Tercer trimestre de embarazo

Quinta visita del embarazo con la matrona

Quinta visita del embarazo con la matrona

¡Prueba superada! Mi pánico a mi quinta visita del embarazo con la matrona se ha saldado de una forma súper feliz, pese a ser en época post navideña y con todos los turrones y excesos alimentarios acumulados a lo largo y ancho de mi anatomía. Echando la vista atrás, unos días me parece que he zampado más de la cuenta y otros que no me he excedido tanto. Pero esto ya da lo mismo, la cuestión es que pasar parte del embarazo en navidad es una tortura china, una indecisión constante entre darte el atracón de todo lo que pasa ante tus ojos o moderarte por tu propio bien y el de tu criatura. No sé cómo serán las demás embarazadas de fuertes o débiles, pero reconozco que yo he podido prescindir de platos contundentes sin esfuerzo, pero ¡los dulces me han calado muy hondo! Y justo antes del roscón de Reyes, cuando ya tenía prácticamente hecha toda la acumulación gastronómica navideña en mis carnes, me tocó la quinta visita del embarazo con la matrona ¡y fue bien! Con algunos desajustes, pero poca cosa.

1. Sin análisis de orina. ¡Por segunda vez! Os conté que la muestra estaba contaminada en la cuarta visita del embarazo con la matrona, y esta vez lo que ocurrió es que me levanté muy temprano (a las 7 de la mañana) y como la cita la tenía a las 11, pensé que entre desayunar, beber agua y las necesidades fisiológicas propias de una embarazada, en esas 4 horas ya me darían ganas de orinar otra vez para llevar una muestra más reciente a la consulta. ¡Error! Ni una gota de líquito abandonó mi cuerpo pese a beberme un litro entero de agua y un cuarto de litro de leche antes de acudir. Que encima todo eso pesaría de más en mis interiores. Así es que nos quedamos de nuevo sin análisis de orina, pero como a la semana siguiente debía acudir a la analítica del tercer trimestre del embarazo, la matrona no le dio mayor importancia.

2. ¡Peso 600 gramos menos! Bueno, bueno, bueno. Desde finales de noviembre hasta principios de enero, con kilos de Suchard acumulados en el cuerpo, comidas copiosas, antojos variados, un plan alimentario completamente desequilibrado y un churumbelito que debe ir ganando una media de 200 gramos semanales a estas alturas de la preñez ¿cómo podía haber perdido 600 gramos? Pues porque Papá Noel le trajo a la matrona una báscula nueva después de que en la anterior visita me acusara de haber engordado primero 13 kilos, y después 6, en solo 4 semanas. ¡Ya sabía yo que no estaba loca y que ese trasto funcionaba fatal! Sin embargo, pese a la alegría inicial porque ya no me va a martirizar con dietas por un exceso de kilos que realmente no tengo, tampoco me cuadra mucho el resultado de su peso: en casa la mía me dice que sí he engordado casi 2 kilos durante las fiestas, pero tengo el propósito firme de enmendarme desde ya en enero, así es que agradezco que el nuevo artilugio de la consulta haya sido tan benevolente.

3. Tensión un poco alta. Yo que soy de pachorra innata y tensión normal tirando a baja, como resulta que esta matrona debe ser la única profesional de la Seguridad Social que nunca tiene a gente en la sala de espera, entre que llego corriendo, con el tiempo justo, que no me tengo oportunidad ni de recuperar el aliento y que me engancha a la máquina de la tensión en cuanto me ve aparecer, esta vez obtuvimos un resultado un poco alto (13-8) , si bien a los 10 minutos había descendido a 12,5-7,5. Sin embargo, la tensión arterial es algo que debe controlarse bien en la fase final del embarazo por el riesgo de preclampsia, pero me ha dicho que no me preocupe porque no son resultados alarmantes y puede que influya en ellos el uso de los inhaladores que me han recetado para esa supuesta bronquitis de embarazada que me persigue desde hace más de 2 meses. A los pocos días volví a tomármela en casa de mi madre, que tiene el mismo cacharro que en la consulta, y ya había vuelto a mis 12-6,5 habituales.

4. Última analítica del embarazo. ¡Y sin el Test de O’ Sullivan! Ya da igual mi gordura, mis antecedentes familiares y todo, que como he superado con éxito 2 pruebas durante el primer y el segundo trimestre, en la analítica del tercer trimestre me voy a librar del mejunje dulzón. Y yo que lo agradezco, sobre todo por no tener que pasarme una hora en la sala de espera. Aunque por otro lado me queda un cierto temor al pensar que pueda desarrollar diabetes gestacional en estas últimas semanas y que nadie se entere por haber eliminado la prueba. Supongo que en caso de necesidad me la harían más adelante. A partir de ahora mis revisiones con la matrona empezarán a ser cada 15 días desde ya hasta el momento del parto. ¡Cuánto control!

5. El estado de mi churumbelito. En las revisiones con la matrona parece que la única que importa sea la madre, pero un ratito pequeño dedica siempre a escuchar los latidos del corazón del mochuelo. En esta ocasión ¡el mío tenía hipo! Por lo que casi me da un parraque cuando al escuchar que cada 5 latidos se producían dos golpetazos fuertes que si llegan a ser del corazón no hubieran indicado nada bueno. Pero no, parece que todo late a un ritmo normal y que lo que se interponía en el doppler era un ataque de hipo momentáneo. La altura del útero parece razonable para esta etapa de la gestación y en estos días podremos verle y medirlo en la ecografía del tercer trimestre del embarazo. ¡A ver cómo es de grande ya!

Pues eso, que de momento todo controlado y que la matrona va a empezar a convertirse en íntima amiga mía si nos vemos con tanta frecuencia y no nos damos disgustos mutuamente. ¿A vosotras os eliminaros el Test de O’ Sullivan en el tercer trimestre? ¿Os detectaron alguna vez alguna complicación a través de los análisis de orina?

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1 Comentario

  • Responder
    nosoyunadramamama
    12 Enero, 2017 at 11:25

    bueno, veo que todo perfecto!!! me hace gracia lo del hipo, en Alfonso era diario durante el embarazo y dicen que es muy bueno… Oye, eso de adelgazar en el embarazo me tiene anonadada!!!jajaja… uff, con navidades por medio me parece milagroso, sin embarazo ya cojo un par de kilos, jajaj

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