Primer trimestre de embarazo

Primer Test de O’Sullivan ¡con niña incluida!

test de o'sullivan

Creo que no tengo derecho alguno a quejarme de mis embarazos, porque más fáciles de lo que están siendo pienso que ya sería casi, casi imposible que lo fueran. Aún así, si todo se sigue desarrollando en esta preñez igual de bien, y alcanza el nivel asintomático de mi primera maternidad, sí tengo una pequeña queja que hacer y está relacionada con la repetición del Test de O’Sullivan en cada trimestre. Entiendo que mis antecedentes familiares (abuelos diabéticos, padres que ya necesitan una pastilla para controlar el azúcar, etc.) más mi gordura natural, me ponen en una situación de riesgo moderado para que me toque la desgracia de sufrir diabetes gestacional. Por ese motivo, mientras las embarazadas normales sólo tienen que pasar por el trámite del Test de O’Sullivan una vez durante el segundo trimestre, a mí me toca peregrinar 3 veces durante toda la gestación. Y suerte que nunca me ha dado un resultado elevado y no he tenido que ir a la famosa prueba de la curva larga. Que seguramente tendrá un nombre más técnico, que yo desconozco ahora mismo, en el que es como si te hicieran 4 Test de O’Sullivan seguidos, durante 4 horas, sin darte tregua y sacándote muestras de sangre cada 60 minutos. Pero lo que yo quería contar es que en el nuevo centro de salud, las condiciones que me han puesto a la hora de realizar el Test de O’Sullivan son levemente diferentes a las del anterior embarazo, sin contar con que el primero ya tuve que hacerlo con mi bichilla de acompañante, y una hora de espera con ella… En fin, que es una experiencia digna de contar.

1. Te bebes el jarabe glucosado ¡y ella también quiere! Claro, de buena mañana, yo en ayunas, ella sin desayunar porque me había traído sus alimentos al ambulatorio, ya que normalmente esta niña mientras tiene comida no da un ruido, cuando vió que mamá empezaba a beberse “el zumito” ¡ella también lo quería probar! Con gusto le hubiera dado, pero solo me faltaría que por beberme un buche menos del líquido dulzón, me saliese la prueba con resultados falseados y no me valiese de nada. Menos mal que su padre se dignó a acompañarnos antes de ir a trabajar y apartó a mi criatura de la botellita, porque si no ya me hubiera visto pidiendo en la barra libre de urgencias una dosis para que no entrase en fase de rabietas.

2. Reposas durante una hora ¡sin moverte! La primera vez que acudí al Test de O’Sullivan hace 4 años me dijeron que los siguientes 60 minutos debía pasarlos sentada en la sala de espera. Nada de salir a comprar, ni a dar paseos, ni ir un momento a casa y volver luego, ni beber agua. Reposo absoluto para que el índice de glucosa subiera al máximo antes de hacer la extracción de sangre. Y yo fui muy obediente, me senté con mi libro electrónico y mi móvil con redes sociales y lo cumplí a rajatabla. Pero esta vez, cuando mi churumbelita y yo nos quedamos sin la ayuda de su padre, a falta de media hora para que finalizara la prueba ¡esto fue casi imposible! La niña venga acorrer para todos lados, a indagar en la vida del resto de pacientes, a escandalizarse cuando otras embarazada empezaban a marearse, o a tener náuseas por el glucosado y necesitaban que las tumbaran para evitar vomitar (si vomitas, te castigan y tienes que volver otro día a repetir la prueba desde el principio)… Mi mochuela tenía demasiados estímulos para aceptar quedarse quieta de buena gana. Recurrí a la tablet, a un juguete, un cuento, dejarle mi móvil dejó de funcionar pronto, así es que tuve que hacer un pelín de ruta con ella alrededor del patio central del centro de salud. Allí hay un árbol gigante, vienen los pájaros (y los mosquitos) por lo que creo que no quemaría demasiado azúcar, pese a no estar en reposo absoluto. Las enfermeras me vieron y no me llamaron la atención por no estar sentada. Es más, me llamaron para la extracción a los 50 minutos, con lo cual igual el protocolo no es tan estricto como yo pensaba.

3. La extracción. La zona de extracciones y analíticas está al lado de las urgencias, y por allí había algún bebé que lloraba a saber por qué. Mi bichilla tiene que estar pendiente de todo, por lo que estaba deseando que nos llamaran para ir a la zona de extracciones, a fin de colarse dentro del espacio del que procedía el grito del niños. Una vez allí, relaja el brazo para que te saquen esa cantidad de tubos de sangre que van a servir para realizar tu primera analítica del embarazo (o la segunda, o la tercera, dependiendo del trimestre en el que te estén realizando el Test de O’Sullivan) mientras ves cómo tu hija trata de ir a averiguar qué hay en los otros boxes, y en los cajones blancos de esa sala. No sé si el estrés nervioso de ver a la niña jugando e intentando correr en una zona estrecha donde hay agujas, medicamentos y demás instrumental no apto para ella, quemará más azúcar de la cuenta o no. Pero de momento, mantengo la diabetes gestacional fuera de mi cuerpazo.

En definitiva, si podéis evitarlo ¡id a hacer el Test de O’Sullivan tranquilas! A mí me da un poco de náuseas, pero muy soportable, y si os distraéis con cualquier otra cosa seguro que lo lleváis bien. Si es el primer embarazo ¡no os hace falta llevar acompañante! Que no es un operación a corazón abierto. Pero si ya sois mamás ¡no experimentéis con niños! En mi caso, el embarazo aún era secreto para la familia, y tuvimos que organizarnos de mala manera y como pudimos, pero para la siguiente sesión ¡me iré solita a sufrir las consecuencias!

Esto te puede interesar

9 Comentarios

  • Responder
    marigem
    24 octubre, 2016 at 08:16

    Hola!!!! Jajaja, pobre bichilla, rodeada de tentaciones.
    En mi caso, al ser niños tan seguidos mi hija tenía meses cuando iba conmigo a las pruebas, analíticas y ecos, y aunque se inquietaba porque estaba poco acostumbrada a la sillita y quería columpios y brazos, fue más o menos llevadero.
    Me alegra que la diabetes se mantenga alejada.

  • Responder
    Mami esto está chuli
    24 octubre, 2016 at 09:17

    Pobre criatura si es que tenia cosas muy interesantes y diferentes que descubrir. Yo tampoco he tenido que llevarmelos nunca. Por suerte se ha podido quedar alguién con los mochuelos. Que bien lo de la diabetes porque no veas que rollo es.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    24 octubre, 2016 at 09:32

    Jajajajaj si le das a probar el mejunje no lo suelta, si está riquísimoooooo…yo estuve por repetir!!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    24 octubre, 2016 at 16:04

    ayyy, ya decía yo que me sonaba que la prueba era más adelante…jo, varias veces!!!! creo que es la prueba que más odio de los embarazos, qué rollo! Bueno, yo en el tercer embarazo no estuve nada quietecita, porque tuve que irme a otra planta del hospital a lo de la vacuna por tener RH negativo, jaja

  • Responder
    mamapuede
    24 octubre, 2016 at 20:29

    Buf pues yo que perdí el conocimiento con el de la curva larga cómo para ir acompañada de un niño…

    Pero miralo por el lado positivo, seguro que ahora mismo es la niña de 3 años que más sabe de este test en el mundo jaja

  • Responder
    Nuestro Cachorro
    24 octubre, 2016 at 21:56

    Mira si le da un trago! Jajajaja al menos el esto de te pasaría rápido porque mira que de hace eterna la hora dulce ????

  • Responder
    lamamafaelquepot
    24 octubre, 2016 at 22:04

    Yo lo tuve que hacer dos veces con mi enano y la verdad es que lo recordaba asqueroso pero fue mejor de lo que pensaba. Eso sí me fui yo solita las dos veces

  • Responder
    Sara
    24 octubre, 2016 at 23:32

    Uhh yo creo que le hubiera dado un poquito del mejunje porque… tela qué malita me pongo. Ni que con dos donuts no te subiera el azúcar… odio estos tests!!!

  • Responder
    sradiaz
    25 octubre, 2016 at 00:19

    ¡qué estrés ir con la niña! Me lo imagino y me pongo nerviosa…

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!