Embarazo semana a semana

Semana 23 del embarazo

Semana 23 del embarazoDeseando llegar al sexto mes del embarazo, vamos a continuar con los comentarios acerca de la evolución de mi estado semana a semana. Algunos síntomas se mantienen y a veces noto menos diferencias entre una semana y la siguiente, por lo que o la cosa cambia o me voy a quedar sin sucesos que contar en esta sección. Bueno, pero si se producen cambios que sean para bien, porque si es para empezar a sufrir trastornos desagradables mejor me quedo en esta situación de calma aburrida en la que me encuentro. Algunas de las cosas más relevantes que he podido detectar durante la semana 23 del embarazo son estas.

1. Tumbarse boca abajo: misión imposible. Es cierto que para dormir sí creo que me pongo en esta postura y de momento no he notado incomodidad, pero la semana pasada fui a realizarme un masaje relajante de una hora y descubrí que al menos estando consciente y en ese tipo de camillas ya no puedo tumbarme boca abajo. Noto como si estuviera encima de una pelota dura que va a echar a rodar en cualquier momento. La cosa pierde parte de su gracia porque sólo te masajean las piernas durante la mayor parte de la sesión y posteriormente la espalda, muy brevemente, sentada en una silla. Lo que más me inquieta es averiguar cómo voy a tomar yo todo el sol que tenía planeado para mis vacaciones playeras de agosto, porque como sólo me tumbe boca arriba se me va a quedar el cuerpo de 2 colores, y si me tumbo de costado ¡no creo que aguante horas en esa postura! Claro, que quizás tampoco sea capaz de aguantar horas al sol y con un calor sofocante, por lo que iremos viendo como me las apaño sobre la marcha.

2. Sensación de peso sobre la vejiga y calambres en esa zona. Esto sigue como en las semanas anteriores y a veces empeora si camino muy deprisa ¡sobretodo los pinchazos y calambres! Pero es algo que no me pasa todos los días y que respirando profundamente desaparece.

3. Torpeza para salir del sofá con los asientos extraíbles. Yo siempre he sido de natural torpón y de equilibrio inestable. El sofá que tenemos es de esos que para ahorrar espacio no tienen una chaise longue fija, sino que los asientos se estiran como un metro o más, de forma que puedes estar sentado y con las piernas completamente estiradas (bueno eso yo, porque al futuro papá, con su largura natural, le cuelgan las piernas de las rodillas hacia abajo). El caso es que bajarme de este invento nunca ha sido mi fuerte, y durante el embarazo, como no quiero hacer esfuerzos abdominales, me veo cual culebrilla harta de comer arrastrándome hasta alcanzar el borde del sofá a fin de poder apoyar los pies en el suelo para levantarme. Cuando realmente tenga un barrigón propio del tercer trimestre no sé qué voy a hacer para escapar del abrazo del sofá.

4. Ola de calor ¡muy bien llevada! Todo el mundo se ha encargado de dejarme claras sus predicciones más pesimistas sobre el calor y el embarazo durante el verano. También es cierto que este año llevamos poco más de 2 semanas de auténticas temperaturas veraniegas, sobrepasando los 30 grados, pero lo cierto es que de momento la incomodidad no ha hecho mella en mi persona. Sigo durmiendo a pierna suelta, no sudo más de lo normal, no me siento floja ni mareada. En fin, ¡otra serie de catastróficas desdichas que voy superando bien por el momento!

5. Leve mareo al salir de la consulta de la matrona. Esto creo que ni siquiera cuenta como síntoma del embarazo, porque con las mismas condiciones me hubiera pasado igual en cualquier otra época de mi vida. Pero el caso es que durante esta semana 23 tuve mi tercera visita con la matrona. Como siempre a una hora mortal: las 3 de la tarde del 9 de julio. Si comía antes de salir para el médico era muy temprano ¡y además no podría demostrar mis progresos con la báscula! Así es que desayuné con normalidad, me comí mi fruta a media mañana pero cuando salí de la consulta, casi a las 4 de la tarde, sin comer y con el bochorno insoportable que había en la calle ¡me vi atacando dos donuts por el camino en una pastelería recién inaugurada! ¡Cosa más buena de dulces! ¡Y a 1,50 euros los 3 donuts recién hechos! No me comí la bolsa entera por vergüenza, pero vamos que me sentaron estupendamente y así pude emprender mis casi 2 kilómetros de paseo hasta casa, donde también me harté de espaguetis cerca de las 5 de la tarde. ¡Porque yo no me salto ninguna comida!

En la semana 23 el bichillo mide ya unos 28 centímetros y pesa más o menos medio kilo. Su cara se parece a la que tendrá definitivamente cuando nazca ¡vamos, ya estoy deseando ir a la ecografía en 4D que le he regalado al futuro papá por su cumpleaños a ver si descubrimos a quién se parece la bichilla! Un dato que puede tranquilizarnos acerca de los logros conseguidos de esta semana es que los bebés prematuros que nacen a estas alturas del embarazo ¡tienen una alta probabilidad de sobrevivir! Con muchos cuidados eso sí, con lo cual mejor que se queden dentro algunas semanitas más pero ¡esto es una gran noticia para las mamás intranquilas!

Las preñadas debemos vaciar completamente la vejiga cada vez que sintamos la necesidad de orinar, porque a estas alturas las infecciones de orina pueden ser más frecuentes. Las molestias en el costado o en la zona del pubis son normales, por la dilatación que ha alcanzado ya el útero. A estas alturas deberías notar los movimientos del bebé diariamente, aunque no sean rítmicos durante todo el día. Hay quien los nota más por las noches, cuando están tranquilas y acostadas ¡yo como soy muy especial noto a mi bichilla más por las mañana y cuando tengo hambre!

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14 Comentarios

  • Responder
    moda infantil y ropa bebé
    16 julio, 2013 at 10:13

    Yo a esas alturas todavía podía dormir boca abajo porque no tenía mucha barriga. Feliz semana

    • Responder
      planeandoserpadres
      16 julio, 2013 at 12:23

      Si yo al dormir sí que me giro, y doy 40 vueltas y me pongo de todas las posturas y ninguna me molesta, pero no sé si sería la camilla del masaje o qué, que allí era imposible mantenerme boca abajo tanto rato.

  • Responder
    sradiaz
    16 julio, 2013 at 09:50

    Muy bien por ti y tu bichilla, que estáis estupendamente. Lo de la eco 4d es una idea genial para regalarle, y así os hacéis una idea de a quien se parecerá más 😀

    • Responder
      planeandoserpadres
      16 julio, 2013 at 12:22

      ¡A ver si es verdad! Porque hay quien sale de las ecos en 4D diciendo que es clavadito a tal o a cual; otros que no sacan nada en claro; y los que salen atemorizados por imágenes monstruosas de bebés encerrados en el vientre materno. ¡Ya contaré la experiencia!

  • Responder
    mOOntsEsteban
    16 julio, 2013 at 14:57

    ¡¡No había visto todavía vuestro nuevo look!!
    ¡Felicidades por el look y por las 23 semanas tan bien llevadas!

  • Responder
    Pru
    16 julio, 2013 at 17:06

    Jooo, yo me quedé al final sin eco 4D, pero la verdad es que la gente que la ha hecho han visto ya la carita de su bebé perfectamente!!!
    Y lo de dormir, yo no me atreví a dormir bocabajo desde el mismo momento que el test dio positivo, y eso que dormí siempre así, pero me daba ya miedo aplastarla (neuras de una), así que cuando llegó el barrigón ya estaba más que acostumbrada a dormir de lado o bocarriba!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      16 julio, 2013 at 19:59

      ¡Jajaja! Mira que bien te vino ser tan precabida desde el principio. ¿Y qué te pasó con la ecografía en 4D? Seguro que con lo bien que lo has llevado, se te pasaron las semanas sin darte cuenta y cuando te acordaste ya no estabas en el momento bueno para que se viera algo digno.

  • Responder
    Monstrua
    16 julio, 2013 at 18:20

    Ay… qué bien que va eso 🙂 ¡Ya queda menos, ánimo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      16 julio, 2013 at 19:59

      Que a lo tonto, a lo tonto ya he pasado de la mitad del embarazo ¡me parece casi increíble!

  • Responder
    Los Angeles de la Sierra
    16 julio, 2013 at 21:20

    qué bien, otra semana más genial!!!!
    Recuerdo que cuando tenía mi barrigón, me sentaba siempre (cuando quedábamos con amigos, iba a casa de alguien, etc..) en las sillas más incómodas, pero solo porque me podía levantar con facilidad…. todo el mundo me ofrecía el sofá, pero en él solo veía mis dificultades para levantarme!!!jejejejej

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 julio, 2013 at 15:32

      ¡Jajaja! Yo últimamente también soy muy de sillas ¡con lo que yo he adorado el sofá! Pero claro, me siento ridícula teniendo que pedir ayuda para salir de ellos, porque algunos como el de mi madre parece que quieran atraparte a la altura del suelo y no dejarte escapar.

  • Responder
    Diana
    16 julio, 2013 at 21:33

    Jajaja, me ha encantado tu atracón de donuts, vamos, que se me acaba de antojar uno. Me alegro que todo vaya viento en popa!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 julio, 2013 at 15:34

      Poca broma que de tanto pasar por delante de esa pastelería nueva en mis paseítos diarios ¡les voy a levantar el negocio yo solita! Es que tiene muy buenos precios, un escaparate muy apetitoso y me pilla siempre tan hambrienta a medio camino… ¡que verás cuando tenga que repetir la semana que viene el dichoso Test de O’Sullivan! Espero no tener que arrepentirme de mi inversión en dulces.

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