Primer trimestre de embarazo

Segunda visita con la matrona de la Seguridad Social

segunda visita con la matrona de la seguridad social

Definitivamente ¡a mi matrona no deben gustarle los niños! Porque después de la pésima experiencia vivida en la primera consulta con ella de este embarazo, a la que acudí con mi bichilla porque aún era un plan secreto y no tenía con quien dejarla, tras las vacaciones de verano he tenido la segunda visita con la matrona de la Seguridad Social, y oye ¡un encanto de señora! Eso, o que la primera vez la pillé con deseos de vacaciones y esta segunda más relajada tras la vuelta. Pero de verdad que no parecía ni la misma persona. Bueno, no me quejaré por esto, pero la verdad es que acudí a la consulta con cierto temor al maltrato y las regañinas y salí tan campante. Muy trascendental tampoco es que fuera la visita, pero al menos ya volví a casa con todo el manojo de citas programadas en la Seguridad Social por las que voy a tener que pasar desde ahora hasta el día del parto. Así tendremos tiempo de sobra para organizarnos. En cualquier caso, os cuento qué se hace en la segunda visita con la matrona de la Seguridad Social, por si sois primerizas y tenéis dudas al respecto. Nunca está de más saber más o menos qué podemos esperar para ir más tranquilas.

1. Papeleo y carnet del embarazo. En esta parte es en la que más tiempo invertimos. Mi anterior matrona, nunca, jamás, actualizó los datos de mi carnet de embarazada, pero la nueva sí empezó a adjuntar copias de los análisis, rellenar la variación de peso, de tensión, la frecuencia cardíaca del churumbel… ¡Muy aplicada ella! Además, volvió a detallarme todos los resultados de la primera analítica que me realizaron durante el primer trimestre, pese a que en la ecografía de las 12 semanas la ginecóloga ya se había ocupado de eso. También, hizo hincapié en los resultados de esta misma ecografía. Lo que nadie quiso saber durante esta segunda visita con la matrona de la Seguridad Social es cómo me encontraba yo, si tenía algún tipo de molestia… A ver, de haberlas tenido no me hubiera esperado a que me preguntara, pero como no tengo ningún achaque, me resultó curioso que no sintiese interés por mi estado general.

2. Peso. Dice su báscula, esa de pesas que hay que ir desplazando de un lado a otro hasta que se equilibra, que peso 100 gramos más que en junio. No digo yo que no sea verdad, pero teniendo en cuenta que en aquella ocasión iba vestida de verano, verano, a primera hora de la mañana y esta vez a las 7 de la tarde, con pantalón largo y después de haber zampado todo el día, ya me puedo dar por satisfecha con el resultado que obtuve allí. Os recuerdo, que por mi estado de vaca burra natural, ninguna matrona, ni ginecólogo, ni entendido en preñeces quiere que engorde más de 6 kilos durante todo el embarazo. Y en esta etapa tan temprana (cuando fui a esta visita estaba de 16 semanas) no puedo decir que es el mochuelo el que pesa, ni la placenta, ni el líquido amniótico, ni nada. Que algo pesan, pero no como para estar desbordando ya la báscula. Así es que esta parte de la consulta, que siempre es una de las que más temo, también transcurrió de una forma pacífica y feliz.

3. Tensión. El momento de tumbarme en la camilla es siempre un disloque, porque como llego corriendo al centro de salud y soy la única persona del mundo a la que deben atender en la Seguridad Social antes de su hora, aunque calcule mi recorrido para llegar con unos minutos de adelanto y reposar las pulsaciones, siempre me hacen pasar antes, por lo que la primera medición de la tensión me sale disparada. La matrona debe pensar que se debe a mi cuerpazo pesado y a mi sedentarismo natural, pero no: ya le digo yo que el causante es el trote entre la casa de mi madre y el ambulatorio, para dejar a mi bichilla a la carrera, no llegar tarde a mi cita, etc., etc. De hecho, me vuelven a repetir la prueba a los 10 minutos y ya estoy como una balsa de aceite. Bueno, tampoco tanto, pero con una tensión normal de 12-7.

4. Altura del útero y latido fetal. El útero no sé ni dónde lo tengo, ni siquiera lo sospecho, pero esto de tomarle las medidas es ya un clásico en la segunda visita con la matrona de la Seguridad Social y en todas las demás revisiones. Ella coge una cinta métrica y me mide desde el pubis, hasta no sé donde y apunta los centímetros que según ella alcanza el útero. 15 esta vez. Lo más común es que los centímetros coincidan con las semanas del embarazo. Me faltaba uno, pero vamos, que esto está dentro de la normalidad. Y por último ¡a escuchar el corazoncito del bebé! Ay, no soy de emocionarme con esta prueba, sosa que es una, pero entre los disgustos del sangrado de implantación, que en esa semana aún no notaba los movimientos del bichillo (cosa que es de lo más normal también) y que mi churumbelita no me da tregua ni descanso, cuando no se me tira a lo bestia sobre la barriga en una tentativa por seguir siendo nuestra única heredera, no está de más poder escucharlo y saber que sigue viviendo, pese a que aquí afuera su presencia aún nos pase bastante desapercibida.

Pues hasta aquí, el resumen de mi segunda visita con la matrona de la Seguridad Social. Que ahora que me releo a mí misma ¡ha sido prácticamente idéntica a la del primer embarazo! Hala, os dejo para seguir coleccionando pruebas médicas.

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6 Comentarios

  • Responder
    La maternidad de Krika en Suiza
    20 Octubre, 2016 at 07:32

    Te leo y es como vivir mis primeros embarazos en España, vamos, igualicas igualicas las visitas! Aquí no es exactamente igual, pero en general me gusta más. El momento de escucharles el corazón es muy emocionante, a mí me gusta mucho ese toc toc tan rápido, jeje.

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    Mami esto está chuli
    20 Octubre, 2016 at 08:31

    Como me has recordado a mis visitas. Aqui la matrona es un encanto. Sólo lleva muy mal el peso pero en tu caso estaría encantada jejeje. Y es muy de actualizar las cartillas. Las mías están escritas entereticas.

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    Una mamá muy feliz
    20 Octubre, 2016 at 09:50

    Anda anda…no te quejes que aquí ni matrona tenemos. Para que luego digan algunas que esto es una ciudad. Solo me veía una ATS, tensión, azúcar, peso y regañina por los kilos, ni corazón ni nada…qué ruina!!

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    nosoyunadramamama
    20 Octubre, 2016 at 15:58

    jajaja, me hace gracia lo del peso!!!! vas estupendamente entonces!!! Oye, pues lo de la medida es curioso, mi madre en el tercer embarazo fue a una primera cita y le dijeron que les parecía que medía mucho…y oye, como luego no volvió a una cita médica, no sabía que llevaba dos churumbeles..siempre he tenido yo un temor a que me cojan esa medida!!jajaja

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    Saladita
    20 Octubre, 2016 at 17:13

    jajaja
    Aqui en Galicia no hay papeles impresos. Feijoo se niega. No hay cartilla de embarazo y no tienes copia de tus analisis. Por tener no tienes ni los resultados en datos solo un “bien” o ” vas mal de hierro” todo informatizado e información para ti la justa jaja
    Mi matrón en este embarazo es hombre… y está estresado no se porqué… tanto que se ha cogido una excedencia jajajajajajaja

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    madremaya
    20 Octubre, 2016 at 18:42

    El protocolo parece el mismo en todos sitios. A mi no me midió el útero en la segunda, pero en la tercera ya si. Además de darme la segunda canastilla de regalo y una hoja para suscribirme a la revista Mi bebe y yo, junto con el primer ejemplar. Que no es que me enamore esa revista, pero a caballo regalado..y que oye, siempre se aprende algo, por estar de acuerdo o por no 😉 Yo por lo pronto ya tengo citas medicas para el próximo mes, y necesito una agenda, porque entre las citas del embarazo y las del cole, sumadas a mi amnesia preñil…voy muy mal por la vida! Me alegro que todo te vaya bien!!

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