Crianza

No soy primeriza pero tengo dudas. ¿Es posible?

no soy primeriza pero tengo dudas

¿Cuántas veces, al repetir paternidad, os habéis visualizado como muy expertos, con todo sabido de corrido y dispuestos a impartir lecciones magistrales a otros padres primerizos? ¿Y cuántos habéis procreado por segunda, o por tercera, o por X vez, y os habéis sentido tan sobrepasados y atontados como en el primer intento? Pues resulta que sí, que son cosas que pasan y yo llevo unos meses en los que entiendo que ya no soy primeriza pero tengo dudas maternales sobre crianza, lactancia, apego ¡casi sobre todos los temas claves para mi churumbelito! Por otro lado, siento que la bimaternidad me ofrece una tranquilidad pasmosa para sacar a mis dos criaturas adelante, que sí he aprendido de la experiencia inicial con mi bichilla y hay situaciones que no me van a sobrepasar. Pero ya no sé si será porque mi churumbelito es prematuro, o porque independientemente de la fecha de su nacimiento cada bebé es único en sí mismo, el caso es que me veo en disyuntivas diarias de las que no tengo el recuerdo de haberlas vivido anteriormente con mi mochuela.

1. No soy primeriza pero tengo dudas sobre el apego. Mi churumbelito se tiró al mundo antes de tiempo, y para compensar esas semanas que le faltaron en mis interiores, ha decidido vivir pegado a mí como una lapa. Día y noche. Lo del colecho con el prematuro ya no tiene vuelta atrás, pero es que incluso de día, es ahora, casi 5 meses después de su nacimiento, cuando puedo empezar a dejarlo un poco solo. Y con solo me refiero a 20-30 minutos en la hamaquita o en la minicuna para poder ducharme deprisa sin oírlo gritar como si lo hubiera abandonado de por vida. Desde que me levanto hasta que me acuesto el niño pide un apego exclusivo, por lo que está en brazos o porteado a cada minuto del día. Le da igual si quien está con él soy yo u otra persona, pero necesita a otro humado pegado al cuerpo a cada instante. Si no lo tiene, empieza con leves quejidos, como si estuviera incómodo, y si no se le coge, acaba a grito pelado y casi en asfixia por el disgusto. Y esto lo sé, no porque haya intentado estivilizarlo sentándome a esperar a ver qué pasaba si no acudía a su llamada, sino porque yo necesito al menos 10 minutos para una ducha rápida diaria y ni para eso me da tregua. Así es que si lo suelto con este objetivo, el llanto es insufrible, pero es que no me queda otra porque por el momento no lo puedo meter conmigo en la bañera.

2. Dudas sobre lactancia. Sí, sobre este asunto tengo poco que aprender. Creo. Porque con casi 3 años y medio de teta ininterrumpida, lactancia en tándem y demás, es algo de lo que más o menos se puede decir que entiendo. Sin embargo, los primeros días con mi churumbelito prematuro y nada demandante de alimento, me desequilibraron bastante. No podía darle el pecho a demanda porque no demandaba nunca; no sabía la cantidad de leche extraída que le cabría en ese mini estómago, y cuando por fin empezó a demandar, me surgieron unos dolores que no provenían de grietas, ni eran mastitis, ni nada conocido. Era un escozor constante en el pezón, en la punta, justo donde están los agujeritos por los que salen los chorros de leche, que incluso me molestaban cuando el niño no mamaba, con el mero roce de la ropa. El dolor podía durarme varios días o desaparecer entre una toma y la siguiente. Una cosa rarísima. Aún hoy, sigo sin saber lo que me pasaba, pero para no ser primeriza ¡la mala leche que se me puso al ver lo que aquello dolía! Si yo no estaba haciendo nada mal.

3. Dudas sobre cuidados básicos. Dicen que los segundos hijos se crían solos pero ¿también se higienizan solos? A mi bichilla, en cuanto se le cayó el cordón umbilical, empezamos a bañarla 2-3 veces por semana. A mi churumbelito… digamos que la frecuencia ha bajado de forma alarmante. Entre su primer y su segundo baño pasaron 15 días y no soy primeriza pero tengo dudas de si esto roza ya la cochinada. Porque dependiendo de las fuentes, unos sostienen que los bebés no se ensucian y otros que un agüilla merecen de vez en cuando. Si la caca le asoma por la nuca, es un signo fácil para reconocer que el baño debería ser inminente, pero ¿y si no? Si con cremitas, higiene de genitales en cada cambio de pañal, lavado de cara y manos por separado se va manteniendo aparentemente limpio… Oye, pues que entre lo desbordados que vamos en cuestiones de tiempo, y que al niño no se le ve suciedad a ojo ¡yo sólo pienso en minutos para mi propia ducha! No para la de él.

4. La relación con su hermana. En este asunto no soy primeriza pero tengo dudas porque no lo había vivido antes. Mi bichilla parece no tener celos del niño y su comportamiento sigue siendo bastante normal. Pero era un torbellino cuando era hija única, y lo sigue siendo como hermana mayor. Esto hace que a veces llame la atención desobedeciendo, no queriendo cumplir con sus tareas (recoger sus cosas, lavarse las manos, comer sola, básicamente) y otras intente hacer como que juega con el hermanito pero con propósito de jorobarle (despertarlo, darle un susto con un grito, retorcerle un dedo, aplastarle la cabeza). Y nos debatimos entre la postura de su padre: “Pobrecita, sólo quiere llamarnos la atención”. Y la mía: “Pobrecita no, que no podemos dejar que maltrate al niño y a todos nosotros solo para que ella siga siendo feliz”.

¿Pensáis que el carácter y las necesidades de cada hijo son diferentes? ¿Que una crianza nueva no tiene por qué parecerse a la anterior? ¿Que somos primerizos con cada hijo?




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5 Comentarios

  • Responder
    Adriana
    19 junio, 2017 at 09:29

    Pues yo sí que viví más relajada y con menos dudas la segunda maternidad. Ciertamente cada niño es distinto y hay que adaptarse, pero el haber tenido ya a la primera nos ayudó a no hacer algunas cosas que no nos funcionaron, y a repetir las que sí. Yo qué sé, por ejemplo, con la primera estábamos más en plan libre albedrío con horarios y demás, y fue introducir rutinas de comida y sueño y todo mejoró exponencialmente. Pues con la segunda lo hicimos desde el principio.

    Otra cosa es que claro, cada uno es como es, y uno se va adaptando al niño en sí, pero yo sí estaba más tranquila y confiada después de la primera!

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    nuevemesesyundiadespues
    19 junio, 2017 at 16:40

    Jajajaj, me siento identificada en muchas cosas. La ducha… la del niño digo, es más para que lo hablemos en privado, vaya que pase por aquí servicios sociales jajaja. El nuevo empezó también pegado a mi 24/7 pero a partir del mes y medio fue mejorando la cosa y es que, ahora es un bendito. Eso sí, por el día o conmigo (porteado o en la cama) o no duerme nada de nada o algún día muy poco.
    Yo creo que en general al no ser primeriza estás más tranquila en general pero, como dices, hay cosas que se olvidan y otras que, por ser cada niño distinto, las tienes que aprender. Pero lo haces más serena y con la perspectiva de que lo normal es que todo vaya bien.

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    Mónica - Refugio de Crianza.
    19 junio, 2017 at 17:45

    Ay querida… si he tenido una semana de dudas yo, con la adopción de un gato, que me he planteado si seré buena para él… si, es normal que tengas dudas aunque no seas primeriza jaja.

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    MAM&FiERA
    19 junio, 2017 at 22:30

    Ayyyyy cómo me ha gustado leer este post!!! Me estrené como bimadre hace tres meses y parece que ‘todo’ me pille de nuevas: el primero prematuro (como el tuyo sin demanda) y tranquilísimo. El segundo con cólicos, puro nervio todo el día, no se duerme al pecho… A ratos tengo Q resetearme! Jeje Es verdad Q al ser el segundo relativizas pensando que todo son fases, Q pasará y sobreviviréis (probablemente. :P) pero me ha encantado leerte, que ya estoy cansada de oír que el segundo se cría sólo etcetcetc

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    nosoyunadramamama
    20 junio, 2017 at 12:11

    lo más normal del mundo!!! cada niño es un mundo!!! he oído madres a las que una lactancia se les ha dado genial y otra mal, madres con niños que se llevan divinamente y con niños que están a la gresca… es imposible no tener dudas!!!!! verás yo, que creo que se limpia distinto a un niño o a una niña cuando hacen sus necesidades, mira tú la chorrada….

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