Embarazo semana a semana

El deseo sexual en el segundo embarazo ¿existe?

deseo sexual en el segundo embarazo

¡Ay! Estos temas tan personales, que cada uno vivirá de una forma completamente diferente y en los que no se puede generalizar. El deseo sexual en el segundo embarazo ¿es diferente al del primero? ¿Existen hembras humanas que siguen penando en la juntera amorosa después de ver el positivo en el test? ¿No quieren echarse a dormir de día y de noche mientras incuban el polluelo en los interiores durante los siguientes 9 meses? ¿Son unas pervertidas? ¿Son mujeres normales? ¿Por qué unas parecen estar en pleno apogeo sexual mientras otras no quieren ver a un macho cerca ni en pintura? ¿Tengo yo las respuestas a estas cuestiones? Ya os puedo asegurar que no. Pero como mis embarazos han sido tan asintomáticos, la verdad es que el deseo sexual en el segundo embarazo, igual que me ocurrió durante el primero, ha seguido intacto y no alterado por cuestiones hormonales, miedos a posibles complicaciones por un exceso de actividad física, ni molestias pese a lo abultado del panzón en la etapa final de la preñez. Hace 3 años, como mi gestación se alargaba tanto que desembocó en un parto inducido, leí mucho acerca de las bondades del acto para lograr ponerte de parto de forma espontánea y natural. Y por eso practicábamos al final ya casi de forma obligatoria, hasta un par de días antes de mi ingreso. Pero la técnica no surtió efecto. En esta segunda preñez, hay ciertas diferencias respecto a la primera, pero lo que tengo claro es que a mí el deseo sexual no se me altera con el embarazo ¡sino con la lactancia! Aún recuerdo aquel texto en el que confesaba que era madre y sobrevivía sin sexo ¡tan ricamente oye! Nunca pensé que la sequía en este terreno pudiera durar tanto que mi post parto pareciese convertirse en eterno y la cuarentena no tener fin. Pero tampoco albergué dudas de que un día superaría esta etapa y así me encuentro ahora.

1. No es lo mismo ser una embarazada primeriza. Al menos en mi caso. Pocos temores, o ninguno, tuve yo en mi primera preñez acerca de que las florituras amatorias pudieran poner en riesgo a mi bichilla. Así es que como éramos más jóvenes, más fuertes, más libres y más de todo, nos arrejuntábamos día sí y día también sin más quebraderos de cabeza. Cuando nació la niña todo cambió, y al meternos en faena para buscar a mi churumbelito ¡lo difícil era cuadrar días supuestamente fértiles, con ganas de arrumacos y con una niña dormida a una hora decente! Fueron tan pocos los contactos previos antes de lograr el segundo embarazo, que creo que hemos tenido que recuperar algo de esos intentos perdidos que al final nunca llegaron después de haber alcanzado el objetivo demasiado pronto. Y aún así, con niños en casa uno se motiva menos. O al menos eso nos pasa a nosotros. Puede que el deseo sexual en el segundo embarazo sea el mismo que en el primero, pero las oportunidades de materializar el acto son mucho menores.

2. ¿Tú quieres jaleo o quieres dormir? ¡Ay, amigo! Y esto vale para el género masculino y femenino porque ríete tú de quienes dicen que un hombre, nunca, jamás en la vida, va a poner una pega ante un ofrecimiento carnal. ¡Ja! El que diga eso es que no ha sido padre. En esta casa, los dos hemos tenido días en los que no queríamos que se nos arrimara nadie con esas intenciones erótico-festivas ni que nos tocaran de lejos con un palo. Por ejemplo: sale mi bichilla enrabietada durante el periodo de adaptación del cole; monta un espectáculo de llantos de hora y media; no se sabe si tiene sueño, hambre o se le han quitado las ganas de vivir; tratas de hacerte con la situación y hacer vida medio normal aunque ella parezca la niña del exorcista y parezca que se te va a descalabrar en la bañera o a convertir en vómito verde cualquier cosa que le des de cena; te pasas 2 horas intentando que se duerma porque no sabes si está demasiado cansada o demasiado rebelde y cuando por fin se hace el silencio en casa ¿quién es el espabilado que se arriesga a trasnochar por calmar una mijita de deseo acumulado, cuando nadie sabe si la mochuela se despertará de nuevo para una nueva sesión de show nocturno, una tanda de teta o queriendo colechar? Hay que aprovechar cada minuto de descanso y esa lección la tenemos ya muy bien aprendida. El sueño de los padres es incompatible con el sexo.

3. Las discusiones ya no se resuelven en la cama. Si soy sincera, este método de resolución de conflictos a mí no me ha funcionado nunca. Yo soy de enfadarme mucho, muuuuuucho, durante muy poco tiempo, pero mientras me dura la perrera no estoy yo para favores en este terreno. Y con el embarazo esto se ha acrecentado. De hecho, en la primera preñez no recuerdo estos episodios de enfados monumentales, pero en esta segunda ya he tenido más de uno (como aquel súper drama por no tender la lavadora que me llevó a que mi bichilla me viera llorar por primera vez) y desde luego en ningún caso se me ha pasado por la cabeza aplacar el deseo sexual del segundo embarazo justo después de una bronca considerable. Es más, la revolución hormonal me ha vuelto rencorosa, y lo que antes se me pasaba en 10 minutos ahora puede durarme 10 días. En estos momentos, me repliego yo misma con mi universo, no quiero la cercanía ni la ayuda de nadie, y mis pensamientos se centran en intentar llegar en un estado medio digno al final del día ¡y en dormir!

4. Por tu salud. Si no hay impedimentos mayores, ni recomendaciones médica en contra, creo que este deporte es sano, tanto desde el punto de vista físico como mental. Muchas veces es complicado encontrar el momento, que este se alinee con la falta de pereza, con un acuerdo parejil al respecto, etc. Pero cuando recuerdo la de meses que duró la sequía en este campo a causa del post parto y la lactancia ¡ya se me quitan todas las tonterías y me siento más motivada! Entiendo que nuestras parejas no nos van a querer solo por las junteras y nuestros cuerpazos de preñadas, que serán pacientes en nuestros momentos de desgana, de debilidad, con nuestras recuperaciones y estados de ánimo. Pero si ahora nos encontramos divinamente ¿por qué no llevarnos un buen recuerdo del embarazo antes de que salgamos del paritorio a saber de qué manera?

¿Cómo vivisteis vosotros el sexo durante el embarazo? ¿Os hacía gracia o lo olvidasteis por completo? ¿Fueron más las privaciones durante la gestación o en el post parto?

Esto te puede interesar

7 Comentarios

  • Responder
    Mami esto está chuli
    17 enero, 2017 at 07:33

    Para mi lo peor fue en el tercer embarazo. Tuve el hematoma y el sexo se prohibió hasta pasados los 7 meses de embarazo. Yo que en los anteriores había tenido un deseo inagotable. Ahora es cuando lo llevamos regular porque cuando no tenemos a uno en la cama, los tenemos a los tres y vamos zombies así que prácticamente solo pensamos en dormir por triste que parezca

  • Responder
    nosoyunadramamama
    17 enero, 2017 at 09:42

    jajaja, yo también creo que el deseo es el mismo pero es cierto que lo que cambia, no es el embarazo, sino el tener o no ya oros hijos…Pero esto aplicado a todo lo que concierne a la pareja o al ocio, no solo al sexo… Vamos, yo no noté cambios hormonales de una embarazo a otro en ese sentido, la verdad. Sí que lo noté con la lactancia, pero fueron breves, con lo que también influiría el cansancio de un recién nacido…

  • Responder
    Mama Puñetera
    17 enero, 2017 at 09:54

    Pues la verdad es que yo, pasado el primer trimestre, que tenía algún miedo (sin motivo), luego lo viví normal. Diría más, como el cuerpo tiene mas sangre el sexo se volvió mas intenso, así que genial. Y también estuvimos dándole hasta el ultimo día por aquello de que favorece el parto… En mi caso parí cuando tocaba, así que puede que funcionara, jejejeje….
    Lo que si me bajó la libido por los suelos fue, como dices, la lactancia… ¡ahí cero patatero!

  • Responder
    María E.
    17 enero, 2017 at 10:38

    En el primer embarazo sin problemas. Es más, a mí me entraban incluso más ganas y ahí estuvimos hasta el final. Pero con el segundo, el primer trimestre me encontraba fatal y no quería ni que se acercara y cuando ya pasó, tuve embarazo de riesgo a partir de la semana 20 y me prohibieron toda actividad sexual, así que entre eso, la lactancia y la recuperación de la cesárea estuvimos un tiempo largo de sequía!!

  • Responder
    Una mama mas
    17 enero, 2017 at 15:23

    Pues yo era de las que no se me acerque este que me dejo embarazada! Eso si… Mientras que el primer postparto la abstinencia duro mucho en el segundo fue lo justo! Y se he de decir que ha mejorado mucho! Es que el mayor nos duerme del tirón ya! Y el bebe sus 4 horas… Así que nosotros sonreimos un poco más!

  • Responder
    Mamá Inusual
    17 enero, 2017 at 17:39

    Pues yo durante el embarazo todo siguió normal (hasta que me mandaron reposo absoluto en el último mes). El problema vino en el postparto, que aunque ya había pasado la cuarentena me daba un miedo atroz y no sé por qué… pero bueno poco a poco la cosa fue mejorando y el miedo se me fue poco a poco. Tenemos la suerte de que nuestro bebé duerme toda la noche.

  • Responder
    Letras y volteretas
    17 enero, 2017 at 20:04

    Sex…. qué?? Jaja hace tres años que perdí la libido no sé dónde… no sé ni cómo tenemos dos ???? A mí en los embarazos no me apetece nada de nada luego en la lactancia… menos … y luego? Todavía no lo sé jajajaja

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!