Embarazo semana a semana

Semana 31 del embarazo

Semana 31 del embarazoLa primera semana de septiembre cumplí la semana 31 del embarazo. Estuvo marcada por el final de las vacaciones y la reincorporación al trabajo, por lo que creo que todo esto supuso un verdadero trauma para mí y para la bichilla. Empecé a perder síntomas del embarazo, aunque por suerte con posterioridad fueron recuperándose. Y lo peor ¡otros mucho nuevos me atacaron a traición! A estas alturas del embarazo ya me siento toda una experta, pero si bien han ido desapareciendo los temores a las complicaciones iniciales, ahora me surgen otras nuevas como la posibilidad de un parto prematuro, el desarrollo de diabetes gestacional en la fase final del embarazo, la necesidad de tener que hacer reposo absoluto o el enorme desafío que supondrá el parto. Además, como la bichilla está colocada como le da la gana y viene de nalgas ¡la cesárea planea sobre nuestras cabezas a cada instante! Yo que quería un parto natural y a lo bruto, sin epidural ni nada, y como a esta no le dé por revirarse en el último momento me veo sometiéndome a una operación en toda regla.

Las nuevas cositas que he detectado en la semana 31 del embarazo han sido estas.

1. Disminución en los movimientos del bebé. Contado a posteriori casi parece una ventaja, pero la primera vez que lo vives ¡te llevas el susto de tu vida! Y es que la bichilla, el primer día de reuniones en el trabajo, debió notar lo poquito que se le aprecia por aquellos lares y decidió hacerse la muertecita para pasar desapercibida. De vuelta en casa sí que noté alguno de sus movimientos, pero todo era mucho más suave que en los últimos días, daba más la sensación de que se arrastrase por debajo de la piel y no de que moviese el cuerpecito a lo loco. Sí es verdad que en cuanto el futuro papá le hablaba ella comenzaba con sus bailoteos, pero no con la misma intensidad. Preferimos no darle mayor importancia al asunto y en un par de días se solucionó sólo. No acudimos al médico ni nada porque en todos lados ponen que debes notar al menos 6 movimientos en una hora ¡y esta seguía haciendo 6 movimientos por minuto! Pero despacito, con lo cual o estaba perezosa o se le está acabando el espacio de libertad ahí dentro.

2. Panza redonda como un globo. ¡Vaya cambio en el último mes! De una semana a otra la gente que pasa 7 días sin verme se sorprende de lo que está creciendo esto en los últimos tiempos. Si hasta el sexto mes parecía que no estuviese embarazada, ahora tengo la barriga dura y tirante como si me fuese a estallar. ¡Y a esas alturas de septiembre aún me quedaban 9 semanas por delante! Realmente pensaba que mi cuerpo no podría dar más de sí. Pero las semanas fueron pasando…

3. Desaparición del calostro. Lo mismo la vuelta al trabajo ha tenido que ver con este contratiempo, pero el caso es que ya llevaba semanas perdiendo liquidillo por ambos pechos ¡y esta semana se ha cerrado la fábrica! Espero que realmente queden más existencias ahí dentro, o que se generen más para cuando nazca la bichilla, porque de lo contrario ¡voy a haberme quedado sin leche antes de empezar a dar el pecho!

4. Dolor lumbar y en el costado. Y pinchazos como los de la regla, y sensación de calambres en el bajo vientre y … ¡venga todos los achaques del embarazo parecía que se hubiesen puesto de acuerdo para visitarme juntos durante la semana 31! Como siempre digo: ni eran constantes ni muy duraderos y se podían sobrellevar con dignidad, pero a ratos me veía renqueando como una vieja achacosa.

5. ¡Odio mi sofá! Pero lo odio a muerte, porque no encuentro la manera de acomodarme a gusto en él. Sólo me siento un ratito a partir de las 10 de la noche y por más florituras que hago no logro que se adapte a mi cuerpo ¡ni yo a su forma! Me hundo de un lado, me comienzo a escurrir y se me curva la espalda, me tuerzo hacia el hueco del futuro papá. Con lo cual me paso el rato moviéndome, ninguna postura me parece buena y al final, con tanto trajín, caigo dormida en cualquier anuncio de la tele.

Durante la semana 31 del embarazo el bebé puede llegar a medir hasta 40 centímetros y pesar en torno a 1,5 kilos. ¡Con ese tamaño ya no me extraña que no pueda ni moverse ahí dentro! Prácticamente lo tiene todo bien puestecito para poder nacer ¡excepto los pulmones! Por eso es mejor que los retengamos algunas semanas más ahí dentro y evitarles los posibles problemas respiratorios que padecería si llegasen tan pronto. Sin embargo, ha comenzado a adquirir un color rosadito, ese tan típico de los bebés.

Las preñadas verán como su barriga ya ha aumentado de lo lindo y sufrirán mayores complicaciones para dormir (mi pelea de momento se limita al sofá, la cama la tengo controlada). Las contracciones pueden ser más intensas pero ¡ni se os ocurra poneros de parto todavía! Vigilad también el aspecto del flujo vaginal y si sentís dolores parecidos a los de la regla. ¡Cuidado! El estreñimiento puede atacar de nuevo y cualquier esfuerzo físico, por pequeñito que sea, os puede dejar sin aliento. Si notáis que los movimientos del bebé han disminuido ¡no os asustéis como yo! Buscad una posición tranquila y relajada, o tomad algo azucarado y comprobad que podéis contar unos cuando movimientos en menos de una hora. Nuestros bichillos se hacen grandes y ya no se mueven sin ton ni son, sino con algo de conocimiento.

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14 Comentarios

  • Responder
    Gestando una idea...
    8 octubre, 2013 at 07:47

    Pobre bichilla, que volviste a trabajar y no quería saber nada de nadie…Reconoce el ambiente hostil, de tu trabajo, jajajaja.

  • Responder
    sradiaz
    8 octubre, 2013 at 08:11

    Ánimoooo! Dicen que el final es lo mas incómodo.

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 octubre, 2013 at 16:01

      Bueno de momento ¡tampoco es para tanto! Pero aún me queda el final de verdad.

  • Responder
    Araceli Lopez Gomez
    8 octubre, 2013 at 10:04

    Yo al contrario que el resto, casi pasé mejor el final del embarazo, a parte del susto que tuve a los 7 meses que me dieron contracciones y estuve ingresada una semana y de volverme para casa con insulina para pincharme 3 veces al día. Un saludo.

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 octubre, 2013 at 16:02

      Yo por suerte ya sé a ciencia cierta que me he librado de la diabetes gestacional. Y de momento las contracciones que noto son esas que no duelen, simplemente se pone la barriga dura y ya está, por lo que no siempre sé cuándo las he tenido.

  • Responder
    ¡Mama qué sabe!
    8 octubre, 2013 at 10:43

    Vengaaaa, que ya no te queda nadita! 😉 Qué tal la jefi?

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 octubre, 2013 at 16:05

      Ella supongo que de salud bien, pero vamos que cada vez que voy a alguna reunión y me ve el panzón que se me está poniendo deja de llamarme por teléfono durante semanas. Creo que cada vez que me ve allí, de cuerpo presente, le vuelve el trauma y con el paso de los días se le va olvidando, pero en la siguiente cita ¡vuelve a recaer! ¡Esto es un no parar!

  • Responder
    Los Angeles de la Sierra
    8 octubre, 2013 at 20:50

    Ella tampoco quería volver al trabajo!!!! jajajajajaja
    Yo en el sofá estaba genial, era la cama la que no tenía nad acontrolada, así que mejor al revés, como tu!!!!! jajaja
    besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      9 octubre, 2013 at 11:29

      O lleva sangre andaluza en las venas o realmente notó las malas vibraciones en el ambiente ¡pobrecita qué día de disgusto se llevó! Desde luego, puestos a elegir ¡mejor estar enemistada con el sofá que con la cama!

  • Responder
    Pru
    8 octubre, 2013 at 22:10

    Ahora verás crecer la barriga a pasos agigantados!! Y ánimo con la vuelta al trabajo, para las dos, que se ve que la bichilla estaba mejor de vacaciones también, jajaja…

    • Responder
      planeandoserpadres
      9 octubre, 2013 at 11:32

      Es que las vacaciones se echan tantísimo de menos… pero bueno, ya estamos más que reincorporadas y adaptadas y parece que el susto inicial luego ha ido desapareciendo. Y respecto al panzón ¡un tamaño importante sí que tiene! Porque realmente estoy ya en la semana 36.

  • Responder
    Patricia
    20 octubre, 2013 at 13:03

    Hay médicos especialistas en atender partos de nalgas, quizá tienes tiempo de investigarlo en las semanas que te quedan.

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 octubre, 2013 at 14:52

      Por suerte en la ecografía de la semana 33 ya nos dijeron que estaba bien colocada cabeza abajo y de momento ¡así sigue!

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