfermedades graves, mediante la medición del pliegue nucal se puede establecer si existe un riesgo alto o no de que las padezca. Por ahora, nosotros estamos en un riesgo bajo para el Síndrome de Down (1/16.079 lo que quiere decir que sólo 1 de cada 16.000 niños con este mismo resultado lo padecerán); riesgo bajo de Síndrome de Edwards (1/100.000) y muy bajo de padecer preeclampsia en la fase final del embarazo (1/1.600). La medición del pliegue nucal fue de 1,7 mm. La de mi bichilla de 1,5 mm. Por lo que ambos están dentro de la normalidad, que suelen situarla por debajo de los 3 mm.

4. Resultados de la analítica del primer trimestre. Sigo sin ser inmune a la toxoplasmosis y sin desarrollar diabetes gestacional pese a estar metida siempre en ese grupo de embarazadas con sobrepeso y antecedentes familiares que me podrían dificultar el embarazo. Como castigo, tengo que someterme al Test de O’Sullivan en cada trimestre, en ves de una sola vez como las embarazadas normales. Pero bueno, al jarabe glucosado ese ya le tengo hasta afición y mientras evite la diabetes y los pinchazos todo me parecerá poco.

Y poco más. Lo cierto es que en el primer embarazo nos detallaron una información distinta, acerca de si había anomalías en mis propios genitales, nos dieron otro tipo de recomendaciones. Pero esta vez, salimos de la ecografía de 12 semanas con el resultado de la analítica del primer trimestre, el informe completo sobre las probabilidad de que el bebé padezca alguna de esas enfermedades, y muchas, muchas fotos de la cabeza, distintas partes del cuerpo, y ninguna en la que se le vea a mi nuevo churumbel un perfil bonito y digno. ¡Ay, qué poca suerte tenemos con estos recuerdos! ¿Vosotros notasteis estas diferencias en la misma ecografía de embarazos distintos?

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3 Comentarios

  • Responder
    Nuestro Cachorro
    10 octubre, 2016 at 09:11

    Me alegro de que estéis tan bien! Nosotros prácticamente todo igual así que no vimos diferencias. A seguir así de bien Lucia y a cuidarse!!!! Qué tal lo lleva la mayor???

  • Responder
    Aprendemos con mamá
    10 octubre, 2016 at 09:57

    A mí me fue todo igual en todo hasta con el seundo bebé falté a algunas ecografías por falta de tiempo pero todo bien.

  • Responder
    Josep
    23 octubre, 2016 at 23:03

    La verdad es que es un alivio que te informen que el embarazo avance bien… ¡Ya nos irás contando!

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