Crianza

Mamá ¿estás enfadada o contenta?

mamá enfadada o contenta

Estoy empezando a tener serias dudas acerca de si no estaremos haciendo algo mal en la educación de mi bichilla. Desde hace un par de meses, sí más o menos desde la llegada del hermanito que parece haber aceptado de buena manera (algunas cosillas distintas hay, pero parecen poco importantes) para mi mochuela mamá siempre está enfadada o contenta. No hay términos medios, no hay matices grises y lo peor es que ella parece esforzarse todo lo que puede en hacerme cabrear. Hala, ya lo he dicho. Yo soy enfadosa por naturaleza, para qué lo voy a negar. Tengo un mal pronto repentino, pero para compensar no soy rencorosa (no puedo hacer acopio de todos los defectos a la vez, que si no no me querría nadie) e igual que puedo ponerme hecha un basilisco en un segundo, al minuto todo queda en nada y podemos volver a ser tan amigos otra vez. Esto desquicia a este hombre, porque en esos momentos de indignación, dice que puedo ser muy cruel e hiriente con el adversario. Pero mi hija no es el enemigo, sé que tiene 3 años, que acaba de convertirse en hermana mayor y que se merece una paciencia infinita que a veces no llega. Y me preocupa que piense que su madre vive perpetuamente enfadada porque no es cierto.

1. La pregunta constante. De la mañana a la noche son innumerables las veces que mi bichilla quiere saber si mamá está enfadada o contenta. Se levanta, le pongo el desayuno antes de ir al cole y si es capaz de bajarse de la cama, sentarse a la mesa y darle un sorbo al vaso de leche, ya comienza a preguntar a ver cómo me siento. Le digo que contenta, para empezar el día con armonía, así haya dormido fatal y esté renegando de todo. Al momento siguiente, vuelca el vaso de la leche, o escupe el pan porque sí, o se niega a ir la váter a hacer pipí antes de ir al cole. Y en cada una de estas acciones vuelve a preguntarme si estoy enfadada o contenta. Ya podréis haceros una idea de lo loca de alegría que me puede poner el ver la leche chorreando hasta el suelo y tenerme que agachar a fregotear de buena mañana con mi churumbelito colgando en el trapo de porteo. Pero me hago la madre zen y le digo que no pasa nada, que se le habrá caído sin querer y que mamá no se enfada por eso. Y que tampoco me enfado si no quiere hacer pipí, ni si se quiere dejar morir de hambre, o se niega a peinarse y va hecha una cochambrosa al colegio. Mamá es una happy de la vida así, de buena mañana hasta que…

2. Mamá sí está enfadada. Llega un punto en el que mi bichilla parece idear todo lo posible para lograr el cabreo. Y no sé cómo serán el resto de madres de paciencia infinita, pero resulta que he descubierto que tengo un puntito chungo en el que la paciencia se me acaba. Y cuando encadeno 40 negativas por su parte a hacer tareas que se supone que debe hacer, no por darme el gusto a mí, sino porque son mínimamente necesarias para seguir con una vida diaria de familia medio normal, al final acabo poniéndome muy seria. Y sin gritar ni nada, que no soy de hacer escándalos (ya veis, con mala leche pero discreta, para que me sigan queriendo un poco) le acabo diciendo que sí, que mamá está enfadada porque si no se pone el pantalón no puede ir al colegio. Que no es cosa mía, es que en bragas no está bien que salga a la calle, porque hay ciertas incomodidades como el frío, el qué dirán, la arena del patio dentro del culo o la retirada de la custodia de la niña por parte de asuntos sociales, que son cosas malísimas que ocurrirán si no se lo pone. Y como este ejemplo pues tengo 1.000 a lo largo del día. Vamos, que no me he propuesto chincharla y hacerle la vida imposible tratando de imponer mi autoridad y mi criterio porque sí, en cuestiones vanas, pero hay ciertos puntos en los que me encantaría que me facilitase la negociación y esto no ocurre. Me da igual si no quiere peinarse, o ponerse colonia, o llevar merceditas con el chándal al estilo de Rocío Jurado, pero mamá siempre estará enfadada si atasca el váter con el papel higiénico, si pinta la pantalla de la tele con la pajita mojada en la leche y si me grita por cuestiones tan dramáticas como que ha pulsado sin querer un botón de la tele y han desaparecido sus dibujos animados. Porque ella no pide nada, lo grita a los cuatro vientos y lo llora a lágrima viva. Que ya se ha convertido en la drama queen del colegio. Creo que llora más ahora en una sola jornada de lo que ha llorado siendo bebé desde que nació. Y no es que mamá esté enfadada realmente por estas cosas (que a veces sí que lo estoy, y mucho) es que si no le confirmo el enfado que ella sospecha ¡no hace caso de nada! O sea, que hasta cuando no estoy enfadada tengo que decirle que sí lo estoy para que actúe en consecuencia.

3. Las amenazas. No quiero que mi hija funcione por amenazas y en base a castigos o enfados maternales. Por lo visto, para ella el hecho de que su conducta o sus actos me enfaden ya es una ofensa grave. A veces se echa a llorar sólo porque me he enfadado. Sin gritarle, sin hacer nada más que mostrarle las consecuencias de lo que ha hecho y del perjuicio que me causa a mí o a quien sea con su forma de actuar. Lo bueno, es que parece discernir bien lo que es correcto de lo que no. Lo malo, es que fuerza todas las situaciones hasta ese límite en el que mamá se debe debatir entre estar enfadada o contenta. Lo peor ocurre cuando además de obrar mal y mosquearme, encima se hace la ofendida y va contando por ahí (a su padre, básicamente) que mamá le ha regañado o que le he pegado una patada. ¡Ay, señor! Siempre es una patada inventada la que dice haber recibido.

La verdad es que me siento algo torpe gestionando estas situaciones. No quiero tener que amenazar constantemente con un enfado si no hace tal o cual cosa. No quiero que se pase la vida llorando por tonterías. Pero sí me gustaría que fuésemos capaces de razonar de otra forma, sin tener que llegar a estos extremos de tener que solucionarlo todo a base de una extremada alegría o una tristeza sin fin. Porque entonces me sobrevienen los pensamientos negativos acerca del futuro, y ya me veo protagonizando un capítulo de esos de “Hermano mayor” con una adolescente asilvestrada que sólo atiende a razones si otra persona de mayor edad la amenaza gravemente con enfadarse o con algo peor. ¿Vuestro hijos actúan igual? ¿Necesitan saber cuál es vuestro estado de ánimo en todo momento y hacen lo posible por alterarlo? ¿Cómo salís de este bucle de enfados para que obedezcan?




Esto te puede interesar

7 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    31 mayo, 2017 at 10:00

    Mi rubio pasó por una misma etapa el año pasado. Estás enfadada o contenta? era su pregunta favorita a cualquier hora. Y era porque se lo estaban enseñando en el cole, incluso me tenía que poner los dedos en las comisuras de la boca para marcar si esta estaba hacia arriba o hacia abajo jejejeje.
    Tu tranquila que con el tiempo aprenderá a gestionar sus emociones y a solucionar estos conflictos de otra manera.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    31 mayo, 2017 at 10:24

    uffff, para mí es el reto diario: no acabar a gritos! y oye, he conseguido controlarme muchísimo el último año porque es verdad que no compensa, pero bueno, alguna vez toca ponerse seria… porque verás cuando discutan, es un desgaste mental al que te someten, jajaja

  • Responder
    Ana
    31 mayo, 2017 at 10:25

    Es una etapa, empiezan a reconocer emociones en ellos y en los demás, el mio de dos años y medio esta igual, es importante reconocer lo que nos pasa y saber darle nombre, a veces no estamos enfadados pero tp contentos, y creó que es importante decirlo, no estoy enfadada pero no me gusta lo que acaba de pasar, , yhacerles responsables de sus actos, que suena muy duro pero no lo es, es decir se ha caído la leche (muy típico de nosotras el no pasa nada) pero en realidad si pasa, no es nada grave pero bueno se ha derramado y hay que limpiarla, y la limpias tu y yo te ayudo si me necesitas, que es cierto que las mañanas son una locura… Pero poco a poco y con perseverancia cala en ellos, jaja, el mio la semana pasada fue. En calzoncillos al colé después de una larga explicación que no sirvió para nada de que ka gente vamos vestidos a la calle y al trabajo y al colé xq son normas sociales, cuando llego al colé su profe le dio la misma explicación y entro corriendo al a baño a terminar de vestirse para empezar a trabajar, de momento no ha querido volver a irse sin vestir… En resumen consecuencias logicas de su actos y cuando nos preguntan por nuestras emociones decirles que nos pasa realmente porque además eso les ayuda a poder ir reconociendo sus propios sentimientos, en fin, paciencia!! Al final todo va pasando… Un abrazo!

  • Responder
    Anna
    31 mayo, 2017 at 10:36

    Nosotros tenemos una niña que cumplirá 3 años en julio y otra de un mes.
    Estamos exactamente igual que tú, solo que en nuestro caso no nos pregunta si estamos enfadados o contentos. Todo son rabietas melodramáticas, de tirarse por el suelo, incluso por la calle. Es agotador.
    Con su hermana es muy cariñosa, eso sí (y también con nosotros, cuando quiere).
    En fin, te mando muchos ánimos. Seguro que, como el nuestro, hay muchos casos más. Y al final todo pasa.

  • Responder
    miren
    31 mayo, 2017 at 12:00

    ¡hola!

    la mía tiene 2 y medio, y lo mismito, me pregunta mil veces si estoy enfadada, y también si lo está papá.
    eso sí, cuando acaba de hacer lo que no debe, o está pensando en hacerlo (que se le nota en la mirada..), muy persuasiva ella, me dice directamente: “mamá, ¿estás enfadada? ¿no? ¿estás contenta? síííí!” y me sonríe de oreja a oreja…

    estoy aprendiendo a no enfadarme con ella por cosas que no merecen la pena, tipo rabietas, o bruscos cambios de humor o ideas.. lo que hago es cambiar de tema, decirle algo divertido, o simplemente dejarle a su aire un par de minutos hasta que se le pasa… y parece que funciona

    bss!

  • Responder
    Adorosermama
    31 mayo, 2017 at 23:20

    Ostras…. parece que me he leído a mí misma. Mi hija está exactamente igual!!!!! Hasta que no me ve enfadada o pidiéndole algo súper seria, no hace caso.
    Y lo de preguntar si estoy enfadada… uf!! Continuamente!!!!!

    Igual es una etapa que tienen que pasar porque no es normal tantas coincidencias 😂😂

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    1 junio, 2017 at 10:22

    A esa edad lo que cuentas es normal, no te preocupes demasiado. Además al haber un hermanito a veces los mayores hacen cosas raras. La mía se arrancaba las unas, por suerte se le pasó. Durante un año se negó a reconocer la existencia del enano.

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!