Opiniones

Una odisea en el aeropuerto y el primer indicio de cambio de prioridades

airport-sign-1-923841-m¡Lo que parecía increíble! El segundo post del futuro papá durante el mes de septiembre. ¿A ver si al final se ha enganchado de verdad al blog? Esto es lo que nos cuenta hoy.

Desde antes incluso de “quedarnos” embarazados, ya intuía que tener un hijo o una hija era algo importante, trascendental. Pero hoy he tenido una especie de revelación: creo haber entendido el aspecto fundamental que transforma nuestras vidas al nacer nuestro primer retoño: nuestras prioridades simplemente cambian. Hoy, como tantas otras veces, me he dirigido al aeropuerto para coger un avión hacia Ginebra. Se trata de un viaje de negocios. Mi vuelvo está programado a las 17:40 así que llego al aeropuerto hacia las 16:00. Ni equipaje ni embarque, simplemente soy hombre de costumbres prudentes.

17:00 horas. Primer anuncio de retraso, tendremos que esperar hasta las 18:40 para salir. “Maldita sea”, me digo, “esto me pasa por coger vuelos por la tarde”. El pequeño cabreo inicial se me pasa al preguntarme qué estará haciendo mi mujer, y de repente me alegro de tener tiempo para llamarle y preguntarle si se ha movido hoy mucho la “bichilla”, como ella le llama.

18:00 horas. Mensaje de texto al móvil. Easyjet se disculpa por el retraso y me indica que acuda al personal del aeropuerto para recibir unos vales de comida gratis. Se forma una terrible cola de gente sedienta de productos sin coste. A mí me sobrevienen las peores expectativas. A saber: las compañías aéreas están obligadas a facilitar refrigerios gratis sólo a partir de las dos horas de retraso. No obstante, la hora prevista para el vuelo sigue igual que antes: 18:40. “Bien, la misma situación pero con bebida gratis. Tomaré esto con filosofía”. Envío un Whatsapp a mi mujer para explicarle la nueva situación, y pienso que cuando viajemos con nuestra Laurita llevaremos tantos suministros encima que podremos hacer la competencia al propio aeropuerto refrigerando a la gente. Nuevamente se me va el cabreo.

18:15 horas. Mi mujer es la primera en avisarme (así es ella, ¡más eficiente que un aeropuerto entero!): mi vuelo saldrá a las 21:40. Ahora lo entiendo todo. Frustración, cabreo, autocompadecimiento, cansancio… un sinfín de sentimientos y sensaciones. Pero por encima de todas ellas: “mi niña está tan a gusto en el vientre materno. Yo soy adulto y resistiré, ya me las apañaré. Llegaré después de las 23:00 y ya no tengo tren para ir de Ginebra a Vevey, mi destino”. Un escalofrío me recorre la espalda al pensar en lo que puede llegar a costar un taxi en Suiza para recorrer casi 90 km… ¿Unos 200 euros? Claro que lo pagaría mi empresa, pero mi instinto ahorrador está más activo que nunca desde el embarazo.

21:00 horas. He cenado con los vales descuento de Easyjet. He hablado de nuevo con mi mujer y está contenta porque hoy la “bichilla” se ha movido mucho (eso le encanta). Las dos están juntas (por el momento no les queda otra) en casa de la futura abuela materna. Me tranquilizo y, ante mi propio asombro, se me vuelve a pasar el cabreo.

22:10 horas. Estoy ya sentado en el avión. “Por lo que más quieras, maldito cacharro alado, ¿quieres dejar de dar tumbos por el aeropuerto y despegar de una vez? ¡Te diseñaron para volar, y rodar lo haces de pena!”. Estoy tan enfadado que vuelvo la cara cuando pasan los asistentes de vuelo (sí, muy pueril, lo reconozco). De repente un niño llora. Un llanto de lo más molesto, y sin embargo me recuerda que probablemente en breve seré yo quien vaya acompañado de una pequeña criatura ruidosa. Media sonrisa se me dibuja. “¿Será posible? En circunstancias normales el cabreo hubiera durado horas, y sin embargo…”.

23:40 horas. Finalmente aterrizo en Ginebra. Mi colega G., un amigo como pocos quedan, me ha esperado y me lleva al hotel. Como regalo de agradecimiento le llevo un vino con denominación de origen Raimat, un poco de jamón serrano y un ratito de conversación sobre padres primerizos. No le hablaré del “marrón” de Easyjet, ni de lo cansado que estaré para la reunión del día siguiente, mejor le acribillaré a preguntas sobre bebés, a él que es ya todo un experimentado.

Toda esta situación me ha permitido darme cuenta de que poco a poco todo va quedando en un segundo plano. Mis prioridades han cambiado: lo primero es el bienestar de Laura y mi mujer. Durante la larga espera en la que he tenido tiempo de reflexionar, cabrearme y charlar con otra gente, el pensamiento de mi futura paternidad ha ido apareciendo puntualmente tiñendo todo lo demás de un aire de poca trascendencia. Ha sido casi como un anestésico que no me ha venido nada mal, y espero que esta sensación aumente a medida que avance todo y desemboque finalmente en la tan recurrida pero creo que cierta conclusión: “vale la pena”.

Esto te puede interesar

24 Comentarios

  • Responder
    moda infantil y ropa bebé
    18 septiembre, 2013 at 07:25

    Por mucho calentamiento de cabeza, preocupaciones o disgustos que te den los peques, SIEMPRE vale la pena. Creo que serás un buen papá

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:30

      ¡Este será el mejor papá del mundo! Si está de concienciado y de responsable que da gusto verlo.

  • Responder
    Gestando una idea
    18 septiembre, 2013 at 07:39

    ¡Pero qué bonito, por favor! Cómo se nota lo mucho que se le cae la baba al futuro padre con la pequeña de la casa, ¿Eh?. La verdad es que sí, que debe ser algo tan bonito, que lo demás pasa a un segundo plano.

    ¡Besos a los dos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:31

      Si es que él ya inició el embarazo con el instinto paternal que a mí me falta a ratos. Y lo vive todo súper feliz, y no ve mejor momento para ser padres y ya esta ansioso porque nazca la bichilla, y lo que suceda alrededor le resbala porque él dice que para él lo más importante es ser papá… ¡Ay, espero que la niña salga buenecita y no le de al pobre muchos quebraderos de cabeza!

  • Responder
    Bombones
    18 septiembre, 2013 at 08:01

    ¡Enhorabuena! Esto sólo acaba de empezar. Al final todo alcanza un equilibrio y ocupa el lugar que debe.
    Me ha encantado el post 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:32

      Al menos la mentalidad de futuro papá le está sirviendo para relajarse en situaciones de estrés y no tomárselo todo a la tremenda. Ahora da más importancia a lo que está por venir y se agobia menos con situaciones cotidianas que considera menos importantes. Si al final esto de ser padres ¡va a ser una terapia psicológica en toda regla!

  • Responder
    Ester
    18 septiembre, 2013 at 08:02

    Jaja me he visto reflejada en muchas cosas…pero en lo de que oyes al bebe llorar…yo antes cuando no tenia hijos y volaba pensaba» que horror ahora todo el viaje con la cancioncita de los llantos»…el mío no llora mucho en todos los viajes, que viajamos mogollón pero, algún día si lo ha hecho y la madre tb nos sentimos mal…por el niño q tendrá dolor y por la gente que estará pensando lo que yo pensaba… es así, al final casi todos pasamos por las mismas etapas.

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:34

      Él era muy de echarse a temblar cuando nos subíamos en el avión o en el tren y viajaban niños cerca, más que nada porque no entendía el motivo por el que lloraban, por qué sus padres no eran capaces de calmarlos… Pero claro, ahora ya le está viendo las orejas al lobo y pensando que dentro de nada seremos nosotros los que vayamos animando los transportes públicos.

  • Responder
    Esther
    18 septiembre, 2013 at 08:54

    Y tanto que vale la pena! Cambian las prioridades y casi todo se centra en el bienestar del bebé y como tú dices, hay cosas que antes tenían mucha importancia que ahora pasan a segundo plano. Realmente la vida es mas sencilla y mas simple pero muchas veces nos la complicamos con tonterias. Aunque una situación así debe de ser desesperante teniendo un niño pequeño.

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:37

      ¡Viva la sencillez! Justo hace unos días el futuro papá me decía que desde que estamos juntos (algo más de 8 años ya) lo mejor que ha aprendido de mí es que no me gusta buscar problemas donde no los hay, ni complicarme la vida con tonterías de esas que la gente convierte en todo un obstáculo que les impide vivir tranquilitos y felices. Yo soy muy sencilla para esas cosas y ahora a él también se le está pegando esta actitud, por lo que cada vez sufre menos por temas sin importancia que antes le quitaban el sueño. Bueno, y cuando nazca la bichilla ¡creo que ya acabará su conversión mental por completo!

  • Responder
    Los Angeles de la Sierra
    18 septiembre, 2013 at 11:59

    POr supuesto que vale la pena!!!!! La experiencia que has vivido en el aeropuerto, la irás teniendo cada vez más a menudo… lo que antes era muy importante para tí, ahora va pasando a un segundo plano, para dar protagonismo a la bichilla!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:43

      ¡Más vale que valga la pena! Porque esto ya no admite una marcha atrás. Sí es cierto que hasta las personas más pesimistas con las que nos hemos topado reconocen que aunque sus bichillos sean el mismo demonio reencarnado al final siempre compensa haberlos tenido. Con lo cual aspiraremos por lo menos a no ser los únicos padres que renieguen de su bebé nada más nacer ¡esto tiene que ser algo indescriptible y lo mejor que nos pase en nuestras vidas sin lugar a dudas!

  • Responder
    Mamá de Cleo
    18 septiembre, 2013 at 11:31

    Ya ves si vale la pena, y cuando le pongas cara ya casi te olvidaras de cabrearte 🙂
    Parece mentira que alguién tan chiquitín pueda influir tantísimo en nosotros.
    Un abrazoo

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 septiembre, 2013 at 13:39

      ¡Ya te digo! Si aún no ha nacido la bichilla y mira el cambio de actitud que está dando el futuro papá. Yo creo que cuando nazca, con solo mirarla un poquito o acordarnos de ella cuando no la tengamos cerca ¡se nos pasarán todos los males!

  • Responder
    ¡Mama qué sabe!
    18 septiembre, 2013 at 14:35

    Qué bien «pinta» el futuro papá! Al final todo es cuestión de relativizar 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      19 septiembre, 2013 at 12:51

      Yo lo veo ya muy comprometido y mentalizado con esto de la paternidad. Creo que se le va a dar mejor que a mí…

  • Responder
    sradiaz
    18 septiembre, 2013 at 20:15

    ¡Qué post tan bonito! Da ternura ver cómo se va dando cuenta de que sus prioridades cambian, y en especial ver como su humor es mejor de lo que sería sin L.

    • Responder
      planeandoserpadres
      19 septiembre, 2013 at 12:52

      ¡Síii! Resulta que el embarazo se está convirtiendo en una terapia anti estrés para él ¡y mira que era apretadito antes, que se preocupaba por todo a lo tonto!

  • Responder
    Jen
    18 septiembre, 2013 at 23:17

    Que maravilla de post! Cómo se le cae la baba al papá al pensar en vuestra bichilla y en ti, eso es amor del bueno, disfrutar!!!

  • Responder
    madrexilio
    21 septiembre, 2013 at 07:13

    Que bonito post, las prioridades cambian, es verdad 🙂 Qué ilusión leerlos a los dos.

    • Responder
      planeandoserpadres
      22 septiembre, 2013 at 08:27

      La verdad es que tardó mucho en decidirse a colaborar, pero no sé qué le ha pasado en septiembre (quizás sea ya la cercanía del parto) que le ha salido la vena de escribiente al pensar en la bichilla.

      • Responder
        madrexilio
        23 septiembre, 2013 at 08:14

        Está muy bien, ya veremos si se anima a seguir escribiendo más adelante también 🙂

        • Responder
          planeandoserpadres
          23 septiembre, 2013 at 15:53

          El muy perezoso dice que lo que más le cuesta es elegir el tema. De momento, no se vislumbran nuevos posts suyos en breve.

    ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.