Tag de navegación

trastornos

    Parto y postparto

    Crónica de mi parto prematuro (VI) Alta a las 48 horas

    alta a las 48 horas parto prematuro 35 semanas

    ¡Menos tiempo ingresados que con mi bichilla! Tener un bebé prematuro y que te den el alta a las 48 horas parece ser todo un mérito. Es curioso porque para ambos partos ingresé en domingo y siendo el de la niña un parto normal, en la semana 41+5, con una evolución favorable de ella y de mí como recién parida en recuperación, me pasé 72 horas ingresada por motivos de protocolo. A saber: había ingresado para la inducción un domingo por la mañana y me había perdido la comida de mediodía por no haber parido aún. Así es que si no quería el alta voluntaria, debía comer 3 días en el hospital, que al final fueron 4, porque con lo lento que es el papeleo, el jueves en el que nos volvíamos a casa nos informaron por la mañana pero no salimos del centro médico hasta las 4 de la tarde. Con mi churumbelito ingresé el domingo por la noche, así es que entiendo que ni lo contaban para comidas, ni cenas, ni nada porque ya debía traerlo todo hecho de casa. Pasé allí el lunes y el martes completos y el miércoles ¡todos a casa! Esto de que la estancia se rija por el número de comidas contratadas es algo raruno, pero en fin, no seré yo la que se queje de que me pongan un plato cocinado por delante y librarme de esa tarea. En nuestro caso, para poder volver a casa con el alta a las 48 horas estos son los puntos que debían evolucionar favorablemente.

    1. Pérdida de peso del bebé. Como madre de un prematuro, tenia miedo de preguntar acerca del momento del alta. Al niño lo veía bastante normal, como cualquier otro bebé pero más dormido. No tuvo que ir a la incubadora, ni tener respiración asistida, ni cuidados especiales, aunque sí le hicieron más pruebas que a un recién nacido normal. Pese a que perdió algo más de peso del que suele no ser preocupante (el 10%, la pérdida de peso fisiológica de todos los recién nacidos), tampoco excedió mucho el límite, así es que con controles posteriores cada 48 horas para asegurarnos de que no seguí perdiendo y al menos se estancaba o comenzaba a ganar, no pusieron ningún impedimento para el alta.

    2. Estado de la madre. Si se hubieran fijado en mí para esto de determinar el alta a las 48 horas o en otro momento, creo que me hubieran sacado del hospital andando desde el paritorio. Otras virtudes no tendré, pero lo de los embarazos fáciles y los post partos nada traumáticos y sin secuelas es mi especialidad. Al haber sido todo tan natural con el parto espontáneo, sin forzar nada, con una dilatación súper rápida pero que era la que me salía de por defecto, y un prematuro no pequeño para haber nacido a las 35 semanas pero sí con 2,8 kilos fáciles de expulsar al exterior, salí de allí sin puntos, sin desgarros y sin lesiones de ningún tipo. Tanto que en los días posteriores, la ginecóloga que me revisaba me palpaba un poco la barriga, para saber si el útero se iba contrayendo, y en los bajos me echaba un vistazo pero casi sin tocar. Y nada más. Con esa alternancia de medicación habitual en los hospitales de paracetamol e ibuprofeno cada 6 horas, no tuve ni un dolor nunca y en cuanto llegué a casa dejé de tomar esas drogas duras. Caminaba bien, me sentaba y movía a mi aire, en el baño funcionaba divinamente, tenía hambre como si no hubiera un mañana, y mientras estuve en el hospital no me preocupaba mucho el tema de la prematuridad del mochuelo. Esto me agobiaría al salir de allí.

    3. Establecimiento de la lactancia. Como mi churumbelito estuvo pegado a mí desde que nació, comiendo lo poco que podía, no porque no hubiera leche, que había a espuertas, sino por lo perezoso que me salió y el poco empeño que ponía en la succión, no veía motivo para que tuviera que quedarse allí ingresado, pero por si acaso preferí no hacerme ilusiones con lograr el alta a las 48 horas. Aunque así fue. No me dieron consejos sobre amamantamiento porque mi marido corrió la voz de que yo tenía un blog y era muy experta en esto, ya que mi bichilla seguía siendo lactante con sus más de 3 años. Así es que me dejaron hacer a mi aire, con la única recomendación de que al tener un prematuro nada demandante, debía despabilarlo al menos cada 2 horas durante el día y cada 4 de noche, a fin de que comiera algo. Porque estaba claro que a él le daba lo mismo esto de alimentarse o no. Sólo quería dormir. Como vieron que con la teta me manejaba bien, pese a que no lograba que el niño se enganchara apenas nada, nos dieron el alta y en casa empecé una lactancia nada natural pegada al sacaleches y a una jeringa durante más de una semana, para asegurarme de que algo sí que ingería mi mochuelo. Pero esto también os lo detallaré otro día porque tuve tema y preocupaciones para rato.

    Pues así finalizó este segundo parto. Es cierto que las visitas se interesan mucho menos por conocer al segundo hijo (lo cual es muy de agradecer) y finalmente parece que tener un bebé prematuro tardío supone algo de trastorno al principio, pero la crianza es bastante normal después. ¿Fue vuestro segundo parto más parecido a la idea que teníais de cómo queríais que fuese? ¿Estuvisteis ingresadas poco tiempo u os pareció una eternidad sobre todo teniendo ya otro hijo en casa?