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DIY: el armario monstruoso

armario_monstruosoNunca pensé que con lo poco mañosos que somos en esta casa la primera muestra de DIY que realizásemos correría a cargo del futuro papá. Como ya sabéis, hace pocas semanas que nos instalamos en el nuevo piso, donde vivirá por primera vez la bichilla cuando nazca. Es el doble de grande que nuestro piso anterior, pero aún así, como mala madre que seré en el futuro, yo quería asignarle a ella el dormitorio más pequeño de la casa. No por nada especial ni por falta de cariño, sino porque me parecía que el espacio era más que razonable para las necesidades de un bebé. El mayor problema de esta habitación era un armario enorme, con un montón de espacio para guardar cosas en sus interior, pero algo destartalado y horriblemente pintado.

1. Color. En la primera visita con el representante de la inmobiliaria me pareció que era de color celeste, y pensé que habría pertenecido a una habitación infantil anterior. En la siguiente visita me pareció gris y comenzó a invadirme la depresión. Cuando comenzamos a mudarnos yo ya no sabía ni de qué color era esto y el futuro papá sólo clamaba a los 4 vientos que había que tirarlo a la basura. Pero su propuesta no era comprar otro a nuestro gusto, sino dejar el espacio vacío, y eso sí que no ¡que con la bichilla comenzaremos a acumular trastos que luego no tendremos dónde meter!

2. Desperfectos. La pintura estaba mal aplicada a brochazos sin sentido ¡y sólo por fuera! Por dentro el armario seguía manteniendo su color madera original. El caso es que anteriormente había sido de color blanco y anteriormente ¡de color verde! Y esto lo fuimos descubriendo por trazos de pintura suelta que quedaban en el techo del mismo, en bordes sin arreglar…  Un despropósito vamos. A eso había que sumar el chirrido de las bisagras y la falta de un cajón exterior.

3. Opiniones adversas. Los familiares y amigos se dividían entre los que querían que nos deshiciésemos de él (el futuro papá y mi propio hermano, que fue quien lo bautizó con el nombre de “el armario monstruoso”) y quienes me apoyaban en mi idea de darle una segunda oportunidad y tratar de darle un uso digno (las madres, que ya sabemos que son muy de aprovecharlo todo), invirtiendo sólo un poco de dinero en pintura y probando si mejoraba de aspecto. En la inmobiliaria nos autorizaron a hacer cualquier cosa, tanto tirarlo como repintarlo.

4. El proceso. Los dos meses de la mudanza y la mitad de las vacaciones estuve persiguiendo al futuro papá con este asunto, quien tras la amenaza de que si él no intentaba enmendar el armario sería yo quien se lanzase a la restauración (ya veríamos si antes o después del nacimiento de la bichilla), acabó por aceptar el encargo, por su miedo a tenerme inhalando pinturitas tóxicas en mi estado. Para facilitarle la tarea, le permití ciertas licencias que yo no me hubiera tomado, como por ejemplo pintar sólo la parte exterior y el interior de las puertas, dejando los estantes y el interior del armario en su color madera original. O sea, restaurar lo que se ve y lo que otros antes habían estropeado y olvidarnos de lo que quedaba oculto tras las puertas.

5. Materiales. 39 euros nos costó el experimento porque tuvimos que comprar de todo: 2 rodillos pequeños, 2 cubetas de pintura, un plástico cubretodo para no manchar, una brocha más pequeña y dos latas pequeñas (750 ml.) de pintura satinada para madera, una blanca y otra negra de la marca Bruguer (lo digo porque su pintura monocapa para paredes de interior nos vino genial para pintar todo el piso con una sola mano y por eso no dudamos en repetir la experiencia para acabar la faena lo antes posible). Por el color veréis que definitivamente este no va a ser el armario de la bichilla, quien al final se quedará con la segunda habitación más grande ¡y con nuestro antiguo armario de matrimonio! ¡Todo enterito para ella!

armario monstruoso

6. Ejecución. En unas 6 horas de trabajo ya estaba todo hecho. Las partes negras se cubrieron a la perfección con una sola mano de pintura y las blancas necesitaron dos manos. No lijamos la pintura anterior porque, debido a la malísima calidad del material (esto ni es madera ni nada que se le parezca), en cuanto raspábamos un poco empezaba a caerse por hebras y nos hubiésemos quedado sin nada que pintar. Al principio parecía que al pasar el rodillo quedaban pequeñas burbujas, pero siguiendo las instrucciones del fabricante, si se esperaba entre una capa y otra de pintura todo se alisaba por sí solo.

7. Resultado. Ahora “el armario monstruoso” es nuestro armario de oficina, situado junto a una estantería y al escritorio en la habitación que utilizamos como despacho. Vamos, que por 39 euros tenemos un espacio de 2,40 metros de alto y 1,50 metros de ancho para guardar las maletas de viaje, todo nuestro papeleo de oficina, colgar los abrigos y pertenencias de las visitas y en el hueco del cajón que falta pongo mis zapatos en línea para tener fácil acceso a ellos. ¡Todo son ventajas!

Ahora el futuro papá está muy satisfecho con el resultado y creo que le ha perdido el miedo a restaurar cosas. Y yo, que en el fondo no he hecho nada relevante en este caso nada más que insistir en que “el armario monstruoso” se merecía una segunda oportunidad en la vida, ya estoy deseando acometer mi primera obra de este estilo. A ver si logro alcanzar este nivel en el primer intento. Porque parece que con la paternidad estamos desarrollando facultades que hasta ahora estaban ocultas.

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18 Comentarios

  • Responder
    naniatica
    5 septiembre, 2013 at 07:48

    vaya, ha quedado muy bonito jejeje mis felicitaciones

  • Responder
    Faldones bautizo y ropa de bebé
    5 septiembre, 2013 at 08:50

    Pues os ha quedado genial

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 18:59

      A ver si con estos comentarios se me anima para reformar más y tirar menos.

  • Responder
    nohabrapazparalasmadres
    5 septiembre, 2013 at 09:16

    Qué buen precio y mejor resultado! 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 18:59

      La verdad es que por ese precio no íbamos a conseguir un armario de ese tamaño, así que ya podemos estar contentos con la inversión.

  • Responder
    Esther
    5 septiembre, 2013 at 10:51

    Os ha quedado muy bien, doy fe que lo he visto en directo 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 19:00

      ¡Callaaaa! Y no vayas a decir las trampitas que hemos hecho para acabarlo más deprisa…

  • Responder
    mis2monstruitos
    5 septiembre, 2013 at 11:47

    Qué diferencia!
    Sólo una observación. Yo creo, y es solo mi opinión sin saber nada más, que el futuro papá no te dejó pintar a ti, no por miedo a la toxicidad de la pintura sino por miedo al resultado final…

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 19:01

      ¡Jajaja! No, no que una vez jurado y perjurado que no lo pintaría en fucsia él siguió prefiriendo pintarlo él mismo por mi salud y la de la bichilla. ¡Que aquí los dos somos iguales de poco mañosos para estas cosas!

  • Responder
    S. Yissele
    5 septiembre, 2013 at 13:30

    Me encanta, te quedo lindo! me encanta leerte! Cariños &

    ¡FELIZ DÍA!ॐ
    http://mamaholistica.com

  • Responder
    En Paro Biológico
    5 septiembre, 2013 at 16:56

    El armario monstruoso ya no lo es. Hay que hacerle al papá un diploma de “Iniciado en el DIY”.
    Un abrazo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      5 septiembre, 2013 at 19:02

      Sí, sí, sí que una vez superado este paso ya no creo que haya reforma que le quede grande.

  • Responder
    monstruuosa
    6 septiembre, 2013 at 15:15

    Oye, que os ha quedado chulísimo!! Dónde va a parar! Arriba ese DIY!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 septiembre, 2013 at 16:54

      ¡Muchas gracias! La verdad es que con lo feo que era, por mal que se nos hubiera dado siempre habría ganado algo.

  • Responder
    Cuestión de madres
    8 septiembre, 2013 at 20:33

    fantástico… os ha quedado genial.. hasta me han dado ganas de restaurar alguna cosilla de la casa..jejeje

    • Responder
      planeandoserpadres
      9 septiembre, 2013 at 16:24

      Pues si nosotros, que no somos especialmente mañosos, hemos conseguido hacer algo medio decente ¡seguro que a ti no se te resistirá la restauración!

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