Segundo trimestre de embarazo

Antojos durante el embarazo

Antojos durante el embarazoAlgunos diréis: tras 31 semanas de preñez ¿ahora sale esta con el tema de los antojos durante el embarazo? Pero vamos es que o me decido ahora o no escribiré nunca sobre este asunto, porque en mi extraño embarazo asintomático este es otro de los tópicos en los que no me estoy viendo involucrada durante mi preñez. Sin embargo, como embarazada primeriza, era uno de los ítems que tenía en mi lista de posts pendientes, ya que cuando mi marido y yo nos metimos en faena en esto de buscar un bebé, a ninguno se nos ocurrió pensar que lo de los antojos era un cuento chino que se habían inventado las embarazadas para atormentar a los futuros papás, ya que durante estos 9 meses nosotras tenemos que cargar con todo el peso del embarazo mientras ellos se dedican a recrearse en sus cosas.

A estas alturas ya dudo que me vaya a dar un ataque de deseo repentino que obligue al futuro papá a salir de la cama de madrugada y trasponer 1.100 kilómetros hasta Huelva, para ver si ha comenzado la temporada de las fresas y que me traiga unas poquitas para que la bichilla no me nazca marcada por un apetito insatisfecho. Hoy por hoy, y sé que esto me va a costar más de una crítica, ¡sostengo que las preñadas usamos el tema de los antojos para quejarnos sin motivo e incordiar a la gente de nuestro entorno! Porque una cosa es que nos apetezca comer un determinado alimento más que otro, o que rechacemos productos que antes nos gustaban,  pero de ahí a no poder seguir viviendo como alguien no se someta a nuestras órdenes culinarias va un trecho.

En estas 31 semanas de embarazo creo que aún no he perturbado a nadie con el tema de los antojos, pero sí que he realizado combinaciones alimentarias cuanto menos peculiares, que lo mismo tienen relación con este tema. ¡Pero que conste que me las preparo yo solita y no incordio a nadie! Aquí os dejo una muestra de las innovaciones gastronómicas y los alimentos que he rechazado durante este tiempo de embarazo.

1. Puré de patatas con mejillones en escabeche. A quien le resulte asquerosa la idea ¡que no siga leyendo! Pero este plato se ha convertido en uno de mis preferidos durante la preñez y no sé a ciencia cierta por qué. Ambos alimentos me gustaban antes de estar embarazada pero nunca los había comido juntos. La ventaja del puré es que lo hago con leche enriquecida con calcio y ácido fólico, así que mal no me va a venir durante este periodo. Y los mejillones son una importante fuente de hierro. Pero es verdad que la combinación es rara: el puré saladito y caliente, los mejillones avinagrados y fríos, todo revuelto en el mismo plato… Pero yo ando de lo más contenta cada vez que tengo el “manjar” delante.

2. Palomitas de maíz y refresco de limón sin azúcar. Dadas mis pocas ganas de cenar, una noche en la que se jugaba un partido de fútbol (de los importantes, que son los únicos que vemos en esta casa) decidí hacer palomitas como tantas otras veces y tomar un refresco. El futuro papá se indignó por mi ocurrencia porque el partido empezaba a la hora de la cena y si me comía todo ese bol de palomitas luego no tomaría nada más. Y esa era la idea, aunque pensaba compartirlo con él, pero como se puso hecho un basilisco, e incluso llamó a mi madre y a la suya para acusarme de mi delito, al final terminé cenando palomitas con refresco ¡y desayunando las que me sobraron con el cola cao!

3. ¡Al rico helado! Mira que el verano lo he pasado de lo más fresquita, sin acaloramientos ni sudores innecesarios, sin aire acondicionado en casa, tostándome al sol en la playa como cualquier otro verano y caminando a las 3 de la tarde en plena ola de calor y por la acera del sol para seguir cogiendo moreno. Sin embargo, sería capaz de renunciar a cualquier comida del día por un helado. Es que hay tantos sabores y están todos tan buenos que no me puedo resistir. Y además, comprando tarrinas grandes en el supermercado se ahorra muchísimo (porque al menos en este pueblo las de las heladerías se han puesto a precios astronómicos). No quiero pasarme con ellos por los malos augurios de mi matrona acerca de mi posible diabetes gestacional (que a día de hoy brilla por su ausencia) y porque entiendo que no  debe ser el alimento más nutritivo para una embarazada, pero es tan difícil cerrarse en banda a ellos…

4. El pescado: frito o lejos, por favor. Mucha gente cree, incluido mi propio padre, que no me gusta el pescado. Debe ser porque soy una pésima cocinera y me da mucha pereza cocinarlo, pero lo cierto es que, aunque soy más de carne, y además una torpe que se atraganta con cualquier espina, siempre he comido pescado muy a gusto. Pero durante el embarazo me ha salido la rama de la “fritura malagueña” y el pescado o me lo cocinan y me lo ponen frito por delante o a mí no se me ocurre como alternativa para alimentarme. Durante las vacaciones en la Costa del Sol me he hartado de comerlo, cada día, sin fallar ni uno. Pero cuando voy al supermercado y los veo así cruditos, mirándome con esos ojillos acuosos, con el tufillo a muertecitos y frescos… pues me desvío hacia la carnicería y los dejo de lado. Pero vamos, que tampoco es que los odie a muerte, ni que me produzcan arcadas, ni ningún otro síntoma parecido.

Y hasta aquí mi breve experiencia con los antojos durante el embarazo. Seguro que algunos de vosotros conoceréis historias realmente impactantes sobre este asunto ¡e incluso las habréis vivido en vuestras carnes! Pero para mí esto de los antojos también está pasándome bastante desapercibido durante la preñez. Y a estas alturas ¡espero que se mantenga así hasta el final!

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36 Comentarios

  • Responder
    Bombones
    4 septiembre, 2013 at 07:58

    Los antojos… En mi caso no se manifestaron abiertamente, o sí, no sé. Creo que yo tengo antojos continuamente. ¿No te pasa a tí también? Ahora no estoy embarazada, y caprichillos siempre hay. ¿Qué sería la vida sin antojitos?
    Eso sí, en el embarazo aprovechaba para resaltarlos aún más, era divertido ver como reaccionaba la gente de alrededor. (no es ser mala, es ser… un poco traviesa. shhh…no lo cuentes a nadie) 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:04

      Jajaja!Yo más que traviesilla diría atravesadilla… Pero una cosa son los caprichitos sencillos y fáciles de encontrar al lado de casa, y otra muy diferente mandar a la gente a recorrer el mundo en busca del alimento perdido. ¡Eso ya son ganas de jorobar y no hay hormona que lo regule!

      • Responder
        Bombones
        4 septiembre, 2013 at 16:19

        Noooo, tan mala no fui! Lo mío era todo súper asequible (regla número uno si de verdad quieres conseguir algo) 🙂

        • Responder
          planeandoserpadres
          4 septiembre, 2013 at 18:26

          Bueno, bueno, habría que consultar con la otra parte interesada en los asuntos de tus antojos para contrastar esto… Eso sí ¡lo de tener antojos económicos es lo mejor!

  • Responder
    El rincón de Mixka
    4 septiembre, 2013 at 09:01

    Hola guapa!!

    La verdad es que el primero… es singular a tope jajajajaj, esa mezcla no la había escuchado nunca. Pero chica, si a ti te apetece, pues me parece estupendo.

    Yo tampoco tuve antojos en sí. De decir me apetece esto mucho mucho mucho mucho… Pero me dio por comer bollos de mantequilla, me los comía de dos en dos, y tres porque me daba cosa. En el super de al lado de la casa de mis padres, vendián 3 por 1€… pero no te creas que el tercero lo dejaba para el día siguiente, noooooooo, me lo comía después de comer. Claro, como para no engordar 25 kilos, sabes? Bastante poco engordé. Pero no sé si a eso se le puede considerar antojo.

    Un besazo y bon apetit!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:25

      Mira que yo de antojos no entiendo mucho pero juraría que lo de los bollos de mantequilla entraría en la categoría. Para el nuevo embarazo ¡Apúntate mejor al del puré con mejillones que a mi me adelgaza! Yo creo que si me hubiera dado por los dulces tus 25 kilos hasta se me habrían quedado cortos…

      • Responder
        El rincón de Mixka
        4 septiembre, 2013 at 16:50

        Jajajajajaja ¿tú crees? 😛 ayyyyyyy… Que ya resolvível dilema!!! ¿Te lo había dicho?

        • Responder
          planeandoserpadres
          4 septiembre, 2013 at 18:27

          Sí, sí, ya sé que estás animada y que ya te has puesto manos a la obra con el «segundo asunto» (o que piensas hacerlo en breve). Así es que ¡no sigas mis consejos de dieta que esto no tiene base científica alguna!

  • Responder
    Pepita
    4 septiembre, 2013 at 08:17

    Yo no recuerdo haber tenido ningún antojo. Le daba al dulce que daba gusto, pero ya lo hacía antes. También me ponía ciega de aceitunas, pero era lo único que me aguantaba al cuerpo en los casi tres meses de nauseas que tuve.

    Me ha matao lo del puré de patatas con mejillones en escabeche. Tú date el gusto y aprovecha!

    Un beso

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:09

      Ahora he hecho una variación y a veces cambio los mejillones por almejas con limón, que parece que tienen más hierro. Y lo del dulce me va y me viene: unos días quiero hartarme de helado y bollería y otros me olvido de ellos por completo.

  • Responder
    Faldones bautizo y ropa de bebé
    4 septiembre, 2013 at 08:47

    Por suerte para mi marino yo no tuve ningún antojo durante el embarazo

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:12

      Buen, el mío tampoco se puede quejar, porque al menos estos 7 meses los ha pasado de un tranquilito en este sentido…

  • Responder
    Esther
    4 septiembre, 2013 at 08:59

    Si, si…yo creo que esto de los antojos es una excusa para fastidiar al de al lado jejeje…
    Yo tampoco he tenido antojos, o si los he tenido no los he identificado como tal. Si que a veces te apetece algo (chocolate, chuches o patatas fritas, guarradas vaya), pero iba y me lo compraba y nada de a las tantas de la madrugada!
    Lo del pescado es curioso, yo normalmente algo de pescado hago en casa, a la plancha que es facilito, pero durante el embarazo no me apetecía nada! Solo comía pescado una vez por semana, cuando iba a casa de mis suegros.
    Con tus inventos culinarios podrías presentarte al TopChef, el programa que empezará en A3 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:20

      ¡Jajaja! Gracias por ayudarme a reconducir mi futuro profesional por si me quedo sin trabajo tras el parto. ¡Y vivan las guarradas para comer! Algo tendrán cuando a todas nos apetece comer porquerías durante el embarazo. Oye y que como no estamos enfermas yo también soy de tu club de salir a comprar lo que se me antoje en horario normal de supermercado y sin esclavizar a nadie. Que eso no está bien y es mejor reservar a los futuros papás para cuando realmente los necesitemos sin falta…

  • Responder
    saradapia
    4 septiembre, 2013 at 09:06

    Yo tampoco tuve antojos en ninguno de mis embarazos.Simplemente me tiraba más cierto tipo de alimentos. Por ejemplo, yo soy muy golosa y durante los embarazos me apetecía más lo salado. Lo que sí me paso es que los últimos días, por la ansiedad de que llegara el momento, me daba por estar todo el día picando para calmar la ansiedad. Un besito

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:33

      Eso es lo malo de mi caso, que como no sé si me gusta más lo dulce o lo salado, porque me gusta todo, yo creo que lo de los antojos ya lo traía de serie. Aunque sí que en estos meses tiendo a dejar un poco de lado los dulces, quizás por mi miedo a la diabetes gestacional ¡Pero no me aparto de los helados! Con lo cual no sé yo si será peor el remedio que he buscado…

  • Responder
    Mis2monstruitos
    4 septiembre, 2013 at 10:18

    Pues espera, voy a mirar si estoy embarazado, porque excepto el primero, yo también tengo todos esos antojos…

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 16:35

      Pues será porque no has probado el puré con mejillones porque si no ¡seguro que también te enganchas!

  • Responder
    Jose A. Torralba
    4 septiembre, 2013 at 11:42

    Así que un mito…. en realidad los hombres lo sospechábamos desde hace tiempo… 😀
    Estaré atento, pero mucho me temo que me terminará engañando…jajaja
    Saludos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 18:21

      ¡Jajaja! Sí, sí un mito es lo que es, o un engaño muy bien montado. Yo hasta ahora creía en esto de los antojos, pero después de llegar a la semana 31 del embarazo sin haberlos vivido, ya he tenido tiempo de sobra para reconocer que la imaginación (y el retorcimiento) de la mente femenina puede no tener límites…

  • Responder
    nohabrapazparalasmadres
    4 septiembre, 2013 at 11:52

    Yo tampoco tuve ninguno!! A veces me apetecían cosas pero no era a vida o muerte y tampoco eran combinaciones raras así que supongo que nada de nada. Pero me hubiera gustado volver un poco loco a mi marido friki!! jajajaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 18:22

      ¡Qué mala! Pues te digo como me dicen a mí: si no los tienes, los finges, que el caso es molestar. Yo de momento no he seguido este truco, pero oye por experimentar y ver qué pasa que no quede. ¡Nos lo propondremos para un próximo embarazo!

  • Responder
    monstruuosa
    4 septiembre, 2013 at 16:11

    ¡El primer antojo no tiene desperdicio! Aunque no recomiendan los mejillones en las embarazadas pero si tu cuerpo te lo pedía, ¡por algo sería!

    Y no te quejes, que lo raro sería que te dieran cuando ya hayas dado a luz 🙂 ¡Te queda menos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      4 septiembre, 2013 at 18:25

      Bueno es que como me sobrevengan todos los síntomas y malestares del embarazo después del parto ¡es para que me cojan y me maten! Tampoco es que me harte de mejillones a todas horas ¡que aún controlo! Pero ahora que lo dices la matrona no me ha dicho nada de que este vicio esté contraindicado. ¡En la próxima visita preguntaré! Pero ya será bastante tarde…

  • Responder
    Alita29
    4 septiembre, 2013 at 18:49

    Yo el primer trimestre me hinche a pure! todo el tiempo queria pure de patatas! desayunaba y ya luego queria pure de patatas… recuerdo que mi marido se paso una semana fuera en mi semana 10 de embarazo y aprovechando que el no estaba yo comia pure, pure pure y mas pure! jajajajaja! y recuerdo que lo mezclaba con cualquier cosas, pero el pure tenia que estar en mi mesa! Un dia en la cena enfadada le dije a mi marido que ya estaba bien de tanto pure! y desde entonces no lo he querido volver a comer! Pero en ningun caso lo concideraria antojo. No me ha dado en ningun caso algo asi! aunque… si tengo el recuerdo de que luego de una siesta donde habia soñado con gofres tenga muchisimas ganas de comer! y aproveche para ir a merendar! y ahora lo que me ha dado son las tostadas… a toda hora una tostada! y mas en mi tercer trimestre! en vez de picotear algo me hago una tostada! el pan de molde no me dura nada!!!
    Pero puedo vivir sin mis tostadas y la mayoria de las veces soy yo la que me las prepara! (pan tostado con mantequilla o aceite de oliva!)… de escribirlo me esta dando hambre!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 18:55

      ¡Jajaja! Otra fan del puré de patatas. ¡Pruébalo con mejillones como yo! Yo de momento no lo he aborrecido, pero supongo que como siga a este ritmo no pasará mucho tiempo antes de que no lo pueda ni ver. ¡Y vamos a dejar de hablar de comida que al final siempre nos entra hambre!

  • Responder
    Cloe
    4 septiembre, 2013 at 19:16

    Pure con mejillones…curioso, el otro día me dijo una amiga que hizo empanadillas de mejillones y estaban buenísimas! Espero no haberte dado un antojo ahora… Bsssss

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 18:56

      ¡Uy, uy, uy qué idea! Esto si que no lo había probado nunca. Deja tú que no me dé por ir a buscar la masa para las empanadillas…

  • Responder
    Bego
    5 septiembre, 2013 at 00:03

    jajajaja tú come lo que te apetezca. el embarazo te cambia los gustos muchísimo. yo en general no soy nada de fruta, una pieza al día y listo, y además me gustan cuatro frutas contadas, peeeeero durante el embarazo me comía tanta fruta (me apetecía muchísimo) que el médico me la llegó a prohibir por el azúcar jajajaja lo que nunca en mi vida pensé que pasaría. y las galletas, que son mi pasión, las aborrecí durante los nueve meses de barrigota. son cosas curiosas pero ciertas 😀

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 18:58

      Pues ya me podía haber dado a mí por la fruta… porque me pasa como a ti, que soy poco aficionada a ella, pero oye que como me tienen vigilada por lo de la posible diabetes gestacional, mejor la dejo para después del parto ¡no vayamos a fastidiar los 2 meses que me quedan! Yo de momento no he aborrecido nada, pero mi pasión por los dulces me va y me viene a rachas.

  • Responder
    desmadreando
    5 septiembre, 2013 at 12:26

    Ayayayayaay que si que lo que mola es incordiar al marido oiga que usted tiene acidez, pesadez, kilos extra, insomnio y unas tetorronas enormes (o no) jejejee pero yo si fui de las de antojos al mil por eso me puse como me puse….pero lo del refresco de limón lo entiendo y lo de palomitas en mi caso eran patatas fritas fritas fritas todo el tiempo y si eran recién hechas mmmmmyumyummy y luego comida mexicana que tuve que ir un mes a mi pueblo a jartarme y claro me inflé 😛 Un besote desmadroso

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 19:04

      ¡Uy las patatas fritas! De eso mejor ni hablamos porque son una perdición para mí ¡pero durante todo el año! Yo también bajé este año a hartarme de pescado frito a mi pueblo porque por estas alturas no se estila cocinarlo así, pero de momento ¡la báscula sigue a raya a pesar de estas combinaciones rarísimas de alimentos!

  • Responder
    Vanesa
    7 septiembre, 2013 at 15:41

    Coincido totalmente en que los antojos no son más que un invento para incomodarlos. Si he tenido ganas de algunas comidas durante el embarazo, pero tampoco es que moría por ellas… ¡Y si, el helado era de mis favoritos! Confieso que he usado lo de los antojos alguna vez, para lograr que me compren helado…

    Pero lo de los antojos es algo muy arraigado, aun hoy, al ver a mi hijo más pequeño, me siguen preguntando que cosa no comí, al ver la mancha de nacimiento que tiene en su frente… La frutilla, como solía decirle mi mamá, pues yo tenía la misma…

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 septiembre, 2013 at 06:55

      Sí, sí, eso de que las manchas de nacimiento siempre tienen que ver con antojos no satisfechos durante el embarazo… ¿quién lo inventaría? Mi hermano, según dice la gente, tiene una loncha de jamón que le mancha la barriga. Yo no tengo nada, pero en ambos casos mi madre asegura que tampoco tuvo antojos de este tipo con lo cual ¡pura coincidencia lo del jamón!

  • Responder
    Cuestión de madres
    8 septiembre, 2013 at 20:39

    antojos, antojos en sí no… simplemente sólo quería comer queso con pan tostado durante el segundo embarazo y zumo de naranja natural y tostadas con tomate en el primero y claro, como estaba en reposo casi todo el embarazo (por náuseas y luego con contracciones) pues mi maridito en cuanto abría la boca me lo preparaba… un santo vamos…

    • Responder
      planeandoserpadres
      9 septiembre, 2013 at 16:25

      ¡Para que luego diga el mío que mi alimentación es rara! Vamos, si yo sólo comiese un alimento este me internaba para que me vigilasen hasta pasado el parto.

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