Parto y postparto

Crónica de mi parto prematuro (II) El parto espontáneo

parto espontáneo prematuro 35 semanas

Tras la rotura de aguas como en las películas en la semana 35+2, me instalaron cómodamente en una habitación de la planta de maternidad, sola, porque no había otra compañera parturienta por el momento. Ya era medianoche, había entrado en la semana 35+3 y no confiaba nada de nada en que se fuese a producir ese parto espontáneo para el que me habían dejado ingresada. Yo seguía tan normal, a excepción de los chorros de líquido amniótico que se me escapaban de la bolsa rota. No estaba conectada a ningún tipo de medicación, podía moverme a mi aire, ir al baño, pero me pidieron que estuviera lo más relajada posible. Y oye, fue tumbarme en la cama dispuesta a dormir para que el supuesto parto espontáneo me pillara descansada (el papá de mi bichilla y yo íbamos a cumplir ya 24 horas sin sueño por la mala noche que nos había dado la niña justo el día anterior) y notar la primera contracción. Sí, pese a que mi anterior parto fuese inducido y nunca hubiese vivido en mis carnes una contracción producida de forma natural, aquello era sin lugar a dudas una contracción, con su barriga tensa, su pico de dolor y su relajación posterior. Iba a resultar que la matrona y la ginecóloga no estaban locas y que realmente el parto prematuro de mi churumbelito había comenzado para no parar.

1. Contracciones cada 5 minutos. De manual ¿no? Pues así empezaron. No una contracción ahora y otra de aquí a 4 horas, no. Tras la primera llegó la segunda, la tercera y la cuarta. Todas rondando el minuto de duración y con una separación entre ellas de 3-5 minutos. Me iban a sobrar muchas horas del margen de 48 que me habían dado los médicos para que pariese por mí misma. A este hombre le dio el hambre, así es que lo mandé a buscar frutos secos a una máquina y una mijita de agua para mí, con la esperanza de poder dormirme y que las contracciones se pararan. Pero no fue esto lo que ocurrió. Así es que cuando llegó con su avituallamiento le di mi móvil con una de esas apps del embarazo que tenía instalada, y que tenía una función para ir contando y registrando contracciones. Cuando ya llevaba media hora en este plan, decidimos avisar a la enfermera porque en el parto de mi bichilla di positivo en el cultivo de estreptococo de los bajos y fue necesario ponerme al menos 2 dosis de antibiótico para no infectar a la niña con nada. Y esta vez ¡ni siquiera había llegado a la consulta de la matrona en la que me repetirían la prueba! Así es que al ser un parto prematuro y tener mis antecedentes, decidieron que también recibiría antibiótico. No llevaba ni una hora en mi habitación de maternidad cuando volvió el celador para bajarnos de nuevo a la sala de partos.

2. La separación del padre. De vuelta en la sala de partos, me conectaron otra vez a los monitores para detectar las contracciones y el latido del churumbelito. Oye, qué correas más deficientes me tocaron, porque por muy quieta que me estuviera se me caían los sensores por todas partes. También me despintaron una uña (como no pensaba parir tan pronto iba yo con mi manicura bien hecha) para comprobar la saturación de oxígeno al hablarles de mi eterna bronquitis de embarazada. Pero allí estaba, con contracciones de parto y sin asfixiarme como en los 3 meses anteriores ¡ver para creer! Como no había nadie más ingresado en esa zona, dejaron a este hombre como acompañante y se fueron todos a atender un parto complicado. Y así pasamos más de una hora analizando los gráficos de la máquina hasta que me dijeron que pasaría a la sala de dilatación, porque dilatación tenía poca (1-2 centímetros como mucho) pero las contracciones ya parecían imparables. Según el protocolo del hospital, en estos trasvases el padre de las criaturas debe desaparecer de la escena, irse a la sala de espera y ser paciente hasta que lo dejen volver a entrar. En mi sala de dilatación me pidieron que no me tumbara en la cama ¡con el sueño que yo tenía! Que caminase libremente, que fuese al baño si quería, pero que estuviese de pie y en movimiento. Todo exactamente al revés que en mi primer parto, donde con tanta oxitocina y monitor no me pude mover nada. Sólo me conectaban puntualmente para suministrarme el antibiótico y después ¡vuelta a la libertad! Pero aquello ya me dolía mucho. Las contracciones era muy seguidas, y entre el dolor, el cansancio y estar sola en la sala, pensaba que me iba a caer al suelo y nadie se iba a enterar de mi accidente. Cuando el papá de mis criaturas pudo volver a estar presente, ya había pasado otra hora. Eran más de las 2 de la mañana y este parto espontaneo me estaba pareciendo más doloroso que el primero inducido.

Aún así, como no tenía ni idea de cómo estaba progresando el asunto, ni si había dilatado algo más en ese rato, ni si los médicos consideraban que iba todo bien, no se me pasó por la cabeza pedir la epidural, pensando que aún estaría muy al inicio del proceso y que sería conveniente esperar un poco más. Eso sí, en cuanto este hombre volvió a estar presente ¡a la cama que me fui! Estaba súper agotada, indecisa del todo y con un ritmo de contracciones que parecía no acabar nunca. En el fondo, aspiraba a desmayarme entre una contracción y la siguiente, como me ocurrió en el parto de mi bichilla, pero esta vez no tuve tanta suerte y fui consciente de todas y casa una de ellas.

Así, me dejaron dilatando libremente hasta que me decidí a pedir la anestesia epidural ¡o la eutanasia! Eso aún estaba por ver.




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6 Comentarios

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    20 febrero, 2017 at 07:29

    Ay, leñe, yo aquí leyéndote mientras me visto pensando que este sería ya el desenlace… jajaja. Que ya mismo me pongo de parto, Lucía. Se supone, claro. Al menos lo que sí se es que salió todo bien. No tardes en contarnos el final por favor. Jejeje. Un besazo.

  • Responder
    Gloria Ortiz
    20 febrero, 2017 at 07:46

    Por favor de cuéntanos el final!!! Me.has dejado en ascuas!!! Yo estoy de 34 + 5 y de baja por riesgo de parto prematuro, así que puedes imaginarte las ganas que tengo de leer el desenlace 🙂

  • Responder
    La maternidad de Krika en Suiza
    20 febrero, 2017 at 12:15

    No puedes hacernos esto! Cuántas partes quedan?? Jajaja. Mañana sale la segunda parte del mío pero ya es la refinitiva, no soy tan malvada 😂😂😂

  • Responder
    sradiaz
    20 febrero, 2017 at 13:12

    Jajaja ¡Qué momento tan emocionante! ¿Cómo nos puedes dejar así?

  • Responder
    La Hobbita
    20 febrero, 2017 at 14:36

    A ver, a ver como continúa!

  • Responder
    Nosoyunadramamama
    21 febrero, 2017 at 12:58

    pero qué esta afición de contar los partos por partes????? me estresáis, que los sepáis, jajajaj

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