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Las renuncias al ser padres: hobbies y tiempo de paz

renuncias al ser padres hobbiesResulta que el tema de las renuncias al ser padres va a pasar a convertirse en una trilogía, ya que al iniciar las valoraciones acerca de cómo cambiarían las relaciones de amistad con la llegada de un bebé, se nos empezaron a amontonar las ideas (y los miedos) acerca del resto de cambios que se instaurarán en nuestras vidas cuando nos quedemos embarazados.

Somos una pareja normal y corriente, pero nos sentimos afortunados porque nos fuimos a vivir juntos cuando llevábamos 3 años saliendo y nos casamos 3 años después de haber probado en nuestras carnes qué es la tan temida convivencia en pareja. Es cierto que son periodos muy diferentes de la vida y que nuestra relación no era la misma cuando simplemente nos veíamos un ratito diario en la calle, que cuando empezamos a convivir y a pasar todo el tiempo posible juntos. Entre la convivencia en pareja y como matrimonio, pues seamos sinceros, no existe ninguna diferencia pero ¡y lo bien que nos lo pasamos el día de la boda! Sólo por eso mereció la pena, aunque legalmente la única diferencia sea que ahora tenemos un libro de familia y que podremos arruinarnos mutuamente la vida con un divorcio.

El caso es que hemos tenido trabajo, dinero, salud y amor, hemos ido mejorando nuestra posición económica y laboral, y se nos ha permitido hacer todo lo que queríamos en el momento en que lo deseábamos. No es que seamos personas dadas a los grandes lujos, ni a las extravagancias, pero sí hay pequeños detalles que nos han hecho la vida más feliz, y que han sido un diminuto aporte de ilusión para superar tanto los días duros en el trabajo como en nuestra convivencia (aunque tampoco hemos tenidos muchos días malos la verdad. De hecho ahora mismo sólo recordamos uno). Cuando tengamos éxito con nuestros planes de embarazo y llegue nuestro primer hijo hay cosas que de seguro van a verse alteradas.

1. Los viajes: cada uno tiene sus gustos y nosotros no somos de discotecas ni fiestas locas, por lo que todo los eurillos ahorrados en entradas y copas de fin de semana solemos destinarlos a realizar una escapada a algún sitio casi cada mes. Esto implica pasar uno de cada cuatro fines de semana fuera, a veces cogiendo aviones y con agendas turísticas muy apretadas para aprovechar el tiempo al máximo y poder conocer ciudades en un tiempo récord. Con la llegada del bebé se acabaron esas excursiones: en primer lugar por la cantidad de cosas que deberemos transportar para que el niño siga cómodo en cualquier sitio. En segundo lugar porque los horarios de alimentación y sueño seguro que van a estar reñidos con las carreras de un lugar a otro y con el horario de los monumentos. Y por último, porque habrá que dejar de lado los vuelos en avión, y para un solo fin de semana, los destinos más cercanos a los que podríamos ir cómodamente en coche ya los tenemos muy vistos ¡deberíamos haber tenido más ojo y haberlos dejado para este momento! Pero ya no hay vuelta atrás.

2. Los horarios: nuestra vida cotidiana es bastante regular y monótona: nos levantamos, trabajamos, yo como en casa y él se lleva el túper al trabajo, nos juntamos por la tarde, cenamos, vemos un rato la tele y a dormir. Y el esquema se repite de lunes a viernes, lo cual será fantástico para el bebé ya que lo incluiremos dentro de nuestras rutinas semanales. Pero el fin de semana es un verdadero descontrol: tareas de limpieza de la casa que no se han realizado durante la semana, orden del espacio vital, trabajo atrasado que hacemos desde casa, ir al gimnasio si no hemos podido encajarlo en otros días de la semana, recuperación del sueño perdido del miembro de la pareja que madruga más, comidas a deshoras en casas de las respectivas madres, salidas a la calle, a comprar, al cine, a centros comerciales, cenas con amigos, días sin cenas porque hemos comido de más en las casas de las suegras… Vamos un batiburrillo de tareas que vamos realizando a saltos, sin orden ni concierto y a las que nos hemos acostumbrado a tener perfectamente desorganizadas. Creemos que con el bebé eso no será posible: si tiene que comer, bañarse, dormir… siguiendo una rutina fija ¡el fin de semana se nos va a convertir en una odisea! Porque ya no vamos a poder aprovecharlo para arreglar los flecos sueltos dejados durante la semana, sino que se van a convertir en una prolongación de los días laborables ¡una jornada de 7 días a la semana durante todo el año! No sabremos si nuestros cuerpos lo aguantarán.

3. No hacer nada: parece que no pero esto es una tarea para la que nos vemos obligados a sacar tiempo. Desde que existe internet y los smartphones el trabajo puede presentarse a cualquier hora del día y cualquier día de la semana, por lo que no es raro que durante nuestro tiempo libre, aunque sólo lo hagamos muy de vez en cuando, queramos dedicar un ratito a no hacer nada, de nada, hasta que nos entre el sueño y la nada se convierta en una siesta a deshoras (como a las 12 de la mañana o a las 8 de la tarde). Esto, en nuestros pensamientos más tenebrosos acerca de la paternidad, se acabará en cuanto llegue el bebé, porque sólo nos lo imaginamos llorando a diestro y siniestro sin tener ninguna consideración por nuestro estado físico.

Son cosas muy banales, nada del otro mundo, pequeñeces que no podrán compararse a la felicidad que nos aportará el bebé, pero vistas desde nuestra tranquilo y pacífico acomodamiento actual, nos producen cierto temor porque son las pequeñas cosas que actualmente necesitamos para seguir viendo en paz.

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Sin comentarios

  • Responder
    sradiaz
    26 febrero, 2013 at 10:25

    Lo bueno es que los cambios serán poco a poco en algunos casos, y no se notarán mucho. En otros casos, tendremos una nueva distracción que nos hará olvidar lo demás.
    ¿Sabes un secreto? A mi primo le encanta el senderismo y la escalada, y cuando nació su hija no terminaron sus salidas, porque la llevaban con ellos a todas partes en su saquito térmico. La vida no tiene por qué cambiar tanto.

    • Responder
      planeandoserpadres
      26 febrero, 2013 at 19:08

      En el fondo tenemos la secreta esperanza de que sea así: que pasemos por el embarazo de una forma razonablemente tranquila y nos insertemos en la paternidad poco a poco, con los cambios necesarios pero evitando que la obsesión por sobreproteger al bebé y por estar pendientes de sus necesidades a cada segundo nos impidan vivir de una forma sana y feliz. Además, tampoco tenemos aficiones tan raras que sean radicalmente incompatible con un hijo, así que seguiremos pensando que todo va a suceder con normalidad y sin traumas.

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    padresfrikerizos (@padresfrikerizo)
    26 febrero, 2013 at 23:49

    Bueno lo único que puedo decir y que ya habéis visto seguro es que todo eso se echa de menos un poquin pero na que ver con la felicidad de tener al churrumbel, mirarle si que te trae paz y felicidad, infinita!
    Besos y aprovechado esos viajes que uno al mes es un lujo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 febrero, 2013 at 12:11

      No os preocupéis que de disfrutar los posible últimos momentos de libertad antes del día del nacimiento de nuestro primer hijo nos estamos ocupando con creces. El problema es que ya se nos empieza a agotar un poquito la paciencia, porque llevamos 6 meses de intentos, y aunque esté dentro de la normalidad y no debamos preocuparnos hasta que llevemos un año sin lograr el embarazo, ya tenemos tantas ganas de convertirnos en padres que al final, se nos van a acabar olvidando los motivos positivos que nos llevaron a dar el paso.

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    Jessica Sánchez
    28 febrero, 2013 at 12:26

    Pues no estoy 100% de acuerdo…por lo menos en la época que yo estoy pasando. Nuestra hija tiene 3 meses y los comienzos son duros porque acabas durmiendo cuando ella duerme, no cenando o comiendo de lo cansados que estáis…pero luego todo es acostumbrarse.Nosotros seguimos viendo pelis, series,…todo en casa pero lo seguimos haciendo. Hay que plantearse que vida quiere uno con el bebé: si dejarlo todo de lado o si introducir los cambios necesarios pero llevar una vida normal. Los bebés tienen que salir y eso implica que podréis seguir yendo a casa de amigos, de padres o suegros, de familia…¿por qué no? El resto de actividades se acaban adecuando a los horarios del peque pero se pueden seguir haciendo. El problema viene cuando no hacemos nada porque tenemos al bebé y luego pasa lo que pasa que cuando son más grandes hay quejas porque no nos deja hacer las tareas o estar cinco minutos sentados sin que quiera de nosotros. Yo a la mía si tengo que hacer algo la dejo en su hamaquita con un juguete o viendo algunos dibujos y a los minutillos voy pasando y hablándola para que sepa que estoy ahí.

    • Responder
      planeandoserpadres
      28 febrero, 2013 at 13:22

      Esto es algo que muchos padres comentan: no podemos vivir constantemente pendientes de todas sus necesidades privándonos nosotros absolutamente de todo, porque el día en que crezca y queramos recuperar nuestras aficiones anteriores ¡será el niño el que no esté acostumbrado a ellas! Por lo que se convertirá en nuestro mayor obstáculos. Es de suponer que con un poco de lógica y paciencia todos los cambios irán llegando de forma progresiva, y no nos supondrá un trauma tan grande como el que esperamos (debido a nuestra ignorancia en este asunto).

      • Responder
        Jessica Sánchez
        28 febrero, 2013 at 13:37

        hay que saber de antemano como queremos educar al bebé.es como el sueño.nos decían sin colecho no vais a descansar…pues mi hija ahora duerme 10h del tirón con 3meses.al principio duele verla llorar pero sin llrgar al metodo estivill..pero tiene que darse cuenta de que hay que dormir solica…y agora ella se duerme sola…la cuesta un poco pero lo consigur…

  • Responder
    Chise
    4 marzo, 2013 at 20:12

    Bueno, nuestra experiencia es que nosotros no hemos renunciado a nada por tener el bebé (tiene casi cinco meses ya), hemos viajado con ella sin problemas, hemos salido, hemos ido a ver a amigos, a comer y a cenar fuera…. ¿los horarios de comida? ahí por ejemplo es lo más fácil, otra de las infinitas ventajas de lactancia es que tu puedes estar haciendo practicamente lo que sea, y dar pecho al mismo tiempo. No penseis en la paternidad como renuncia a nada, al revés, elección de dejar de hacer otras cosas por pasar tiempo con la hija. Yo por ejemplo no es que haya renunciado a los videojuegos, que antes me tiraba horas y ahora ninguna, es que prefiero mil veces sentarme con mi niña en sofá a hacerle monerías a ella, que es millones de veces más entretenido 😀

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 marzo, 2013 at 21:51

      Sí esa es la idea que tenemos, pero parece que cuando consultamos con la gente cercana lo primero que nos plantean son cosas como:
      – Se os acabaron lo viajes y todo lo divertido de la vida.
      – Nunca más podréis volver a dormir por las diferentes preocupaciones que os dé el bebé…
      Y así un largo etcétera. Pero vamos se supone que vamos a tener hijos para aumentar nuestra felicidad y no para arruinarnos la vida. Aunque claro, a lo mejor esta gente también tenía esta idea y después se llevaron la desagradable sorpresa… Bueno, lo mejor será esperar e ir viendo como vienen las cosas. Gracias por tu punto de vista tan apacible y positivo sobre los primeros meses de la paternidad.

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