Parto y postparto

Crónica de mi parto prematuro (I) Romper aguas como en las películas

romper aguas como en las películas

¡Estoy de vuelta! Y es que con alguien tengo que debatir los pormenores de esta segunda maternidad que nos ha pillado tan de sorpresa. Por las redes sociales sabréis que mi churumbelito decidió adelantar su llegada al mundo pasándose su fecha probable de parto por el arco del triunfo, y en lugar de nacer en torno al 24 de febrero, lo hizo sin previo aviso el 23 de enero. ¡Ole y ole! Porque yo estaba esperando parir en marzo, casi en la semana 42, como ya me ocurrió con el nacimiento de mi bichilla pero ¿en enero? Es que ni se me había pasado por la cabeza esta posibilidad. Y así fue como estando yo preñadita de 35 semanas y 2 días, sin maleta del hospital preparada, ni cuna montada, ni logística pensada, se desencadenó todo de una forma imparable. De hecho, siempre me había estado riendo de que esto de romper aguas como en las películas era una cosa sacada de contexto y que en la vida real nunca se iniciaban los partos así. Vamos, a mí en el primero me rompieron la bolsa del líquido amniótico cuando ya llevaba varios centímetros de dilatación, pero esta vez así es como comenzó todo.

1. Romper aguas como en las películas. Más concretamente en medio del salón de casa. Oye, que si llego a saber que me iba a poner de parto tan de repente, hubiera cenado algo más que un yogur desnatado con trocitos de frutas. Pero era domingo, habíamos estado de comilona en casa de mi madre, para merendar había hecho chocolate a la taza y cocinado mini napolitanas con mi bichilla… Vamos, que no estaba pasando hambre y decidí restringir la cena para no llegar al final de la preñez hecha un tonelete. Pues en estas que a las 21:30 de la noche, decidimos que ya es hora de motivar a mi mochuela para que se vaya acostando, que al día siguiente tocaba ir al cole. La dejo elegir un cuento, nos sentamos juntas en el sofá y antes de leer siquiera el título de la portada noto un chorro de agua calentita que se me escapa por la entrepierna. ¡No puede ser! Lo primero que pienso es que vuelvo a tener escapes de orina por culpa de la bronquitis eterna que me había estado acompañando desde noviembre, pero no porque yo no tenía ganas de orinar ni de nada. Me pongo de pie, sobre todo esperando no ver sangre ¡y no salpicar la alfombra! Y ni corta ni perezosa me bajo el pantalón del pijama y las bragas en medio del salón mientras le digo al papá de mi bichilla “Gordi, mira”. Y allí venía de nuevo, otro torbellino de agua que me corría por las piernas abajo dejando un charco en el parquet. ¡Esto no podía estar pasando!

2. ¿Y si me hago la loca? Me fui al baño para asegurarme de que aquello no era pis, no olía como la orina, no era del color de la orina, pero al estar sentada en el váter ¡sí que oriné! Y justo después de acabar ¡otro chorro de agua que se me escapó! Cogí una compresa abandonada por ahí (desde que uso la copa menstrual no suelo tener en casa) y me la puse para evitar males mayores mientras no terminaba de dar crédito a que me fuera a poner de parto a las 35 semanas. ¿Y si me hacía la loca seguía como si nada estuviera pasando y me quedaba en casa a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos? Total, no tenía contracciones, ni dolores, ni ninguna otra señal de parto. No quería dejar a mi bichilla de noche si no era por un motivo justificado, ni hacer venir a mi madre, ni ir al hospital como una primeriza histérica. Pero algo me decía que en casa no me podía quedar, así es que llamé a mi madre, que me insistía en que no me moviera y en que dejara de hacer la maleta que ella me llevarían lo que necesitase, y que me fuera a urgencias que si la bolsa se rompe a chorros no puede andar una paseándose por el mundo tan alegremente. Y resulta que tenía razón, pero yo iba recogiendo cositas improvisadas en una maleta mientras me repetía 3 veces todas las instrucciones mentalmente: tranquila; no pasa nada; esto no puede estar pasando; 35 semanas es muy pronto; no puede nacer todavía; prematuro no, por favor… Y así salimos de casa, dejando a mi bichilla loca de contenta con la abuela y yo llorando en el ascensor por no poder controlar la situación.

3. Llegada al hospital. A las 22:30 estábamos ya en urgencias esperando a que nos llevaran a la sala de partos. No para parir, cosa de la que yo no tenía ninguna intención, sino para revisar un poco los interiores y saber qué es lo que me estaba pasando. Me hacen una eco vaginal y efectivamente tengo la bolsa quebrada. Puedo decir que ya sé lo que es romper guas como en las películas y me pasan a monitores con otra futura mamá que está allí en plenas contracciones de parto. ¡Y yo tan pichi! Ni contracciones, ni dolores, la tensión bien, el churumbelito en la gloria, pero el líquido que sigue abandonando mi cuerpo. Lo que me dejan claro es que a casa ya no voy a volver. Por si acaso, le pregunto a enfermeras, celadores, a la matrona, la ginecóloga y a todo el que pasa por mi lado, por si hay alguno que me dé permiso para irme a casa a seguir con mi preñez. Pero todos son unánimes en que no me voy a mover de allí hasta que mi prematuro haya nacido. Hacen pasar al papá de mi bichilla a los monitores cuando la otra muchacha es trasladada a su propia sala de dilatación y nos dicen que como no hay signos de alertas, me dejarán ingresada las próximas 24-48 horas a la espera de que el parto se desencadene solo. Si en ese margen de tiempo no lo hago de forma espontánea me lo tendrán que inducir (a las inducciones no les tengo miedo, porque ya pasé por una cuando el nacimiento de mi bichilla y ni tan mal, oye), pero que no me preocupe, porque un prematuro de 35 semanas no tiene por qué darnos ninguna complicación, ni el parto tener que acabar en cesárea.

Y así es como recogimos nuestras cosas de la sala de partos para trasladarnos a la que sería nuestra habitación en la planta de maternidad, a la espera de que notase otros síntomas de parto.




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11 Comentarios

  • Responder
    El rincón de Mixka
    13 Febrero, 2017 at 07:37

    Que sepas que me parece FATAL que nos dejes así, a medias. Huummmm… Jejeje. Seguiremos a la espera de la segunda parte, aunque yo más o menos ya me sé el final.

    Un besazo, preciosa. (Yo creo que tu bebé lo que quiere es ir al Bloggers day… Jajajajajajajjaajajjaja, es broma ❤)

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    Mamá Puede
    13 Febrero, 2017 at 07:59

    Yo si sé lo que es romper aguas como en las películas y es tal cual! Ni compresas ni leches.
    Recuerdo que puse una toalla en el coche para no dejar aquello muy mal y sentada perfecto, pero fue levantarme y otra vez un chorro tremendo. Llegue al hospital tan empapada los vaqueros que no me los podía quitar! Vamos un show

    Por cierto, bienvenida de nuevo!

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    Adriana
    13 Febrero, 2017 at 10:08

    Yo siempre he roto aguas ya estando de parto.

    Bueno, de 35 semanas y pico y casi casi casi a término. Una semana y media después ya se habría considerado a término, así es que seguro que está perfecto, ¡no te preocupes!

    El hijo de una amiga nació a las 36 y nunca lo ha considerado prematuro y todo ha sido como si hubiese nacido a término.

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    Mama Puñetera
    13 Febrero, 2017 at 12:15

    Eso de romper aguas yo no lo conozco, jejeje, pero la verdad es que tiene que impresionar. Y mas si aun no esperas que te toque parir! Vaya tela!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    13 Febrero, 2017 at 13:13

    jaja, lo de romper aguas es bastante surrealista!!! a mí solo me pasó con el tercero, ya en urgencias porque tenía contracciones…pero flipé, porque como en los anteriores me rompieron la bolsa estando de unos 8 cms y ya en dilatación, pues me pareció muy peliculero…pero es real, jajaja…

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    Aprendemos con mamá
    13 Febrero, 2017 at 13:29

    A mí en mis tres embarazos he roto aguas sin dolores ni contracciones, mojándome es como me he enterado. Es muy chocante pero al menos te avisa, que peor es eso de que te salga el peque en medio del salón, eso me asustaría más jejeje

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    La maternidad de Krika en Suiza
    13 Febrero, 2017 at 14:31

    Yo también rompí aguas así con el segundo, pero estaba ya en la 39. Con el primero me las rompieron en el hospital y con la niña rompí aguas en el expulsivo, unos segundos antes de que saliera la cabeza. Cada uno diferente! Jeje

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    Una madre como tú
    13 Febrero, 2017 at 15:26

    Pues yo empecé los dos partos rompiendo aguas, mira tú XD Oye menudo mal rato debiste pasar, menos mal que sustos aparte todo fue bien 😉
    ¡Deseando leer el resto!

  • Responder
    Mh
    13 Febrero, 2017 at 16:00

    Mi peque nació el 28 de enero. Soy primeriza y cuando llegué a urgencias con contracciones pensé que me mandarían para casa, ya q no eran demasiado intensas. Una vez allí la matrona me dijo q estaba de 5cm, ni ella se lo creía!!! En la consulta de urgencias rompí la bolsa en una contracción, y derecha al paritorio. A las dos horas tenía a mi niña en brazos tras un parto natural, sin puntos y sin epidural, ya q no dio tiempo a ponérmela, gracias a unos excelentes matrones q lo hicieron todo super facil😍

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    La Hobbita
    14 Febrero, 2017 at 09:31

    Ay! Q estoy desconectada de las redes sociales!! A mi q nazcan prematuros es de lo q mas miedo me da. Ains! Pero bueno, veo q fue saliendo bien la cosa.

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    maternidadcontinuum
    16 Febrero, 2017 at 10:48

    jaja qué grande!!! hasta para romper aguas eres una crack!

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