Embarazo semana a semana

Semana 14 del embarazo

Semana 14 del embarazoPor suerte, aquí seguimos una semana más en nuestro rumbo que nos llevará directamente a convertirnos en felices padres primerizos en torno al 6 de noviembre de 2013. Como viene siendo habitual en este embarazo, tan atípico para mí y alejado de los habituales trastornos de otras embarazadas, enumeraré a continuación los pequeños cambios que he ido experimentando durante la semana 14.

1. Cutis de embarazada. Es ampliamente conocido por todos el fenómeno que se produce en la piel de las embarazadas, cuyas hormonas les aportan una renovada vitalidad a la piel y esta pasa a tener la tersura de un bebé. Las aquejadas por el acné notan cómo sus síntomas mejoran y sus caras irradian la felicidad del momento que están viviendo. Hasta ahora yo no había notado este síntoma, porque por suerte tengo una piel muy agradecida. Sin embargo, en la semana 14 ¡me ha salido un grano horrible alrededor de la barbilla! El futuro papá se preocupó muchísimo en cuanto lo vio porque eso debía indicar que algo no estaba yendo bien ¿cómo podía ser que el embarazo me estuviese poniendo más fea en lugar de más bonita? A la tremenda, se preguntaba si no sería necesario consultar al médico, menos mal que pronto dejó el pánico y asimiló que una espinilla no va a malograr el embarazo. Vamos, no me quiero ni imaginar la cara que hubieran puesto en urgencias si me presento un domingo en el hospital aquejada de un grano facial y asegurando que este quiere provocarme un aborto…

2. El recuerdo del dolor menstrual. Supongo que el bichillo ha decidido crecer a marchas aceleradas y si ya llevaba semanas sin notar ningún tipo de molestia en la zona abdominal, durante la semana 14 he vuelto a sentir esa especie de punzadas agudas que a veces nos dan cuando nos viene la regla. Como hasta el momento, no se trata de ningún dolor insoportable ni que se perpetúe durante horas, pero sí que empiezo a notarlo con más frecuencia que antes. O eso o es que realmente he decidido prestarle más atención a mi cuerpecito de embarazada.

3. ¡Socorro que me asfixio! No sé si será porque hemos vuelto a tener unos días de temperaturas veraniegas, o porque me paso los días correteando las calles del pueblo para llegar a tiempo a las citas concertadas para visitar pisos que nos encajen en nuestros planes de padres primerizos. Pero el caso es que noto que a veces, no todos los días y no con todas las actividades, me cuesta más trabajo respirar, me canso con más facilidad y parece que estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano sólo por caminar a paso ligero por la calle. Claro, el futuro papá de la criatura, aprensivo de por sí, se pasa el día persiguiéndome para que baje el ritmo, para que no vaya acelerada, pero vamos es que si fuera por él no me movería del sofá. Y la verdad es que creo que tiene razón ¡con lo a gustito que estaría yo panza arriba durante 9 meses engordando cual ballena humana y sin menearme de acá para allá! Pero no puede ser, tengo que seguir con mi ritmo diario y aprender a respirar mejor.

4. ¡Soy un pulpo en la cama! Y contrariamente a lo que podáis pensar ¡mi marido no está nada satisfecho con esto! Más que nada porque mi tendencia al movimiento no tiene relación ninguna con la intimidad de la vida marital, sino con la imposibilidad de conciliar el sueño de una forma rápida. Yo era de las que antes de haber logrado taparme entera con el nórdico ya me había quedado dormida con medio cuerpo fuera. Pero ahora comienzo a revolverme del lado izquierdo al derecho, me pongo panza arriba y hasta panza abajo, me relajo todo lo que puedo ¡y el sueño no llega nada de rápido! Lo peor es que ni siquiera me encuentro cansada, mientras que estando en el sofá no paró de roncar entre programa y programa. Ya me estoy planteando seriamente llevarme el televisor al dormitorio o quedarme a dormir en el sofá.

En la semana 14 el bichillo ya puede llegar a medir 9 centímetros y pesar unos 25 gramos ¡esto crece muy deprisa! Si pudiésemos ver una ecografía de gran resolución notaríamos que su piel es tan fina que todo el sistema circulatorio parece brillar en nuestro bebé. Sigue con esa postura tan característica de las ecografías, con la barbilla inclinada hacia el pecho, pero su cuello ya está empezando a estirarse y las orejas a subir de posición para colocarse en su lugar definitivo. Todo el cuerpo se le comienza a llenar de un vello fino, llamado lanugo, pero no os preocupéis, no tendréis un monillo el día del parto, porque aunque nazcan muy velludos lo irán perdiendo con el tiempo (mi madre dice que yo fui un ejemplo de niña mona y no por bonita precisamente). Se dice que es frecuente que nos sangren las encías, sobre todo al cepillarnos los dientes, o que padezcamos hemorragias nasales. Por suerte yo aún no he experimentado ninguno de estos desagradables síntomas, pero nunca está de más saber que es algo común para que no nos llevemos un susto si esto nos ocurre.

Otra cuestión muy importante y tranquilizadora es que a estas alturas el riesgo de sufrir un aborto espontáneo ha disminuido de forma espectacular y sólo el 2% de las embarazadas debe enfrentarse a este trance en el segundo trimestre. Para acabar con temas más alegres, diré que algunos síntomas molestos del primer trimestre deberían comenzar a desaparecer como los vómitos, las náuseas, la sensación de estar siempre cansada y el dolor en los pechos. Yo sólo padecí este último y es verdad que ahora me los encuentro en plena forma. Si estás muy seca, delgadita o tienes una constitución normal la barriguita de embarazada ya habrá empezado a  notarse. Esta es otra de esas cosas que a mí no me van a pasar, porque siempre he vivido con un panzón como de 6 meses de embarazo. Y encima ahora he perdido peso, con lo cual ¡tengo menos barriga que antes! ¡Viva el embarazo como método sano de adelgazamiento!

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16 Comentarios

  • Responder
    mOOntsEsteban
    15 mayo, 2013 at 08:40

    Me encanta que te sientas feliz con tu cuerpo, los progresos que haces y como evoluciona todo en general 🙂
    Te podría hacer un comentario punto por punto según mi experiencia ¡hahaha!
    Pero en resumen: A mí también me ha salido algún que otro granito pero yo no les doy importancia, el dolor menstrual me ha acompañado siempre (cosa que nunca me ha hecho ninguna gracia no poder deshacerme de él), sobre asfixiarte sólo te puedo decir que si te pasa como a mí la cosa irá a más pq yo si camino y hablo siento que me muero y me da una vergüenza increíble pq pienso que estoy fatal físicamente… Y dormir, también era súper dormilona y hace ya muchos días que no consigo descansar una noche entera del tirón 🙁

    Un beso, (ya sabes que me encantan tus posts para compararme ¡hehe!)

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 13:56

      Lo malo es que con lo que yo me esfuerzo en el gimnasio y luego no me sirve ni para hablar y caminar al mismo tiempo… ¡ay este embarazo va a acabar conmigo! Pero no me puedo quejar, a ver si logro acostumbrarme a caminar más despacio y a salir con más tiempo para ir a cada sitio y así evito las prisas y las asfixias.

  • Responder
    yllegom
    15 mayo, 2013 at 08:47

    Ay,¡qué recuerdos!
    El cutis y el pelo quedan geniales durante el embarazo pero luego… qué desastre.
    Verás que a medida que empiece el calor tendrás más calor de lo habitual. M nació en diciembre, así que más o menos estaba de tus semanas el año pasado. En agosto sufrí bastante con el calor, menos mal que podía estar todo el día en la piscina refrescándome. Sobre dormir, cada vez es más difícil. Siempre me ha gustado dormir boca abajo, pero en el embarazo enseguida no pude porque me sentía molesta. Ahora con la lactancia depende del día… si M me las ha vaciado no hay problema pero si las tengo llenas… uy, ¡¡es un horror!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 13:58

      Pues veremos a ver lo que comentas del calor, porque yo tenía planes de mucha paya y descanso en verano y como em agobie con las temperaturas ¡apañados vamos! Lo del sueño me va a días: unos duermo perfectamente y otros me paso la noche de un lado para otro, pero lo más normal es que duerma bien.

  • Responder
    Luci
    15 mayo, 2013 at 09:32

    Bueno, todo va a la perfección entonces, salvo la espinilla de la cara, jajaja. Tu marido, el pobre…jajajaja

    Lo de siempre, a seguir igual de bien y a ver si lo del sueño se te mejora, que ya habrá tiempo de andar desvelada por las noches, ya…!

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 13:59

      Pues eso es lo que yo quiero, coger fuerzas ahora y descansar para estar lúcida y despiertita después del parto, pero está visto que este cuerpo hace conmigo lo que quiere y no lo que yo le mando. Esta semana ¡tengo nueva espinilla! Pero parece que el futuro papá ya se lo está tomando con más calma.

  • Responder
    Esther
    15 mayo, 2013 at 14:43

    Dormir bien….eso que es?? Yo pasé por una época de marmota y desde hace semanas (ahora casi 29 semanas) duermo muy mal, además del calor que paso. La gente me dice que duerma ahora que puedo, que luego ya no podré dormir…pero, y si ahora tampoco puedo?? Que graciosos son… jajaja
    Y que decir de las calores… he ido ya algún dia en piratas y miraba el termometro y estabamos a 25ºC!! No se que haré cuando el mercurio pase los 30ºC!! Y no se si será el calor o no, pero yo también ando un poco asfixiada al andar un poco rapido. Tendremos que ir a paso de yaya jeje…
    El dolor «menstrual» es habitual y normal, aunque molesto, eso si. Pero el utero ha de hacerse grande para que el bichillo pueda estar a sus anchas estos meses jejeje…
    En fin, quitando pequeñas cosillas, veo que lo llevas muy bien. Que siga todo igual!

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 20:57

      ¡Es que tú ya estás muy panzona y con los bochornos menopáusicos! Yo de momento sigo tapadita con el nórdico y sólo he tenido un día en que me acaloré de forma rara, pero al día siguiente volví a la normalidad. A ver si empiezas a tener suerte y vuelves a descansar bien, porque cuando llegue el bebé se supone que dormirás menos ¡o no! Porque igual tienes suerte, te sale tranquilito y descansas entonces más que ahora.

  • Responder
    Pru
    15 mayo, 2013 at 16:17

    Jajajajaja, qué bueno lo del grano, y el pobre padre pensando que algo iría mal!! Pues es de lo más normal, de hecho a mí también me salió alguna espinilla aislada por ahí perdida en la barbilla, aunque con granito y todo, la gente te sigue diciendo que te ve la piel estupenda y radiante, así que debe ser compatible, jeje…
    Y yo también noto la respiración… respiro más rápido que antes y de vez en cuando necesito coger una buena bocanada de aire por la boca, sobre todo al estar acostada!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 20:59

      ¡Es que es muy aprensivo! Esta semana ya tengo otra y no le preocupa tanto. Menos mal que hay más gente al borde de la asfixia ¡así me siete acompañada con mis síntomas!

  • Responder
    semeantojaunafiesta
    15 mayo, 2013 at 19:03

    A mi lo del insomnio me ha ido pasabdo a rachas durante el embarazo. Hay días que no duermo mas de 5 horas y otros en los que dormía 14!!
    Lo que si que he notado yo, relacionado con el tema de la piel, es que he tenido las uñas fantásticas casi desde el principio!

    • Responder
      planeandoserpadres
      15 mayo, 2013 at 21:00

      Yo las uñas al principio las tenía más quebradizas pero ahora parece que se me han normalizado. Lo que me gustaría es pillar una de esas rachas tuyas con sueños de 14 horas ¡aggghhhh!

  • Responder
    sradiaz
    16 mayo, 2013 at 10:35

    ¡Cómo pasa el tiempo!
    Lo del insomnio lo veo terrible, tendrás que llevar al tv al dormitorio.

  • Responder
    los Ángeles de la Sierra
    16 mayo, 2013 at 13:31

    Como siempre, es un gustazo seguirte semana tras semana!!! Un abrazo!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 mayo, 2013 at 13:07

      ¡Gracias! Pues si todo sigue dentro de la normalidad ¡me quedan muchas semanas para entreteneros!

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