Lactancia

Mi lactancia (XXIV) Primera crisis de lactancia de un prematuro tardío

primera crisis de lactancia de un prematuro tardío

Una cosa nueva que he aprendido en esta segunda maternidad es que los bebés prematuros se evalúan unas veces según su edad cronológica, la real, la que van sumando todos los niños y que empieza a contar desde el día del parto, y otras según su edad corregida. Esta última se calcula a partir del día en que hubiese debido nacer, lo que hace que en realidad al mío se le considere 5 semanas más pequeño de lo que en realidad es. Para sufrir la primera crisis de lactancia de un prematuro tardío, mi churumbelito se guió por su edad real, y si lo normal es que se produzca sobre el primer mes de vida, allí que se plantó él con sus nuevas demandas justo el día en que yo debería haber salido de cuentas. Cuando pasé por esta primera crisis de lactancia con mi bichilla, mi desconocimiento como primeriza era tan tremendo, y los dolores tan grandes, que nunca acababa de ver la luz al final del túnel. Pero en 2 o 3 días estaba superada. Sin embargo, con mi prematuro tardío ha sido una crisis de lactancia diferente ¡y con unos trastornos nuevos! Os cuento las peculiaridades de mi criatura en esta etapa del amamantamiento.

1. La crisis de lactancia eterna. ¡Muy larga! Más de una semana ha tardado mi mochuelo en estar contento con la nueva producción de leche. Y a mí que no me digan que se quedaba con hambre, porque sobre todo el pecho derecho se me puso de un tamaño y una dureza que daba a entender claramente la cantidad de líquido que lo estaba rellenado. Pues aún así, el niño ha estado incómodo y muy demandante durante un periodo de tiempo que me ha parecido infinito. Vale, hasta ahora no sabía lo que era la primera crisis de lactancia con un prematuro  tardío, pero basándome en las de la niña creí que se solventaría deprisa. Pues no. Está visto que estas dos maternidades van a ser radicalmente opuestas en muchos aspectos.

2. La demanda y la necesidad de contacto. De día, el niño se ha ido comportando más o menos con normalidad. Alguna toma más sí ha hecho, y también ha reclamado mamar de los dos pechos a la vez, cuando habitualmente suelo ofrecerle sólo uno en cada toma, lo apura y se queda feliz y relajado. Pero las tomas se han hecho eternas, llegando a los 90 minutos seguidos sin soltar el pecho y sin dejar de succionar. Este es uno de los motivos por los que he estado ofreciéndole los dos en cada toma, ya que de tanto roce y de tanto rechupeteo, al final he acabado con un dolor fuertecito, sobre todo en el pecho derecho. Pero además de estar todo el santo día con la teta en la boca, también se ha negado a dormir en la minicuna tanto de día como de noche. Por lo que hemos pasado 24 horas completas, durante más de 7 días, con el niño o en brazos o en el trapo de porteo que me vuelve a salvar la vida. A la calle sí iba feliz en el carrito y dormía plácidamente, pero claro, no podemos estar callejeando toda la jornada. De noche, ha habido días en los que se ha estado desvelando cada hora para seguir con la teta. Menos mal que en cuanto la tiene cerca se acaba el quejido, porque eso sí, ni siquiera llora.

3. Daños en el pezón. En el derecho principalmente. Y lo más curioso de mi caso es que no son grietas, sino que al igual que me pasó con mi bichilla hace 3 años, parece que se me hubiera despellejado la punta del pezón. A ojo, se ve rosado, pero sin heridas, de un color diferente al resto de la piel. Vamos, que se diría que no tengo nada, pero sólo el roce con la ropa, con el disco de lactancia, y desde luego la presión del niño al mamar, me hacen ver las estrellas. Y yo pensando que esta primera crisis de lactancia de un prematuro se saldaría sin dolores, porque como yo ya soy una madre experta… ¡pues toma daño! Al principio, era una molestia soportable, y aspiraba a que se fuera, pero tras esas tomas eternas, el daño empeoró muchísimo, así es que volví a recurrir a las pezoneras para las tomas con ese pecho. Tuve que usarlas un par de días, pero luego se redujo la intensidad del dolor y pude retirarlas. Menos mal que al menos no se ha prolongado durante meses, como me pasó hace 3 años. Porque las pezoneras para mí son un gran invento, pero como la comodidad de poder dar la teta directamente y sin piezas interpuestas, no hay nada.

4. Pero el niño engorda. Si hace unas semanas me quejaba de que la lactancia de un prematuro era muy complicada por no ser nada demandante durante sus primeros días de vida ¡el mío ya se ha despertado! Tras pasar este brote de crecimiento, además de ser capaz de hacer tomas eternas en las que se atiborra de leche, tanto que le chorrea de la boca cuando se queda dormido, porque ya no puede tragar más, y luego se pega siestas de 3 horas porque el hambre ya no le afecta, o bien me demanda cada media hora cuando ha hecho tomas cortas que no lo han saciado ¡el bicho engorda de lo lindo! Y como padres de bebés recientes, sabemos que el engordar, los pipís, las cacas, el buen dormir y que el pediatra no te amenace con números y percentiles, es la base de nuestra felicidad. De hecho, en la fase final de esta crisis de lactancia, cuando el niño tenía 5 semanas, había engordado 800 gramos en 15 días. Y claro, conociendo el dato los dolores te parecen menos.

Y hasta aquí la primera prueba de fuego de la lactancia superada. Aunque en comparación con los días en los que tenía que alimentarlo con jeringa ¡esto ha sido más fácil! Pese al maldito dolor tetil. ¿Vosotras vivisteis las crisis de lactancia igual con todos vuestros hijos?




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4 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    6 Abril, 2017 at 09:21

    En mi caso las dos lactancias siempre han sido muy fáciles. Bebés que desde la subida de la leche rarísima vez pedían antes de las tres horas, dormían en medio, y engordaban de lo lindo, eran dos bolillas. Ni crisis de lactancia ni nada de nada.
    Grietas tuve solo al principio de las dos veces, y lo que si tuve y me dió algo más la lata fueron obstrucciones y un par de mastitis chungas, con mucha fiebre y tal.

    Reconozco que, de no habérmelo puesto tan fácil, no sé si habría dado el pecho el tiempo que lo dí, porque me habría sentido insegura si me pidiesen a cada rato, si no pegasen ojo, no cogiesen peso, o cosas así. El tiempo que dí pecho lo dí tranquila y contenta por la facilidad de la situación. ¡Si hasta dormíamos toda la noche del tirón!

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    Carolina tecnomamablogger
    6 Abril, 2017 at 09:35

    Lo bueno que tienes es que ya sabes de que va el tema, verdad!? Qué bien que crezca así de feliz con su teti 😉

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    Mamá de un prematuro
    6 Abril, 2017 at 10:09

    Bufff… yo no se qué es la crisis de lactancia con el pequeño. Me pasé 72 días sacándome leche y llevándosela a la UCIN y cuando llegó a casa, se agarró al pecho estupendamente. Pero no recuerdo ningún episodio dramático. Lo único que dejé de darle el pecho porque cada vez mamaba tenía que darle luego un bibe…
    Con el mayor que nació a término sí que hubo crisis de lactancia y tenerle al pecho enganchado horas y los pezones hechos polvo…

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    Paqui. Mami esto está chuli
    6 Abril, 2017 at 22:37

    Las del mayor y la peque más o menos. En el mediano apenas lo noté. El quería mamar
    y mamar. Que bien que ya se haya hecho a la teti

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