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    Embarazo semana a semana

    Síntomas de la semana 8, 9 y 10 de embarazo

    síntomas semana 8 de embarazo

    Retomo la serie de posts sobre los pequeños cambios y achaques que voy notando en este segundo embarazo. Empiezo por la semana 8 y los recorreré brevemente hasta la semana 10. Algunos se me repiten eternamente, y son muy parecidos cada semana. Otros van y vienen, desaparecen durante un tiempo y vuelven a reaparecer, pero en general son tan poca cosa… Sin embargo, aunque durante mi primer embarazo enumeraba estos síntomas para mí, para que me quedaran para el recuerdo y poder comparar si había una siguiente preñez, como está siendo el caso, es útil saber que dejé constancia de lo que realmente viví, que no me invento nada al tirar de los recuerdos y que no desvirtúo mi gestación según se vaya pasando el tiempo. Porque no quiero convertirme luego en una vieja de las de sabiduría popular que acabe diciendo que mis preñeces fueron una tortura cuando no es verdad. Pues empiezo con los síntomas de la semana 8 de embarazo ¡y algunas posteriores!

    Síntomas de la semana 8 de embarazo

    Cansanciooooo. Pero mucho, mucho. Recuerdo que durante el primer embarazo solía tener ganas de acostarme muy temprano, así como a las 9 de la noche, pero el resto del día me encontraba bastante fresca y con energía. Sin embargo, creo que mi bichilla me absorbe ahora esa fuerza y poco después del desayuno, me acostaría con gusto otra vez. Sin embargo, no existe esta posibilidad con la niña en casa. También puede ser que estos 3 años entre una preñez y otra me estén pasando factura por vieja, pero si debiese apostar por una de las dos opciones, creo que acusaría a mi churumbelita de fatigarme tanto. Sin rencores, pero es lo que pienso.

    Pérdida de apetito. ¡Ay! Uno de sus síntomas rarunos de mis preñeces. Estos momentos en los que sin tener náuseas ni vómitos, y deseando hincar el diente en lo que sea a cada instante, resulta que con dos cucharadas de comida ya estoy para reventar. No me procura porque desnutrida no voy a quedarme, y la única diferencia es que en lugar de hacer 3 grandes comidas al día (sí, porque sinceramente para las 5 recomendadas nunca encuentro el tiempo), ahora hago 10-12 o las que sean menester. Vamos, que al final seguro que acabó comiendo la misma cantidad pero en diferentes momentos.

    Rechazo muchas comidas. Esto debo aclararlo, porque solo las rechazo si tengo que cocinarlas yo. Por ejemplo el pescado, o incluso pelar fruta, que tengo que hacerlo para que mi bichilla coma igualmente. Pues después de acabar con todo el procedimiento de guisado o preparación, cuando está todo dignamente servido en el plato ¡ya no lo quiero! Es que no me apetece ni mijita probarlo. Y solo me pasa con la comida sana (ay, lo mío debe ser grave, doctor). Así es que al final me da pereza prepararme otra cosa y acabo comiendo cantidad de pan durante todo el día. Verás cuando empiece a engordar.

    Síntomas de la semana 9 de embarazo

    2 náuseas. Y no, porque sí o por una cuestión hormonal, sino por un hartón de comer en la calle y un idílico paseo junto a un contenedor basura. Vamos, que igual hubiera vivido la misma experiencia sin estar embarazada, pero por si acaso, lo achacaremos a la preñez. Eso sí, nada de vomitar, que este cuerpo es muy agradecido y lo que entra en él ya no vuelve a salir de forma violenta.

    Deseo de dulce. Con la idea de no tener tentaciones poco saludables en casa, la despensa suele estar poco abundante en azúcar. Durante la semana 9 de embarazo tuve días de una ansiedad constante por comer cosas dulces. La perdición llego un viernes a la hora de hacer la compra, cuando ataqué una bandeja de mini napolitanas de chocolate del supermercado, sin compasión, mientras empujaba el carrito. ¡Qué a gusto me quedé! Y como por entonces seguía perdiendo peso (1,5 kilos menos solo en esta semana), pues me volví a casa con las pocas que me habían quedado en la caja y con cero remordimientos.

    Despertar nocturno. Cada noche al menos uno o dos despertares por aguantarme las ganas de orinar para no desvelar a nadie. Total, que al final tengo que ir al baño, pero hasta que me decido ya se me ha pasado una hora mientras valoro si salir de la cama o no. Nunca entenderé por qué tengo más ganas de orinar de noche en estas primeras semanas que cuando el bombo ya está verdaderamente avanzado.

    Mi bichilla sólo hace una toma de pecho. No sé si porque el destete se acerca, si porque nota mi agitación del amamantamiento o porque nota cambios en la producción o el sabor. El caso es que durante la semana 9 de embarazo pasó a ser una norma lo de tomar solo pecho una vez al día, generalmente justo antes de levantarnos por la mañana. Y se acabó. Ya no volvía a acordarse de la teta en toda la jornada.

    Síntomas de la semanas 10 de embarazo

    Mi bichilla duerme algunas noches del tirón. Parece que en pleno verano empezó a cambiarle el ritmo del sueño, y al dormir en su propia habitación y no tener despertares nocturnos ¡yo también dejé de tenerlos! La ventaja es que sin teta ni colecho, recuperando mi espacio en la cama y pudiendo moverme a mis anchas, incluso sentí menor necesidad de levantarme a orinar por las noches. Eso sí, si lograba enlazar 4 horas de descanso seguidas, me entraban los desvelos, primero esperando a que ella apareciese en mi dormitorio de un momento a otro, y después porque ya no tenía ni pizca de sueño.

    Vacaciones fuera de casa. Un viaje infernal por las rabietas de la niña, pero un alivio cambiar de aires, tener a más adultos cerca echando una mano para cuidarla, usar la piscina, tomar el sol (ojo, que mi semana 10 del embarazo fue en pleno mes de agosto, no es que esté desvariando a estas alturas del año). Sé que muchas embarazadas son reacias a moverse de su entorno conocido, pero si por mí fuera ¡pasaría la preñez completa fuera de casa!

    Cansancio. El periodo vacacional acrecentó el cansancio. Ahí sí noté que no tenía yo muchas ganas de hacer turismo caminando durante horas, ni de perderme por callejuelas recónditas, ni de luchar contra las negativas de mi mochuela a ciertas actividades. Lo mejor, descansar en el hotel, tumbarnos o jugar en la playa y buscar cualquier diversión flotando en el agua. Igual sí que empezaba a notar cierto cansancio de primer trimestre como embarazada.

    Pues en cuanto encuentre otro hueco, recopilaré más semanas para ir completando el calendario. ¿Cómo recordáis ese primer trimestre del embarazo? ¿Notabais muchos síntomas o ni siquiera os habíais dado cuenta de que ya estabais encinta?

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