Parto y postparto

Crónica de mi parto prematuro (V) Parto a las 35 semanas

parto a las 35 semanas

Supongo que puedo simplificarlo todo diciendo que traer al mundo a un churumbelito prematuro al ponerme de parto a las 35 semanas y 3 días fue muy fácil. Fácil en lo que a la cuestión física y de esfuerzo se refiere, porque psicológicamente la experiencia ha sido otro cantar. Y eso, teniendo en cuenta que para ser prematuro, mi criatura ya era de proporciones grandes y percentil 94, con 45 centímetros de talla y 2,8 kilos de peso. A ojo, era un bebé normal, como muchos de los que nacen a término o incluso después de las 40 semanas de gestación, pero para él, de quien se esperaba un peso de 4 kilos y una altura de al menos 52 centímetros, era estar todavía por acabar cuando todo se precipitó de aquella manera. Una vez en el paritorio, miraba el reloj que tenía frente a mí: casi las 7 de la mañana de un lunes y pensaba más en mi bichilla sola en casa, en esas 5 semanas de embarazo que me estaban faltando y en que todo se había desarrollado de manera tan inesperada… En fin, que era mejor meterse en faena y no pensar tanto, porque la realidad era que el churumbelito andaba ya ahí abajo, a la espera de 4 empujones para venir al mundo

1. El expulsivo en un parto a las 35 semanas. No sé cómo será el de las demás pero el mío fue fácil, fácil. Si a mi bichilla la expulsé de 4 empujones siendo primeriza y pesando casi un kilo más que este, el mochuelo no se podía quedar ahí atascado durante mucho tiempo. Así es que como la otra vez, mientras la matrona, la ginecóloga y las auxiliares se preparaban por toda la sala, a mí me tenían entretenida permitiéndome pujar cuando me diera la gana. Que no fueron muchas veces, porque al tercer empujón ya avisó la ginecóloga a este hombre por si quería recrearse mirando la coronilla de mi churumbelito. Hasta a mí me insistió la matrona para que me incorporara un poco y lo viera salir. Pero yo no tenía ningún interés en ver la escena, que siempre me da reparo el llevarme un susto y negarme a seguir con los empellones. Así es que yo a mis pujos sin vistas y ellos a contemplar lo que quisieran.

2. La vuelta de cordón. ¡Sabía yo que mi criatura la acabaría liando con el cordón umbilical! Si ya en las ecografías 4D a las que fuimos se le veía todo el rato manipulando la cuerda y tirando de ella ¡tanto jugueteó que al final se la enroscó en el cuello! Oye, yo pensaba que eso de las vueltas del cordón era un drama grave y resulta que no. Simplemente la ginecóloga me dio que dejara de empujar al verlo, que respirase con normalidad y ella deshizo el nudo sin más. Después, un empujoncito más y mi churumbelito ya había nacido. Justo antes de esto sí noté el famoso aro de fuego del que no tuve conocimiento en mi primer parto. Sí, el periné se estira tanto que notas como si tuvieras en la entrepierna un círculo perfecto que se crece y se calienta por momentos y de pronto la cabeza sale y la sensación desaparece.

3. Las primeras impresiones sobre mi prematuro. Pues qué iba a pensar ¡que era muy pequeño! A mí me parecía una miniatura en comparación con lo que me impresionó mi bichilla en esas mismas circunstancias. Hasta el punto de que el hecho de que estuviera completamente azul durante unos instantes no me pareció tan raro en comparación con su tamaño. Sólo pude cogerlo apenas unos segundos antes de que se lo llevaran a una sala contigua para que lo revisara el neonatólogo. No lo perdí de vista, y allí estaba con su papá y con la matrona, llorando mucho mientras lo revisaban tampoco muy exhaustivamente. De hecho, dice este hombre que cuando el pediatra lo vio se quejó de que lo llamasen por protocolo para supervisar a mi churumbelito, porque con ese tamaño parecía un recién nacido a término y lo de que fuera un prematuro nacido en un parto a las 35 semanas le daba bastante igual. Así es que desde ese momento empezaron a tratarlo prácticamente como a un bebé normal (con algunas diferencias que ya os contaré próximamente).

4. Las lesiones del parto. ¡Ninguna! Oye, alguna ventaja debía tener el estrés psicológico pasado al verme de parto a las 35 semanas pensando en las posibles complicaciones de un bebé prematuro. Y es que al ser mi churumbelito una miniatura en peso y estatura ¡desalojó mi cuerpo casi sin enterarme! Ni un punto de sutura, ni un desgarro, ni hablar de la episiotomía. Nada de nada. O sea, que si en el primero, con 2 puntos internos y 2 externos, me recuperé en un visto y no visto, en este salí del paritorio como si nada hubiera pasado. Ni una molestia para orinar, para hacer aguas mayores, para sentarme o para cualquier otra cosa. Y ninguna es ninguna. Bueno, los típicos entuertos esos para reducir el útero y poco más. Y por cierto ¡no duelen tanto como las contracciones del parto! O al menos los míos no eran tan escandalosos.

Y así acabó el embarazo y el parto de mi prematuro para dar comienzo a una segunda crianza con unos inicios muy diferentes a los que tuve como madre primeriza. Que sí, que la experiencia es un grado y nos lo hemos tomado todo con más calma, pero las primeras semanas de vida de mi bichilla y mi churumbelito han sido radicalmente opuestas. ¿Cómo recordáis vosotros el segundo parto? ¿Más sencillo o más complicado? ¿Se pareció al primero o también fueron muy diferentes?




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8 Comentarios

  • Responder
    Mony
    13 marzo, 2017 at 07:09

    Me alegra que fuera tan bien. Me has dejado shock con lo de aro de fuego, no lo había escuchado nunca.
    En mi caso el 2 fue apenas 3 horas de contracciones y 4 empujones, además la recuperación, todo lo contrario al primero que fue una pesadilla

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    Mamagnomo
    13 marzo, 2017 at 07:14

    El segundo maravilloso. Cinco horas en total, bebé que nació limita, rojita y trepó y se enganchó sola al pecho ahí en paritorio. Dos vueltas de cordón, eso sí, pero como tú dices, nada preocupante. Ahora, él tercero es otro cantar jejeje

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    La maternidad de Krika en Suiza
    13 marzo, 2017 at 08:10

    Completamente diferente cada uno de mis tres partos, aunque afortunadamente de los tres tengo muy buen recuerdo.

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    Adriana
    13 marzo, 2017 at 09:46

    ¡El segundo mucho más fácil y rápido, y eso que el primero ya fueron 4 horas solo!
    Lo del aro de fuego lo conozco, me pasó y la matrona le puso nombre. Yo siempre digo que cuando sale la cabeza, los bajos más que doler, arden!

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    Anónimo
    13 marzo, 2017 at 10:28

    Yo solo he tenido una niña, y por lo tanto, no puedo comparar ni embarazo ni parto, en mi caso fue todo muy bien, y para ser primeriza super rápido que paso todo, dos horas de contracciones fuertes, me rompieron aguas en el hospital y al minuto ya sentí ganas de empujar, vamos que subí a las 10 y a las 11 de la noche nació mi niña., lo único que en mi caso la vuelta de cordon si fue un problema, porque era muy corto (al igual que le paso a mi madre conmigo y mi hermana) y se estaba ahogando cada vez que yo empujaba, y eso dio lugar a una episotomia, (que lo pase peor en la recuperación posparto que en todo el embarazo y parto) que si no fuera por ese motivo, no hubiera hecho ni falta (me dijo luego la matrona), pero gracias a dios todo salió bien, cuando me la sacaron (ya que necesité ayuda del ginecólogo y una ventosa), se la llevaron corriendo y aunque tardo unos segundos en llorar, en los que a mi se me hizo eterno, finalmente la oi, y en cuanto la vio el pediatra y confirmó que todo estaba bien, me la pusieron en mis brazos por primera vez. Me gustaría darla un hermanito, pero hasta entonces, no puedo comparar nada, solo contaros que en mi caso, si fue preocupante la vuelta de cordon. Un saludo y me encanta tu blog.

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    nuevemesesyundiadespues
    13 marzo, 2017 at 12:06

    Mi segundo, tres empujones. E igual que tú totalmente opuestos en sus inicios vitales. No parecen hijos de los mismos padres 😂😂😂. Me alegro de que fuera todo tan bien.

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    Alba
    13 marzo, 2017 at 12:37

    Cada parto es un mundo. Yo he tenido 3 y cada cual diferente, pero por suerte los 3 fueron muy bien. Me alegro que te fuera todo tan bien.

  • Responder
    Daniel
    16 marzo, 2017 at 03:27

    Una de las cosas que hago para estimular a mi niño recien nacido es ponerle sonidos de animales y cosas en el celu o la tablet… uso aplicaciones.

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