Segundo trimestre de embarazo

Embarazada y con bronquitis. ¿Cómo sobrevivir?

embarazada y con bronquitis

Otra cosa no, pero en esta casa podemos estar contentos con la salud que nos ha venido dada de serie. Más allá de los cuatro mocos mal contados de algún que otro resfriado durante el año, ninguno solemos padecer dolencias graves. Sin embargo, fue entrar mi bichilla en el colegio y empezar a caer como moscas. Bueno, eso nosotros, porque ella sí bien ha tenido más mocos y toses de andar por casa que el resto de años, no ha faltado ni un solo día a clase por motivos de salud. Ni por fiebre, ni por malestar, ni por nada. En la peor racha escolar, llegaron a faltar a clase 19 de sus compañeros, todos afectados por bronquitis tras su primera excursión escolar para conocer el campo en otoño. Pues ella debió captar los bichos al vuelo, los transformó en sus interiores minimizando los síntomas y haciendo parecer la bronquitis un resfriado normal ¡y contagiándomela a mí por completo! Y a su padre. No debería ser un drama, pero vivir embarazada y con bronquitis, la primera de mi vida, ha sido un quebradero de cabeza durante casi 2 meses. ¡Que se dice pronto! Sinceramente, yo soy muy de autodiagnosticarme, nunca automedicarme, y de no acudir al médico más que lo imprescindible, así es que viendo el panorama del colegio cuando empecé a exteriorizar mis propios malestares, pensé que era un catarro estándar y se acabó. Así me pasé las 2 primeras semanas de mi experiencia de embarazada y con bronquitis; no tomaba nada de nada, ni paracetamol, me daba la sensación de que eran unos cuantos mocos y unas muchas toses que acabarían por abandonar este cuerpo preñado en el momento menos pensado. Hasta que todo empeoró.

1. La asfixia. Casi 15 días después del contagio, noté que ya no tenía suficiente con dormir prácticamente sentada en la cama, en un ángulo de 90 grados, con triple almohada y vigilando que no me escurriera, porque en cuanto mi cabeza bajaba hasta cierta altura los ataques de tos eran incontenibles. Era imposible respirar. Tenía la sensación de que aunque intentase coger bocanadas de aire como si me estuviera ahogando, por la garganta sólo pasaba un hilillo de aire que llegaba a los pulmones. Esto ya no me parecía normal. Sin contar con que era incapaz de dormir más de 2 horas en toda la noche, no seguidas, sino a saltos de 10-15 minutos, con otros 15-20 de ataques de tos que me provocaban el vómito (y que se me escapara hasta el pis ¡Ay, Concha Velasco, lo que he pensado en ti todas estas noches!) Así no podía descansar y menos estando casi al final del segundo trimestre de la preñez. Por lo que decidí ir al médico con mi resfriado estándar.

2. Con bronquitis y embarazada. El diagnóstico. Un día de tormenta me planté con mi bichilla a la salida del colegio en el centro de salud. Después de hora y media de espera, el suplente de mi nueva doctora de cabecera (como no voy nunca ni la conocía a ella ni a él) me dijo que de resfriadillo simple nada, que tenía ya una bronquitis en ciernes que tendríamos que tratar, a ser posible evitando tomar antibióticos por el embarazo. Bueno, con tal de poder respirar y dormir, ya estaba dispuesta a tomar las drogas necesarias, pero resulta que el tratamiento me lo tenían que supervisar casa 2 días. Además del elemento clave, el Salbutamol, que ahora os explicaré todo lo que he dependido de él, me recomendó tomar un complemento de vitamina C al día, hacer gárgaras, inhalaciones de eucalipto o similar, lavados nasales con agua de mar y estar súper hidratada.

3. El inhalador de Salbutamol. Esto es lo que usan los asmáticos en sus crisis. Lo primero que hice tras comprarlo fue comprobar en la web de E-lactancia que fuera compatible con mi estado actual porque, ya sabemos que los conocimientos de los médicos de cabecera acerca de lo que se puede o no tomar durante la preñez es difuso y muy variable. Lo bueno es que tenía vía libre para usarlo. Lo malo es que según el prospecto, no podía realizar más de 8 inhalaciones al día, y el médico me había recetado 12 durante las primeras 48 horas. Le hice caso a él. Aquello tuvo un efecto casi mágico en mi organismo. Y eso que me había advertido de que el Salbtamol no me quitaría la tos, porque este tipo de bronco dilatadores te ayudan a respirar mejor, pero a la vez resecan mucho las mucosas, de ahí la importancia de la hidratación. Pero en mi caso ¡lo hacía todo! ¡Cada dosis eliminaba por completo la asfixia y la tos! Yo quería vivir enganchada a ese cacharro de por vida.

4. La evolución. Con mi bronquitis y embarazada, pasé las siguientes 48 horas descansando divinamente. Al ir a la nueva revisión ya no se oían ruidos en mis pulmones al respirar, por lo que el nuevo médico de urgencias (otro distinto al del primer día) me dijo que me quedase con el inhalador, pero que lo usase sólo en caso de necesidad real, porque nuestro organismo se acostumbra muy deprisa a esta ayuda y si abusaba acabaría por no ser capaz de respirar por mí misma. Y yo, que soy muy obediente, eliminé todas las dosis de raíz, excepto la de la noche. Porque era sentarme en la cama y empezar a toser sin descanso, volver a la asfixia y demás. Así me pasé otras 3 semanas, durmiendo bien, estando relativamente calmada y sin tos durante el día, pero sin poder renunciar a 2 inhalaciones de Salbutamol durante la noche. Como me daba la sensación de que esto se alargaba mucho, volví a pedir cita con mi médico de cabecera, porque me había dicho que podía seguir usando el cacharro milagroso cuando lo necesitase pero ¿durante cuánto tiempo? ¿Eternamente? ¿Durante unos días? Sobre eso no me habían concretado nada.

La médico de cabecera también quiso evitar los antibióticos, y me prometió que antes de que se acabasen mis dosis de Salbutamol (el envase tenía 200 disparos y yo usaba una media de 2 al día) debían haber desaparecido los síntomas, la asfixia y la tos. Pero que tuviese en cuenta que hay toses muy persistentes que podrían perpetuarse durante meses ¡meses! Un poco más y me da un parraque con el dato. Confié en ella (yo más que este hombre, que ya llevaba mes y medio durmiendo en otra habitación porque los ataques de tos nocturna no había cuerpo que los aguantase) pero más de 2 meses después la cosa estaba estancada. Primero pude evitar usar el Salbutamol algunas noches, y pasaba el día casi sin toser. Después pude ir quitando cojines a la cama e ir inclinándome algo más para descansar. También hice uso de un jarabe de ingredientes naturales, Grintuss, que conocía en mi viaje a los Laboratorios Aboca en Italia, y que es apto para embarazadas y niños, que parece que me relajó mucho. Y aspiré a fondo toda la casa, con mi nuevo descubrimiento, la aspiradora Dyson V8, porque en cada consulta me insistían en la importancia de vivir en un ambiente libre de ácaros y polvo. Pero la supuesta bronquitis desapareció y a día de hoy la doctora no sabe si es bronquitis o asma, me hace ir a consulta una vez a la semana, sigo usando el inhalador por las noches más otro llamado Budesonida, pero no noto mejoría. Me veo pariendo con mascarilla de oxígeno y expulsando a mi churumbleito en un ataque de tos.

¿Habéis padecido alguna enfermedad simple que se haya alargado excesivamente por el embarazo? Oye, con lo bien que vivía yo sin síntomas de preñez, y lo que me está jorobando esta tos durante meses.

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7 Comentarios

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    10 enero, 2017 at 10:03

    Vaya telaaaaaaa!!!! qué agobio debes estar padeciendo hija, a ver si va mejorando antes del Día P. A mí me atizó una conjuntivitis que me duró desde el 4 mes hasta casi el final.
    Y la cosa no quedó ahí, esa conjuntivitis se repite cada año desde la misma hasta la misma fecha…ahora mismo te escribo con un ojo en la mano…

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    Maribel Maral maternal
    10 enero, 2017 at 13:10

    Vaya faena Lucía…Porque cuando estás embarazada parece que cualquier cosilla se magnifica, pues una bronquitis debe ser ya un tormento. La sensación de ahogo debe ser horrible. Yo me acuerdo en el embarazo que muchas veces me notaba más ahogada, y no me gustaba nada esa sensación; y eso que no estaba mala. Espero que te mejores pronto. Un abrazo

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    nosoyunadramamama
    10 enero, 2017 at 16:08

    madre, a ver si tienes suerte y no es asma!! yo es que no he tenido bronquitis nunca, ya sabes que el primer antibiótico de mi vida lo tomé por mastitis, jajaj… La verdad que embarazada pillé gastroenteritis (solo de ir al baño, a dios gracias) durante tres días pero bueno, estaba de viaje, lo cual me pasa alguna vez por los cambios de comida, clima, etc… Ya no te queda nada! febrero está ahi!!!

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    Unamamaarquitecta
    11 enero, 2017 at 07:31

    Yo durante el embarazo de la emperatriz tuve bronquitis también y estuve desde mediados de Enero a Marzo con tos, y sólo tomando paracetamol. Aquello fue horrible, la gente me decía eso ya hasta el final nada, y la niña nacía a primeros de Julio! Por suerte, con leche con miel, eucaliptos y el paracetamol se acabó pirando la tos..

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    Ana
    29 abril, 2017 at 19:58

    Hola yo estoy igual que tú… Igual…si me puedes decir cómo lo llevaste yo estoy con pulmicor… Estoy de 13 semanas y no aguanto la opresión en el pecho y la afonia es agotafor

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      Lucía, Planeando ser padres
      30 abril, 2017 at 09:24

      Me duró hasta el final del embarazo, 3 meses completos. Por suerte sólo me atacaba de noche y con 2 dosis de Salbutamol antes de dormir me quedaba como nueva. Durante el día rara vez lo necesité. A los pocos días del parto ¡desapareció todo!

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    Natación Upm
    26 junio, 2017 at 18:37

    Hola. Me siento totalmente identificada. Estoy embarazada de 28 semanas y tengo bronquitisaguda además hiperreactividad bronquial y asma.
    Llevo como 10 días durmiendo en el sofá con miles de almohadas y la sensacion de ahogo por las noches es horrible.
    De momento estoy de baja y con salmuera mol y paracetamol. Pero esto mo se quita.
    Además tengo anemia y no tengo muchas fuerzas para hacer nada y menos para hablar pues estoy afónica. Que mal trago.

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