Crianza

Mi hija entiende que espera un hermano ¡por fin!

Mi hija entiende que espera un hermano

Hace unos meses, os contaba que no sabía si era normal que mi bichilla no comprendiese aún lo del futuro nacimiento del nuevo de la familia. Comprobé por los comentarios en el blog, en redes sociales y con humanos de la vida real, que con 3 años es de lo más normal que no se ponga en situación y no entienda lo que estamos intentando transmitirle. Aunque como siempre también hay niños que parecen ser conscientes de todo el embolado de las preñeces y que nacen sabiendo de estos menesteres más que nosotros mismos. Pero no ha sido nuestro caso. Sin embargo, desde navidades creo que su percepción del embarazo ha cambiado por completo, y aunque no puedo saber cómo se lo tomará cuando de verdad aparezca el churumbelito, en carne y hueso, dentro de nuestra casa y ella compruebe que ha llegado para quedarse, tengo la impresión de que mi hija entiende que espera un hermano de verdad, y puede que tenga una idea más o menos acertada de lo que pasará en las próximas semanas y de desenlace que va tener todo este proceso. Las transformaciones que he advertido últimamente son estas:

1. Interés por la barriga de embarazada. A todo el mundo le habla de la “panchota” de mami, porque mami tiene un bebé dentro de la “panchota” y por eso la “panchota” está muy gorda. Y si vamos al médico, así sea para su propia revisión, ella va diciendo que tenemos que llevar a mamá al médico para que me vean la panza. De vez en cuando (pero muy de vez en cuando) pregunta por el bebé que se supone que vive ahí adentro, y hasta le da algún besito, o los buenos días, o lo saluda porque sí, o le habla para intentar que se mueva.

2. Cuando el bebé se mueve… Más o menos desde la semana 30 del embarazo, los movimientos de mi churumbelito son más que evidentes al tacto ajeno ¡y al ojo humano también! Con esas ondulaciones que me desfiguran la barriga por unos instantes y que asustan a mi bichilla. La primera vez que estaba manoseando la panza y notó el movimiento del otro ahí adentro, se bajó del sofá y salió disparada, mirando con desconfianza los alrededores del ombligo. En alguno de sus despertares nocturnos, o cuando se engancha a la teta, el churumbelito parece ponerse revoltoso y querer dificultarme la tarea de tranquilizarla, por lo que empieza a dar vueltas en mis interiores, abultando la barriga y espantando a mi mochuela. Lo que me faltaba era que se hicieran la vida imposible desde antes de nacer.

3. La relación con otros bebés reales. Hay un bebé de 5 meses en la familia con el que mi bichilla no suele coincidir, pero en navidades lo tuvo cerca ¡y se volvió loca! Ni mirar los juguetes de Papá Noel ni nada. Ella lo que quería era que la dejaran coger al bebé. Y empezó a preocuparse por él, a abrazarlo, a preguntarle si tenía hambre y quería queso, porque ella no veía biberones en la mesa de Nochebuena (que era lo que le habían explicado que comía ese bebé. Verás tú cuando descubra que el nuestro va a intentar apropiarse de mis tetis). También noté que le hablaba como si se dirigiera a un adulto normal: le contaba lo que había pasado con la llegada de Papá Noel, los regalos que le habían traído y parecía que quería descubrirle el mundo entero, por si el bebé no venía enterado de serie acerca de todo lo que implica la navidad. ¡Qué conversación más larga! Y claro, ahí me entusiasmé pensando que realmente mi hija entiende que espera un hermano y que puede tratarlo de la misma forma cariñosa que a este, por lo menos ¡hasta que tengan la primera confrontación grave!

4. Un día iremos al hospital y mamá traerá al bebé a casa. Otra mañana, fuimos al cine del Pueblucho Infernal. Tanto a la ida como a la vuelta debemos pasar por delante del hospital en el que nacerá mi nuevo churumbelito y se me ocurrió decirle que las mamás venían a recoger a los bebés en ese edificio: una entra con la panzota, elige un bebé, y en unos días te lo puedes llevar a casa. A la ida, mi explicación debió pillarla por sorpresa y cuando quiso fijarse en el edificio en el que se encargaban los mochuelos, el coche ya lo había dejado atrás. Pero al volver del cine ¡anda y que no se quedó con la copla! Mirando y remirando el hospital, las ventanas, las posibles entradas. Parecía que estuviese tramando un asalto para robar bebés más que interiorizando lo de los días de separación y estancia en el hospital por el parto.

Sigo teniendo muchas dudas acerca de si estos avances serán de utilidad a la hora de conocer al hermanito frente a frente, si ha cambiado de actitud porque realmente comprende algo más del embarazo, o si es pura casualidad que todas estas situaciones se hayan dado en las últimas semanas. Lo que sí tengo claro es que a mí me está permitiendo vivir las últimas semanas de la preñez más relajada, con menos pensamientos catastróficos en torno a los celos, al posible rechazo y a todos los obstáculos que se podrían presentar. Igual luego me topo de golpe y porrazo con una realidad pésima y me arrepiento de no haberme mentalizado para lo peor, pero con este cambio de mi bichilla respecto a los bebés ¡estoy de lo más entusiasmada!

¿Vuestros peques cambiaron de actitud durante el embarazo? ¿O siguieron sin comprenderlo de principio a fin?

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3 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    23 Enero, 2017 at 07:18

    Todo llega! Poco a poco, ahora a por el siguiente paso, que lo acepte estupendamente!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    23 Enero, 2017 at 10:50

    No tengo esta experiencia pero lo que creo es que es algo muy abstracto como para que tan pequeños lo entiendan. Tu piénsalo, es un poco subrealista, no!?

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    24 Enero, 2017 at 15:09

    El Santo hace tiempo que sabe que ahí hay un bebé pero no sé si porque nos escuchará más que ya mismo nace, porque la tripa es más evidente o porque él va creciendo, como que me da la impresión de que es más consciente. Me pregunta más por él, dice que salga ya y demás. Pero, claro, hasta que no nazca no será plenamente consciente de lo que hay y de que habrá llegado para quedarse. Pobrecito. Espero que tu bichilla lo esté llevando bien. Un besote y que vaya todo bien.

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