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Primera vez en el cine con 3 años

primera vez en el cine con 3 años

No creí que este momento fuese a llegar nunca. Antes del nacimiento de mi bichilla este hombre y yo éramos muy, pero que muy cinéfilos. Cuando nació ella, las series de televisión cortitas y con episodios que no debíamos interrumpir para atenderla, fueron nuestro nuevo entretenimiento. Pero a pesar de contar con esta genética, la primera vez en el cine de mi mochuela se ha demorado hasta los 3 años. Tenía esa fecha en mente como si fuese una barrera psicológica que me asegurase que todo iría bien, que no pagaríamos una entrada a lo loco para tener que abandonar precipitadamente la sala, y que la niña estaría feliz de principio a fin con la película elegida. Sin embargo, al cumplir los 3 años, no terminaba yo de verla madura para disfrutar de este invento. En casa es imposible que se siente a ver película. Un episodio de Peppa Pig o de Pocoyó, que duran 5 minutos, sí los aguanta, e incluso ha hecho proezas como ver Frozen y La bella y la bestia del tirón, sin salir del salón y levantándose de su asiento en muy contadas ocasiones sin llegar a perder la pantalla de vista. Pero quitando esos cuatro casos mal contados, el sedentarismo por exceso de consumo de pantallas no nos preocupa lo más mínimo, porque lo habitual es que se levante, corra, se ponga a jugar con otras cosas, salga y entre de la habitación, desconecte de la historia y reconecte minutos después. Así es que nuestras ganas de que se estrenara por primera vez en el cine eran infnitamente mayores que nuestras expectativas de tener éxito. Consultamos con otros padres con churumbeles de edades similares a la de nuestra bichilla, o algo mayores y con esta fase ya superada, y recapitulamos todos estos consejos que pusimos en práctica sin dudar.

1. Elegir una película razonable. Y digo razonable porque yo estuve tentada de llevarla a una apta para todos los públicos, de animación, pero larguísima, por tal de que a nosotros como adultos también nos hiciera pasar un buen rato. Pero al poner a la niña frente a la pantalla del ordenador a ver los 4 tráilers de películas que se emitían en nuestro cine, ella no tuvo dudas de que lo que quería ver era la película de Peppa Pig. ¡Ole y ole! Para ella sería casi como no salir de casa ¡pero para nosotros también! Lo bueno era que el personaje era conocido, que le encantaba, y que la duración era de solo 63 minutos. Así es que sólo le vimos ventajas y nos dejamos llevar por la cerdita. Como el experimento fue muy, muy bien, unas semanas después repetimos el proceso y decidió que quería ver ¡Canta! Seguramente por la cantidad de publicidad en la tele y en esos vídeos que ve en YouTube que se le habían colado ante sus ojos. Esta ya es una película de animación hecha y derecha, con su argumento de principio a fin y su duración de película normal. A nosotros nos hizo gracia, está muy lograda, es divertida y ritmosa y la niña también la vio de principio a fin, si bien es cierto que pasada la primera hora, ya empezó a moverse en su asiento, querer bajar, pero nunca se quejó ni se dispuso a abandonar la sala.

2. La sesión matinal. Nos la recomendaron por dos motivos: es mucho más barata que las sesiones de tarde (aquí cuesta casi la mitad que la entrada normal), las butacas no son numeradas, puedes sentarte donde quieras y va tan poca gente que aunque la niña hablase, se levantase o quisiéramos huir entre llantos y gritos, no molestaríamos al resto del público. Otra cosa buena es que como empiezan entre las 11-12 de la mañana, mi mochuela no tiene sueño, está casi recién levantada y nos aseguramos de que no se vaya a dormir en medio de la sesión. ¡Todo son ventajas! Si no pudiéramos acudir a la sesión matinal, yo escogería la de primera hora de la tarde, siempre y cuando hubiese dormido la siesta antes, porque si no ¡la incertidumbre de que cayese fulminada en la oscuridad podría con nosotros!

3. Posibles obstáculos. En nuestro caso, durante esa primera vez en el cine nos preocupaban principalmente tres aspectos: la oscuridad de la sala, el volumen excesivamente alto de la megafonía y la cantidad de anuncios del inicio. A mi bichilla no le da miedo la oscuridad, pero al llevarla a espectáculos musicales, teatros, etc. hemos notado que ese momento en el que se apagan las luces suele suponer un drama de llanto en su vida. Sin embargo, como en el cine dejan la sala en penumbra al poner los anuncios, y luego la oscurecen por completo, creo que esta desaparición gradual de la luz le dio más confianza. El sonido fuerte no le molestó lo más mínimo (a mí tampoco, que me dormí 20 minutos de los 63 de la película de Peppa Pig y otros 15 minutos en ¡Canta! La preñez en lo que tenía en aquella época…) y en cuanto a los anuncios, decidimos arriesgarnos y entrar a coger sitio 5 minutos antes de que empezara la sesión, por lo que tuvo que ver los 15 minutos de publicidad de locales comerciales del Pueblucho Infernal y algún que otro tráiler de nuevas películas que le hicieron mucha gracia. Pero si desconfiáis de que los vuestros se queden sentados durante los prolegómenos, llegad directamente para el inicio de la película.

4. Las palomitas. Tanto en la primera vez en el cine con Peppa Pig como en el segundo intento con ¡Canta! creo que las palomitas nos ayudaron mucho para asegurarnos el éxito. Es más, hasta que no se le acaba el tanque gigante de avituallamiento, mi bichilla ni pestañea, ni se mueve de su asiento. Pero en cuanto empieza a notar el fondo de la caja se remueve, viene a que la cojamos en brazos, se pone de pie delante de su butaca… Un día, igual me arriesgo a probar sin palomitas, pero creo que para ella esto de zampar mientras está en el cine es parte de la diversión.

Aquí no ocurre, pero hay cines adaptados especialmente para familias en los que los niños pueden estar de pie, o tumbados en colchonetas, se puede ir con carritos y bebés. También otros en los que los niños no pagan entrada hasta los 3-4 años si se sientan encima de nosotros, sin ocupar butaca. En el Peblucho Infernal no tienen estas modernidades. Eso sí, en el cine todo funciona a la perfección pero en casa ¡sigue sin dejar el culo sentado más de 15 minutos! O sea que debe ser que de verdad el ambiente de la sala le impone y le gusta, y no que se comporte porque haya alcanzado un nivel de maduración extra de repente. ¿Con qué edad llevasteis a vuestros churumbeles al cine por primer vez? ¿Fue una buena experiencia o un drama para olvidar? ¿Tenéis más trucos para que logren ser felices en la sala de principio a fin? A ver si encontramos algún título que le guste para estas vacaciones de Semana Santa.

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14 Comentarios

  • Responder
    La Hobbita
    7 Abril, 2017 at 07:23

    Pues la primera vez de Habi fue en la sesión teta: fuimos tres veces y ahora mismo es imposible. Está demasiado feliz explorando el mundo. Cuando tenga tres años a lo mejor me atrevo a llevarla de nuevo frente a la gran pantalla.

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    Nosoyunadramamama
    7 Abril, 2017 at 10:12

    Yo creo que los tres años es buen momento… Y la clave está en la elección de película! Yo a gabriel ahora ni me lo planteo porque no le interesan ni los dibujos, a veer para navidades que tendrá los tres recién cumplidos!!! Por cierto, lo de las palomitas me supone un problema porque en teoría no pueden tomarlas hasta los 5 años :-O pero claro, los críos te acaban pidiendo.

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    Carolina tecnomamablogger
    7 Abril, 2017 at 10:14

    Ayyyyy si se ha tragao la interminable Peppa Pig ya te digo yo que puede con todo!! hasta Lo que el viento se llevó podçeis llevarla a ver…qué martirio de película!!
    UNMF va al cine desde hace tiempo y solemos ir casi todos los domingos y la verdad es que muy bien…este niño mío es un bendito.
    Lo importante es no agobiarse, probar y si se ve que no, pues salir pitando y ya está.

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    Mama Puñetera
    7 Abril, 2017 at 10:42

    La primera vez fue como hace medio año. Vimos Trolls y aguanto bastante bien. Solo dijo que se quería ir a media hora del final y conseguimos distraerla. Luego repetimos con Vaiana y fue igual. Y la semana pasada fuimos a ver Los Pitufos, y esta ves, por fin, sin aguantó de principio a fin toda la película sin decir que se quería ir. Así que vamos progresando, jejejeje
    Eso si, siempre sesión matinal, es la mejor por lo que comentas, mas barata y menos gente.

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    UrbanandMom
    7 Abril, 2017 at 17:28

    No creas que las salas infantiles son muy recomendables, al menos,en mi opinión. Al final hay tanta diversión y distracción que pocos niños son los que logran “centrarse” (todo lo que puede un niño de cierta edad) en ver la peli.

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    Mónica
    8 Abril, 2017 at 18:18

    Voy a destrozar tus consejos, no me odies… aquí no hay sesiones matinales jaja, solo una de 8 y otra de 10. Al mío no le gustan las chuches ni palomitas así que por un lado me lo ahorro. Y en cuanto a elegir la peli, solo vamos a películas que tengan animales porque ya tengo comprobado que si no salen animales, te dice que las veas tu. La primera que vio creo que fue EL viaje de Arlo y aguantó enterita toda la peli. 3 años tenía.

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    Lai - Asi piensa mamá
    8 Abril, 2017 at 19:55

    oye, exitazo que tuviste. Yo con la mayor tarde un poco más pero aguanta bien. Pero la pequeña…aun ahora con 5 no le acaba de convencer. Esos cines donde uno se puede estirar…quiero verlos!

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    Ana Pachoco
    9 Abril, 2017 at 01:20

    Como cinefilos debo decir que tu selección de películas me ha dado un poco de Yuyu. Al menos me alegro que vaya p’alante. Jaja

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    laguindadelimon
    10 Abril, 2017 at 11:38

    Nosotros llevamos a la primera con 20 meses y alucinó. La verdad es q fuimos gratis y tampoco nos preocupó si nos salimos porque en Madrid los cines cuestan un Congo y no estamos para perder dinero.
    Muy buenas la reflexión para elegir el momento.
    ¡Besos!

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    aleaventuraembarazo
    10 Abril, 2017 at 14:22

    Al primero lo llevé con 3 años y fuimos a una matinal de domingo con la sala totalmente vacía. A la segunda, no me acuerdo pero más pequeña, fijo. El tercero va desde que tiene semanas de vida y oye, tan pichi jajaja

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    Lee Lima
    10 Abril, 2017 at 15:32

    Yo llevé a la primera con 4 años y a la segunda con 2 años, depende del niño o la niña, pero ambas me salieron miedosas 😉

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    Mi familia en el Pueblo
    10 Abril, 2017 at 15:57

    El mío cuando nació su hermana (dos años y 3 meses) podía tragarse en bucle el Rey León en el sofá, y repetía frases como la de “estoy rodeado de idiotas”, así que no tuvimos pena de llevarlo al cine con esas edad y súper bien. En cambio con la peque que la llevamos con 3 años o así por primera vez se pegaba más rato jugando a La Luz de las escaleras que viendo la peli….ahora con 5 ya bien 😅

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    Annabel
    17 Abril, 2017 at 08:58

    Nosotras fuimos pronto al cine, creo que antes de los 3 que nos invitaron a algún estreno de estos para blogguers y visto el exito desde entonces la llevamos, pero claro, su madre se puede ver una temporada entera en un fin de semana y creo que tiene mis genes de adicción a lo audiovisual xD

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    Mamá Arcoíris
    17 Abril, 2017 at 09:21

    Yo también echo de menos el cine pero mi hija aún no tiene ni los 2 años y a pesar se que es una niña bastante tranquila, no me fio ni por asomo de llevarmela al cine. Yo también he leido lo de las salas adaptadas y me da mucha envidia.

    Me apunto tus consejos para cuando me atreva a dar el paso, sobre todo el se las palomitas que con lo glotona que es mi peque, fijo que nos ayuda.

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