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¿Qué aprenden los niños en P3? Descubrimiento de uno mismo y de los otros

¿Qué aprenden los niños en P3? Descubrimiento de uno mismo y de los otros

¡Ay! Mi bichilla sigue yendo feliz al colegio. Y eso que superado el periodo de adaptación más dramático de su corta historia, me auguraban una recaída a la vuelta de las vacaciones de navidad, o cuando naciera el hermanito, o tras la desconexión de Semana Santa. ¡Pero no! Mi criatura parece perfectamente adaptada y sin intenciones de dar un paso atrás. Mi salud mental se lo va a agradecer eternamente. Ella se lo pasa bien en clase y aprende mucho, aunque ha descubierto una nueva afición mejor que el propio cole ¡las excursiones! Montar en autobús, ir al teatro, al campo, a un centro de recuperación de primates (que para algo su clase es la de los monos, cosa que a ella le pega una barbaridad, con lo inquieta que es). Y así, se está pasando este primer curso de P3, en el que además de esa diversión loca hay áreas de aprendizaje que está consolidando. Según los papeles que guían las directrices de este curso, una de las etapas clave de P3 es el descubrimiento de uno mismo y de los otros. Así expresado suena algo muy profundo y trascendental, pero cuando una analiza a qué se refieren en el centro escolar con estos términos, descubre que hay cosas más que razonables y muy útiles para la convivencia en la escuela, en casa y en sociedad.

1. Conocer y dominar el propio cuerpo. Mi bichilla ha hecho muchos progresos en este sentido desde que empezó el curso. Por ejemplo, el tema de ponerse y quitarse los zapatos, y toda la ropa de la parte inferior del cuerpo (aunque se la coloque torcida) lo lleva divinamente. La parte superior aún se le resiste, pero creo que como me crece tanto y le va casi todo tan apretado, soy yo la que le dificulta progresos con esas tallas de ropa tan pequeñas. Además, sabe nombrar más partes de su cuerpo (en catalán, eso sí) y hace movimientos espectaculares como de ballet, abre piernas y tiene una estabilidad que antes no conocía.

2. Manipulación y experimentación con objetos. Bueno, esto es el no parar del día a día en el cole, porque me vuelve a casa con unas manualidades extrañísimas, como papel del váter metido en una botella con un líquido de colores, globos rellenos de harina, artesanía hecha con cosas recogidas por la calle. Otra cosa no sé, pero experimentar experimentan mucho.

3. Posibilidades del cuerpo y juegos motrices. Las clases de psicomotricidad son de sus preferidas, junto con las de música, porque lo de hacer carreras, usar arrastres, desplazamientos, dar saltos es lo que le sale por naturaleza. Eso sí, ha aprendido a saltar con los 2 pies juntos y a ir a la pata coja, entre otras proezas.

4. Juegos de exterior. Digamos que en esta fase de descubrimiento de uno mismo y de los otros, lo que es el exterior, mi bichilla ya lo tenía muy conocido. Le encantan los parques, correr por la calle, y el patio del colegio es un arenero enorme muy similar a otros espacios en los que había jugado previamente. Las maestras tienen una imaginación infinita, que yo no tengo, para idear juegos de grupo que no se ciñan exclusivamente a las carreras y el uso de juguetes y columpios.

5. Coordinación de las habilidades manuales en la motricidad fina y en el juego. Está aprendiendo a coger el lápiz, hacer la pinza, dibujar y hacer trazos verticales, círculos, el número 1 y el 2, la inicial de su nombre… En cuanto a la motricidad fina en el juego, realizan actividades como la de ensartar bolas en un hilo, rellenar botes con harina, pellizcar pelotas, pintar con pinceles en la tierra… ya veis que son cosas de lo más sencillas, que podemos repetir en casa si les gustan, y que les ayudarán a ir avanzando de forma segura en el aprendizaje. Lo de traerme tierra a casa para jugar con el pincel vamos a descartarlo por el momento.

6. Habilidades sociales de trabajo y convivencia. Al llevar y recoger a mi bichilla del colegio, he visto que de un trimestre a otro los cambian de sitio en clase y se sientan con otros compañeros, de forma que se acostumbren a convivir y trabajar con todo el grupo. Claro que ella tiene a niños a los que prefiere, pero me parece buena idea que aprendan a desenvolverse con todo tipo de personas. Con el genio que tiene, parece que va aprendiendo a respetar los turnos, las normas de clase, el orden… Con las personas nunca había tenido problemas, pero con estas reglas de convivencia ¡no hacía caso de ninguna! Y aunque a veces se sigue resistiendo, la verdad es que los progresos son más que evidentes.

7. Autonomía personal en la higiene y limpieza del cuerpo. ¡De lo mejorcito! Hasta sabe ir al baño sola y limpiarse todo lo que haya que limpiar (unas veces con más fortuna que otras, no nos vamos a engañar). Es consciente de la importancia de lavarse las manos con frecuencia, la cara, los dientes, y aunque lo que ella desea es llenar el lavabo o la bañera y chapotear en el agua, la verdad es que por sí misma ya se higieniza de una forma sorprendente. Que sí, que todo esto hubiera acabado aprendiéndolo en casa, pero reconozcamos que muchas veces nos ponemos en plan padres sobreprotectores e impacientes y no les damos la oportunidad de que sean ellos quienes prueben a conseguir estos logros. ¡Todo se lo hacemos nosotros!

8. Juego simbólico. Representación mínima de acciones y escenas de la vida cotidiana. Lo de la imitación lo lleva en la sangre. No es solo que le guste fingir escenas de la vida adulta, que también, sino a las personas que las llevan a cabo, por lo que simula las voces y gestos de sus maestras y compañeros de clase, o de los personajes de los dibujos de la tele. En lo que al juego simbólico se refiere, en ocasiones lo quiere demasiado realista. Por ejemplo: no querrá jugar a las cocinitas, sino meterse conmigo en la cocina y hacer algo de verdad, que luego se pueda comer. Y lo mismo ocurre con muchas otras actividades.

¿Notasteis todos estos progresos en vuestros hijos a los pocos meses de empezar P3?




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4 Comentarios

  • Responder
    mamá puede
    27 Abril, 2017 at 07:34

    Es una pasada lo que van avanzando, y encima aprenden de una manera muy divertida.
    Estoy contigo que muchas cosas las podrían aprender en casa pero… no igual. Esto es como los niños que comen fatal y luego les llevan al comedor del cole y resulta que comen de todo y bien. El efecto imitación entre iguales funciona súper bien

  • Responder
    nosoyunadramamama
    27 Abril, 2017 at 10:11

    La verdad es que es increíble lo bien que les vienen socializar y el tener que hacer cosas por ellos mismos… Yo lo noté más en le guardería, porque Gabriel ahora ya se lava los dientes, se quita y pone los zapatos (como es obvio, cuando le da la gana), y sobtre todo, he flipado porque le he visto coger pinzas de hielo y pasar hielo de un recipiente a otro :-O Así que o va para cirujano o barman, a mí me viene mejor lo primero, la verdad…
    Es un gusto que tengan autonomía, quieras o no, es un descanso para los padres…

  • Responder
    Mony
    27 Abril, 2017 at 10:19

    Me parece increíble la evolución que hacen en P3, se vuelven en personitas autónomas y poco nos queda ya del bebé…..

  • Responder
    Mama Puñetera
    27 Abril, 2017 at 13:36

    Por aquí si hemos notado lo mucho que está aprendiendo y sobre cada cosa que alucinas. El otro día salió del cole hablándome de Miró y luego, cuando estuvimos en Barcelona, reconoció una escultura suya. Nos quedamos con el culo cuadráo, jajajaja

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