Embarazo semana a semana

Semana 29 del embarazo

Semana 29 del embarazoPor suerte esto sigue avanzando y durante las vacaciones pasé satisfactoriamente por la semana 29 de mi embarazo primerizo. En esta semana sí que he notado cambios de los que viven otras embarazadas ¡yujuuuu! Porque ya era hora de sentirme identificada con el resto de la comunidad de preñadas y compartir con ellas algún síntoma medio normal. Eso sí, estas típicas molestias que describiré (excepto el tema del calostro) tan pronto llegaron como se fueron. Con lo cual ¡sigo siendo una embarazada rarita y a prueba de bombas! La semana 29 del embarazo me ha dejado las siguientes experiencias.

1. Pérdida de calostro muy frecuente en ambos pechos. Esto ya parece imparable. En las semanas anteriores parecía que se iban turnando: un día perdía calostro de uno, a los dos días del otro y así se iban alternando plácidamente. Pero ahora parece que hayan entrado en una competición malsana y en cuanto uno pierde unas gotas, al rato se pone el otro a gotear. Menos mal que sigue sin ocurrir cada día y que la cantidad no es mucha ¡pero sí la suficiente para mancharme todos los pijamas y la ropa de andar por casa! Porque eso sí, los tengo a los dos domesticados y sólo se liberan en la tranquilidad del hogar, por lo que de momento no debo preocuparme por salir chorreando en público.

2. Algo de ardores. Poca cosa, la verdad, pero puestos a identificarme con otras embarazadas no me ha quedado más remedio que recoger este hito histórico. No recuerdo lo que comí ni lo que hice, pero una noche se me recalentó el esófago de mala manera. Aunque ya digo que ha sido algo muy puntual, que no tomé nada especial para combatir el ardor, y que si bien me repitió durante la noche, estando ya acostada, desapareció sin previo aviso y hasta hoy no ha vuelto a hacer acto de presencia.

3. Sed constante. Y no puede ser ni por el calor, que ya ni lo hace en la calle ni yo lo he sentido durante todo el verano, ni por ingerir poco líquido, ya que diariamente sólo de agua ya bebo entre 1,5 y 2 litros, más aparte los zumos, leche, batidos, refrescos, yogures líquidos… Vamos ¡que esa sed no puede ser signo de deshidratación! Y aún así, tampoco retengo líquido en el cuerpo, ni se me hinchan las extremidades, ni sudo, pero tampoco evacuo en exceso, con lo cual yo no sé a dónde está yendo a parar todo ese agua.

4. Obsesionada con el hierro. Justo antes de cumplir las 30 semanas de embarazo recogí los análisis del segundo trimestre en la consulta de la matrona, y aunque todos los valores son normales ¡tengo casi la mitad de niveles de hierro que durante el primer trimestre! Tanto me ha descendido que ya estoy rozando el límite mínimo para seguir dentro de la normalidad y no sufrir anemia. Así que en cuanto volví a casa busqué los alimentos ricos en hierro y aquí me ando circundada por bolsas de almendras, pipas de girasol, mejillones, almejas, ternera, pan integral… Otro cambio que he hecho ha sido el de tomar las vitaminas prenatales en ayunas, con un vaso de zumo de naranja, ya que contienen algo de hierro y por lo visto nuestro organismo lo absorbe mejor si es acompañado de vitamina C y no de calcio (yo hasta ahora me las tomaba con la leche del desayuno). Después espero 2 horas para tomarme el resto del desayuno normal. A ver si así en la última analítica del embarazo se mejoran los niveles y no debo tomar suplementos especiales.

5. Barrigón de golpe ¡en 2 días! Como yo había vivido toda mi vida, sin saberlo, con una barriga de embarazada de 6 meses, durante el embarazo me he seguido vistiendo con mi ropa habitual, he utilizado los mismos bañadores que otros años y no notaba cambios especiales en mi cuerpo. Pero de repente, durante la semana 29 del embarazo, pasé de un día para otro a que la ropa me apretase en la cintura y a tener que estrenar los modelitos de premamá que me compré durante las rebajas. ¡Y todo en dos días! La transición más rápida del mundo, por lo que ahora me veo con un barrigón redondito, redondito (hay quien dice que parece que vaya a parir en cualquier momento). Por fin, a mis 7 meses de embarazo acabo de descubrir físicamente ¡que de verdad llevo una bichilla en el interior!

Durante la semana 29 del embarazo el bebé puede llegar a medir hasta 37 centímetros y pesar en torno a 1,250 kilos. Esta semana aprenderá a regular su temperatura corporal, por lo que empezará a perder el vello que lo recubría (lanugo), ya que la nueva grasa acumulada bajo la piel y este aprendizaje del cerebro ya servirán para cumplir con esta función. Lo cierto es que el bichillo no es muy higiénico, y hace como medio litro de pipí al día que se queda en el líquido amniótico, pero no sé por qué fenómeno de la naturaleza se vuelve a filtrar y estas porqueriítas que hace no le estorban para vivir.

En cuanto a las mamás, si a estas alturas vuestra pancita aún no se había estirado demasiado, es ahora cuando empieza el momento crítico para el cuidado de las estrías. A mí no me ha salido ninguna, y eso que solo sigo usando la crema hidratante normal que utilizaba anteriormente, pero si veis que la situación comienza a desmadrarse tanto en la barriga como en los pechos, las caderas o el interior de los muslos y los brazos ¡deberéis mejorar vuestra hidratación! También hay que saber que el último trimestre es cuando más se engorda, por lo que si ya habéis cogido muchos kilos de más durante los meses anteriores ¡ahora toca cuidarse para poder caber en la sala de partos por la puerta normal y no ayudadas de una grúa!

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14 Comentarios

  • Responder
    Moda infantil y ropa bebé
    24 septiembre, 2013 at 09:06

    Lo que más sufrí yo en esa época eran los ardores. Eran horribles, tenía una sensación de quemazón desde el estómado hasta la garganta.

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 septiembre, 2013 at 09:20

      Eso de momento no me afecta y mira que como cosas de esas que te recomiendan no tomar para evitarlos como alimentos picantes, refrescos, etc. Y menos mal, porque no son nada agradables.

  • Responder
    Elena
    24 septiembre, 2013 at 10:11

    Que bueno que todo vaya así, y por cierto, yo creo que no es raro no tener molestias, porque yo no tuve tampoco nada, excepto tensión baja ( y lo
    solucione rapidito) , lo demás fue perfecto… Sigue disfrutando que llega la recta final!!

    Un abrazo

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 septiembre, 2013 at 15:37

      Ahora, en las clases de preparación al parto, ya he ido encontrando otras embarazadas sin casi síntomas, así que va a resultar que esto es más normal de lo que yo me pensaba. Y hoy cumplo realmente la semana 34 del embarazo así ¡sí, falta muy pero que muy poquito!

  • Responder
    Raquel
    24 septiembre, 2013 at 15:52

    Para mi, lo peor del embarazo fueron los ardores…ufff!! que horror! hasta que descubrí el Alquen que fue mano de santo. Yo tampoco tuve mucha barriga, y de premamá solo me compré dos vaqueros y unos leggins, el resto llevé mi ropa.
    Ya te queda menos!
    Besos

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 septiembre, 2013 at 17:05

      ¡Ay mi ropita! Cada vez entro en menos cosas de las que tenía y tengo que repetir modelito más veces, pero para lo que me queda de embarazo (ahora estoy en la semana 34) no me gasto más dinero en ropa premamá.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    24 septiembre, 2013 at 20:52

    Hola guapa!

    Yo la verdad… Debo de ser rara igual que tú. No sufrí ardores en todo el embarazo. Quizá haya sido como dices algo puntual.

    Me parece increíble que hasta los casi siete meses hayas usado tu ropa… ¡Qué pasada! Yo a las 9/10 semanas ya tenía que usar pantalones premamá.

    Haces bien en vigilar la alimentación, pero no te obsesiones… Espero que los siguientes análisis te den perfectos! Y lo del agua… Es curioso… Jijijiji 😉

    Un abrazo…

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 septiembre, 2013 at 12:06

      Bueno es que yo ya tenía una tamaño grande antes del embarazo y creo que por eso he podido a provechar más la ropa. Ahora estoy de 34 semanas y aún logro meterme en algunos pantalones, eso sí, para ir andando porque para sentarme me los tengo que desabrochar ¡qué fina! Ahora empiezo a tener otros achaques (molestias en la parte baja de la espalda, en el pubis…) por lo que me parece que la recta final se me va a complicar un poquito ¡pero tampoco mucho! Como de momento no me han avisado para darme los resultados de los últimos análisis ¡eso quiere decir que todo estará bien!

  • Responder
    Diana
    24 septiembre, 2013 at 20:46

    Ains, me encanta ya, esa barriguita que indica que el día está cerca, que bonito… Por el hierro no te preocupes mucho, es normal la anemia en el embarazo, si lo ven preciso, te mandarán algún suplemento.

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 septiembre, 2013 at 12:02

      La gente me asusta diciendo que si tengo el hierro bajo (de momento está dentro de la normalidad) después del parto me sentiré agotada por la pérdida de sangre y tendré depresión post parto seguro ¡Yujuuuu! ¡Qué ánimos!

  • Responder
    Los Angeles de la Sierra
    24 septiembre, 2013 at 21:54

    la recta final y sigues estupenda, pese a tener ciertos síntomas que tienes que rebuscar!!! jajajjjajaja eso está genial!!! sigue así!!!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 septiembre, 2013 at 12:10

      la verdad es que sí que rebusco los síntomas ¡la menos de momento! Porque como son poco duraderos, y no muy molestos, como me descuide se me olvidan y no haría referencia a ellos en el blog.

  • Responder
    Bombones
    24 septiembre, 2013 at 21:21

    Que rollo los ardores. Cuando me despertaban por la noche, me tomaba un chupito de leche bien fría, y me aliviaba un montón (lo suficiente para dormirme otra vez). Puede que no sea el mejor remedio del Mundo, pero a mí me funcionó.
    Con la ropa, me pasó como a tí.. Hasta el final, no tuve que recurrir a vestidos de premamá. Y aún así hubo alguno de mi ropa normal que me pude seguir poniendo. A mí me parece perfecto, no hay ninguna prisa en engordar!

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 septiembre, 2013 at 12:08

      Pues debe ser un buen remedio porque lo recomiendan mucho. Lo que pasa es que yo la leche, como no lleve Colacao ¡no me la puedo beber! Y claro, no sé si el efecto sería el mismo. Y prisa por engordar ninguna, que ya sabiendo que la bichilla coge peso con normalidad y está bastante bien criadita, cuantos menos kilos coja yo misma mejor. Creo que en cuanto refresque algo más y pueda ponerme ropa de manga larga, podré seguir utilizando mucha d emi ropa del pasado invierno, porque los jerseys que tengo son más anchos y elásticos.

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