Enseñanza/Colegio

Elegir colegio. Una comunidad de aprendizaje

comunidad de aprendizaje

Como padres primerizos que hemos escolarizado sólo a mi bichilla y a ninguna criatura más, no tengo ni idea de si esto de la comunidad de aprendizaje, como modernidad en la enseñanza, es algo que ya está muy extendido por España, o no. En el Pueblucho Infernal, con todos sus colegios públicos y concertados, el de mi mochuela es el único organizado de esta forma. Aun llevamos sólo este primer curso de P3 de rodaje, y hay conceptos acerca de lo que implica estar escolarizado en una comunidad de aprendizaje que se me escapan y no acabo de saberlo todo. Pero poco a poco, y por lo que vamos viviendo en el día a día, me parece un buen medio para lograr que la escuela y la familia estén realmente conectados. Que los niños no vivan dos realidades completamente diferentes, sino que noten que hay una continuidad entre lo que viven en casa, en el barrio y en el colegio. A priori, cuando tuvimos que realizar la preinscripción para elegir colegio, nos pareció que el sistema que ofrecía este centro era muy cercano, muy natural, sin rigidez ni en la enseñanza ni en el trato con las familias, sin secretismos en la forma de gestionar la escuela y organizar actividades. Digamos que da la sensación de ser un espacio comunitario y abierto, donde cualquier persona, no solo los niños, sus padres y maestros, cualquiera que voluntariamente lo desee, puede entrar y salir y participar de lo que allí ocurra. Estos son algunos de los aspectos que me gustan más del colegio de mi bichilla.

1. Periodo de adaptación sin límites en P3. Esto fue una bendición para nosotros. Y eso que pensábamos que mi bichilla no tendría ningún problema para ir feliz desde el primer minuto de clase, pero ¡la realidad de su periodo de adaptación fue bien diferente! Al ser una comunidad de aprendizaje, el periodo de adaptación era el que cada niño necesitase, hasta el punto de que los padres podían quedarse en clase el rato necesario para colaborar a la hora de calmar a su hijo y lograr que se quedase tranquilo y algo contento en el aula. Así me pasé yo la primera semana completa. Pero si hubiera necesitado un mes tampoco me habrían llamado la atención. Sé que muchos centros, y muchos padres, prefieren dejar a los niños solos desde el primer día, que entiendan que la separación se ha de producir sí o sí, y que lloren lo que necesiten hasta que se hagan a la idea. Sin embargo, esto no nos cuadraba y preferíamos avanzar de forma lenta pero con menos dramas por segundo.

2. Relación entre todos los alumnos del colegio. Al ser una comunidad de aprendizaje, los niños de todo el colegio se relacionan entre sí ¡y los maestros también! De esto me di cuenta porque mi bichilla conoce el nombre de profesores de otros cursos y de niños bastante mayores que ella que nos encontramos por la calle. En el patio se relacionan sólo de P3 a P5, para que los mayores no se los lleven por delante, pero a veces comparten salidas, actividades especiales, van de visita a otras clases, por lo que su entorno escolar no se ciñe exclusivamente a sus compañeros de aula y sus maestras en este momento.

3. Familias volcadas en las actividades escolares y extraescolares. En un colegio organizado como una comunidad de aprendizaje, se pide la inclusión de padres, tíos, abuelos, vecinos, etc. para absolutamente todo. Por ejemplo, en la clase de P3 de mi bichilla tienen un proyecto de tertulias, y una hora a la semana acuden entre 2-4 familiares a oír un cuento, para luego repartirse la clase en grupos de 4-5 niños y trabajar de forma pormenorizada acerca de la historia del día. Lógicamente, no obligan a nadie, pero cuanto más se colabore, mejor es la actividad, más pequeños los grupos de trabajo y más posibilidades de que cada niño participe. A quien más quien menos nos hace ilusión compartir estos ratos en la escuela, ver cómo se comportan nuestros hijos allí, pero no sólo se ciñe esta colaboración a la clase de nuestros churumbeles, sino que se puede solicitar participar en la de cualquier otro curso, que lo mismo hacen grupos de actividades interactivas, de lectura, de matemáticas, de ciencia y yo no sé cuántos proyectos más.

4. El voluntariado. Lo más normal es que sean los padres quienes traten de dinamizar la comunidad de aprendizaje con la ayuda de los maestros. Pero también se da la oportunidad a gente de la calle, sobre todo del barrio, que tenga interés en la escuela. Por ejemplo, hay un señor mayor que cuida el huerto y que ni tiene nietos ni familiares en el colegio. Otros padres dan talleres de catalán para extranjeros de forma voluntaria, o ayudan a otras familias en la introducción del nuevo método para aprender matemáticas que se está aplicando en la escuela (que no sé cómo funciona porque a eso aún no hemos llegado). Desde el AMPA se gestionan todos los temas típicos de cualquier colegio ¡y aún más! Desde excursiones familiares, a la elección del catering del comedor. Pero incluso para quienes no estén interesados en esa vinculación tan estrecha con el colegio, existe la posibilidad de participar de forma puntual en cualquier actividad que deseen: decoración, salidas, concursos, desfiles por el pueblo en navidad, de carnaval, fiestas, etc.

A veces, te da la sensación de que si pudieran te retendrían todo el día dentro del colegio. Al principio del curso la cantidad de reuniones nos pareció apabullante, pero supongo que fue una racha puntual para dejarlo todo organizado de antemano. Ahora, esto de participar en la comunidad de aprendizaje es bastante llevadero y parece que a mi bichilla no le estorba vernos deambular por el colegio de vez en cuando. Lo cierto es que quizás esto sea algo ya generalizado en muchos centros, pero no se parece en nada al colegio que yo recuerdo en mi infancia. ¿Vosotros preferís que se mantengan las distancias entre la escuela y la familia? Los colegios de vuestros hijos ¿son más tradicionales o aún más modernos que este?




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4 Comentarios

  • Responder
    La Hobbita
    2 junio, 2017 at 07:24

    Me encanta ese cole!!! Ojalá consiga yo uno similar para la Habichuela cerca de casa. Y público, por favor!

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    2 junio, 2017 at 09:57

    Pues te diré que me gusta mucho. En el mío, es decir en el que trabajo y al que acudirá El Santo en unos meses, se van haciendo cositas, como la colaboración entre alumnos y otras cosas. Me gustaría mucho que el tema del periodo de adaptación también cambiara si bien es cierto que muchas familias, la mayoría, creo, no pueden hacerlo por la mierderconciliación. La verdad es que tenéis mucha suerte. Y ojo, que yo con mi cole estoy encantada.

  • Responder
    miren
    2 junio, 2017 at 11:37

    ¡hola!.. esto… ¿qué es una comunidad de aprendizaje? perdonad mi ignorancia supina, pero primera noticia. la mía empieza en septiembre en uno que me encantó por no ser muy grande, que se conocen los cursos entre sí y que hacen actividades mayores y pequeños juntos, y tiene un AMPA muy potente.. me suena algo parecido a lo que comentas, pero no sé si tiene que ver… bss!

  • Responder
    Mónica - Refugio de Crianza.
    2 junio, 2017 at 20:57

    Ya sabes que yo esto…como que no uso jaja. Con eso de que solo hay uno, nos ponen fácil la elección 😉

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