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Mi lactancia (XXIII) Lactancia con un prematuro tardío

primera crisis de lactancia de un prematuro tardío

En mi último post sobre mis preocupaciones con la lactancia en tándem, hubo muchas cosas que no valoré adecuadamente, pero la más impactante de todas ha sido el hecho de que al haberse adelantado mi parto y nacer mi churumbelito a las 35 semanas y 3 días, este tándem ha comenzado con una niña de 3 años y 2 meses y con un prematuro tardío, lo que ha dificultado las cosas. Desde que nació, la gente que ve al niño al natural y en fotos, no lo considera prematuro porque no tiene pinta de tal: pesó 2,800 kilos, tiene algo de carne en los mofletes, no necesitó incubadora, pero existen claras diferencias con un recién nacido a término. O al menos yo las noto rotundamente si hago memoria de cómo era su hermana en estos primeros días de vida. Y sí, la lactancia con un prematuro tardío también es distinta a la que se establece con un bebé nacido en su fecha. Y con distinta me refiero a complicada, y más sacrificada pero ¡seguro que siempre compensa! Como aspecto positivo, puedo decir que al haberse iniciado con un bebé que mama con poca fuerza y que no es nada demandante, me he librado de todos los dolores que me persiguieron durante los 3 primeros meses de teteo con mi bichilla. Bueno, por eso, o porque tras más de 3 años de lactancia ininterrumpida algo habré aprendido a hacer bien para lograr que los niños se me críen decentemente sin ver yo las estrellas en cada toma. Sin embargo, en la lactancia con un prematuro tardío me he topado con estos obstáculos.

1. No se puede dar la teta a demanda. ¡Sorpresa! Años interiorizando eso de que la teta no entiende de horarios, ni de relojes, sino de las peticiones del bebé y entonces inicias la lactancia con un prematuro tardío y descubres que si por él fuera, no comería nunca. Jamás. Mi churumbelito nació durmiendo y se pasó exactamente igual casi las 3 primeras semanas por completo. En todo el día creo que si sumábamos los minutos en los que se quejaba, abría los ojos o reclamaba algo, no llegaría ni a una hora completa. Con este panorama, ya en el hospital nos dijeron que había que arrimarle la teta cada 2 horas como mucho durante el día, y al menos un par de veces por la noche. Mientras estuvimos ingresados no me hizo falta mirar el reloj, porque me pasé los 2 días con él en brazos, día y noche con la teta fuera. Y sólo en un par de ocasiones hizo amago de comer por sí mismo. Fue perdiendo peso, como todos los recién nacidos, y cuando nos dieron el alta tuve que ingeniármelas para que comiera, ante la posible propuesta del suplemento de biberón.

2. Despertar a un prematuro para que coma es una odisea. No es solo que mi churumbelito se pase el día durmiendo y sin quejarse ¡es que nada le incomoda! Ni el pipí, ni la caca, ni los gritos de su hermana. Para intentar que mamara, tenía que molestarle haciéndole pasar frío en un cambio de pañal, quitándole la mantita, atosigándolo con cosquillas en los pies, con remeneos, dándole con mi melena en la cara. ¡Todo le daba lo mismo! Más que prematuro parecía de cuerpo insensible de la cabeza a los pies. Total, que de esas supuestas 2 horas entre toma y toma, la realidad era que podía invertir hasta 1:30 en intentar despertarlo, él podía hacer un amago de mamar de unos pocos minuto y en nada ¡vuelta a empezar con todo el proceso! Esta fase ha sido desesperante y muy frustrante, hasta que por fin empezó a estar un poco más consciente.

3. El sacaleches y la jeringa. ¡Tus armas para triunfar! O al menos estas han sido las mías. En el hospital, como sabía que apenas ingería nada de calostro, ni de leche, ni de fuese lo que fuese que yo ya tenía almacenado en el pecho, les sugerí que me dejaran extraerme algo, porque leche tenía con total seguridad. Pero no le dieron importancia y prefirieron que siguiera poniéndome al bebé al pecho para que la estimulación la consiguiera él. Ya en casa ¡me faltó tiempo para desempolvar mi kit de vaca lechera! El sacaleches eléctrico Link de Suavinex, una jeringa de la farmacia y todo el arsenal de discos de lactancia, cremita por si acaso me hacía algún tipo de daño… Y empecé con las extracciones. En cada toma, ponía a mi churumbelito al pecho por si se sentía inspirado e igual mamaba entre 2 y 5 minutos. Y se acabó. Así es que después me extraía unos 50 ml. de leche y le daba gota a gota con la jeringa toda la que quisiera tomar. Vamos, es que no iba a pagar por leche de fórmula cuando tenía yo 2 cántaros que me iban a estallar en el cuerpo. Y así pasamos casi una semana completa, en la que lo que le entraba en el cuerpo provenía prácticamente al 100% de la jeringa, porque la criatura no estaba nada motivada para la succión.

4. Cuando se engancha al pecho voluntariamente. Hacia su segunda semana de vida, se fueron alternando días en los que mamaba solo por completo (seguía sin demandar por iniciativa propia, pero al despertarlo y arrimarle la teta la aceptaba antes o después) y otros en los que parecía hacer una huelga de muchas horas y necesitaba volver a recurrir al sacaleches y la jeringa. Si alguna toma pasaba de los 19 minutos h¡acíamos una fiesta en casa! Y si alguna llegaba a los 20 sin dejar de succionar ¡ya lo creíamos alimentado para todo el día! Mi mochuelo prematuro no hace distinciones entre el día y la noche, con lo cual, en cualquier franja horaria hay que forzarlo a despertarse.

5. La báscula refleja los progresos. Durante las 2 primeras semanas tras el alta hospitalaria, había que ir al hospital primero, y al centro de salud después, para pesarlo cada 48 horas y más o menos engordaba unos 200 gramos a la semana. ¡La técnica estaba funcionando súper bien! Pero era de un incómodo… En estos primeros días, lo único que se nos pedía era que no siguiera perdiendo peso, y si engordaba algo ya nos podíamos poner muy contentos. Pero como engordaba mucho ¡todos los esfuerzos empezaron a merecer la pena!

En resumen la principal diferencia entre el inicio de la lactancia con mi bichilla y con el prematuro es que ella era demandante a más no poder, y me hizo unos estropicios por las malas posturas que me dolieron durante meses. Mientras que el nuevo ¡es todo pachorra y sueño constante! Y se piensa que puede vivir del aire. ¿Vosotros notasteis muchas diferencias entre las diferentes lactancias de vuestros hijos? ¿Por haber sido prematuros o por otros motivos?

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8 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    2 marzo, 2017 at 07:23

    Genial que lo estés consiguiendo!
    Con un prematuro las cosas son distintas por eso que comentas solo duermen, no demandan, es casi imposible despertarle para que coma, yo me pasé varias semanas con la teta fuera todo el día por si pillaba un chupito o algo que le alimentase y esperé demasiado, la bajada de peso empezaba a ser preocupante así que directamente me agarre al biberón con mi le leche y El Niño se disparo.

    Eso sí, cuándo ya tenía fuerzas y hambre no quería la teta ni en pintura. Tal vez hubo un fallo y en lugar de bibe le tenía que ofrecer jeringa pero en ese momento, con el agobio de que lo mismo había que ingresarlo y otro bebé de dos años en casa hice lo mejor que creí y ahí están los dos tan sanos y felices, eso sí, lo de extraerme leche 5 o 6 veces al día durante meses fue bastante rollo.

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    Cristina
    2 marzo, 2017 at 09:35

    Los prematuros son así, mi hija también nació de 35 semanas y me acabas de recordar las primeras semanas con ella. Para mi pesar, al ser primeriza no conseguí establecer la lactancia con éxito, ya que no tenía fuerzas para succionar y el sacaleches no consiguió que me subiera la leche…
    Ánimo que conseguirás establecer bien la lactancia, tener a la mochuela es una gran ayuda.
    Bss!

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    La Hobbita
    2 marzo, 2017 at 09:45

    Bueno, poco a poco. Lo bueno es que funcionó! Seguro q ya tienes un mozalbete enganchao a la teta ahora q pasó el tiempo :).

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    Thumper
    2 marzo, 2017 at 10:24

    La verdad que leyéndote he revivido mi inauguración materna y encima con un prematuro de 35+1 (aunque llevaba pidiendo pista desde la semana 28). Este si estuvo en incubadora y le visitaba en neonatos para las tomas, sí hacía algún amago de agarre pero al medio minuto soltaba y nada, yo me extraía y se lo daban con jeringa. Fue horrible, entre la inexperiencia de una primeriza y el pasotismo del renacuajo…me pasó lo que cuentas, las tomas eran en bucle, 1 hora para despertarle haciéndole de todo (me daba una penita), otra hora para que comiese, y cuando ya recogias todo e intentabas hacer cualquier cosa, había que volver a empezar, y así 24 horas, agotador. Qué recuerdos, no sabía ni llorar, no demandaba, estábamos con el reloj todo el día para las tomas. Y con el segundo ha sido bastante diferente, bueno, este tampoco esperó a las 40 semanas (cosa que su madre le agradece porque estaba ya hasta el moño) y con 37+3 le tenía en brazos y a la teta, experiencia nueva porque a su hermano se lo llevaron a la incubadora a los 20 minutos de nacer.

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    Mama Puñetera
    2 marzo, 2017 at 10:45

    Vaya, lo que queda clarísimo es que lo de no ser primeriza no te garantiza que todo lo que vivas no sea absolutamente nuevo. Cada niño es un mundo!

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    Shasha
    2 marzo, 2017 at 13:25

    Mi hija también fue prematura, semana 36 y con 3,1 kg pero aunque dormia como un liron y también me tocaba despertarla para hacer las tomas y hacerle cosquillas en los pies porque se dormia a mitad de toma, ella mamaba perfectamente… Creo que mas que por prematuro es caracter de la criatura, porque mi hermana que si nacio a termino si que era más parecido a lo que cuentas y aún hoy con 25 años más que sangre tiene horchata :p
    Pero ole tu paciencia, y que suerte que te pillara ya con experiencia

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    Criando pulgas (@Pulguiteando)
    3 marzo, 2017 at 12:59

    Desde luego, te crees que ya lo sabes todo sobre la lactancia por haber tenido ya un peque (hablo por mí) y resulta que nada más lejos, porque ni se me había pasado por la cabeza todo esto que cuentas.
    Mil gracias por compartir toda esta vivencia porque me parece súper interesante ^^
    Enhorabuena por todos esos esfuerzos que luego solo te quedarás con lo bueno y el coñazo soberano que supone seguro que queda en un vago recuerdo 🙂

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    madrelopez
    8 mayo, 2017 at 19:33

    Pues aquí uno de 40 semanas y 3300g que le pasaba algo parecido los primeros días… Me costaba sudor y lágrimas que cogiera el pecho, y eso que era un bebé sano con parto normal y todo. Aunque por suerte no tuvimos que recurrir a suplementos de ningún tipo ni sacaleches. No me quiero imaginar si hubiera sido prematuro!

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