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Evitar heridas de los zapatos de verano ¡en niños!

evitar heridas de los zapatos de verano

¡Ay! Pocos consejos puedo dar yo sobre nada, pero el tema de los pies delicaditos me ha perseguido desde que era niña. Aún recuerdo como me hacía una mártir estrenar zapatos de verano o recuperar los de la temporada anterior, y arrastraba los pies doloridos como si no hubiera más solución ammi problema que la amputación directa por el tobillo. Sí, no pedo quejarme mucho de lo dramática que me ha salido la niña llevando estos genes, claro. Y eso que mi madre era una mujer paciente y muy preocupada por estas cuestiones, pero debe ser que el mundo se divide entre quienes estrenan zapatos de forma cómoda y feliz y quienes nos debatimos entre la ilusión de lo nuevo y el sufrimiento por el dolor que las pupas nos van a causar. De adulta ¡sigo siendo así de delicadita para el tema del calzado! Suerte que con las sandalias abiertas ya hay zonas que quedan al aire y libres de rozaduras, si bien con el riesgo de que una de tus criaturas te vaya pisando sin miramientos al menor descuido. Hasta ahora, creía que mi bichilla se había librado de las heridas de los zapatos de verano, que pertenecería a una subespecie particularmente dura ¡pero no! Este verano se ha topado con los primeros zapatos que le han hecho daño. De mi churumbelito aún no tengo datos, porque como no camina… pero esta primera experiencia me ha servido para recordar los trucos de madre para evitar heridas de los zapatos de verano.

1. Elegir zapatos de su talla. Lo sé, los niños cambian tan deprisa de número de pie (hace 2 veranos la mía aumentó 3 tallas de junio a septiembre) que es una tentación comprárselos más grandes para asegurarnos de que llegará con ellos hasta el final de la temporada. Yo eso lo hago mucho ¡pero en invierno! Cuando puedo recubrir el espacio que sobra usando calcetines gruesos, apretando cordones y cintas de velcro, pero sin mutilar a mi mochuela. Pero en verano, con las sandalias y el resto del calzado abierto, es casi una misión imposible. Así es que pensadlo 2 veces antes de comprar zapatos más grandes de lo que vuestros hijos necesitan.

2. Los calcetines en verano. A mí no me gustan, pero reconozco que hay zapatos algo cerrados como las merceditas, o zapatillas deportivas que transpiren bien con las que podemos usarlo sin que nuestras criaturas parezcan guiris en chanclas por la costa. Quedan menos monos, pero oye entre los lagrimones como puños y las cojeras por una herida ¡que vivan los calcetines!

3. Zapatillas de lona. Las hay de muchos modelos ahora y suelen sentar bien desde el primer uso y no hacer heridas ni en los dedos, ni encima del talón ni por ningún lado. En mi época, todas eran exactamente iguales y con cordones, pero ahora las hay como bailarinas, con cierre de velcro, con gomas elásticas (lo que además favorece la autonomía de los más peques, si como mi bichilla aún no saben anudarse los cordones)… Recuperarlas ha sido todo un acierto en esta casa.

4. Que experimenten en casa. Cuando compráis zapatos para fiestas ¿no os aconsejan siempre usarlos un poco en casa antes de lanzaros a caminar con ellos durante horas? Pues creo que para los niños es un truco que funciona muy bien. Al menos con la mía, que es una mini fanática de los zapatos y está deseando estrenar modelitos. La desventaja es que si son de colores claros ¡van a parecer viejos antes de que pisen la calle por primera vez! Pero como los niños se mueven tanto en casa como de puertas para afuera, al menos podréis aseguraros de que unas heridas de los zapatos surgidas a traición no os van a fastidiar el paseo.

5. Reconocimiento de las costuras. En ocasiones, un zapato cómodo e ideal se convierte en una tortura sólo porque hay una costura, o una zona de acabado, que presenta alguna dureza: hilos de nylon, residuos de pegamento endurecido, rebordes sin sentido… Haced un reconocimiento antes de comprarlos, para descartarlos de entrada. O si ya no hay vuelta atrás ¡antes de que puedan hacerle una rozadura al niño! Hay métodos caseros para ablandar estas durezas como untar en la zona crema hidratante para que se reblandezca, o forzarla un poco para que cambie de forma…

6. Los forros interiores. Hay zapatos que tienen un diseño monísimo pero cuyo interior deja mucho que desear. Si son de piel por dentro, parecen acolchados tanto en la zona de la planta del pie como en los laterales evitaremos que se produzcan heridas. Los forros deben permitir que el pie transpire porque de lo contrario, la humedad facilitará la aparición de lesiones. ¿Os habíais parado a pensar alguna vez en esto?

Para los adultos ¡valen todos estos trucos! Además de cuidar la hidratación, porque por algún motivo (será la edad, que todo lo empeora) los niños siempre tienen pies perfectos, sin sequedad, sin grietas, sin pellejitos colgones. ¡Pero los adultos andamos con cada problema serio ahí abajo! Pues resulta que cuanto mejor hidratado esté un pie, menos papeletas tendremos para que le salgan pupas a causa de los zapatos. Y este verano ¡hemos aprovechado las ventajas de Pisamonas para comprar desde casa! Ahora además están de rebajas hasta el 25 de julio con un 15% de descuento en sus zapatos, y con su política de envíos y cambios y devoluciones gratis ¡no sufráis si os equivocáis de talla al comprar! Yo he metido la pata una vez este verano y en un par de días lo tenía todo arreglado.

¿Cómo sois vosotros para esto del calzado? ¿Tenéis niños y pies propios muy delicados? ¿O sois unos todo terrenos que os podéis permitir lucir cualquier cosa?




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5 Comentarios

  • Responder
    Carolina mamá ríe
    17 Julio, 2017 at 09:35

    Yo luzco cualquier cosa, tengo unos pies de agradecídoooossssss!!! Pero aquí mis chicos son más delicaíllos con los pies y trato de cuidárselos. No hay cosa que me dé más rabia, pena…que un niño al que le hagan daño los zapatos!! Nosotros usamos mucho Pisamonas aunque este invierno un par de mi rubio no me dieron muy buen resultado mmmmmm

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    Linda
    17 Julio, 2017 at 10:26

    En las fotos veo unas sandalias monísimas, pero que no sujetan el empeine. Cuidado con eso, porque a aunque a primera vista no hagan rozaduras, pueden causar problemas. Yo en otra cosa no, pero con los zapatos tengo mucho cuidado y vigilo que sean ergonómicos. Aquí en Alemania me decanto por Elefanten, Richter o Superfit, que no es que sean baratos, pero están super bien cosidos, acolchados y sujetan el pie que es una alegría. Además de la calidad de los materiales. Y yo sí, prefiero mil veces una sandalia con calcetín, que unas ampollas o rozaduras en los críos. Aquí eso no desentona y la verdad es que mejora mucho la cosa.

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    miren | de lunares y lunas
    17 Julio, 2017 at 12:12

    pues yo aguanto bien casi todo..lo que sea plano.. en cuanto me subo a un tacón, peligro… y mi hija de momento parece resistente, pero es verdad que unos calcetines y un entrenamiento previo a evento, ¡pueden ahorrar una mala tarde! 🙂 bss!

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    Ceci
    17 Julio, 2017 at 21:36

    Para zapatilla con cordones vienen unos elásticos que reemplazan los cordones clásicos y son supercomodos para niños y adultos a los que no le gustan los cordones como yo. Hickies se llaman. Son la verdad de la milanesa.

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    nosoyunadramamama
    18 Julio, 2017 at 10:42

    Calcetines descartados salvo cuando se ponen botas de fútbol, jajajaja… Si das con buen calzado, es que se nota! Pisamonas está genial, a nosotros nos gusta mucho, y estoy como loca con las camping que os enseñé más de una vez, ahora es el primer calzado que les pongo en verano para que el pie se acostumbre a ir sin calcetín y ni un roce…

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