Opiniones

Las renuncias al ser padres: los amigos

amigosAl estar tan al inicio de nuestra paternidad, tanto que el embarazo aún no se ha materializado, no podemos evitar volver sobre nuestros pasos y valorar por enésima vez los cambios que un bebé supondrá en nuestra vida. Ya estamos convencidos de que queremos descubrir la paternidad, lo hacemos de forma consciente y responsable, pensando que podremos ofrecerle todo lo que necesite y que lo acogeremos con una ilusión enorme. Sin embargo, a la vez que los meses van pasando sin obtener resultados, a  veces nos asaltan dudas que ya habíamos dado por superadas.

Hoy queremos mostrar nuestras reflexiones acerca de cómo serán las nuevas relaciones de amistad que mantendremos cuando seamos padres. Los amigos, si son de verdad, durarán para siempre. Ya hemos pasado por épocas en las que el estrés laboral, la crisis, la falta de dinero para salir, la organización de las respectivas bodas y un largo etcétera de contratiempos, nos han mantenido alejados de  nuestro grupo de amistades más cercano. Cuando se producen los reencuentros algún que otro fin de semana, las relaciones entre el grupo no parecen haber sufrido ningún cambio a pesar del paso del tiempo: todos seguimos siendo igual que el primer día que nos conocimos, con las mismas aficiones aunque cada vez con más responsabilidades y sobre todo ¡con más cargas económicas!

Si ya nos cuesta cuadrar nuestras agendas para hacer coincidir los ratos de ocio y poder vernos al menos una vez al mes ¿qué ocurrirá cuando llegue el primer bebé y desarticule nuestros planes de fin de semana? Ahora sabemos que no seremos los primeros en convertirnos en papás, por lo que podremos ver de primera mano cómo una pareja de amigos muy cercanos sortea las dificultades para seguir manteniendo el contacto con el grupo. Sin embargo, somos conscientes de que las cosas van a cambiar, para mejor, pero van a cambiar mucho.

1. Las cenas: en nuestro grupo lo habitual en los últimos años ha sido quedar los sábados por la noche para salir a cenar. Opinando desde nuestra actual ignorancia, pensamos que esta actividad va a quedar descartada en la primera “fase bebé”, puesto que la criatura tendrá sus ritmos de sueño, sus rutinas de comida y no creemos que estar de madrugada en restaurantes ruidosos vaya a fomentar un buen descanso. Quizás podamos sustituirlo por comidas a mediodía o por salir a merienda un rato más corto.

2. Los restaurantes y cafeterías: cuando nuestros amigos tengan el primer bebé sólo tendremos que reubicar un carrito en un establecimiento pero ¿qué pasará cuando nos juntemos con 3 o 4 carritos a la vez? Este pueblo tiene la desventaja de contar con muchas cafeterías y restaurantes pero todos de tamaño bastante reducido y con graves problemas de espacio como para alojar a 8-10 adultos con sus respectivos carritos de bebé.

3. ¡Se acabó el compartir coche!: si antes nos turnábamos para conducir, para ahorrar gasolina o para pagar el parking, en cuanto llegue el primer bebé a nuestras vidas dará al traste con el plan de ahorro. Con la sillita de bebé, el carrito, juguetes varios por ahí desperdigados… ya imaginamos que el coche pasará a ser un habitáculo poco habitable y que deberemos preservar de las miradas ajenas. Con tanto coche en circulación para desplazarnos de un sitio a otro vamos a tener la sensación de ir siempre en caravana para realizar cualquier actividad, por simple que sea.

4. ¡Bye, bye cine!: lo cierto es que no era una actividad muy compartida con el grupo de amigos, debido a la disparidad de gustos cinematográficos, pero para nosotros como pareja el cine ha sido una de nuestras principales distracciones desde que comenzamos a salir juntos. Yo lo echaré muchísimo de menos porque soy muy cinéfila, pero no quiero ni pensar en lo que supondrá para mi marido, ya que últimamente todas las películas que veíamos en la pantalla grande era las de sus géneros favoritos (con la excusa de que el cine es caro y, ya que vamos, mejor aprovechar el dinero de la entrada en algo que haga alarde de efectos especiales espectaculares en cada fotograma). La ciencia ficción y la acción en las 32 pulgadas de la pantalla de casa, no nos engañemos, ¡no será lo mismo! Y lo peor es que esta limitación se va a prolongar durante años porque ¿a qué edad puede un niño pisar una sala de cine sin que la lie cuando apaguen las luces? Y aún más importante ¿a qué edad podremos ir a ver películas con actores de carne y hueso tras superar el cine de animación?

5. La estrechez de los lazos familiares: ¡ay las abuelas! Si siempre les parece que pasamos poco tiempo con ellas y que las visitamos de forma muy esporádica, cuando lleguen los niños querrán más y más, se volverán mujeres absorbentes y habrá que consagrar parte del tiempo que antes dedicábamos a los amigos a las visitas familiares. ¡Todo sea por mantener un entorno feliz!

En parte, algunas de estas privaciones podríamos solucionarlas siendo racionales y diciéndoles a las abuelas:

– “Necesitamos nuestro espacio como personas adultas, relaciones sociales con otros adultos y tiempo de intimidad como pareja. Por favor, os suplicamos que os quedéis con el monstruito al menos una noche al mes”.

Pero claro, luego recordamos que seremos padres primerizos y que lo del abandono de los hijos en la casa de los abuelos para irse de picos pardos no está bien visto por la sociedad ¡ni siquiera aunque tu equilibrio mental dependa de poder tener unas horas de esparcimiento con otros adultos alejados de los pañales y los llantos! Además, nuestros amigos son bastante tradicionales, y al final seguro que somos los únicos que nos sentimos capaces de abandonarlo por una noche, por lo que nos señalarán con el dedo y quedaremos encasillados como los peores padres de todo el grupo. ¡Ay! ¡Qué duros se nos van a hacer los primeros fines de semana como padres!

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10 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    25 febrero, 2013 at 10:31

    Es verdad, es un cambio que va a afectar a las relaciones con los amigos, pero creo que las cambiará, y nosotros diremos que para mejor, jejeje ;P

  • Responder
    Monstrua
    25 febrero, 2013 at 11:26

    Jeje, ya veremos. Yo estoy en las mismas. De todos modos, hay amigos nuestros que también están a punto de tener bebés.

    Supongo que es un cambio, y que todo es adaptarse 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 febrero, 2013 at 17:21

      Nosotros creemos que lo mejor sería pactar un embarazo colectivo y que todos los amigos del grupo nos decidiésemos de golpe, pero claro, a cada uno esto le lleva su tiempo, no todos estamos en la misma situación vital, profesional ni económica así que de momento… ¡los primeros se convertirán en el laboratorio de pruebas del resto!

  • Responder
    Cuestión de madres
    25 febrero, 2013 at 14:30

    que te cambia sólo los primeros fines de semana!!!!???? hace más de 4 años que no vamos como dios manda al cine..jejeje.. cambia mucho la vida con la llegada de un hijo pero… se hacen también muchas cosas que antes ni se pensaban… y nuevas amistades que tambien serán para toda la vida… merece la pena todos esos cambios 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 febrero, 2013 at 17:19

      Bueno, bueno era por no asustar al resto de futuros padres ¡ni a nosotros mismos! Somos conscientes de que el cambio será tremendo, pero como bien dices, ¡seguro que merece la pena!

  • Responder
    El papá de Joan Petit
    26 febrero, 2013 at 11:52

    Pues yo me planteaba las mismas dudas antes de ser papá y oye, es verdad que no vas al cine, que no quedas tanto con los amigos, que no puedes salir a tomar una copa… pero si os digo la verdad, no lo echo de menos. A los amigos los sigues viendo de todos modos aunque en otros horarios, y el cine en casa… También creia que iba a tener que dejar al bebé con la abuela para «tener nuestro espacio» pero es mucho más divertido hacer cosas los tres juntos. Incluso hemos ido a conciertos!, eso sí, al aire libre y alejados del «mogollón» pero hemos disfrutado los tres.

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 febrero, 2013 at 19:10

      ¡Cuánto nos alegra conocer una experiencia positiva de primera mano! Porque a veces, cuando hablamos con otros padres, da la sensación de que la llegada de un hijo va acabar con tu existencia tal y como la conoces. No es que te digan que tendrás que hacer pequeños cambios para adaptarte a la nueva situación, lo cual tenemos más que asumido y nos parece completamente razonable. No. Lo habitual es que aseguren que un holocausto nuclear causaría menos trastornos en tu casa que la llegada de un bebé. Gracias por tu comentario, porque nos ha dado mucho ánimo.

      • Responder
        El Papá de Joan Petit
        26 febrero, 2013 at 20:29

        A nosotros también nos advertian sobre los cambios como a vosotros. Pero creo que lo más importante es la actitud de los padres. No hay que agobiarse, habrá cosas que no podras hacer, pero también hay otras muchas que antes no hacias y ahora sí y vereis como os llenan tanto o más.
        Un saludo, me alegro de haber ayudado y recordad: actitud positiva 🙂

  • Responder
    Las renuncias al ser padres: hobbies y tiempo de paz - Planeando ser padres
    11 noviembre, 2014 at 16:32

    […] a convertirse en una trilogía, ya que al iniciar las valoraciones acerca de cómo cambiarían las relaciones de amistad con la llegada de un bebé, se nos empezaron a amontonar las ideas (y los miedos) acerca del resto de cambios que se […]

  • Responder
    Las renuncias al ser padres: posibilidades laborales - Planeando ser padres
    16 febrero, 2015 at 16:49

    […] el más importante, que nos ronda desde que tomamos la decisión de ser padres. Tras dejarnos a los amigos por el camino y cambiar las actividades de ocio ahora nos toca afrontar las duras consecuencias […]

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